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Portada de la novela Tu y yo en la eternidad

Tu y yo en la eternidad

Christian y Alexia comparten el dolor de la orfandad. Tras dos años de tortura y encierro, la joven de veintiún años logra huir de su captor justo cuando perdía la fe. En su escape surge Christian, un influyente empresario de veintisiete años que construyó su imperio desde cero. Él se transforma en su protector, dispuesto a borrar sus tinieblas y forjar un vínculo inquebrantable que logre sanar las profundas cicatrices de sus pasados compartidos.
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Capítulo 3

Christian

Mientras terminábamos de comer trate de sacarle alguna información personal a Alexia.

-¿Qué edad tienes Alexia?

-Tengo 21 años. ¿Usted qué edad tiene?

-Primero me puedes tutear que no soy tan viejo. Tengo 27 años. ¿Dónde vives?

-Acá en Seattle.

-¿Naciste también acá?

-Si.

-No te gusta hablar mucho de vos.

-Me cuesta contar cosas sobre mí.

Christian

En ese momento que habíamos terminado de comer Taylor me llama para avisarme que mi madre ya estaba. Le pido que se quede un instante con Alexia y voy a hablar con mi madre.

-Alexia vengo en un momento.

-Hola hijo. Taylor me dijo que necesitas mostrarme algo.

-Hola madre. Siéntate un momento. Hoy cuando volvía de la empresa una chica se nos cruzo, no la llegamos a tocar pero como se desmayo la traje a casa para que se recupere.

-¿Cómo esta ella ahora?

-Ahora esta tranquila. Se llama Alexia y tiene 21 años.

-¿Por qué me llamaste, tienes dudas de que tenga algún problema?

-Se ducho y cuando salio se mareo un poco, llegue a tomarla entre los brazos y me di cuenta que tenía sangre en la bata. Ella me dijo que se raspo, pero me cuesta creerlo.

-De la única manera que puedo ayudar es viéndola, porque no me llevas con ella.

-Claro madre, esta en mi dormitorio.

Acompaño a mi madre hasta el dormitorio. La bandeja de la comida esta puesta sobre un mueble y le pido a Taylor que se la lleve a Gail. Alexia juega con la sabana y tiene la vista en sus manos.

-Alexia te quiero presentar a mi madre Grace, ella es doctora y te va a revisar para saber que estas bien.

En el momento que digo eso ella parece más temerosa que antes. Mi madre se acerca con toda su dulzura y se sienta a su lado.

-Hola Alexia, eres una joven muy bonita.

-Hola señora Grace. Muchas gracias.

-Me gustaría poder revisarte para dejar tranquilo a mi hijo, claro si estas de acuerdo.

Alexia

Me da pánico que vea mi cuerpo con sus marcas. Pero no creo que pueda evadir este momento, él fue bueno conmigo y se preocupa.

-Bueno, pero podríamos quedarnos solas.

-No te preocupes Alexia, las dejo solas. Si necesitan algo me llaman.

-Ve tranquilo hijo, vamos a estar bien.

Christian se retira y yo me quedo con su madre. No se como voy a enfrentar este momento.

-Alexia primero cuéntame cómo te sientes.

-Me siento agotada, pero gracias al baño y la comida me siento mejor.

-Mi hijo me dijo que te lastimaste la espalda, me permitirías ver que te hiciste.

-No es nada, es solo un raspón. Le dije a su hijo que soy un poco torpe y me suelo golpear.

-Me gustaría poder ver para quedarme tranquila y también dejarlo tranquilo a mi hijo.

Me doy cuenta que no puedo evadir que me revise, pero pondré una condición.

-Bueno, pero con una condición. No quiero que le cuente a su hijo lo que vea. No deseo que nadie se compadezca de mí.

-Alexia te prometo que quedara entre nosotras. Cuando te sientas lista tú se lo contaras a mi hijo.

