Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Todo lo que necesito ... Eres tú.

Todo lo que necesito ... Eres tú.

Miranda vive sometida a los deseos de su familia en Barcelona, con su boda con Carlos ya programada. No obstante, tras una loca noche en Las Vegas, descubre horrorizada que su enlace oficial ha sido cancelado porque ya se casó con Jacob. Él es el rebelde bajista de un grupo famoso que orquestó el plan para evitar que ella estuviera con otro. Ahora, Miranda dispone de solo siete días para divorciarse y evitar que este secreto destruya su futuro.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Seis meses antes de mi boda

¿Por qué siempre me dejo convencer por las locuras de Ali?

Hace quince minutos el concierto de su grupo favorito terminó; lo sé porque estoy afuera de la entrada esperando a que aparezca. Tengo las luces encendidas y estoy escuchando “De música ligera” de Soda Stereo; crecí con esta música, a mis padres les encanta y me han transmitido su pasión por el rock en español.

Ali siempre termina involucrándome en sus aventuras extrañas. Se le ha ocurrido que después del concierto bajemos a la playa y nos encontremos con algunos amigos, solo que como yo no iba a gastar más de cien euros pagando un boleto de un concierto donde voy a ver un grupo que no me interesa, pues me pidió que la recogiera después del concierto y yo, que soy bien tontita, le he dicho que sí.

Mi teléfono suena y cuando voy a revisar si el mensaje es de Ali, alguien abre la puerta del pasajero de mi vehículo.

—¡Hola! —me dice un chico con un ligero acento americano.

—¿Quién eres tú? —pregunto. —Voy a gritar. —Él frunce el ceño.

—¿Podrías llevarme al pueblo, por favor? —dice amablemente.

—No, no soy un taxi —respondo mientras giro mi cuerpo hacia él;

Me quedo mirándolo como tonta; las luces internas de mi automóvil se encendieron cuando el chico abrió la puerta, así que puedo ver su rostro y… Guau, de verdad que es guapo, aunque no puedo ver el color de sus ojos; creo que son muy claros.

—¿Podrías bajar de mi auto?

—Por favor —repite—. Estoy en un serio problema y, por lo que veo, tú eres la única que puede ayudarme.

—Mira, un concierto acaba de terminar, seguro muchas personas saldrán en automóvil —respondo. —Y si no sales en este instante, voy a llamar al agente de seguridad.

—¡No! ¡Por favor! —inclina un poco su cabeza y me mira a los ojos—. Necesito que me ayudes.

—¡Pero si no te conozco! —Miro mi celular, más por hacer algo;

Me estoy poniendo muy nerviosa, entonces leo que Ali no va a venir y me pide que nos veamos directamente en la playa, porque se ha encontrado con alguien que le va a presentar a los chicos del grupo que ella admira sobre todas las cosas del mundo, palabras textuales.

—Es que soy idiota —susurro al leer el mensaje; siempre me hace cosas así y yo no aprendo y sigo de idiota ayudándole.

—¿Entonces sí? —Me había olvidado del chico, lo que en sí es increíble porque, primero, es muy guapo y segundo, no lo conozco y podría ser un psicópata violador.

—No. —Intento abrir la puerta del carro e inmediatamente él se abalanza sobre mí y la cierra. —¡Oye! —Levanto mis manos y trato de pegarme lo humanamente posible al espaldar de mi asiento; siento cosquillas en mi cuerpo y mi vientre hace un movimiento extraño que no logro identificar.

—Lo siento, de verdad. —Mira hacia donde está la salida del concierto; empezamos a escuchar el ruido de los automóviles y a la gente saliendo. —Te juro que no soy un psicópata y que no me interesa violarte.

—Vale, gracias por lo que me toca. —Él me mira y al parecer no ha entendido o ignora mi comentario.

—Necesito salir rápidamente de aquí o si no, tendré que vérmelas con…

—¿Una chica? —Típico. —Todo esto es porque necesitas escapar de tu cita. Es algo extremo dejarla sola acá, ¿no?

—Yo no he dicho que alguien deba regresar solo. —Vuelve a mirarme, aunque ahora se ve un poco más desesperado; la gente se acerca. —¡Por favor! —Creo que de verdad necesita salir de aquí y, pues, yo también.

