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Portada de la novela Siempre fuiste tú

Siempre fuiste tú

Tras casi veinte años de ausencia, el exitoso empresario Mateo Zabet se reencuentra con Elizabeth, el amor de su juventud. Pese a que él se alejó para respetar la relación que ella tenía entonces, verla de nuevo despierta pasiones que creía superadas. Aunque Elizabeth intenta resistirse por su matrimonio y sus hijos, Mateo está decidido a confesar lo que calló por décadas. Ahora, él busca recuperar a la mujer que siempre consideró su único y verdadero amor.
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Capítulo 6

— Mateo, ¿Cómo estas hermano?

— Vivo, si consideramos que vivir es respirar, alimentarse…

— Follar. — el idiota de Stefano hace que libere una carcajada, solo mis hermanos y ella pueden lograrlo.

— Follar, tienes razón, y hablando de eso, tendrás que encontrar otra compañía para salir a festejar nuestro cumpleaños.

— No puedes estar hablando en serio, la reina de Chicago acaba de abrir un nuevo club aquí en Nueva York y juro que más que nunca necesito descargar y no solo mi semen, debo sacar mis bajos instintos y dejarlos anestesiado por un tiempo. — su desesperación casi me hace reír, hasta que recuerdo algo.

— ¿Alma no está contigo? ¿dejaras sola a tu muy embarazada hija? — esto no me está agradando, Stefano idolatra a su hija y ella me odia, creo que aún más de lo que me odia Baltazar y es que Alma, también es hija de Macarena, larga historia, lo único que acorta todo es simplificar la ecuación, Stefano y yo arruinamos la vida de una joven, fin.

— Por eso mismo debo calmarme, ella no vino sola, su muy apetitosa y loca amiga está aquí, y juro que jamás tuve tanto autocontrol como ahora, pero no se cuanto más pueda resistir el no hacer una locura. — su voz suena entre excitada y furiosa y eso me preocupa más de lo que debería.

— ¿La quieres como mujer? ¿o la quieres matar? — ¿recuerdan que les dije que mi familia está conformada por mafiosos, asesinos y sicarios, bueno, Stefano además de ser un empresario hotelero es un asesino innato, solo hazlo perder el control y te matara a golpes.

— Ambas cosas, su belleza me sobre pasa, es la joya más hermosa que pude ver alguna vez, Dios, se me para de solo tenerla al lado, si la vieras… mejor no la veas nada. — no puedo evitar carcajearme del bastardo celoso. — Pero luego esta su lado loco y me hace perder los estribos y… juro que nunca mate a una mujer, pero lo estoy pensando muy seriamente.

— No me imagino a la centrada de tu hija teniendo de amiga a una loca, quizás si me dijeras que hace, te pueda ayudar a que mamá no te mate por golpear a otra mujer. — sí, cuando me refiero a que Stefano golpeo a una mujer me refiero a Macarena, algo que no salió bien, ya que cuando Hades, mi primo y afamado asesino, se llevó a su novia, mi madre casi mata a golpes a Stefano.

— Hace cosas raras, se disculpa por todo, limpia constantemente, saca mis cosas de lugar y las acomoda por color y altura y miles de cosas más que hace que pierda mis nervios. — quedo asombrado al darme cuenta de que de solo recordar lo que me dice este apretando sus dientes, definitivamente está a punto de explotar.

— Eso se llama TOC, trastorno compulsivo obsesivo, mejor aléjate de ella, las personas que lo sufren son por una razón, recuerda que juramos no volver a lastimar a otra mujer como lo hicimos con Macarena. — le advierto porque lo conozco y él no es centrado, ni mucho menos considerado y no hablemos de su paciencia, tan escaza como mi simpatía, creo que eso se lo llevo Felipe y Victoria, mis otros hermanos.

— ¡Eso es lo que quiero hacer! alejarme de ese demonio seductor con cara de ángel… no puedes negarte, debes ayudarme Mateo, ella apenas tiene 20 años, casi le duplico la edad, sin contar que, si le toco un cabello de cualquier forma, Alma no me lo perdonara. — me siento culpable, Stefano es mi apoyo y yo el suyo, al menos desde que decidimos no joderle la vida a ninguna mujer más, pero…

— Pasare el día con ella Stefano, o eso espero. — la línea queda en silencio un momento, él y Victoria, otra de los quintillizos, saben que encontré el amor, aunque no saben quién es, mucho menos que trabaja conmigo, solo saben que es un amor que nunca será, ya que ella tiene un hogar y contra eso no puedo competir, no podría destruir su felicidad, además que mi familia no me lo perdonaría.

— ¿Qué carajos estás haciendo? Mateo no cometas los mismos errores del pasado. — comprendo su preocupación, ya lo dije, él es mi apoyo y yo el suyo, creo que el estar solos es nuestro castigo, moriremos solos y siendo odiados por nuestros hijos, por haber lastimado a su madre.

— No los cometeré, no te preocupes, ella… llevara a sus hijos, solo seremos un par de amigos festejando… — mi voz tiembla y por suerte llegue a mi mansión, apago el motor de mi Lamborghini, y dejo caer mi cabeza hacia atrás. — Me muero cada día Stefano, cada día que la veo, ella es mi todo, siempre fue ella. — cuando terminó de confesar lo patética que es mi existencia, llevo mi cabeza al frente, a punto de salir del automóvil y es cuando lo veo… lo veo y no lo creo.

— Mateo…

— Te llamo luego Stefano, Baltazar está aquí.

Termino la llamada, y tardó tres segundos en procesar lo que mis ojos ven, Baltazar, mi hijo, está esperando por mí, ¿recuerdan que les dije que mi familia está constituida por empresarios, mafiosos, asesinos y sicarios? Bien, mi hijo es un asesino, uno de los mejores.

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