Portada de la novela La receta del amor: la chica pueblerina es una médica talentosa

La receta del amor: la chica pueblerina es una médica talentosa

9.6 / 10.0
En La receta del amor: la chica pueblerina es una médica talentosa, Verena oculta su don médico para sanar a Isaac, un heredero amnésico. Este modern novel explora un matrimonio por contrato donde el cuidado constante desafía el olvido. Una historia imperdible de billionaire romance novels.
Resumen de La receta del amor: la chica pueblerina es una médica talentosa
Verena es una doctora excepcional que prefiere vivir en el anonimato rural. Su vida cambia al casarse con Isaac, un hombre que, tras un grave accidente, ha perdido la memoria y la movilidad. Aunque él acepta el matrimonio por necesidad, le advierte que el amor no tiene lugar en su relación. Sin embargo, la dedicación y el talento médico de Verena logran lo impensable: sanar el cuerpo de Isaac y despertar emociones que él creía olvidadas para siempre.
Leer más

La receta del amor: la chica pueblerina es una médica talentosa Capítulo 1

Cuando llegó marzo, Shoildon se convirtió en un hervidero de noticias impactantes, una tras otra.

Primero corrió el rumor de que Isaac Bennett, el primogénito de la familia más rica e influyente de la ciudad, había sufrido un terrible accidente de tráfico que lo había dejado paralítico de cintura para abajo.

Poco después, surgió otra sorpresa: la prestigiosa familia Bennett había decidido emparentar con los Willis, una familia que estaba ascendiendo en la sociedad.

Sin embargo, el mayor revuelo lo causó la pareja elegida. El novio era el propio Isaac, ahora discapacitado, y la novia, la hija mayor de los Willis, una joven que se había criado en un pueblo rural e islote, lejos del refinamiento de la ciudad.

A kilómetros de distancia de aquel entorno lujoso, Verena Willis, la joven de la que todos hablaban, continuaba en Trisas, el único lugar que conocía.

De pronto, el sonido de un mensaje entrante interrumpió el silencio de la modesta sala donde ella se encontraba.

Le bastó con mirar la pantalla para saber que le escribía su asistente.

El texto decía: "Evelyn, tengo un paciente con un caso extremadamente raro. Llevan seis meses esperándote. ¿Cuándo puedes venir a revisarlo?".

Verena presionó el botón de encendido para apagar la pantalla y se quedó un momento con los delicados dedos apoyados sobre el dispositivo, mientras una chispa de tristeza asomaba en sus ojos claros.

En todo el mundo la conocían como Evelyn Rowe, la sanadora milagrosa, pero la fama no significaba nada si no podía salvar a la persona que más quería. Su abuela había fallecido justo cuando ella tomaba el bisturí, sin poder resistir ni un segundo más.

Detrás de ella, llegaron las voces de sus padres en un murmullo; discutían a través de las delgadas paredes.

"Laura, ¿es que no tienes ni un poco de decencia? Mi madre apenas está bajo tierra y ya estás hablando de irte".

"Álex, la empresa está saturada de pendientes y la fiesta del decimoctavo cumpleaños de Kaia está a la vuelta de la esquina. Dime, ¿qué importa más: un montón de trabajo y una gran celebración familiar, o una muerta? Además, necesitamos que Verena vuelva a la ciudad para que aprenda modales. Si se comporta como una pueblerina después de casarse con un Bennett, ¡todo el mundo se va a burlar del apellido Willis!".

"¡Deja de llamarla chica de campo! ¡Es tu hija!".

"Si no fuera mi hija, ¿crees que me habría molestado en hacer este viaje para venir a buscarla?".

Verena contuvo una risita mientras escuchaba a sus padres discutir.

Las dos personas que discutían en la habitación de al lado le resultaban familiares; eran Álex y Laura Willis, sus padres.

En su juventud, ambos habían sido empleados comunes que progresaron poco a poco hasta alcanzar el éxito.

En esos primeros años de carencias y esfuerzo, no tenían tiempo para cuidar a una hija, así que su abuela, Sabina Willis, se hizo cargo de ella cuando apenas tenía un mes de nacida.

A pesar de sus apretadas agendas, sus padres se acordaban de vez en cuando de ella, y le mandaban algún encargo o detalle cariñoso cuando podían.

Sin embargo, sus prioridades cambiaron en cuanto el negocio prosperó y fundaron su propia empresa. A los siete años, Verena tuvo una hermana menor, Kaia Willis, y desde ese día el interés de sus padres por ella empezó a disminuir. A medida que la fortuna de los Willis crecía, se integraron sin problemas en las altas esferas de la sociedad.

Laura llamaba de vez en cuando, pero sus conversaciones nunca eran sobre la educación o la salud de su hija mayor. En su lugar, se dedicaba a hablar de Kaia, a quien llamaba el amuleto de la suerte de la familia, como si su única intención fuera presumir de la niña que supuestamente les había traído la prosperidad.

