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Portada de la novela Tras la máscara de la esposa fea: Su venganza fue su genialidad

Tras la máscara de la esposa fea: Su venganza fue su genialidad

Marginada por su familia y eclipsada por la supuesta perfección de su hermana Paige, Elliana es vista como un patito feo sin futuro. Sin embargo, el destino da un giro cuando Cole, un influyente CEO, la elige a ella como esposa. Mientras la sociedad anticipa un desastre, ella revela su verdadera identidad como una genio en medicina, finanzas e inteligencia artificial. Ante las humillaciones, Cole protegerá su talento y el incalculable valor de su brillante mujer.
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Capítulo 2

Kiara se puso de pie de un salto. "¿Cómo es posible que esté pasando esto?".

Darin no parecía menos consternado. "Esto no puede ser. Tiene que haber un error".

En sus tiempos de gloria, la familia Jones había prosperado gracias al talento de Rita Marsh, la madre biológica de Elliana. Su genio para la medicina y sus excepcionales fórmulas les habían forjado una reputación formidable. Pero tras la muerte de Rita, su legado comenzó a desvanecerse. La alianza con la familia Evans era su única tabla de salvación. El éxito de ese matrimonio era, para ellos, una cuestión de supervivencia.

Claro que Elliana también era una Jones, pero su matrimonio no revestía la misma importancia que el de Paige. A quien de verdad valoraban era a Paige.

Paige intentó mantener la calma, pero apretaba los puños con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos. Sin embargo, como la buena actriz que era, adoptó un semblante sereno. "Esto no tiene ningún sentido. Tiene que haber un error".

Pero el sistema muestra claramente el estado civil del señor Evans, aseguró el funcionario del Registro Civil.

Los presentes se agolparon alrededor del ordenador portátil. En efecto, el sistema indicaba que Cole y Elliana constaban como marido y mujer. La fecha del enlace databa de hacía dos años y se había celebrado en otra nación, Podgend, cuando Elliana tenía dieciocho.

Darin y Kiara se quedaron petrificados.

La cuidada compostura de Paige se hizo añicos en ese instante. Se quedó sin palabras y su elegante fachada se derrumbó por completo.

Todas las miradas se volvieron hacia Cole. Ruben entrecerró los ojos y, con voz áspera, preguntó: "¿Piensas explicar esto, Cole?".

Cole mantuvo el rostro inexpresivo. "Estoy tan perplejo como todos ustedes".

¿Perplejo?, repitió Ruben, con la voz cargada de una furia que iba en aumento y el bigote temblando de rabia. "¿Me estás diciendo que te casaste sin tener la más remota idea de cómo ocurrió?".

Cole giró lentamente la cabeza hacia Elliana y le lanzó una mirada cortante. Ella no se movió, aún paralizada por la incredulidad.

La frialdad de su mirada hizo que todos se volvieran también hacia Elliana. De repente, se encontraba en el ojo de un huracán que no había visto venir.

Elliana parpadeó con lentitud y se encogió de hombros con aire inocente. "Ni idea. Yo tampoco sé nada de esto", dijo.

Nadie tenía motivos reales para dudar de ella. Había crecido siendo invisible: relegada a un rincón de la casa, pasando sin pena ni gloria por la escuela, viviendo en un cuartucho más pequeño que un armario y siendo constantemente ridiculizada por su aspecto. La idea de que se hubiera podido escapar a Podgend para casarse en secreto con Cole resultaba inverosímil.

¡Esto no puede ser real! ¡Alguien tuvo que manipular el registro!, exclamó Kiara, rechinando los dientes. "Averigüen qué pasó después. Por ahora, que se divorcien de inmediato para que Cole pueda casarse con Paige hoy mismo".

¡Sí, eso! ¡La prioridad es que Cole y Paige se casen!, secundó Darin.

Me temo que Cole no podrá casarse con Paige, dijo Ruben con un lento suspiro. "La familia Evans tiene tradiciones muy estrictas. Un hombre solo puede volver a casarse si su esposa ha fallecido. El divorcio ni siquiera es una opción. La que debe pasar hoy por el altar es Elliana".

