Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Todo Comenzo con una Solicitud de Amistad!!!!

Todo Comenzo con una Solicitud de Amistad!!!!

Martina tiene 23 años, estudia leyes y trabaja como camarera mientras oculta su amor por el hermano de su adinerada amiga Betty. Para ganar su atención, diseña una identidad digital ficticia que deriva en un estrecho vínculo virtual. No obstante, tras un baile de máscaras, el conflicto estalla: él reclama un encuentro presencial justo cuando ella nota que su boda con otra mujer es inminente. El secreto de su origen será la clave para este romance.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Martina.

Le envió un par de mensajes a Tian:

Púrpura: Hola ¿Cómo has estado?

No contesta, observo que subió nuevas fotos con una chica rubia, ojos claros y muy bonita. Lo está abrazando, en otra lo besa en la mejilla eso me encoleriza de celos provocando unas lágrimas. No le doy like a ninguna de esas fotos solo salgo de la página para evitar angustiarme más.

Esta tristeza no la entiendo, él no sabe de mis sentimientos, tampoco sabe quién soy. Lo conozco por su hermana, ni siquiera me registra como para saber si le gusto o no. No puedo evitar que mi corazón no sufra, porque yo me enamore de él. Ni idea tiene de eso.

Suspendo el aparato, en una mochila pongo algunas cosas para ir a casa de Betty, no me gustan los vestidos que tengo. En el fondo del armario encuentro uno en color esmeralda con botones en el frente, moño atrás y no es tan corto. Lo llevo por las dudas.

Antes de irme, me cambio de ropa ni modo que me vaya en bata de baño. Sería muy vergonzoso aparecer así.

Ya lista tomo la mochila, camino hasta la computadora para apagarla, la enciendo y tengo varias notificaciones son mensajes de Tian, pensé que ya no contestaría.

Tian Ceballos: Hola bien ¿y vos?

¿Cómo está eso que parezco más lindo en persona? ¿Me conoces? ¿por qué yo no puedo saber quién sos?

¿Sigues ahí?

Veo que no, besos. Hablamos otro día.

Luego de leer, estoy pensativa, llegando a la conclusión de no contestar. Es un gran lio en el que estoy, si algún día lo descubre estaré en problemas no solo con él, también con Betty. No creo que le importe que sea yo es más ni se va a enojar.

Pido un taxi, pero primero me voy a despedir de mis padres, aún no volvieron por lo que le aviso a mi hermana mayor que voy a casa de Betty.

Revisando mi celular salgo subiendo en el taxi, Betty me lleno de mensajes como “apúrate” “se nos hace tarde para arreglarnos” “¿Cuándo llegas?” “te estoy esperando” y muchos más. El conductor al verme centrada en mi aparato pide la dirección, se la doy y se pone en marcha. Siempre hago el ridículo.

Soy una persona torpe cuando los nervios no me dejan en paz, y ver a Tian va a provocar muchos encuentros desafortunados. Quiero verlo, aunque sea desde lejos al menos un par de segundo, porque si me acerco lo voy a arruinar todo.

Bajo en la entrada de la mansión, no es una casa común y corriente, es un castillo de la princesa Betty, sonrió al pensarlo. El guardia de seguridad pide mi identificación, busco en mi billetera después de varios minutos, lo encuentro. Se la entrego, observándome deja que pase, se abre el gran portón con vallas negras.

Siempre quedo impresionada con este lugar no importa cuántas veces haya venido. Todo está iluminado, el césped brilla de verde, una fuente con agua en el centro y el camino parece una alfombra de pasarela, pero de piedra. Me paro en la puerta principal tocando el timbre, a que no saben quién abre, Tian.

Mis piernas tiemblan, trago saliva para hablar, él levanta una ceja al ver que no digo nada. Me impacta su mirada.

-Hola ¿tú eres la amiga de Betty? – que decepción ni sabe quién soy.

-Ho.. hola si ¿ella está? – preguntó un poco nerviosa al contestar, ojalá no lo note.

-Si se encuentra arriba, pasa- deja que entre. Voy subiendo las escaleras, rápido, sin mirar atrás.

La casa tiene cuatro pisos, una escalera principal por la que subí, una sala con mucha luz y el color predominante es el marrón. En la segunda planta está la habitación de los padres de Betty, John y Marie, en la tercera la de Tian y en la última la de mi mejor amiga, en el ala derecha.

