Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Un amor letal

Un amor letal

La privilegiada existencia de Abigaíl da un giro trágico cuando su padre intenta secuestrarla. Sola ante el peligro, su camino se entrelaza con el de John, un obstinado agente de la DEA que busca capturar al culpable. A pesar de la mutua antipatía inicial, la colaboración resulta vital para resolver el caso. Rodeados de explosiones, traiciones y fugas constantes, ambos vivirán un romance inesperado que desafiará su supervivencia en un entorno letal.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

En eso se escucha a uno de los hombres gritar “¡vamos pequeña! Será mejor que salgas de tu escondite, de una manera, u otra te encontraremos. No lo hagas más difícil”

— Solo ciérrala y conduce lejos de aquí. —amenaza quitándole el seguro a la pistola.

—¿Sabes usarla? — dejo salir un tono de voz de burla, mientras una pequeña mueca se forma en mis labios.

—He matado a alimañas menos insignificantes que tú. Cierra la maldita cajuela y sácame de aquí. —eleva un poco la cabeza para observar, por un lado, de mi pantalón. —Voy a matarte si no te mueves en este instante, pendejo.

Giro la vista y pude observarlos revisar los autos.

—Está bien— Empiezo a colocar mis compras sobre ella, para pasar desapercibido.

— ¡Ten más cuidado, tarado! —Aparta con rabia una bolsa de su pecho.

—Guarda silencio. —Guiño un ojo y cierro la cajuela de golpe.

Terminaba de hacerlo, cuando uno de los hombres se acerca y me pide abrirla. Me coloco los lentes negros como ignorándolo y lo miro de reojo.

—¿Por qué quiere revisar mi auto? —Disimuladamente enciendo el trasmisor para informar que la tengo y necesito una ruta de escape.

“¿Tienes a la chica?”

—Si —respondo a mis amigos de afuera—… debo insistir con mi pregunta, ¿por qué desean verificar mi auto?

Envío la señal de auxilio.

“¡Maldita sea! ¿Puedes salir del estacionamiento?” responde Octavio.

—Sí, no hay problema. —Le respondo —Tengo prisa y lo que está intentando hacer va contra la ley. —me dirijo al sujeto que está a mi espalda.

El hombre me apunta a la cabeza con la pistola y me pide alejarme del auto, ya está sospechando y eso no es bueno.

—Dije que te alejaras del auto — insiste, ahora quitándole el seguro al arma.

—¡Vamos! No querrá cometer una equivocación.

—¡Aléjate, lentamente! Y nadie saldrá herido.

—Debo insistir en que soy solo un ciudadano honesto.

Me mantengo inmóvil y puedo notar que el resto de su equipo se está acercando y no puedo darme el lujo de que me reconozcan. Antes de que pueda decir algo, retrocedo golpeándolo, derribándolo con facilidad, el resto acelera el paso y sacando sus armas empiezan a disparar. Corro hasta la puerta para abrir y subirme al vuelo. No es necesario el enfrentamiento, debo salir lo antes posible. En cuanto me pongo en movimientos, ellos corren a sus vehículos.

—Voy a salir, ¡cúbranme, la llevo en el maletero! —Doy aviso a los inútiles de afuera.

“¡Maldito idiota! ¿Cómo se te ocurre meterla ahí?” reniega Octavio.

—¡Deja de hablar y detenlos! —Debo cuidar mi preciada carga y de paso perderlos a ellos.

“Ya estamos en posición. Los refuerzos están llegando” responde.

—Perfecto.

Felizmente que saben a donde no disparar y se dedican a perseguirme. Los gritos de Abigaíl me confirman que no la pasa nada bien ahí dentro.

Hasta que abandono el estacionamiento y la intervención de los dos guardaespaldas me da esos segundos vitales de escape. Acelero y maniobro por algunos atajos para perderme del radar de los hombres de Villarreal.

“No podemos seguirte, pero los refuerzos irán por ti. ¿Aún te siguen?” Escucho la dulce voz de Octavio.

—Perdí a la mayoría, pero aún no estoy a salvo. —Les miento— no puedo quitármelos de encima.

“Ya estoy enviando tu localización. No hagas nada estúpido.”

—Lo tendré presente.

“¿Como está la chica?”

—En buen estado.

Apago el intercomunicador y lo lanzo fuera, hago lo mismo con el teléfono. Durante varios minutos sigo acelerando, sin detenerme. Chocando y saltando por los baches.

“¡He, Maldito idiota! Maneja con más cuidado, que no traes peso muerto aquí” Grita la ruda chica, golpeando la cajuela.

—Lo siento princesa, peor no puedes decirme como conducir. Tendrás que aguantarse un par de minutos más.

“Voy a matarte, me oíste”

—No le temo a tus amenazas— Expreso, antes de encender la radio.

Esta es la única oportunidad que tengo para escapar de ellos y ponerla a salvo.

“¡Detente! Estoy sufriendo más golpes aquí dentro, que cuando caí por la colina” empieza a patear la maletera con desesperación.

Es tan irritante, ¿Por qué se comporta como una niña? ¡No se da cuenta de que estoy intentando salvarla! ¿Qué de malo tienen unas cuantas sacudidas y giros a esta velocidad?

