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Portada de la novela Tu voz la que me enamoró

Tu voz la que me enamoró

Mackenzie es una chica intersexual y entusiasta que cautiva a sus oyentes desde la radio. Su vida se entrelaza con la de Karla Thompson, una empresaria posesiva cuya existencia cambia drásticamente tras un grave accidente de tráfico. En el hospital, sumida en la desesperación por su discapacidad, Karla se aferra a la voz de Michelle, sin saber que es su amada Mackenzie. Así nace un romance profundo basado en el sonido y el consuelo mutuo.
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Capítulo 3

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Los Ángeles, 2016

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Karla terminó de golpear a la chica y salió enojadísima directo a su auto, no le importo que fuera tomada en el transcurso del camino, pensó en Mackenzie. Ella se sentía atraída por esa chica de ojos verdes, sus ojos son lo que más le gusta de ella. Encontraba lindo que siempre le ayudaba cuando Karla tenía problemas con matemáticas, Mackenzie estudio construcción era todo un cerebrito. Karla debía tomar decisiones en su vida romántica y en su carrera profesional.

—Mackenzie —dijo en un suspiro—. Es tan linda conmigo a pesar de que le molesto un poquito, me encanta cuando se sonroja. A un recuerdo el primer día que le conocí —Sonrió con nostalgia al recordar el pasado.

/*-------------------Recuerdo de Karla

Las clases estaban por terminar y Karla necesitaba leer un libro que le habían asignado, entro a la biblioteca, pero iba tan distraída que choco con una chica que llevaba muchos libros en sus brazos.

—Lo siento —dijo sonrojada, la chica comenzó a levantar los libros—. Deja te ayudo —La chica solo asintió, pero no la miraba, Karla quería saber quién era ella. Se miraba como una chica ruda, pero tímida al mismo tiempo por no mirarla—. Me llamo Karla Thompson, ¿y tú? —La chica dejo los libros a su lado para alzar la vista, Karla quedo profundamente cautivada por esos hermosos ojos verdes.

—Mackenzie Johnson —Sonrojada porque la morena no la dejaba de ver, lo que no sabía Karla que la chica de ojos verdes siempre le miraba, pero le daba pena hablarle.

—¿Trabajas aquí?... no te había visto —dijo un poco cómoda.

—Bueno, aquí estudio como tú, pero me mantengo más en la biblioteca o en el campo de la escuela —Sonrío tímida.

—Mucho gusto —Mackenzie no entendía por qué le estaba hablando si era la rara de la escuela, aunque gustaba de verla de lejos—. De verdad lo siento —Karla no sabía si sentía pena por el incidente o por mostrarse realmente como es ella.

—No te preocupes, estoy acostumbrada a que no me miren en el camino.

—No lo hice con esa intención. ¿Por qué dices eso? —pregunto Karla interesada.

—Yo me entiendo sola... un gusto Karla —Tomo los libros y siguió acomodándolos.

Karla se interesó mucho en esa chica de ojos verdes, así que decidió investigar en que edificio estudiaba, cuando consiguió la información decidió inventar que tenía problemas en matemáticas cuando en realidad era perfecta en todo. Mackenzie, por su parte, no tuvo problemas de enseñarle así fue como se fueron conociendo.

Karla con el paso del tiempo conoció a Jessi y a Mercy dejo de juntarse con Mackenzie porque las dos chicas le decían que era la chica rara, Mackenzie se sintió un poco mal, pero se le pasó cuando conoció a Alessia, se hicieron tan unidas que a Karla le causaba celos por su amistad o tal vez romance.

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—Recuerdo que tuve que investigar donde estudiaba. Me encantaron sus ojitos verdes, lo cierto que me separe de ella por culpa de Mercy, deje que se hiciera más amiga de Alessia, me siento tan mal por eso —Sus ojos comenzaron a cristalizarse, lo último que vio fue la luz nublarle la vista y el último recuerdo esos ojos verdes.

El accidente fue muy fuerte, Karla se lastimó las costillas, se golpeó muy fuerte la cabeza causándole inflamación, el espejo de la parte delantera se rompió provocando que pedacitos de cristal terminaran en sus ojos, se desmayó del dolor. Era un milagro que estuviera respirando; su llegada al hospital fue atendida de inmediato, los doctores les informaron a los señores Thompson del accidente de su hija y estos no tardaron mucho en llegar.

—¡¿Cómo está mi hija doctor?! —pregunto Alejandro desesperado.

—Su hija tiene una costilla fracturada, su cabeza se inflamó, tendrá que descansar mucho, pero sus ojos sufrieron un daño perjudicial, los cristales lograron lastimar, una parte de ellos le traerá la perdida de la vista, lo siento mucho —dijo apenado el doctor.

—¡¡No mi hija!! —Ambos se sentían culpables por no estar con su hija, ahora ella ya no podría verlos.

—¿Le pueden operar? —pregunto Alejandro.

—Sí, pero hay un cincuenta por ciento de posibilidad que no recupere la vista, se puede intentar cuando desinflamen, la buena noticia es que no logro lastimar a más profundidad, solo es cuestión de que ella decida.

