Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela TENTACIÓN PELIGROSA: UN CONTRATO CON EL CEO

TENTACIÓN PELIGROSA: UN CONTRATO CON EL CEO

Alexandre Grayson es un hombre de presencia imponente y voz cautivadora que oculta un mundo de peligros tras su enorme fortuna. Mi vida cambió al cruzarme con él, cayendo bajo el magnetismo de un CEO capaz de ofrecer gloria y tormento por igual. En este entorno de lujos y tentaciones, descubrí que nada es lo que parece. Esta es la historia de un vínculo inevitable donde la pasión más intensa se mezcla con un riesgo constante y oscuro.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

DOS MESES ANTES

—Natalie Smith. 

Me giré al escuchar mi nombre, me encontré con una hermosa mujer. Era tan hermosa que cualquiera creería que se trataba de una súper móldelo o algo parecido. 

Vestía con elegancia y encanto, se veía realmente bien, incluso tenía envidia de ella.

Era como un ángel, incluso creía que estaba soñando. 

Algunos pensamientos estúpidos pasaron por mi mente, quería arruinar su precioso cabello, romper su falda y hacer trisas su blusa, yo quería arruinarla por completo. 

El motivo: ella se veía mucho mejor que yo, incluso llamaba la atención de todos sin proponérselo. 

En cambio, yo, soy un completo desastre, ni siquiera sé si debería de estar en un lugar como este, la vergüenza me invadió instantáneamente. 

—Soy yo señorita —respondí cortésmente y sonreí, pero por dentro tantas cosas oscuras pasaban por mi mente. 

Yo no soy así, quizás este lugar hace que las personas se vuelvan locas, mezquinas y egoístas. 

—Mi nombre es Laura, me sorprende verla aquí tan temprano, pero no te preocupes, es algo bueno —me guiño un ojo —al señor Grayson no le gusta la impuntualidad. 

Quizás en sus adentros me estaba maldiciendo, pero no me lo decía, simplemente me mostraba una sonrisa hipócrita. 

—De esa manera no perderás tu trabajo, créeme, el señor Grayson es muy exigente. 

Asiento con la cabeza mientras mi nerviosismo crece, este no es un lugar adecuado para alguien como yo, miro mis zapatos y siento pena. 

—Nadie me dijo cómo era la nueva asistente del Señor Grayson, no puedo ocultar qué estoy un poco decepcionada, esperaba a alguien diferente, solo mira a tu alrededor. Asumo que tenía sus propias razones —una sonrisa burlona apareció en sus labios. 

Cuando esas palabras salían de su boca, no niego que un ser maligno se apoderó de mí, quería asesinarla, dañar su bello y aterciopelado rostro, luego lanzarla al mar y dejarle el resto a los tiburones. 

Los empleados  parecían ser todos iguales, orgullosos y estúpidamente perfectos. 

Sonreí ampliamente, debía de adaptarme a este lugar, sabía que no sería sencillo. 

—Supongo que el señor Grayson vio algo especial en usted, algo que no vemos los demás mortales —murmuro mientras me escaneaba de pies a cabeza. 

—Debo tener suerte entonces —respondí con total tranquilidad. 

La mirada asesina en su rostro, me dio un poco de satisfacción, mis palabras no fueron de su agrado.

—Lo que sea, no importa, sígueme, te mostraré tu escritorio, espero puedas adaptarte con rapidez. 

Continúe avanzando detrás de ella, acababa de llegar y ya tenía a alguien que me odiaba sin ningún motivo. 

Se giró y me mostró una sonrisa dulce y encantadora. 

—Este será tu escritorio —señaló el mueble de color negro. 

Se veía que era costoso, en realidad todo en este lugar lo era.

—Gracias, ¿algo más que deba saber? —Pregunto con nerviosismo. 

—Vas a estar sentada aquí —respondió ella —mantente pendiente del teléfono, haz tus deberes y estarás bien, la mayoría no pasa de los tres días. 

Trague grueso, la mayoría no pasaba de los tres días, eso era muy malo. 

—Sí, señorita. 

—Bienvenida entonces, vamos a ver cuánto tiempo duras —murmuro haciendo énfasis en sus palabras. 

Me mordí la lengua para evitar decirle hasta de lo que se iba a morir, estúpida. 

—No se preocupe, quizás no tenga belleza, eso es lo de menos, pero sí mucha inteligencia, cariño. 

Pude notar el disgusto en sus ojos, pero no dijo nada, se dio la media vuelta y se marchó contoneando las caderas. 

20 minutos después, llego Satanás, caminando de manera elegante, ese hombre no era humano. 

Su rostro carecía de emociones, ojos fríos como el mismo ártico, guapo como un Dios griego. 

Me quedé anonadada, mirándolo, alto, cuerpo musculoso, qué daban ganas de tocar. 

Mi corazón latía con fuerza, ese traje le quedaba de infarto, completamente negro como su propia alma. 

Se veía peligrosamente atractivo, como si algo te llamara desde las mismas profundidades del infierno. 

Todos lo miraban, saludaban y se retiraban como un rayo, pero él ni siquiera se preocupaba en responder. 

Todos escapaban como si hubieran visto a un demonio. 