¡Ups!… No lleva cinturón de seguridad, ¡Ni modo, ya estamos llegando!

Bajo del auto a prisa para sacar a mi traviesa polizonte. Abro el maletero y lo primero que veo es su pie estrellarse en mi pecho, ¡Qué diablos! Pierdo un poco el equilibrio y eso basta para que baje rápido e intente huir, corriendo. Voy tras ella y lanzándome por detrás, la derribo sobre unos botes de basura amotinados en la esquina.

—¡Déjame! — grita forcejeando. Esta chica corre como una maratonista y se defiende como una gata salvaje, apenas puedo sujetarla por las muñecas, en una posición muy incómoda. Aunque podría decir que excitante. Estoy sobre ella, dejando todo mi peso sobre su abdomen, mirándola a los ojos, perdiéndome en su mirada dulce y fuerte que me estremece, esos labios tan tentadores que parecen entreabrirse invitándome a probarlos. Su respiración agitada golpea mi rostro y me estremece. Ha dejado de resistirse y mi rostro lentamente se va a cercando.

—¡Deja de mirarme como retrasado mental y quítate de encima! — gruñe—Que no eres precisamente un algodón de azúcar, pesas media tonelada —manifiesta con poco aliento forcejeando para liberar sus manos.

—Lo siento.

Empiezo a quitar mi peso lentamente y un nuevo empuje me hace caer sobre mis espaldas. Vuelve a escapar y esta vez la derribo lanzándole una botella de vidrio en las piernas.

—¡Maldito imbécil! — grita antes de caer— ¿Cómo te atreves?

Se pone de pie muy rápido, pero yo ya estoy cerca para detenerla. La sujeto con fuerza, aferrándola a mi cuerpo.

—Esta vez no escaparás de mí.

Es tan pequeña, que se pierde entre mis brazos. Por unos segundos aspiro su olor y siento ese calor tan rico que emana de su cuerpo tenso.

—¡Degenerado! ¡Aparta tu erección de mí! —Me empuja, pero mantengo sujeta sus manos. Es entonces que me doy cuenta de que mi entrepierna está firme—¡Suéltame, maldito, marrano!

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela atraído por el mafioso
9.2
Al ser testigo de un brutal ajuste de cuentas, la vida de Sara Rubio cambia drásticamente cuando Fernando Bertolini la secuestra. Aunque parece un acto hostil, el poderoso líder de la mafia italiana busca resguardarla de peligros inminentes. Mientras Sara se adapta a un entorno criminal desconocido, Fernando emplea tácticas oscuras para conquistarla. Este cruce de destinos desencadena tragedias y misterios que transformarán para siempre el futuro de sus familias.
Portada de la novela Destino Cruzados
8.7
Sofía busca reconstruir su vida tras el tormento vivido con David, pero su camino se cruza con el de Alejandro, un influyente magnate hotelero. Aunque él tiene un compromiso previo, la pasión estalla mientras enfrentan juntos las amenazas del pasado. Un choque brutal entre su antiguo abusador y su actual protector la obliga a escapar, hasta que un embarazo sorpresa lo cambia todo. La pareja deberá decidir si desafiar las normas por su amor.
Portada de la novela El Accidente que Revela Tu Corazón
9.5
Durante una fuerte tormenta, Sofía queda atrapada en un coche en llamas tras ayudar a Ricardo, su prometido. En lugar de socorrerla, él la abandona para proteger a su exnovia, Camila. Rescatada por el capitán Alejandro, Sofía despierta con la noticia de haber perdido a su bebé. Este suceso destapa la doble vida y las mentiras de Ricardo. Decidida a sanar su corazón tras la traición, ella abandona su pasado y busca un nuevo comienzo en el pueblo de San Miguel.
Portada de la novela El Fénix Renace: Amor y Traición
9.2
Sofía Ramírez, la icónica piloto de carreras de la Ciudad de México, recibe una segunda oportunidad tras ser traicionada por Ricardo Solís. En su pasado, él y su cómplice Lucía le arrebataron todo, condenándola a morir tras las rejas. Al despertar en el día clave de su elección, Ricardo intenta manipularla nuevamente para favorecer a su amante. Lo que él ignora es que Sofía también ha regresado y usará sus recuerdos para destruir su ambición.
Portada de la novela La ley del deseo
8.9
Cristal se encuentra atrapada en una peligrosa disputa entre Richard y Luciano, dos influyentes hermanos vinculados a la mafia. Richard, un abogado de métodos oscuros, se obsesiona con ella hasta el punto de querer redimirse. Mientras tanto, Luciano vive un romance apasionado que se tambalea ante la reaparición de un antiguo amor. Entre juicios y traiciones, Cristal deberá decidir entre su libertad o la protección de hombres que ven el deseo como un arma letal.
Portada de la novela La primogénita de Lucifer Morningstar.
8.8
Ocultar una esencia implacable bajo una máscara de virtud es un sacrificio agotador que pone a prueba su resistencia. Con su hermano ejerciendo como alfa en Beacon Hills, la conexión con el mundo sobrenatural se vuelve una amenaza constante. Ella juró resguardar a su familia de cualquier peligro externo, sin importar el costo. Sin embargo, mientras lucha contra el caos, su propia naturaleza dual y oscura amenaza con devorar todo lo que intenta salvar.