¡No puede estar hablando en serio!, estalló Paige. Se puso en pie de un brinco, con la compostura hecha añicos y los ojos relucientes de rabia. "¡Todo Ublento sabe que soy yo quien está destinada a entrar en la familia Evans! ¿Y ahora me reemplazan por Elliana como si nada? ¿Cómo se supone que voy a dar la cara después de esto?".

Kiara abandonó todo intento de diplomacia. Su voz se tornó afilada y venenosa. "¡Paige es la esposa legítima destinada a Cole! ¡Esa mocosa patética de Elliana no tiene nada que hacer cerca de él!".

Ver a Kiara y Paige perder el control no tenía precio. Elliana apenas podía disimular su regocijo; era mejor que cualquier plan que hubiera podido trazar. Había fantaseado con arrebatarles a Cole solo para fastidiarlas, pero el destino había ido más allá. Le había servido el matrimonio en bandeja de plata sin que ella moviera un dedo. Por ridículo que fuera, no pensaba renunciar a ello.

Con una sonrisa empalagosamente dulce, Elliana levantó la vista hacia Cole. "Cariño, lamento todo este drama", dijo.

Sus palabras fueron una bofetada para el orgullo de Paige. "¡Zorra! ¡Él es mío! ¿Cómo te atreves a llamarlo así?", gritó, y se abalanzó sobre Elliana en un arrebato de furia.

Con agilidad, Elliana se refugió detrás de Cole y se aferró a sus hombros como si fueran un escudo. Con un destello burlón en los ojos, se asomó por un lado. "Cálmate, Paige", dijo con una dulzura burlona. "¿Dónde quedaron esos modales exquisitos de los que tanto presumes?".

Paige pasó de largo, tropezando. Se detuvo con los puños cerrados, temblando, lista para un segundo asalto, pero las palabras de Elliana la dejaron helada.

Todo lo que Paige había construido, su reputación impecable y su estatus en la alta sociedad de Ublento, se le escurría entre los dedos. Había luchado con uñas y dientes para llegar a la cima, y una sola escena caótica iba a arruinar años de esfuerzo.

Todos la observaban. Paige, que segundos antes gritaba fuera de sí, recuperó de pronto su fachada de joven dulce y gentil. "Cole, no puedes dejarme. Nadie te quiere más que yo…".

Darin y Kiara miraron a Cole, suplicándole en silencio que dijera algo, lo que fuera, para cambiar el rumbo de aquel desastre. La reputación de Ruben era intachable: él nunca rompía las reglas. Convencerlo era una causa perdida. Si algo podía cambiar, dependía de Cole.

De pie en el epicentro de aquella tormenta de voces y tensión, Cole parecía una estatua, impasible e inalcanzable.

Tras lanzar una mirada por encima del hombro a Elliana, que seguía aferrada a él en silencio, Cole volvió la vista al frente. Su voz, firme y serena, cortó el aire. "Como Evans, se espera que respete las tradiciones de mi familia. No seré yo quien las rompa".

Las palabras cayeron como un mazazo. Kiara y Paige palidecieron, como si el suelo se hubiese abierto bajo sus pies.

La mirada de Darin voló hacia Ruben, con el pánico bullendo bajo la superficie. "Ruben, seguro que hay…".

La mirada de Ruben se desvió un instante hacia el excesivo maquillaje de Elliana, pero su atención regresó de inmediato a Cole, que permanecía sereno, compuesto, inquebrantable. Entonces, Ruben soltó un largo y pesado suspiro.

Esto es injusto para ti, Cole, pero las tradiciones de nuestra familia no admiten excepciones, murmuró Ruben para sí.

Ruben miró directamente a Darin. "Darin, le hice una promesa a tu padre, y esa es la única razón por la que acepté esta alianza matrimonial. Pero el compromiso nunca especificó cuál de tus hijas se uniría a mi familia. Ahora que Elliana es la esposa de Cole, el acuerdo se mantiene. ¡No me obligues a ir en contra de las tradiciones que mi familia ha respetado durante generaciones!".

Aunque Darin era reacio a aceptarlo, no se atrevió a replicar. Enfrentarse a Ruben no era una opción. Tragándose la rabia, asintió con rigidez.

Y con eso, el cambio de novia quedó sellado. Sin dudar, Elliana avanzó y se enfundó en el vestido que había sido para Paige.

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