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Portada de la novela Try Honesty

Try Honesty

Un joven impulsivo y un chico sereno ven cómo sus mundos chocan tras una propuesta que lo cambia todo. En medio de su arduo entrenamiento para transformarse en héroes, ambos deben aprender a gestionar un amor imprevisto mientras el entorno los juzga sin piedad. Esta narrativa profundiza en la lucha por la integridad personal y la valentía necesaria para ser sincero, todo mientras avanzan por un sendero de justicia bajo la mirada de los demás.
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Capítulo 2

-El siguiente enfrentamiento. Woods, Hitsune, prepárense.

Estaban en la arena de entrenamiento. Durante todo ese día, Dylan, mentor y héroe profesional, los había hecho crear nuevas formas de ataques y defensas. Cuando ya habían entrenado cerca de una hora, los separó en parejas para que probaran sus nuevos movimientos.

El rubio y el bicolor se colocaron frente a frente, a un par de metros de distancia.

-¡Empiecen! -exclamó Dylan.

Woods y Hitsune saltaron al mismo tiempo. En el aire, Woods apuntó con su mano al pecho de su oponente y disparó bolas de fuego rápidamente. Pero Hitsune era rápido y las detuvo con trozos de hielo que salían de su mano derecha. A pesar de haber luchado uno contra el otro solo una vez, ambos habían estado presentes en varias peleas contra los villanos desde que estaban juntos en la agencia de Jukai. Y, si bien solían cooperar para derrotar a sus oponentes, ya habían visto el estilo de ataque y defensa el uno del otro.

Al volver al suelo, Hitsune creó una pared de hielo frente a él que Woods no tardó en atravesar con su poder de explosiones, pero cuál fue su sorpresa al no encontrar a su oponente al otro lado.

-Tienes buen ataque -escuchó la voz de Hitsune tras él, cerca de su oído derecho- pero tu defensa aún flaquea.

Hikori estaba a su espalda, prácticamente pegado a él y le tomó el brazo derecho, congelándolo e impidiendo que pudiera atacarlo.

-¡MUERE! -le gritó Woods dándose vuelta para atacarlo con el brazo que le quedaba libre, apuntando directo a la cara, mientras Hitsune hacía lo propio empuñando su mano izquierda para provocar un golpe de aire comprimido, pero el ataque final solo fueron un par de golpes fuertes en la cara que provocó que ambos cayeran de espalda. Dylan había usado su poder para desactivar el de sus alumnos.

-Suficiente -dijo el mentor.

-¡PERO QUÉ MIERDA! ¡AÚN NO TERMINA...! -empezó a rezongar Woods, pero Dylan lo silenció con la mirada.

-Dije suficiente.

Woods lo miró con el ceño fruncido y apretó los dientes. Entonces sintió la presencia de su compañero que estaba junto a él, derritiendo el hielo que había creado en su brazo.

-¿Qué haces, bastardo?

-Te estoy ayudando -respondió el bicolor.

-Yo no te pedí ayuda -dijo Woods dándole un empujón y poniéndose de pie, yéndose de la arena hacia el lugar donde se encontraba la enfermera.

Hitsune lo miró sin ninguna expresión en particular y también salió de la arena para permitir el siguiente combate.

Si bien ambos llevaban varios meses trabajando junto a Bonnet al alero de Jukai, era Hitsune quien más se fijaba en los movimientos y ataques de sus compañeros, sobre todo los de Woods, por eso se le hizo más fácil encontrar su punto débil. A veces trabajar con Woods era un dolor de cabeza, siempre gritando, enojado y quejándose de todo. Aun así, no podía negar que era un chico fuerte y, aunque muchos decían que tenía un temperamento digno de un villano, Hikori se había dado cuenta de que su rubio compañero haría lo que fuera para salvarlos a todos y ganarle a su oponente, y que tenía sus valores y convicciones tan arraigados que ni siquiera en peligro de muerte elegiría irse con el bando enemigo.

Hikori se dirigió hacia la enfermera, más que nada para ver cómo estaba Woods, ya que él apenas sufrió rasguños.

-Piérdete, mitad y mitad -dijo Woods secamente al verlo acercarse.

-Está bien -respondió Hitsune y dio media vuelta para ver el enfrentamiento de sus otros compañeros.

A los pocos segundos, vio de reojo que Woods se había puesto junto a él.

-Mira, maldito bastardo, tú no eres más fuerte que yo y si hubiésemos seguido yo habría ganado- le dijo Woods sin mirarlo y con una expresión de furia.

-Eso no lo sabremos -respondió Hitsune tranquilamente.