Creo que ya me perdí de tantas escaleras, no sé cuál es el cuarto, miró todas las puertas. Ahí como cinco, colocó el oído en cada una para escuchar algún indicio de que Betty se encuentra aquí.

- ¿Se te perdió algo? – pregunta una voz masculina.

-Es que no se cual es de tu hermana- contesto, pero sin darme vuelta, él camina y se pará frente mío.

-Ese no es- señala con el dedo- es el que tienes al frente. ¿Por qué no la hablaste?

No contestó a su pregunta, bajando la mirada, camino unos pasos y golpeo la puerta blanca. Del otro lado alguien viene a abrir.

- ¿Por qué llegas tan tarde? – tiene puesta una bata y una toalla en la cabeza- que esperas, pasa.

Jala de mi brazo para meterme hacia dentro, me siento en el borde de la cama, ella se seca el pelo.

-Piensas quedarte sentada toda la vida en la cama- dice mirándome por el espejo que tiene delante de su figura- ¿qué esperas para cambiarte?

-No tengo idea de cómo vestirme para una fiesta- junto las manos en el mismo lugar, creo que estoy arrepentida de venir a este lugar.

-Bueno, yo voy a ser tú estilista por una noche ¿quieres?

-Sí, tú entiendes más de moda que yo.

-Tienes algo en mente, un vestido, color o máscara.

-Ehhh no tengo máscara ¿y tú?

- ¿Por qué siento que estás arrepentida de haber venido a la fiesta? – ya se dio cuenta de lo que me pasa.

-Es que me siento tonta por no saber que ponerme- trato de engañarla.

- ¿Segura? – cuestiona lo que yo le digo.

Asiento que si con un movimiento de cabeza para no preocuparla.

Antes de cambiarse, escoge un vestido para mí, es demasiado descubierto en el frente y en la espalda, le digo que no con el dedo. Sigue sacando más prendas, ninguna me convence así que saco el que yo traje. Se lo muestro dándome su aprobación.

Lo único que no traje son tacones, elijo entre los muchos que tiene Betty, unos en color negro. Nunca use estos zapatos espero no caerme en frente a todos.

Ya lista sentándome frente al espejo, ella comienza a maquillarme, usa base en color claro, sombras para los parparos en marrón, rímel y labial natural. Por último, me arregla el pelo suelto y una trenza en la coronilla.

Ella se mete en el vestidor, demora una eternidad escogiendo un vestido, yo solo blanqueo los ojos en señal de estrés por su falta de decisión.

Luego sale enfundada en un vestido entallado que se adapta a su figura, largo, negro brillante, es una diosa, quedo muy impresionada con su belleza.

- ¿Cómo me veo? – pregunta sin darse cuenta que está hermosa.

-Hermosa Betty, eres una diosa del olimpo- la alago para que no vaya a cambiar de ropa en el último momento.

-Muchas gracias- me tira un beso al aire- me gusta tu vestido va con tú personalidad, sencilla.

Alguien golpea la puerta, mi amiga va abrir y yo huyo al baño, no quiero verlo. No después de lo que sucedió en el pasillo. Ellos hablan, escucho un murmullo porque la música ya empieza a sonar. Eso está anunciando que la fiesta va a comenzar y nosotras debemos bajar.

Betty me llama, salgo y él ya se fue. Pero tiene una caja en la cama, la está abriendo cuando llegó a su lado. Veo que son dos máscaras.

- ¿Cuál quieres? – me mira para que elija una.

-Voy a sacar la negra- me la pruebo cubriéndome todo el rostro, solo la boca no la tapa, es perfecta. Con dos cintas a los costados, la ato por debajo del pelo, tiene una pluma negra en la parte izquierda con mucho brillante.

Be se pone la roja, pero esa la debe sostener con la mano, es bonita, aunque cualquiera va a saber tú identidad. No quiero que su hermano me reconozca por muchas razones.

Tengo un plan en mente que le va a dar dolor de cabeza, ojalá funcione.

Tomándome del brazo salimos al pasillo, camino y siento que voy a aterrizar en cualquier momento, me pillo fuerte de Be para seguir avanzando, menos mal que mi vestido no es largo porque de ser así ya estaría ahora mismo en el suelo.

En la sala hay muchos invitados, antes de llegar al último escalón aparece Jesús y Tian, como tratando de saber quién soy.

Busco un lugar alejado para sentarme, Be trae dos copas con un líquido amarillo, supongo que es champán. No soy alguien que bebe frecuentemente, tampoco voy a fiesta seguido, me siento como sapo de otro pozo.

