Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Te prometí que volvería

Te prometí que volvería

Brian, hijo de un minero, y Charlotte, una rica heredera, vivieron un amor de infancia que desafió las clases sociales. Su plan de escapar fracasó por amenazas externas, obligando a la joven a aceptar un matrimonio por conveniencia. Tras huir con el alma rota el día de la boda, Brian regresa años después convertido en un poderoso magnate. Su único objetivo ahora es reclamar el amor de Charlotte y cumplir la antigua promesa de volver por ella.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Brian fue el primero en apartarse, temiendo perder el control al besar esos labios tan tibios y dulces de su amada.

—Estaré bien, amor —le dijo mientras se levantaba y se acomodaba un poco la ropa de nuevo.

Ella lo miró sonriente, en especial al notar que estaba evitando perder de nuevo el control. Se lo agradeció en lo más profundo de su corazón, porque se había dado cuenta, al besarlo de nuevo, que no iba a poder contenerlo, ni contenerse, si volvían a empezar.

—Ya pronto, mi amor —le dijo con los ojos brillantes, y con una firme determinación en su mente, continuó— Vámonos de aquí, nos casaremos y ya nada importará, podemos estar juntos como deseamos.

Un ramalazo de deseo espoleó el ánimo del joven muchacho, se sintió lleno de una nueva fuerza y al ayudarla a levantarse del piso la abrazó con fuerza. Se quedó mirando a la chica que lo veía con el mismo amor que él sentía por ella.

—Tenemos que irnos pronto, mi amor —le dijo el joven enamorado.

—¿Cuándo? —fue la pregunta inmediata.

—Por mi nos iríamos ahora mismo —le dijo con entusiasmo casi infantil— Pero debo recoger el dinero de mi paga el viernes en la tarde, por lo que nos iremos antes de las primeras luces del día siguiente.

—¡Estaré ansiosa! —le dijo uniendo su entusiasmo al de él.

—Te esperaré en la curva del camino, Lottie. Y en vez de subir por la cuesta desde donde se ve la iglesia, nos iremos por el camino del arroyo, para que nadie sepa que vamos saliendo del pueblo.

—Está bien, Brian —sonrió ante el acuerdo al igual que él.

Se besaron y cada uno regresó a su casa sin añadir nada más. Habían decidido que no se iban a encontrar hasta el día de la partida porque no quería que los padres de ella supieran que estaban juntos antes de partir.

Brian estaba un poco preocupado por sus padres, pero su hermano mayor se encargaría de cuidarlos. Reuben era un excelente trabajador y ayudaba a sus padres en todo.

Su madre seguramente lloraría y su padre movería de un lado al otro la cabeza en señal de negación, mostrando su desacuerdo con tan desatinada decisión. Pero al final lo perdonaría, él siempre le había dicho a su padre que no se quedaría en el pueblo a pudrirse en la mina de cobre o trabajando de pastor con las ovejas de algunos de los terratenientes de allí. 

Brian siempre había querido surgir, salir de la pobreza con la que había lidiado su familia por generaciones. Había salido muy inteligente, en la escuela los maestros se admiraban de su sano juicio y su aplicación para estudiar.

Apenas terminó el bachillerato le ofrecieron una beca en una universidad que quedaba bastante lejos, pero su padre no estaba de acuerdo porque lo necesitaba en casa, para atender las dos vacas que la familia había logrado adquirir, mientras él y Reuben trabajaban en la mina.

Esa decisión le dolió en el alma y lo hizo encerrarse en su cuarto por varios días, en donde no quería comer ni salir para nada, y ni siquiera las lágrimas de su madre lograban hacerlo entrar en razón y encontrar consuelo. Hasta el cura del pueblo y el director de la secundaria local lo habían visitado.

Pero cuando lo visitó Charlotte él la recibió, y ella lo convenció para que se tranquilizara y tomara las cosas por el lado bueno.

“—Al menos estaremos juntos por un tiempo más —le dijo ella”

Finalmente decidió volver a la normalidad, pero su decisión de salir adelante no lo abandonó nunca.

“—Algún día seré rico, Lottie —le decía mientras paseaban en la cercanía de un arroyuelo solitario tomados de la mano— Y te llevaré lejos de aquí, ¡Ya lo verás!”