-No te creas mejor que yo, imbécil.

Hitsune solo levantó los hombros.

Woods lo miró con odio, apretó los dientes y salió del lugar. No podía aceptar que el estúpido de Hitsune fuera mejor que él. Y, aún peor, no podía aceptar que haberlo escuchado y sentido tan cerca había sido lo que lo distrajo por ese crucial segundo antes de que su brazo fuera congelado. Si se hubiera girado un poco para verlo así de cerca... ¡No! ¡¿Pero qué estaba pensando?! El maldito mitad y mitad no tardaría en saber quién de los dos era el mejor.

.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.

Durante la hora de almuerzo, Bonnet y Hitsune estaban juntos en la misma mesa junto a Aspen, otro de sus compañeros, de cabello azul eléctrico, quien también era el encargado de su grupo en la academia a la que asistían. Calei hablaba con alegría, contando alguna anécdota que Hikori apenas seguía. Su pensamiento continuaba pegado en su compañero rubio. No sabía por qué, pero desde hacía un tiempo que en momentos totalmente random, el chico se le venía a la mente, lo que le hacía sentir una especie de peso en el pecho. Y hoy, después del enfrentamiento, no dejaba de pensar en lo cerca que estuvo de su cuerpo y de su rostro. Nunca habían estado tan cerca.

-...recuerdas, Hitsune? -dijo el pelinegro sacándolo bruscamente de sus pensamientos.

-Oh, perdona, ¿Qué cosa, Bonnet?

-Jaja, no importa. Desde hace un rato supe que ya no estabas en la conversación -sonrió su amigo.

En ese momento, una chica de pelo negro y muy bonita se acercó a la mesa, diciendo algo a Aspen.

-Por supuesto, Minamoto -dijo el peliazul, para luego dirigirse a sus dos amigos- Disculpen, Bonnet, Hitsune, pero debo ir a revisar unas cosas de la clase.

Aspen se puso de pie y se alejó junto a su compañera.

-Bueno, ahora que estamos solos -comentó Bonnet bajando la voz- ¿qué o quién te tiene tan distraído?

Los grandes ojos de Calei lo miraron inquisitivamente, a tal punto de ponerlo nervioso. ¿Acaso su amigo sabía algo? El chico era muy perspicaz y siempre lo había ayudado. Quizás podía confiarle este secreto... o, al menos, una parte.

-La verdad es que... desde hace un tiempo hay... una persona en la que no dejo de pensar. Y cada vez que me acuerdo, siento una extraña presión en el pecho.

-Mmmmhhhh. ¿Y esa sensación te hace sentir feliz, triste?

-No lo sé -respondió Hikori sinceramente- quizás un poco de ambos.

-¿Podría ser que esa persona te guste? -sugirió Calei con una pequeña sonrisa.

Hitsune lo miró dubitativo. ¿Podría ser eso? Nunca había sentido ni pensado así en nadie, pero ¿por qué Woods? Ni siquiera era bueno con él. Aunque ahora que pasaban más tiempo juntos en la agencia, podía ver que no siempre era tan desagradable.

-No lo sé. Quizás. No estoy seguro. ¿Qué debería hacer?

Bonnet pensó unos instantes. La verdad es que las cosas del corazón no se le daban bien ni mal. Era más bien pasivo frente a sus sentimientos, sobre todo porque prefería enfocarse en ser el mejor héroe y probablemente una novia lo distraería.

-Tienes tres opciones -dijo de pronto el pelinegro- puedes seguir con ese sentimiento indefinidamente hasta que, por fuerza del tiempo, se acabe. O puedes forzarte a dejar de sentirlo, aunque creo que eso es más difícil. O puedes decirle a la persona y así salir de toda duda. Si no le gustas, pues te será más fácil olvidarla y asunto arreglado.

-Pero, ¿y si yo le gusto también?

-Tendrás que improvisar sobre la marcha -dijo Bonnet sonriendo.

Hitsune se mordió el labio ¿había alguna posibilidad de que Aidan sintiera lo mismo?

Como si lo hubiera invocado, Woods apareció junto a dos compañeros, Hoshi, pelirrojo y muy alegre y Nahir, de pelo rubio oscuro y una gran sonrisa, en el comedor. Hitsune volteó hacia él y, por un segundo, cruzaron la mirada, pero Woods la retiró de inmediato con su eterna expresión de desprecio, sentándose de espaldas a él.

-No, es imposible que esa persona guste de mí -dijo Hitsune con voz monocorde- mejor será que olvide esta extraña sensación.

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