Mi amiga se encuentra muy entretenida con su novio, algunos charlan, otros bailan en el centro.

Yo tomo la determinación de salir al jardín, este tipo de personas abruman mi cabeza con sus comentarios negativos. Es un lugar agradable, el olor a flores, el imponente marco de luces que le da vida es único.

Encuentro un banco cerca de una planta de rosas negras, acaricio esa hermosa flor, sonrió ante tanta tranquilidad, aunque la música se sigue escuchando como un susurro lejano.

Sentada, cruzando las piernas inhalo el aire fresco, que produce todo el jardín. Por un momento olvido que estoy en una casa que no es la mía. También perdida en mis pensamientos no escuché los pasos de alguien, observo quien es, pero la oscuridad no me deja ver su rostro hasta que llega a mí.

Mi cuerpo se tensa al ver a Tian, parado a unos pasos de donde estoy sentada, él no lleva puesta su máscara y su sonrisa muestra diversión. No le veo la gracia que este aquí.

Otra vez haré un enorme papelón, porque mis palabras están atoradas en mi garganta, eso me pasa muy seguido cuando lo veo. Él fija sus iris en los míos, logrando que me sonroje, gracias a dios tengo tapada la cara para que no se burle de mí. Se desprende los botones del saco, creo no, afirmo que se va a sentar en la punta del banco. Todo lo hace en silencio eso desata más mis nervios.

Respiro profundo, trato de quitar mis hermosos ojos de él, para ser sincera no lo estoy logrando. Es una situación demasiada incómoda, pero no parece importarle.

Ahora que pienso sabrá quién soy realmente, la amiga de su hermana, no creo que se haya sentado sin saberlo o no. Mis manos están sudadas, los latidos se escuchan a kilómetros de distancia, en cualquier instante voy a salir corriendo.

-Bonita noche- dice, poso mi mirada en una bella rosa roja- ¿Qué haces aquí, sola?

-Ehhh…- falla mi intento por contestar- aquí está mejor el ambiente que allí dentro.

-Coincido contigo- cruza una pierna sobre la otra acomodando su saco- ¿Cómo te llamas?

Le digo mi nombre verdadero o miento, ya comprobé que no sabe mi identidad, soy tan difícil de recordar o reconocer. Una nueva decepción aparece dentro de mi alma.

-Veo que no quieres hablar- él observa su reloj- mi hermana organizo está fiesta para ese bochorno que tiene por novio.

- ¿Por qué te molesta? Es su novio, ella lo quiere- la expresión de su cara cambia.

-En serio preguntas eso. Que no te diste cuenta que él solo la quiere por su dinero.

Pensándolo bien en eso tiene razón, nunca les demostró amor frente a sus amigos, pero ella no le reclama. Cree que es su manera de querer.

-Creo que se lo deberías decir a ella- es cuando me giro quedando de costado, pero mirándolo a los ojos.

-Ya me cansé de advertirle, no escucha siempre se justifica que lo “ama”- hace gestos con los dedos.

Con gusto seguiría hablando toda la noche, pero tenemos que regresar o Be vendrá a buscarnos y no quiero escuchar sus preguntas intrigantes sobre su querido hermano.

-Bueno, vuelvo a la fiesta- habla ya de pies frente a su observadora mirada.

-No vas a decirme ¿Cuál es tú nombre? – pregunta y no sé qué responder.

-Eso ya no importa- y me voy, él sé queda estático en el jardín.

Tian Ceballos: ¿Estás ahí?

Releo el mensaje una, dos y tres veces antes de responder.

Púrpura: Si, ¿Qué necesitas?

Ojalá no me respondiera, me obligo a colocar de nuevo el aparato en la mesa. La ansiedad me está matando por saber que quiere. Vuelve a vibrar, abro el chat y quedo boca abierta por su pregunta.

Tian Ceballos: Hablar con alguien ¿Cómo te sentirías si te obligaran hacer algo que no quieres?

Púrpura: Pero ¿a qué te refieres exactamente? Me sentiría muy mal.

Le doy a enviar y veo que ya escribe su respuesta inmediatamente porque no se tarda nada.

Tian Ceballos: No importa a que me refiero. Yo también me siento fatal sobre todo porque no tengo poder de decisión. Mi papá siempre ha decidido por mí.

Púrpura: Si yo fuera tú me opondría, ya no eres un niño sino un adulto capaz de acerté cargo de las decisiones que tomes.