No le digo nada y enciendo el auto, pongo la primera, comenzamos a descender; él se sienta correctamente, se abrocha el cinturón de seguridad y me mira.

—Gracias, te debo una. —Extiende su mano y luego la baja al mirar que estoy concentrada conduciendo; no me gusta conducir de noche, así que trato de no distraerme. —Soy Jacob —se presenta.

—Miranda —respondo y lo miro rápidamente.

—¿Podrías ir un poco más rápido? —me dice y gira su cabeza para mirar si nos están siguiendo.

Algunos vehículos vienen detrás; dos de ellos, en una maniobra que para mí es extremadamente peligrosa, nos adelantan.

—La verdad es que no, voy a la velocidad máxima permitida. —Se inclina y mira el tablero del auto.

—¿A treinta kilómetros por hora? —me dice impresionado.

—Exacto. —Lo miro y vuelvo a concentrarme en la ruta. —¿Qué esperabas? Estás en un pueblo costero de España, no en una autovía alemana. —Se toca el mentón y luego suspira. —¿A dónde te llevo? —le pregunto.

—¿A dónde vas? —me responde con otra pregunta.

—A una pequeña cala. —Estoy segura de que no ha entendido. —Una pequeña playa rodeada de rocas.

—¿Vas a bañarte en el mar a esta hora? ¿Desnuda? —me pregunta mientras sonríe levemente—. Así que eres una aventurera, Miranda, me gustas —dice como si me estuviera evaluando—. Te acompaño —decide y sonríe abiertamente.

—No creo que te guste ese tipo de planes —le digo y me dirijo hacia la cala—. Hagamos algo: yo busco dónde estacionarme y tú puedes continuar a pie hacia el centro del pueblo; es superfácil llegar y no está lejos; además, este es un pueblo muy tranquilo y no va a pasar nada malo. —Alucina si piensa que voy a bañarme desnuda frente a él.

—Prefiero quedarme contigo —dice y me indica con su mano una plaza libre para aparcar el coche; no tendremos que caminar mucho, solo bajar las escaleras hasta la cala.

Bajamos del carro y una lámpara ilumina completamente la calle; puedo ver su cara con claridad. Es alto, delgado, tiene un tatuaje en su cuello; es una especie de rama de árbol entretejida y con espinas y pequeñas rosas rojas. No puedo fijarme en los detalles, pero desde aquí parece muy elaborado.

No puedo ver el color de su cabello porque lo tiene cubierto con una gorra, pero creo que es castaño claro y lo lleva más largo de lo normal. Sus cejas son pobladas y lleva un piercing en la del lado derecho; sus pestañas son largas y gruesas y sus labios igual de gruesos y muy besables… ¡Stop!

Pero qué diablos estoy pensando. Me soplo la cara con mi mano y cuando vuelvo a fijarme, Jacob se está riendo abiertamente.

—¡Linda! —exclama, sin sentido—. Tú eres… —Me mira y me guiña un ojo. —Todo lo que necesito. —Termina su frase susurrando.

Se dirige hacia las escaleras mientras yo me quedo mirándolo como una idiota hasta que él extiende una mano y me la ofrece.

—¿Vienes? —me pregunta.

Con la otra mano, saca su teléfono del bolsillo de su pantalón y enciende la linterna para comenzar a bajar. Yo tomo su mano; no quiero pasar rodando como una estúpida, soy un poco torpe y no es extraño que me choque o golpee con las cosas todo el tiempo.

Cuando llegamos a la cala, algunos chicos tienen una fogata encendida y me imagino que están tomando alcohol. Ellos nos hacen una seña para que nos acerquemos y, como Ali no va a llegar todavía, decidimos sentarnos con el grupo; dos chicos tocan la guitarra y todos están cantando.

Tienen vasos en sus manos y nos ofrecen dos; aceptamos y compruebo que es tinto de verano y está muy bueno; trato de tomar poco, pues estoy conduciendo.

El tiempo pasa y ellos continúan tocando la guitarra y cantando. Jacob canta algunas de las canciones en inglés y en español; realmente tiene una linda voz, profunda, emotiva.

Tengo la sensación de que las chicas lo miran desde que llegamos y hablan entre ellas.