Me quedé pegada al escritorio, tenía un debate mental, ¿qué podía salir mal? 

Mire mi atuendo nuevamente y eso me hizo dudar, era inteligente, pero no encajaba en este lugar. 

Me levanté de mi asiento después de unos minutos, respire profundamente, me acerque a la puerta, llame una vez. 

Me quedo esperando una respuesta que no llego, decidí llamar de nuevo, pero esta vez alce mi voz solo un poco. 

—¿Qué? —respondió en tono agrio. 

Di un paso atrás por instinto, no podía ser tan cobarde, solo era un hombre, me dije a mí misma. 

Me acerqué y giré la perilla, abrí la puerta, entré en su fría oficina y cerré la puerta detrás de mí.

—Buenos días, señor Grayson. 

Lo saludé tratando de sonar lo más calmada posible. 

El señor Grayson levantó lentamente la cabeza lentamente para mirarme.

Parecía más aterrador de lo que podría haber imaginado, sentía como mis piernas perdían sus fuerzas.

Trate de mantenerme en pie, sus ojos verdes se fijaron en mí, me empezó a recorrer con la mirada lentamente, sentí que el mundo se detuvo por un instante. 

Parecía estar molesto y no se preocupó por disimularlo. 

Mi corazón latía erráticamente y mi respiración era un caos total. 

—¿Puedo ayudarla, señora? —me habló de forma despectiva. 

¡Señora! Como se había atrevido a decirme eso, yo seguía siendo joven, quizás era culpa de la vestimenta. 

Iba a responder, pero ni siquiera me lo permitió, me interrumpió de manera grosera. 

—¿Quién te dejó entrar? No estoy interesado en donar nada a la caridad, fuera de aquí. 

Tomo el teléfono, realizo una llamada y empezó a gritar como loco, eso me dejó helada. 

—Señor Grayson cálmese por favor, usted me contrató para ser su asistente. Natalie Smith, vine para presentarme, disculpe si lo he molestado.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela DESPUÉS DE LA TRAICIÓN DE MI EX; MATRIMONIO RELÁMPAGO CON UN CEO
8.4
Engañada por quien fue su pareja durante un lustro, una mujer busca justicia pactando una boda inesperada con un influyente empresario. El acuerdo le exige total obediencia: debe cuidar cada detalle de su hogar y satisfacer sus peticiones sin derecho a indagar en sus secretos ni solicitar la separación. Sometida a este estricto contrato de conveniencia, ella se enfrenta a la duda de si este magnate será su refugio o un verdugo más cruel que su antiguo amor.
Portada de la novela Bourlesque
9.0
A los 22 años, mi sueño es triunfar en el canto y el baile, pasiones que mis tíos fomentaron tras perder a mi madre. Buscando estabilidad ante una crisis financiera, intento entrar en El Bourlesque, el bar más famoso de la zona. Mi objetivo es deslumbrar a Karen Roux para alcanzar el éxito, pero al llegar, el destino tiene otros planes. No solo atraigo su mirada, sino también la de Vernon Segal, un poderoso y temido abogado que transformará mi vida.
Portada de la novela El engaño más cruel de la familia perversa
9.2
Después de siete años impulsando el éxito de Carlos en las sombras, decido dejarlo al descubrir su infidelidad. La traición empeora al saber que mi hermanastra Hailey alteró mis fármacos para provocar mis abortos. Tras culparme falsamente de una muerte, Carlos ignora mi claustrofobia y me encierra violentamente. Entre burlas de mi madre, cavo mi propia tumba, pero ignoran que mi hijo es de Gabriel, un magnate que no tardará en aparecer para salvarnos.
Portada de la novela El pasado jamás contado de la esposa perfecta
8.4
Tras un lustro sin recuerdos como la cónyuge impecable de un poderoso magnate, un video de su amante despierta mi memoria. Caleb, mi auténtico prometido, sigue con vida tras aquel siniestro vial. En medio de un fuego, mi marido elige rescatar a su otra mujer y me humilla ante los medios para blindarla. No sospechan que mi pasividad es estratégica. Ante la prensa, emito una señal oculta para Caleb: ha llegado la hora de volver y exigir justicia por todo lo sufrido.
Portada de la novela El prometido al que subestimó gravemente
9.6
Después de quince años construyendo un imperio en Monterrey, Damián me traicionó con Ámbar, justificando su engaño en mi supuesta frialdad. Convencido de que mi fragilidad me mantendría a su lado, permitió que ella destruyera el legado de mi madre. Pero cometió un error fatal al subestimarme. Sin vacilar, contacté a su poderosa familia en Ciudad de México para entregarlo. Ahora enfrentará las ruinas de su ambición ante mi verdadera voluntad.
Portada de la novela La doble vida de un mentiroso
9.5
Alberto Prondell proyecta la imagen de un empresario triunfador con una familia ejemplar. No obstante, sus viajes de negocios esconden una realidad distinta que sale a la luz lejos de casa. Su estabilidad se tambalea al enamorarse de una joven bondadosa, lo que lo sitúa en una encrucijada: su pasión por ella frente a un matrimonio blindado por intereses financieros. Para no perder nada, Alberto teje una peligrosa red de mentiras que sostiene su doble identidad.