Tian Ceballos: Suena fácil decirlo. No me gustaría que estuvieras en mi lugar.

Púrpura: ¿A qué le tienes miedo? Hay algo más ¿que no puedes decir?

Su contestación tarda como quince minutos en llegar, pero de que estará hablando. Su pregunta me desconcierta por completo.

Tian Ceballos: Aún estoy buscando esa respuesta en mi cerebro.

Púrpura: Creo que tú no quieres admitir que tienes miedo y eso no es nada malo.

Tian Ceballos: Tienes toda la razón del mundo. ¿Algún consejo?

Envía varios emoticones con cara sonriente, asustado y un corazón azul. Sonrió como una tonta adolescente.

Púrpura: Que no te quedes callado.

Contesta con un pulgar hacia arriba. Ya no recibo otro mensaje.

El sueño que tuve no estaba tan alejado de lo que me conto, algo lo altera por eso se veía muy triste, afligido e irritado en el hospital.

Lo obligan a hacer cosas en contra de su voluntad, ¿Qué será exactamente? Esa duda va permanecer en mi cabeza. No es mi preocupación, aunque me da miedo lo que llegue a pasar.

Dejo de insistir en algo que no tiene solución y bajo a comer algo.

También te puede gustar

Portada de la novela Contrato de gratitud
9.0
Por cinco años, sacrifiqué mi carrera en el flamenco para servir a Mateo por una deuda del pasado. Sin embargo, el retorno de su exnovia Elena reveló mi nulo valor para él. Tras un accidente donde me dejó de lado para salvarla, comprendí que debía marcharme. Aprovechando su descuido, logré que firmara el divorcio sin que lo notara. He recuperado mi libertad y mi pasión por el baile; mi contrato ha expirado y hoy comienzo una vida lejos de su sombra.
Portada de la novela Déjame ir, mi distante esposo
9.8
Averie se casó con Brayden por un impulso de amor cuando él más lo necesitaba. A pesar de su sacrificio, él nunca correspondió sus sentimientos, pues amaba a otra mujer. Todo colapsó cuando Brayden alcanzó el éxito con el Grupo Fowler: ella perdió a su hijo y casi muere en un trágico incidente. Tras sobrevivir, Averie decide pedir el divorcio para reconstruir su vida, pero Brayden se niega a soltarla, insistiendo en que su vínculo es inquebrantable.
Portada de la novela El CEO y la Niñera
9.3
Andrés Villaverde es un empresario viudo que vive distanciado emocionalmente de su hijo, Lucas. Sin embargo, la llegada de Mariana como niñera altera la frialdad de su hogar. Su calidez no solo logra conquistar al pequeño, sino que también revive sentimientos dormidos en el CEO. Aunque la atracción es mutua, ambos enfrentan dilemas: él teme al compromiso y ella duda por su posición profesional. Andrés deberá decidir si sigue solo o busca la felicidad.
Portada de la novela Ella Eligió Su Propia Ruina
8.3
Armando cambió el ring por una taquería para criar a su hijo Pedrito en paz. Sin embargo, su tranquilidad se desmorona cuando el pequeño es atacado por el hijo de Sebastián Vargas, un peligroso capo. La humillación crece cuando la escuela y su exmujer, Sofía, lo presionan para que se disculpe con el criminal. Tras descubrir el nexo entre Sofía y Vargas, Armando entiende la traición y decide enfrentar a la mafia para defender el honor de su hijo.
Portada de la novela exclusivamente tuyo
8.9
Henry Armstrong, un temido líder de la mafia y poderoso empresario, enfrenta un contratiempo inesperado cuando su vehículo se avería. Mientras debe coordinar el tráfico de un cargamento ilícito de armas, se ve obligado a caminar hacia Sartre, su exclusiva marca de moda. Allí planea establecer una coartada impecable para sus actividades criminales. Sin su seguridad habitual y bajo una gran tensión, Henry lucha por mantener el control total en este peligroso juego.
Portada de la novela La Bailarina Despreciada Vuelve
8.3
La carrera de Sofía, una bailarina excepcional, se arruina cuando Ricardo, su prometido, le entrega su papel protagónico a su exnovia Valentina. Tras sufrir una humillación pública y ser relegada a asistente, Sofía enfrenta maltratos y la ruptura de su compromiso. Sin embargo, lejos de rendirse, se une a su hermano Alejandro, líder del arte clandestino, para ejecutar una implacable venganza contra aquellos que destruyeron su vida y sus sueños.