Portada de la novela Tu Amor Me Puede Salvar

Tu Amor Me Puede Salvar

8.5 / 10.0
Él acecha desde la penumbra, aguardando el instante preciso para capturar a su presa mediante un diamante azul que sirve como trampa mortal. Tras un lustro de ausencia, ella vuelve decidida a recuperar al hijo que entregó al nacer. Aunque confiaba en que él cuidaría del niño, la inquietante realidad sobre su bienestar la empuja al límite. Desesperada, emprende un arriesgado plan para robar al pequeño y escapar con él para siempre.

Tu Amor Me Puede Salvar Capítulo 1

Todo comienza en una gran exposición de diamantes en el Grand Hotel a las nueve de la noche. Todo estaba a punto de dar inicio y el salón se encontraba lleno de invitados y demás gente.

Mientras tanto, el dueño de los diamantes estaba en la suite presidencial en el piso superior del hotel. Miraba profundamente la escena proyectada en la pantalla del televisor mientras agitaba el champán que había en su copa, se podía ver que estaba disfrutando de esos momentos al máximo.

Una maliciosa sonrisa se formó gradualmente en sus labios, mientras reflexionaba sobre qué tipo de chicos malos podría atraer el diamante azul que sería exhibido.

Por otro lado, en el pasillo del último piso, Minnie Gu alisaba las arrugas del uniforme que acababa de robarle a la camarera del hotel mientras se dirigía hacia la suite presidencial con una bandeja en las manos.

Hacía cinco años que se vio en la necesidad de dejar a su hijo recién nacido con Michael Lu debido a su posición económica. Pensaba que sería fácil para un hombre como él criar al niño por su posición social. Sin embargo, se había olvidado de que el hecho de que él pudiera criar al niño no significaba necesariamente que iba a educarlo de la mejor manera.

"Si un niño no se comporta bien, probablemente sea porque esté intentando convertirse en un niño malcriado. Lo que hay que hacer en estos casos es darle una buena paliza. Y cuando menos lo esperes, habrá cambiado". "¿Para qué sirven los profesores? ¿Se pueden comer?". "Sólo se pueden tener amigos cuando uno tiene dinero. Si no tienes dinero, ¡No tienes más remedio que vivir una vida difícil al lado de tu familia!".

Eso era lo que decía en los programas familiares en los que había participado. Entre más miraba esos programas, más impactada se quedaba. ¡Esa era la forma en la que su padre biológico había educado a su querido hijo! Por lo tanto, decidió que sería mejor recuperarlo y educarlo ella misma.

Antes de que se diera cuenta, ya se encontraba frente a la suite presidencial. De inmediato, llamó a la puerta y dijo: "¡Servicio de habitaciones! ¡Señor, le he traído el vino rosado que pidió!".

Michael Lu abrió la puerta y se encontró a una mujer con uniforme de camarera parada en el umbral. Echó un vistazo al vino y luego la miró a ella con una leve sonrisa en el rostro.

Todos en S City sabían que era alérgico al vino y que solo bebía champán. Se preguntó qué idiota habría estado tan impaciente que se atrevió a tomar medidas antes de que comenzara la exposición. Incluso le habían asignado el trabajo a una novata.

¿Acaso no temían que maltratara a aquella mujer tan hermosa?

"¿El vino rosado que yo pedí?". Michael Lu tomó la copa de vino con la misma mueca que había hecho al verla por primera vez.

"¡Si, señor!". Al decir esto, Minnie Gu le guiñó un ojo a Michael Lu con cierta coquetería. "Mi nombre es Rose. ¡Aquí está el vino!".

Tenía que admitir que era un muy buen truco. Originalmente pensaba que seguramente tendría poca habilidad para actuar, ¡pero su propósito había resultado ser el de seducirlo!

¿Será que ella no temía acostarse con él para luego convertirse en una más?

"¿Por qué no me permite entrar primero?", Minnie le dijo haciendo un puchero un tanto coqueto y entró en la habitación. Sus caderas se balanceaban mientras caminaba.

En esto, un destello maligno atravesó los ojos de Michael. Dado que ella había tomado la iniciativa de coquetear, definitivamente sería un desperdicio de su parte si él se negara a sus intenciones.

"¿Qué tal si primero tomamos algunas bebidas?", le preguntó Minnie.

"No, muchas gracias. Prefiero hacerlo estando sobrio". Al decir eso, Michael dejó la copa de vino que le ofreció Minnie a un lado. Él pudo darse cuenta del repentino cambio en la mirada de Minnie. Luego usó una de sus manos para levantar su barbilla, mientras su otra mano comenzó a vagar por su cuerpo.