—Ustedes dos hacen una linda pareja —nos dice una de ellas; yo la miro y trato de negar inmediatamente, pero Jacob sonríe, toma mi mano, se inclina y me besa levemente en la boca. Siento mariposas en mi estómago.

—Es lo que quiero que ella entienda —responde.

—Si yo fuera tú, estaría comprendiendo otras cosas, en este momento —responde la chica y ella y sus amigas sonríen; yo la ignoro y miro a Jacob.

—¿Por qué le dijiste eso? —le pregunto.

—Es algo que también quisiera entender —me responde y sigue tomando mi mano que yo intento liberar. En lugar de dejarla ir, empieza a acariciar suavemente mis nudillos.

—Creo que correr tanto escapando de tu cita te ha hecho daño —le digo y él sonríe.

—No. —Se gira hacia mí, suelta mi mano y toca mi mejilla. —Creo con demasiada intensidad y vuelve a besarme. —Esperemos a ver qué dice el destino —susurra contra mis labios.

—El destino dice que estás loco y yo le doy la razón. —Tengo una sensación extraña, como si me faltara algo y solo pudiera conseguirlo con él, pero eso es una completa locura; tengo todo lo que he querido, o bueno, eso creo.

También te puede gustar

Portada de la novela Comprada por los guerreros alienígenas
8.5
Después de dieciocho años de sufrimiento, el intento de una joven por renovar su vida en el mar termina en una pesadilla espacial. Al interactuar con una extraña luminiscencia, despierta vulnerable en un planeta desconocido como víctima del tráfico de esclavos galáctico. Sometida a la crueldad y traición de guerreros alienígenas, vive un cautiverio aterrador. En esta travesía de suspenso, la gran incógnita es si alguien podrá salvarla de sus despiadados captores.
Portada de la novela El sueño del daimon
9.3
Tras un largo cautiverio entre humanos, los hermanos daimones Yerutí y Arandú logran escapar, pero él resulta envenenado tras protegerla. Para salvar su vida, Yerutí recurre al chamán Marangatú, quien exige un pago arriesgado: recuperar las siete llaves divinas. Esta misión la obligará a enfrentar a poderosos guardianes celestiales y superar peligros constantes en una travesía épica donde la supervivencia de su hermano depende de su éxito.
Portada de la novela Entre Birras y Chelas II
8.1
Después de su impulsivo matrimonio en Las Vegas, Diego y Valle trasladan su vida a Argentina por seis meses. En este nuevo escenario, Valle lidia con el choque cultural y la enemistad de Sam, quien intenta desestabilizar su relación. Entre tensiones familiares y desafíos inesperados en el cono sur, la pareja luchará por mantener su unión intacta. Esta continuación pone a prueba si su amor es capaz de resistir las presiones de un entorno desconocido.
Portada de la novela LA DIOSA DESTINADA AL REY ALFA OLVIDADO
8.7
Aradne es llevada por la fuerza al reino de Nadis, un lugar sombrío que aguarda a una bruja capaz de anular su maldición. En ese entorno hostil conoce a Gedeón, un alfa fiel a la corona que desea vengar a su estirpe y castigar a la responsable de la ruina de su pueblo. Entre intrigas y el desprecio de la manada, nace una conexión inesperada. Gedeón se verá dividido entre su lealtad al tirano, su deber y su amor por Aradne frente a la obsesión del rey.
Portada de la novela La mujer de los ecos
9.7
La prosperidad de Belguiz depende del rígido Burdel Esprit Lubrique, hogar de la solitaria Greta Heredia. Famosa por su arte abstracto, su vida da un vuelco cuando comienza a experimentar sueños tan intensos que parecen memorias de otra existencia. En medio del desconcierto por estas visiones y los secretos que esconden, la aparición del aventurero Percival Jansen resultará fundamental para que Greta logre desentrañar la verdad oculta tras su propio pasado.
Portada de la novela La nobleza de la dama
9.5
Bajo un entorno de sacrificios constantes, un valiente héroe entrega su destino por lealtad y afecto. Tras cruentos combates que ponen a prueba sus lazos más profundos, la historia se transforma cuando surge un líder inesperado frente a una catástrofe total. Esta aventura fantástica profundiza en las dudas morales y la fortaleza del alma ante la tragedia. Entre riesgos y juramentos, los protagonistas enfrentan retos límites para evitar ser devorados por el caos.