—Hablaremos con ella —Sin más el doctor se retiró... Tyra y Alejandro estaban muy dolidos y no sabían cómo reaccionaría su hija.

Los doctores hicieron que su hija durmiera por cuatro días y hasta cuando notaron que su cerebro había desinflamado dejaron de ponerle los medicamentos para dormir. Karla soñaba con Mackenzie.

/*-------------------Sueño

En el sueño, Karla llego a la casa de Mackenzie. Le había gustado el lugar donde vivía la de ojos verdes, aunque le pareció raro porque ella nunca se animó a visitarla, toco la puerta.

—Hola, Mackenzie —dijo con una sonrisa amplia. Se sentía feliz de por fin ver a esa chica de ojos verdes.

—Hola, ¿cómo es que llegaste a mi casa? —pregunto confundida, ya que no le había dicho dónde vivía en los días que habían hablado.

—Quería verte... ¿Puedo pasar? —pregunto tímida, ignorando la pregunta de la chica de ojos verdes.

—Sí, p-pasa —Se hizo a un lado para que Karla entrara.

—Sé que me porte de lo peor por dejarte de hablar.

—No te preocupes Karla, ¿quieres tomar una bebida?

—Sí, gracias.

Platicaron de cosas divertidas o cosas que habían visto en el instituto, Karla se sentía tan feliz de estar con Mackenzie.

—Mis hermanos no tardan en llegar… ¿Quieres conocerlos? —Esos ojos verdes que tanto le gustan a la morena se veían brillosos.

—¡Claro que me encantaría!... me gustaría ver una película mientras esperamos.

—Tengo varias en mi computadora, no sé cuál deseas ver —Sacando su laptop de su mochila de trabajo, Mackenzie dirigía una estación en la radio y en la escuela nadie sabía su segundo nombre “Michelle” por eso es que pasaba desapercibida.

—Pues me encantaría una película de amor, ¿tienes bajo la misma estrella?

—Claro que la tengo, soy una romántica —Sonriendo cosa que Karla admiraba de ella, ese gesto tan hermoso era su debilidad—, pero no me mires así.

—Es que eres como un bebe… ¡Mi Booboo! —Era la primera vez que Karla mostraba esa vocecita de niña pequeña, Mackenzie se sonrojó e ignoro el apodo. Coloco la película ambas se sentaron disfrutando de un bote de helado de vainilla.

Los hermanos de Mackenzie llegaron cuando terminaban de ver la película, ambas lloraban dramáticamente.

—¿Por qué se tuvo que morir? —dijo Mackenzie llorando haciendo que Karla le mirase.

—A veces el amor es así, Mackenzie. Llega cuando menos te imaginas y te deja cuando ya no puedes reprimir tus sentimientos… a veces es maravilloso, pero otras te dejan un sabor amargo.

—Tienes razón, así son las despedidas —Limpiándose las lágrimas.

—La beba está llorando otra vez —Michael siempre solía molestar a su hermana con Karla, bueno él sabía que Mackenzie está enamorada de esa morenita—. Karla no te preocupes eso que no la has visto cuando mira Titanic, todo el día está deprimida.

—¡Ya déjame de molestar, Michael! Al menos a mí me encantan las películas de terror, no soy como niñita aterrorizada que corre al cuarto de mami porque me dio miedo entrar a mi cuarto —Sonrió burlona.

—Por eso digo que me callo —Haciendo una seña con los dedos en su boca.

—Hola —Taylor se acercó a Karla, ella es una adolescente regordeta de las mejillas.

—Hola, pequeña.

—Ya no soy tan pequeña tengo 14.

—Me hubiera encantado tener hermanos, pero soy hija única.

—Pues yo puedo ser tu hermana, claro si me quieres —Sonrojada.

—Claro que sí, iremos de compra y estaremos en todas partes.

—¿Puede ir Macky con nosotras? —La niña se veía entusiasmada abrazando a su hermana.

—Claro que sí —Karla miro a Mackenzie y ella le sonrió.

—Creo que debo irme.

—Es-espera, K-Karla.

—¿Qué sucede?

—Me preguntaba, sí. ¿Podríamos reunirnos como antes?

—Me encantaría, Macky. Nos vemos.

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Karla estaba despertando del sueño y darse cuenta de la realidad.

—Qué sueño tan hermoso... ¿Por qué está tan oscuro? —Le dolía abrir los ojos y le dolía mucho la cabeza.

—Tranquila, hija. Tuviste un accidente, no sé si lo recuerdas —dijo preocupaba Tyra.

—Solo recuerdo la luz y el golpe, solo eso, pero... ¿Por qué tengo esta venda en los ojos? —Karla se tocó la parte de los ojos, le dolió su cabeza al hacer movimientos, pero esa venda significaba mucho, lo sabía.

—Tenemos que hablar de lo sucedido... —Esa voz de tristeza de su papá la había escuchado cuando murió su mascota, sabía que vendría algo triste después de ese accidente.

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