'¡Excelente! ¡Creo que no trae ningún arma consigo!', pensó tras registrar todo su cuerpo.

"Por favor espere un momento... Primero me daré una ducha". Minnie lo tomó de la mano que la acariciaba.

"Me da igual si te duchas o no. La verdad es que no me importa". En eso, Michael empujó a Minnie sobre la cama y se subió encima de ella. Tal como lo esperaba, la pequeña seductora parecía un poco confundida ante su arrebato.

Pero ya que se había atrevido a gastarle una mala pasada, no debía culparlo por portarse como un patán.

"No sea tan impaciente... La noche aún es muy larga. Nosotros...". Minnie comenzó a luchar, pero de repente, sintió que algo frío le apretaba la muñeca izquierda. Al parecer, ¡el maldito la había esposado!

"¿Qué está haciendo?".

"Creo que será más interesante de esta manera".

'¡Maldición!', ella maldijo en su mente. ¿Por qué no sabía que él tenía ese tipo de fantasías? Ante tal situación, ella comenzó a mirar a su alrededor con cierto nerviosismo. ¡En ese momento, pudo notar las esposas y los grilletes que colgaban desde los cuatro postes de la cama!

Michael le sonrió con mucha confianza. Era como si todo lo tuviera bajo control.

De repente, su expresión cambió. Miró a Minnie con incredulidad y de la nada, cayó inerte sobre su cuerpo.

"¿Cómo puede pasar esto? ¡Ni siquiera toqué tu vino!", le dijo con la voz ronca, sintiéndose completamente desconcertado de cómo parecía estar bajo los efectos de alguna droga.

Minnie se quitó su cuerpo de encima. "Señor Lu, escuché que es un hombre muy cauteloso. Definitivamente es del tipo que revisaría a todas las personas sospechosas que vienen a verle, así que no solo puse la droga en el vino, sino también en toda mi ropa...

¡El vino fue solo un señuelo, una falla deliberada! De no haberle hecho pensar que había descubierto mi plan, ¿cómo podría haberlo logrado tan fácilmente?".

Mientras tanto, su conciencia se estaba volviendo cada vez más borrosa, no podía evitar admirar a regañadientes la astucia de aquella mujer.

"Por favor, descanse bien esta noche, señor Lu", le dijo Minnie y le lanzó un beso. Como esperaba, Michael no pudo resistir más. A los pocos segundos, se quedó dormido con la cabeza torcida. La victoria en la mirada de Minnie poco a poco se fue desvaneciendo y se convirtió en un simple anhelo. A los pocos segundos, sus ojos se empaparon de lágrimas amargas. Al parecer, extrañaba a ese maldito más de lo que creía.

Desafortunadamente, ella no tenía el tiempo de poder emocionarse por el momento. Rápidamente se tranquilizó, sacó una horquilla de su cabello y la utilizó para abrir las esposas alrededor de su muñeca.

"Michael, en verdad te amo...". Entonces, tras darle un beso en la comisura de la boca, Minnie se retiró de la habitación. Saltó del balcón como un gato y descendió de balcón en balcón.

En esos momentos, el salón de baile del hotel donde se llevaba a cabo la exposición ya estaba lleno de gente. Todos centraban su atención en el enorme diamante azul colocado en el centro del stand de exhibición. El diamante parecía aún más deslumbrante bajo las luces del salón de baile.

Minnie se escondió lejos de la vista de todos y trató de huir del jardín sin ser vista. Pero de repente, se detuvo en seco a la mitad del camino. Sus ojos brillaron en la oscuridad: en la distancia, había visto a una invitada solitaria paseando por el jardín. Por lo tanto, tuvo que cambiar rápidamente de dirección y se acercó tan rápido como un gato a la distraída mujer. Luego le golpeó la nuca en la primera oportunidad que tuvo, dejándola inconsciente en un instante. Aunque se sintió un poco mal con la inconsciente víctima, la arrastró hacia unos arbustos cercanos e intercambió sus ropas.

Minnie, quien ahora usaba el vestido de aquella mujer, comenzó a caminar con confianza por el jardín. La brisa nocturna soplaba bruscamente de vez en cuando, haciéndola temblar de frío. El recordar lo expuestos que estaban su escote y su espalda con aquel vestido, le hizo fruncir los labios y con evidente disgusto en su mirada, se subió el vestido, tratando de cubrirse un poco más. Su intento había sido en vano ya que después de dar unos pasos, su vestido volvió a deslizarse. Era casi como si este la estuviera desafiando. De hecho, era muy frustrante, sin embargo, no tenía otra opción. Para entrar en la exposición, tenía que ponerse aquel vestido o conseguir el vestido de otra de las invitadas, lo que requeriría mucho tiempo, además de que era demasiado arriesgado.

