
Un Engaño Indisculpable
Capítulo 3
Habían pasado tres meses desde su último intento de quitarse la vida. Mateo se sentía como una cáscara vacía, un eco de lo que fue. La bodega, su arte, ya no tenía sentido. El vino sabía a ceniza en su boca.
Esa tarde, una necesidad insoportable lo empujó hacia la casa principal de la finca Montoya. Necesitaba algo de ella, un perfume, una foto, cualquier cosa que le recordara que Sofía había sido real.
Subió las escaleras en silencio, sus pasos apenas audibles sobre la gruesa alfombra. La puerta del despacho del padre de Sofía estaba entreabierta. Oyó voces. La de su suegro, y la de "ella". La hermana superviviente, Isabella.
"Sofía, ¿cuánto tiempo más vas a seguir con esta farsa? ¡Mateo casi muere por ti tres veces!"
El corazón de Mateo se detuvo. ¿Sofía? ¿Por qué su suegro llamaba a Isabella "Sofía"? Un frío helado le recorrió la espalda.
Entonces, escuchó la respuesta. La voz era la de Isabella, pero el tono... el tono era el de Sofía. Autoritario, frío, pragmático.
"Padre, un poco más. Javier es demasiado frágil. Si se entera de la muerte de Isabella ahora, el acuerdo con los inversores asiáticos se caerá. ¡Es el futuro de la bodega! Mateo es fuerte, sobrevivirá. Cuando nazca el niño y el contrato esté firmado, todo volverá a su lugar. Un heredero asegurará la lealtad de Javier."
La sangre de Mateo se convirtió en hielo.
La que murió fue Isabella.
Su Sofía. Su esposa. Estaba viva.
Viva.
Y se hacía pasar por su hermana.
Durmiendo en la habitación de al lado... con Javier.
Y planeaba tener un hijo con él.
Un hijo. Para asegurar un contrato.
La verdad lo golpeó con la fuerza de un tren. No era solo una mentira. Era una traición de una magnitud que no podía comprender. El aire se le escapó de los pulmones. Tropezó hacia atrás, chocando contra una pequeña mesa en el pasillo. Un jarrón se tambaleó y cayó, haciéndose añicos contra el suelo.
Dentro del despacho, la conversación se detuvo abruptamente.
Mateo no esperó. Se dio la vuelta y corrió. Corrió como si el mismo diablo lo persiguiera, huyendo de la casa, de la mentira, del cadáver de su amor.
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