Cuando Kaia cumplió tres años, sus padres regresaron a Trisas para una visita.

Álex sugirió la posibilidad de llevarse a ella y a Sabina a Shoildon, pero Verena notó la tensión en la sonrisa de Laura. Más tarde, bastó con que Laura le susurrara algo a su esposo para que él descartara la idea por completo.

Poco después de regresar a Shoildon, Laura quedó embarazada de nuevo y dio a luz a un varón. A partir de ese momento, toda la atención de los padres se centró en Kaia y en el recién nacido. El dinero para los gastos llegaba puntualmente, pero los padres se mantuvieron ausentes durante quince años.

Verena estaba segura de que, si Sabina no hubiera muerto, ellos habrían seguido ignorándolas por completo.

***

Solo después de terminar los funerales, Verena aceptó viajar a la ciudad con ellos.

Hablaban con una calidez fingida, como si estuvieran ansiosos por tenerla cerca, pero ella entendía lo que realmente estaba pasando. Al fin y al cabo, era bastante fácil enterarse de las noticias de la ciudad con una simple búsqueda en internet.

Cuando ya se acercaban a la residencia Willis, Laura rompió el silencio.

"Verena, ten en cuenta que, si alguien te pregunta por tus estudios, debes decir que te graduaste de la Facultad de Medicina Acorith con una maestría y que estás por empezar tu internado...".

En su mente, Laura nunca había imaginado a Verena como algo más que una doctora de pueblo. Para ella, Trisas no era más que una aldea montañosa y apartada.

Como creía que Verena jamás había ido a la universidad, asumió que solo había aprendido un par de conocimientos básicos de los médicos locales.

Se había aferrado a esa suposición por los pocos comentarios que le había escuchado a Sabina sobre que su nieta estudiaba medicina.

El programa de medicina de Acorith era el mejor del país, y Laura no tenía reparos en colgarse de ese prestigio para mejorar su propia imagen. No quería ni pensar en que alguien descubriera que su hija mayor ejercía en algún rincón perdido del campo; le parecía humillante.

Verena se burló en silencio de la vanidad de su madre, sabiendo que a ella nunca le había importado conocerla de verdad.

Irónicamente, el mes pasado, la Facultad de Medicina de Acorith la había invitado a dar una conferencia a los alumnos.

En toda la vida de su hija, Laura jamás le había preguntado por su educación. En una ocasión, Verena se perdió dos exámenes por enfermedad, lo que le costó calificaciones bajas. Cuando Laura se enteró tiempo después, concluyó que su hija no servía para la escuela.

Incluso cuando Sabina intentó darles la buena noticia de que habían admitido a Verena en una universidad de primer nivel, ambos padres la cortaron, argumentando asuntos de trabajo antes de colgar de golpe.

Desde entonces, Verena y Sabina dejaron de compartir cualquier logro importante con ellos.

Verena miró a su madre a los ojos y le dijo con serenidad: "Nunca estudié en la Facultad de Medicina de Acorith".

La firmeza de la respuesta hizo que la mujer apretara los labios. A sus ojos, la negativa de su hija no era honestidad, sino rebeldía.

Por supuesto que sabía que su hija nunca había sido estudiante allí; por eso mismo le decía que mintiera. Comparada con Kaia, que tal vez no era tan bella como su hermana, pero tenía logros que presumir, su hija mayor era una vergüenza.

Antes de que pudiera regañarla, Álex tosió a propósito desde el asiento del copiloto, obligándola a morderse la lengua.

Dejando el asunto de lado, Laura cambió de tema con un tono suavizado, con una clara indulgencia.

"En fin, tu hermana está acostumbrada a que la consientan. Intenta no provocarla, ¿entendido? Se enoja con facilidad y deja de comer cuando está de mal humor".

Verena no pudo evitar pensar que todo ello le parecía bastante ridículo. Con casi dieciocho años y seguía comportándose como una niña mimada; Kaia era el vivo retrato de una consentida.

La conversación terminó cuando el automóvil se detuvo frente a una lujosa mansión que derrochaba opulencia.

Verena fue la primera en bajar y se quedó observando la imponente fachada.

Desde la entrada, una joven vestida con una playera linda y una falda corta salió corriendo hacia ellos; era Kaia, llena de entusiasmo juvenil.

"¡Papá, mamá, por fin volvieron!". La voz de Kaia sonó alegre y entusiasta.

Pero su entusiasmo disminuyó en cuanto su mirada se posó en Verena. Se le quedó viendo fijamente, recorriendo a su hermana de pies a cabeza.

Verena vestía una sudadera sencilla de color crema, pantalones de un tono amarillo claro y tenis blancos impecables; a primera vista, su aspecto parecía común. Sin embargo, sus facciones delicadas, su piel perfecta y su aire sereno y distante le daban una belleza imposible de ignorar. No había nada en ella que delatara los años que había pasado en un campo apartado.

