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Portada de la novela Terror en Greentown

Terror en Greentown

La sombra del Asesino del Cereal aterroriza Villa Esmeralda. Este criminal busca vengar a su familia aniquilando a policías corruptos y destruyendo comercios dañinos, dejando siempre un grano de cereal como firma. El misterio se complica cuando un detective de la zona intenta resolver el caso, sumergiéndose en una espiral de oscuridad que transformará su destino de forma irreversible. Una lucha cargada de acción y horror en una ciudad sumamente peligrosa.
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Capítulo 2

El detective Carlos y los oficiales de apoyo pasaron trabajando todo el día en el caso del asesino del cereal, cuando vieron la hora ya eran las 2 de la mañana.

—Muy bien niñas, por hoy es suficiente, nos veremos a las 9 aquí, cómo están bajo mi mando no quiero que ocupen su uniforme, esos déjenlo bien guarda que aquí tenemos investigación para rato.

—Lo siento detective Carlos, pero no podemos hacer eso sin la autorización del Sheriff —dijo uno de los oficiales.

— ¿Cuál es tu nombre?

—Wilson.

—Muy bien Wilson ¿Quien es tu Oficial superior en estos momentos?

— ¿Usted?

No lo digas dudando, yo soy tu oficial superior y si te digo que vengas sin uniforme, entonces eso harás ¿Me has entendido?

—Si señor.

—Tu ¿Cómo te llamas?

—Me llamó Gregory señor y he entendido su instrucciones.

—Algo que deben de entender para llegar a ser un gran detective como yo es que el uniforme no ayuda, cuando andan por ahí y los ven con ese uniforme las personas se les corren y no queremos eso, así que mañana se vienen fresco, así como yo.

El detective Carlos solo se levantó de su silla y se fué en su vehículo, los oficiales fueron hacia donde él sheriff.

—Jefe, sabemos que estamos a cargo del detective Carlos, pero nos ha pedido que vengamos de civil mañana y nosotros sabemos que esa es una falta al reglamento.

—Si su oficial superior se los ha pedido es por algo, así que no están fallando al reglamento, además si toman esa actitud siempre, probablemente no llegarán lejos como detective, ahora vayan a descansar.

—Esta bien, nos veremos a las 9.

—Su hora de entrada es a las 8, no a las 9.

—Lo siento jefe, pero eso fue lo que nos dijo el detective Carlos —dijo Wilson.

El sheriff solo respiro profundo.

—Como sea, solo los quiero ver mañana aquí, no quiero saber nada de Carlos por el momento.

Los dos oficiales salieron de la estación y al salir a encontraron con una sorpresa.

—Con que fueron donde el Sheriff y le pusieron queja del uniforme, pensé que eran más astutos.

—Pensé que ya se había ido, pero ¿Cómo se dió cuenta? —dijo Gregory

—El ser detective es saber obtener información, ni se percataron en que momento les puse un micrófono en los hombros a cada uno, en su hombro izquierdo.

Ambos encontraron algo tan pequeño cerca de sus insignias.

—No me percaté en que momento nos ha puesto este micrófono — dijo Wilson con algo de miedo.

—Que sea la última vez que ustedes me quitan autoridad, si yo estoy en este puesto no ha sido por qué me lo han regalado, sino es porque cerré los casos más difíciles, pero como aquí no tengo tantas opciones les daré otra oportunidad, pero no sé confíen, los vigilare en todo momento.

Carlos regreso a su vehículo y se fué.

— ¿Crees que haya dejado otro micrófono? —pregunto Wilson.

Gregory solamente levantó los hombros como si no le importará la respuesta, tomando rumbos diferentes.

Al día siguiente regresaron a la comisaría Wilson y Gregory, pero Carlos aún no aparecía, el Sheriff se estaba molestando por su falta de responsabilidad, molesto lo llamo.

—Carlos, una cosa es que le quieras dar órdenes a los oficiales que le asigné, otra cosa es que no te presentes a la comisaría ¿Dónde está?

—Mi trabajo Sheriff no es estar detrás de un escritorio todo el día, desde ayer estoy vigilando a la esposa del oficial, dígale a sus ineptos oficiales dónde queda la casa y que vengan en taxi con un buen café.

Carlos finalizó la llamada, el Sheriff solamente se enfureció más.

— ¿Ustedes sabían que mantenía vigilada la casa del oficial?

—No señor, salimos a las 2 de la mañana como usted pudo constatar y el simplemente se marchó sin decir nada.

—Tienen la dirección ahora vayan para allá antes que los desvinculé del caso y es en taxi que viajarán.

Wilson y Gregory solamente se quedaron viendo, pues no entendían porque Carlos no les había mencionado nada de la vigilancia, tomaron el taxi y fueron a la casa del oficial, reconocieron el auto con facilidad.

— ¿Dónde está mi café? —dijo Carlos

—No nos dijeron nada de café, aparte que no nos van a reembolsar el taxi de hoy —dijo Wilson

—Ustedes son un par de ineptos, yo les dije que nos veríamos a las 9 ¿Me llamaron directamente? No, entonces aguantan porque quieren.

— ¿Que hacemos aquí?

—Investigando que tenía en especial este oficial, no sé si pudieron observar sus registros bancarios, el ingreso no era tan alto.

—Asi es, como todos los policías —interrumpió Gregory

—Siendo así ¿Cómo compró su casa sin hipoteca? Según pude ver esta casa fue adquirida hace 3 años ¿De dónde salió el dinero para comprala? Si está valorada en $135 mil dólares.

—Realmente nunca nos llamó la atención su casa, fue un tiempo donde varios oficiales empezaron a adquirir su casa, muchos dinero que fueron con préstamos y un fondo de ahorro que tenían, además es el tipo de casa promedio que podemos adquirir —dijo Wilson

—Exacto, todo parecía tan perfecto, no hay lujos, pero tampoco hay deudas, el Chevy fue comprado directamente.

—Creo que deberíamos investigar los casos de los demás oficiales, si estaban en algo ilegal, lo podremos ver ahí —añadió Wilson.

Carlos lo quedó viendo fijamente.

—Hasta que por fin has empezado a ocupar la cabeza, ahora ya saben lo que harán cuando regrese, quiero una lista de los oficiales que adquirieron casa hace tres años, buscarán algún tipo de vínculo ¿Me han entendido?

—Si señor —dijeron ambos.

Cuando se disponían a irse, una camioneta se detuvo en la entrada de la residencia, saco un paquete y luego se retiró, la camioneta no tenía logo que fuera algún tipo de correspondencia, alguien sale a recoger el paquete.

—He pasado toda la noche aquí esperando que suceda algo, al momento no había pasado nada hasta ahorita, yo iré a descansar y ustedes dos investigarán algún vínculo, espero que cuando regrese a la comisaría me tengan información, hoy haremos vigilancia de esta casa, presiento que oculta algo más.

Los oficiales regresaron a la comisaría y empezaron a buscar el listado de los oficiales que compraron casa hace 3 años, al tener la lista pudieron reconocer un nombre y era el del Sheriff.

—Esto no es bueno, ya no podremos decirle nada al Sheriff sino se vería perjudica la investigación —dijo Wilson.

— ¿Que haremos? Estoy seguro que en algún momento preguntara sobre algún avance, tenemos que pensar en una idea.

—Le diremos que el detective nos prohibió hablar del caso al menos que el lo autorizará.

—Presiento que nos metemos en problema, pero como tú dices es por la investigación así que nos quedaremos con eso.

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