Grace

Se pone de pie para sacarse la bata, lo que veo me deja en una pieza, no puedo creer las marcas que tiene esta chica en la espalda.

-Te voy a limpiar unas heridas que tienes abiertas, si te duele me avisas.

-Esta bien.

Limpio las heridas, se que esto debe doler pero ella ni se inmuta cuando lo hago. Tiene algunas muy viejas por la cicatrización. Siento un dolor en el corazón al ver lo que ha sufrido Alexia.

-No quiero ser indiscreta, pero me podrías contar por qué tienes todas esas marcas.

-Es una historia que no quisiera recordar ahora, quizás más adelante cuando me sienta más fuerte se lo contare.

-Comprendo tu silencio y lo respeto. Ahora trata de dormir, estoy segura que mañana estarás mejor.

-Muchas gracias señora.

Alexia

Me acuesto en la cama, espero que la señora no le cuente nada a su hijo. Es tan cómoda la cama que no tardo mucho en dormirme.

-Madre cómo la encontraste.

-Está bien hijo, necesita descansar, se ve muy agotada.

-En la espalda qué tenía.

-Como te dijo ella, era solo un raspón que ya se lo cure. Ahora le dije que descanse, estoy segura que mañana estará mejor.

-Muchas gracias madre por venir.

-No me tienes que agradecer, me hizo sentir muy útil poder hacer algo por esa chica. Te pido que la cuides, tengo la sensación que ya ha sufrido mucho en su vida.

-Así lo hare madre. Taylor te llevará a casa. Cualquier novedad te aviso.

-Hasta luego hijo, estaré al pendiente.

Christian

Despido a mi madre que se va con Taylor. Hoy fue un día muy largo y necesito descansar. Voy a mi cuarto donde ahora Alexia duerme plácidamente. Como estoy exhausto me pongo una remera y un pantalón, me acuesto al lado de ella. En mi mente sigue dando vueltas la duda de por qué alguien puede estar tan mal, quién es el culpable de que ella este así. Algo que no comprendo me atrae hacia ella, no la conozco pero se que necesito imperiosamente cuidar de ella.

A la mañana siguiente cuando apenas amanecía.

Alexia

Que bien descanse, hacia mucho que no dormía tan bien. ¿Dónde estoy?, no me encuentro sola. Ya recuerdo estoy con el ángel que me salvo. Ahora puedo ver su rostro, los primeros rayos del amanecer lo iluminan. Su pelo es rubio con destellos cobrizos, una nariz perfecta y unos labios que dan ganas de besar. Mejor dejo de soñar con cosas imposibles, yo nunca podría esperar que este hombre increíble me vea como una mujer, siempre seré la chica que salvo. Si nunca me quisieron ahora menos que soy un monstruo deforme, con marcas que llevare toda mi vida. Me levanto sigilosamente, voy al baño para cambiarme, mi ropa estaba en una silla limpia y planchada. Salgo del cuarto sin hacer ruido, voy hacia el ascensor y en el camino me cruzo a Taylor.

-Buenos días señorita Alexia.

-Buenos días Taylor.

-¿Se dirige a alguna parte?

-Me voy porque no quiero seguir molestando al señor Christian.

-Señorita le avisó al señor que se va.

-No, tampoco quiero que lo sepa. Para el será mejor que se olvide de mi. Le aseguro que le estoy haciendo un gran favor y usted lo hará si no se lo dice.

-Usted sabe porque lo hace. Yo no le digo al señor si me deja llevarla a dónde vaya.

-Acepto, voy a ir a la casa de una amiga.

Accedí a su pedido porque para ser sincera no quiero andar sola por la calle.

Alexia pudo recuperar energías y se sintió mejor. Pero sabe que ese hombre tan hermoso no miraría a un monstruo como ella, alguien que no mereció ser querida y que lleva en el cuerpo las marcas del desamor. ¿Qué hará Christian al saber que se fue?

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