Kaia sabía muy bien quién estaba frente a ella: su hermana de sangre, pero nunca habían compartido un hogar.

La vida en Shoildon había convertido a la menor en la intocable princesita de la familia Willis, la consentida de sus padres. La repentina aparición de una hermana mayor le provocó una sutil e incómoda molestia en el pecho.

"Ay, Kaia, por favor. ¿Cómo puedes salir tan desabrigada? ¿No tienes frío?".

Laura notó de inmediato la ropa delgada que llevaba su hija, se quitó rápidamente su propio abrigo y se lo puso encima.

Kaia soltó una risita y se abrazó a su madre. "Mamá, en realidad no hace nada de frío".

Era una escena lo bastante afectuosa como para conmover a cualquiera, pero Verena nunca había formado parte de esos momentos.

Entre risas, Kaia y Laura entraron a la casa, dejando a Verena parada ahí mismo, como si ya hubieran olvidado su llegada.

Mientras caminaba, Kaia miró a Verena por un breve instante, lanzándole una mirada larga e indescifrable por encima del hombro.

Al ver a su hija menor, la expresión de Álex se suavizó y se volvió hacia Verena para romper el hielo.

"Esa es tu hermana, Kaia. Le ha ido muy bien en la vida. Obtuvo notas altísimas en los exámenes de acceso a la universidad y ya ha asegurado su plaza en la Facultad de Medicina de Acorith...".

Continuar leyendo

Tabla de contenidos de La receta del amor: la chica pueblerina es una médica talentosa

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede gustar

Novelas de Nuevo Lanzamiento

Portada de la novela Adiós, Amor Falso: Bienvenida al Imperio Vargas
8.5
Isabela dedicó ocho años a Javier, esperando una boda que terminó en una cruel traición pública con otra mujer. Tras ver su dignidad pisoteada y la reliquia de su abuela destruida, la bailaora decide no hundirse. Buscando justicia, contacta al poderoso Mateo Vargas, heredero de un imperio, para aceptar su propuesta de matrimonio. Ahora, respaldada por la influencia de los Vargas, Isabela renace dispuesta a que Javier pague por todo su desprecio.
Portada de la novela Cenicienta Empresaria
9.6
Tras ser despedida por no ceder ante la arrogancia de Camila Salazar, una joven recibe una oferta inesperada del poderoso Alejandro Vargas. Él le propone un año de opulencia a cambio de una recompensa, ocultando un plan para hundirla. Ella acepta el desafío, pero bajo su aparente obediencia esconde una estrategia audaz. Usará la fortuna de su rival para forjar su propio camino empresarial y convertir la humillación en un éxito rotundo e imparable.
Portada de la novela El arquero
8.5
Lucy aún atesora los recuerdos de su infancia y el afecto de su padre, quien la llamaba cariñosamente princesa Lulu. No obstante, su vida cambió drásticamente a los cinco años cuando, en su propio cumpleaños, se topó con la Muerte. Aunque al principio no sintió miedo, pronto entendió que aquella entidad venía a reclamar a su progenitor. Hoy, a sus treinta y tres años, Lucy sigue en el hogar familiar, marcada por una ausencia que alteró su destino de forma irreversible.
Portada de la novela El padre Cowboy de mi amigo.
9.6
Érica dos Santos busca un respiro de la ciudad durante sus vacaciones escolares en la finca del padre de su amiga. En este paraje de Minas Gerais, conoce al vaquero Cássio Durant, un hombre divorciado que evita compromisos serios. Pese a la intensa química entre ambos, Cássio lucha contra su pasión por lealtad a su hijo, quien también está enamorado de la joven. ¿Logrará este hombre resistirse a lo que siente o cederá ante el deseo por Érica?
Portada de la novela Embarazo inesperado
8.7
A sus 35 años, la exitosa organizadora de eventos Belén Aguirre siente que su vida es monótona pese a su estabilidad familiar. Decidida a ser madre sin esperar a un compañero ideal, toma una elección impulsiva que deriva en un absoluto caos. Tras un encuentro fortuito, Belén queda vinculada a Santiago Lombardi, un hombre tan arrogante como persistente. Ahora, ella deberá enfrentar las consecuencias de sus actos mientras intenta alejarlo de su destino.
Portada de la novela Obsesión: Mi Primera Vez
8.0
Chelsea es una psicóloga adinerada que esconde un secreto perturbador tras su éxito. A raíz de su primera experiencia sexual con un desconocido, sufre de ninfomanía, una condición que la empuja a buscar satisfacción sin restricciones morales. Perdida en un ciclo de encuentros desenfrenados y lujuria, decide iniciar su propia terapia para comprender la raíz de su compulsión. ¿Podrá recuperar el control y hallar la calma ante sus impulsos más intensos?
Capítulos
Leer ahora
Compartir