Ahora que había decidido marcharse del pueblo con Lottie para casarse pensó en llegar a la capital. Allí si podría trabajar en algo que no fuera una horrible mina o como pastor de ovejas. Conseguiría un empleo decente mientras estudiaba para conseguir un empleo mejor o para tener su propio negocio… era su sueño… uno que no abandonaría por nada en el mundo.

Charlotte por su parte llegó a casa, sus padres la esperaban sentados en la sala, sólo para decirle que esa misma noche los visitaría su prometido y su familia para fijar la fecha de la boda.

Se puso pálida al escuchar esas palabras, y por primera vez, para sorpresa de sus padres, se quedó callada sin protestar, pero ellos pensaron que ya estaba madurando para dejar de comportarse como una niña malcriada cuando la obligaban a hacer algo que ella no quería.

Esa noche conoció en persona al que sería su prometido de ahora en adelante. Reginald Taylor era un hombre hecho y derecho, que  a sus veintisiete años ya dirigía una de las empresas familiares. Era alguien a quien solo le gustaba divertirse y a quien ese matrimonio obligado no complacía en nada, pero su padre lo había amenazado so pena de desheredarlo si rechazaba el compromiso.

Las dos familias se verían beneficiadas al unir sus fuerzas en las empresas en que participaban en común, como la mina de cobre Copperfield Mining & Co. Donde ambas familias reunían la mayoría de las acciones.

Las dos familias compartieron unos canapés y unas bebidas en el salón grande de la casa. Luego de las formalidades, en la que Reginald besó la mano de su, ahora, prometida, y Charlotte, haciendo de tripas corazón le sonrió como si estuviera complacida.

En algún momento ellos dos quedaron solos en el salón, cerca de la chimenea que ahora estaba apagada, pero que lucía unas luces rojizas como para simular las llamas en el verano.

—Así que tú eres la hermosa Charlotte —le dijo Reginald con un tono que a ella le desagradó, en especial porque se dedicó a mirarle con cínico descaro, el escote donde se vislumbraba el nacimiento de sus senos.

—Y tú eres el “gran” Reginald Taylor —le dijo ella con tono de desprecio en la voz. Y era que hasta ella, que era una jovencita, había escuchado más de una vez de las aventuras del “joven señor” Taylor.

Incluso se mencionaba en voz baja que había abusado mas de una vez de alguna ingenua jovencita, incluso forzándola a tener sexo con él, aunque no fuera consentido.

—Ya veo que nos vamos a entender —le dijo, con la dura sonrisa que le caracterizaba— Al menos disfrutaré haciéndote mía… imagino que eres virgen todavía —Charlotte no lo podía creer. Era un malnacido ¡Y ese era el hombre que sus padres querían para ella!

Se prometió que jamás le pondrían una mano encima.