Cuando Minnie entró por la puerta trasera del salón de baile, su pulsera emitió un pitido, lo cual la hizo pasar sin problemas a la exhibición. Una sonrisa maliciosa se dibujó en su rostro, pero se contuvo y esbozó una expresión indiferente. Después, caminó entre la multitud con cierta calma, preguntándose si su hijo estaría presente o no. Había escuchado que su hijo también asistiría a la exposición de diamantes aquella noche, pero no sabía a qué hora llegaría.

De repente, mientras miraba a su alrededor en busca de su hijo, vio una escena que la petrificó por completo.

El hombre que debía estar durmiendo en la suite presidencial también estaba ahí, totalmente consciente, rodeado de un grupo de altos ejecutivos elegantemente vestidos, además de gente muy poderosa en el mundo empresarial. Realmente no entendía lo que estaba pasando. ¿Cómo había podido despertar tan pronto?

De cualquier manera, ahora la situación había cambiado.

¿Era necesario abandonar la operación? ¡Pero, aún no se había reconciliado con su hijo! Se había estado preparando para ese día durante mucho tiempo. Definitivamente no tendría ninguna otra oportunidad así. Si fallaba, Michael protegería a su hijo aún más que antes y ella tendría pocas probabilidades de recuperarlo.

De pronto, una conmoción repentina en el salón de baile sacó a Minnie de su ensimismamiento.

¡Tras!

"¡Oh, por Dios!".

Un fuerte estruendo y un chillido agudo se escucharon al unísono. La torre de champán que se hallaba dispuesta sobre una mesa situada en el lado derecho del salón se había derrumbado. Un niño de aspecto inteligente, que llevaba puestos unos patines, se reía a carcajadas y señalaba a la mujer gorda que yacía entre los fragmentos de vidrio. "¡Esa gorda! ¡Realmente buscas morir! ¿Cómo te atreves a querer acariciarme la cara?".

"¡Ayúdenme! ¡Auxilio! ¡Ayuda!", la mujer gritaba a todo pulmón. Su delgado vestido de noche simplemente no podía protegerla de los afilados fragmentos de vidrio que se hallaban a su alrededor. Ante esto, la mujer se tumbó en el suelo y comenzó a gritar. Afortunadamente, los agentes de seguridad no tardaron en acudir en su ayuda y los médicos pronto se llevaron a la mujer para revisarla.

Michael, de inmediato, recorrió con la mirada el desastre. Un destello frío y despiadado se dibujó en sus ojos. Luego, caminó hacia el niño y le preguntó con una voz grave: "¿Qué fue lo que hiciste?".

"Esa gorda, me dio unas palmaditas en la cara. ¿Qué habría pasado si accidentalmente me arañaba?". Bruce Lu se le quedó mirando a Michael y parpadeó con una mirada llena de inocencia. Se veía tan hermoso como un verdadero ángel, sin embargo, sus palabras eran inescrupulosas y muy despiadadas.

"¿No sabías que la lastimarías empujándola de esa manera? Afortunadamente, no había nadie más cerca de la torre de champán. ¡Si se derrumbara y cayera sobre alguien, quizá habrían perdido la vida!".

"¿Y eso qué? Papá, ambos sabemos que solo tienes que compensarlos por lo sucedido. ¡De todos modos tenemos mucho dinero!". Casi todos los invitados inhalaron llenos de sorpresa; había sido realmente aterrador escuchar palabras tan arrogantes y tan ignorantes saliendo de la boca de un niño de cinco años.

"¡No digas eso! Ahora ve y discúlpate con la señora Sun".

"¡No, no lo haré!". Bruce negó con la cabeza, después, sacó una tarjeta de platino de su bolsillo y la tiró al suelo. Entonces, levantó la cabeza y miró a los invitados lleno de arrogancia. "Pagaré por sus gastos médicos. Tengo muchísimo dinero...".

"¡Oh, por Dios! ¡Qué niño tan presumido y altanero!".

"¡Qué malcriado es!".

"¿Cómo podría un hombre como el señor Lu tener un hijo así? Al parecer, la educación del niño es realmente... Tsk, tsk, en el futuro, no cabe duda de si llega a ser el sucesor de Lu Group, lo arruinará por completo".

"¿Podrá hacerse cargo de Lu Group? Con esa actitud tan presuntuosa dudo mucho que sobreviva en este mundo...", un hombre susurró e intercambió miradas con los invitados que estaban a su lado, insinuando que con su temperamento, Bruce quizá no podría sobrevivir para llegar a la edad adulta.

Minnie veía desde lejos al niño que estaba parado junto a Michael y los susurros de los invitados resonaban en su mente. De repente, se comenzó a sentir completamente impotente ante la situación. Su hijo era angelical en términos de apariencia pero al parecer se caracterizaba más por tener un carácter diabólico.

¿Era ese niño en realidad su hijo?

Cuando vio que los medios lo calificaban de arrogante e irreverente, pensó por un momento que estaban exagerando. Ella creía que debían haber puesto la vara muy alta y esperaban demasiado de él porque era el hijo de Michael, por lo que, al no cumplir con el estándar que había establecido, inevitablemente se decepcionaban y era por eso que hablaban tan mal de él.

Ahora le parecía que los medios de comunicación intentaron dejar a Michael con un poco de dignidad. ¡Realmente habían sido muy ambiguos al respecto!

Comparado a cómo lo describían en las noticias, el verdadero Bruce era incluso más arrogante de lo que muchos pensaban. Era grosero, arrogante, cruel e indiferente hacia la vida y hacia las personas en general.

En resumen, era un mocoso odioso hasta la médula.

"¡Bruce!". Al parecer, Michael finalmente había perdido los estribos. Entonces, miró a su hijo y levantó la mano. Sin embargo, antes de que la bofetada aterrizara en su mejilla, Bruce sollozó de repente con tanta fuerza que sus hombros le temblaron. En poco tiempo, sus sollozos se convirtieron en un llanto trágico y desgarrador. Unas lágrimas del tamaño de un frijol comenzaron a caer por su rostro. De la nada, aprovechándose del estado de asombro de Michael, Bruce se abalanzó sobre él y le abrazó la mano.

"¡Papito! No me pegues, por favor. ¡Me va a doler mucho! ¡Si ya no me quieres, entonces será mejor que muera y vaya a buscar a mamá!".

La mano de Michael, que aún estaba levantada, comenzó a temblar. Después, comenzó a mirar el rostro de su hijo, que era exactamente el mismo que el de Minnie, exhaló un suspiro de cansancio y bajó la mano impotente.

"Señor Sun, mi hijo es un maleducado. Perdónelo, por favor. Pagaré los gastos médicos de la Señora Sun, además, la compensaré por el daño psicológico que ha sufrido. ¡Hablemos de eso con detalle más adelante!".

Minnie estaba realmente sorprendida de que un incidente de esa magnitud terminara de una manera tan sencilla. ¿Acaso Michael siempre arreglaba los problemas que su hijo ocasionaba de esa forma? Decir que estaba desconcertada era quedarse corto. En lugar de terminar el asunto de esa forma, preferiría que él hubiera abofeteado a Bruce y hacer que el niño comprendiera que lo que había hecho estaba mal.

¿O es que él no había sido lo suficientemente cruel con ella en el pasado? ¿Cómo podía haberse vuelto tan complaciente con su hijo?

Poco después, Michael y el señor Sun salieron juntos, aparentemente hablaban de negocios. Bruce solo se quedó viendo la espalda de su padre y se secó las lágrimas. No había quedado rastro del llanto en su expresión.

Luego, lanzó una última sonrisa de descaro a la multitud que aún lo observaba y continuó dando vueltas por el salón de baile. De vez en cuando, jalaba las cintas de los adornos y los globos cuando pasaba por las mesas. Los invitados lo evitaban como si fuera una especie de plaga, pero él no parecía estar avergonzado en lo absoluto. De hecho, parecía complaciente en realidad.

Minnie se dedicó a observar toda la escena sin decir ni una sola palabra. Cuanto más miraba, más decidida estaba a recuperar al niño y disciplinarlo ella misma.

Aunque no era tan poderosa e influyente como Michael, al menos no dejaría que se convirtiera en una escoria de la sociedad al que todos evitaban como una plaga.

Con ese pensamiento en mente, Minnie comenzó a respirar hondo y a calmarse poco a poco. Sin pensarlo, se quedó viendo el diamante azul colocado en el medio del salón de baile y se acercó sigilosamente a él, lista para lanzar el arma que llevaba oculta en su pulsera.

¡Pum!

"¡Ay!".

De repente, el enorme candelabro de cristal en medio del pasillo cayó al suelo. Los invitados que estaban debajo del enorme objeto había sido casi aplastados por éste. El caos estalló en todo el salón. La gente conmocionada por el pánico comenzó a correr por todas partes.

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