Su decisión de escapar, si es que tenía alguna duda, se hizo firme en ese mismo instante.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Amo de la oscuridad
9.0
Tras ser asesinado, YongHa despierta veinte años después convertido en un ser inmortal. A pesar de mantener su identidad, la tragedia lo consume: su hermana e hijo han muerto. Movido por un odio profundo, emprende una cacería contra el rey Soon, el culpable de su desgracia. No obstante, su camino de venganza da un giro inesperado al secuestrar a la princesa SuHee, ya que terminará enamorado de la hija de su peor enemigo en medio de su misión.
Portada de la novela Atracción Peligrosa
9.0
Andrew cae bajo el hechizo de una mujer tan bella como enigmática, ignorando el alto precio de su deseo. Lo que inicia como una intensa noche de pasión pronto se transforma en una fijación peligrosa que lo sumerge en un mundo de sombras. Cautivado por una atracción incontrolable, se ve forzado a navegar entre secretos y riesgos extremos. Al final, sucumbirá al romance y a un estilo de vida criminal donde la mafia y el misterio controlan cada uno de sus pasos.
Portada de la novela Esos dos mafiosos son míos
8.9
La vida de Leila, una joven llena de ilusiones, cambia por completo cuando es forzada a entrar en el sombrío submundo del crimen organizado. Su cotidianidad se desvanece al quedar atrapada en una red de delincuencia junto a dos peligrosos mafiosos. Inmersa en sus oscuros negocios, descubre que en este entorno la moral no conoce fronteras. Ahora, Leila debe aprender a sobrevivir y aceptar su rol dentro de una realidad marcada por la violencia extrema.
Portada de la novela Instinto Animal
8.2
La sociedad humana protege un secreto ancestral: la capacidad de transformarse en poderosas criaturas. En este mundo de jerarquías, los lobos dominan con autoridad, y aunque algunos poseen el don de nacimiento, otros deben forjarlo con disciplina. Emma, legítima sucesora del mando licántropo, se encuentra en una encrucijada determinante. Deberá elegir entre su realización personal o aceptar el sacrificio que exige el futuro de todos los clanes.
Portada de la novela Luna Salvaje : La locura del Alfa
8.9
Isela descubre su verdadera identidad como la única superviviente del clan lunar tras perder a su madre. Su linaje fue exterminado por el progenitor de Kael, el Alfa actual. Al buscar la verdad en las montañas, surge una conexión irresistible con él, despertando la furia de su despiadada pareja. Atrapada entre el deseo y el trauma del pasado, Isela enfrentará un dilema desgarrador: sucumbir a un romance prohibido o ejecutar su venganza contra el clan enemigo.
Portada de la novela PASIÓN NOCIVA
9.7
Solo lloré. Un torrente de lágrimas corrió por mis mejillas. las mejillas. Me sentí humillado. Parecía gustarle verme así: perdido y destruido. "Estoy disgustada con la gente como tú, niña", soltó las palabras. en mí con frialdad. "Llamaste a mi prometido, ¿no?" - Mis tíos estaban horrorizados, y cuando bajé la cabeza, ella se volvió hacia ellos. - Ella está en su trasero, pon algo de sentido en la cabeza de esta mujer. vergüenza. - ¿Qué? Por supuesto que no... Llamé, pero... - ¿Lo llamaste, Ana Rosa? Mi tío se puso de pie. - recogió mi teléfono y llamó? En ese momento, yo era un pobre sin protección. Sin que nadie para mi Deseaba que mi madre estuviera aquí, para protegerme. Deseaba poder despertar y todo esto era solo una terrible pesadilla. Más o la mirada mordaz de esa mujer me dijo que era muy real, y que yo podía hacer contra los poderosos. - Tío... Fue un día... Miente. - Manos juntas como en oración, le rogué que me creyera. - ¿Estoy y? ella gritó. "Bueno, mi prometido estaba tan furioso que decidió matarte. ¡Ricardo, los papeles! - El hombre del traje pasó una carpeta para ella, y Mariana tuvo el gusto de mostrársela a mi tío. - Mío prometido, Andrey, ha comprado toda esta tierra del propietario original y va a desalojar tú de aquí. Porque se enojó con esta pequeña perra llamando él, cuando estaba en una reunión, cuando estaba en la casa de su padre, cuando estaba en la cama conmigo, amándome. Ella sonrió odiosamente mal, causando un dolor punzante en mi pecho y por primera vez dándome querer golpear a alguien. Pero, solo lloré. Mi tío tomó los papeles, miró y tiró la carpeta a la mujer, pero Mírame. "Me arruinaste la vida, Ana Rosa", acusó. - No, tío. Yo no hice esto. "Bastardo. Haré lo que tu padre debería haber hecho. - Él arrancó el cinturón de sus pantalones, lo dobló y se vino encima de mí. - Tío, por favor. Yo no lo hice -supliqué con profunda desesperación. Traté de correr, pero él tiró de mi cabello, y en un impulso, me caí. EL El primer golpe golpeó mi cara, luego sentí que la hebilla rasgaba la piel de mi brazo cuando trato de defenderme. Me encogí cuando me cubrió con cinturones. Golpeando mi cara, mis pechos, mis brazos. "Tía, ayúdame", le supliqué, y ella no hizo nada, como antes, y mi tío seguía golpeando y gritando con furia. Mariana rió, viendo la escena, tomó la carpeta con los papeles y se dirigió a la puerta. Podía oírla decir: "Nada como una nalgada para enseñar a las perras a mantenerse alejadas de los hombres comprometido. Ella se fue y yo me quedé ahí, en posición fetal, llorando, protegiéndola. mi cara y todavía siendo golpeado con toda la fuerza y ​la ira que mi tío estaba capaz de dar "Estoy embarazada", revelé entre lágrimas. - No hagas eso conmigo, estoy embarazada. "Y se detuvo de inmediato.