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Portada de la novela Sí, acepto el contrato.

Sí, acepto el contrato.

Grace Henderson llega a París para asistir a Nicholas Brown, un vinicultor que debe delegar su legado en su hijo Jackson debido a su enfermedad. Sin embargo, Jackson es un hombre huraño y prepotente que dificulta el trabajo de Grace. Tras el deceso de Nicholas, unas deudas críticas ponen en riesgo el negocio. Para salvar la herencia, Jackson debe casarse por orden de su abuelo, por lo que propone un matrimonio por contrato a su secretaria.
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Capítulo 2

Narra Grace

Hasta ahora he conocido pocas personas que cada vez que abren su boca dicen frases que de inmediato se convierten en filosofías de vida, son tan inteligentes que piensan con profundidad cada cosa, llevo acumulando en mi cabeza muchas de esas frases que el señor Nicholas dice, es interesante su forma de ver la vida, es admirable, pero algunas veces puede ser duro, tanto que puede destruir también con esas mismas palabras.

- Sabe que le tengo mucho aprecio y que he valorado su trabajo, ¿verdad? – dice mi jefe mirándome a los ojos desde su posición.

- Si señor, me lo ha mencionado muchas veces y le agradezco – digo recordando la infinidad de gestos amables que ha tenido conmigo y mis hermanas, pues él me ayudó a conseguirles una beca en una de las mejores preparatorias de mi ciudad, claramente ellas deben mantener un promedio académico, las mataría si pierden alguna asignatura.

- Bueno, primero que todo, lamento haberme involucrado en su vida personal, no le he preguntado con mala intención sobre sus situaciones, solo que recuerdo el día que vino para la entrevista y se lo importante que es su familia para usted, también como una forma de agradecer su excelente trabajo hago todo lo que hago.

Se a lo que se refiere, ha tenido atenciones conmigo que nunca ha asumido con otro empleado

- A lo que quiero llegar es que me tomé el atrevimiento de indagar sobre una deuda que usted tiene, se me hizo un poco sorprendente que siendo tan joven tuviera una deuda tan grande, pero recordé su historia y todo tuvo sentido y es aceptable, también yo haría cualquier cosa por las personas que amo.

No comprendo a lo que quiere llegar, ya eso de que el revisa la vida de sus empleados lo sé, he encontrado por accidente un expediente con hasta el registro de nacimiento de muchos de los que están aquí.

- Tengo un amigo con quien estoy hablando, quiero hacer un acuerdo con él, me ha pedido hacer negocios desde hace un tiempo así que usé esa oportunidad para tratar de ayudarle – sigue el señor Brown

- ¿Cómo así señor? – pregunto al no comprender nada

- Estamos llegando a un acuerdo, de reducir por lo menos a un cincuenta por ciento su deuda de la hipoteca de su casa y los bienes que fueron la única herencia que recibió su madre

¡Santo Dios! Me quedo en shock por un instante, el corazón se baja hasta mi estómago y las manos me empiezan a sudar, primero por lo que ha dicho y segundo por como esculcó mi vida crediticia; esa parte de la historia nunca antes la había contado a nadie; mi madre recibió de mi abuela materna un par de propiedades antes de morir, era la granja en la que ellos vivían cuando eran niños, pero al estar en un momento tan crucial todo lo que estaba a nombre de mi madre fue usado para ser hipotecado, ya nosotros perdimos las esperanzas de recuperar esa granja, nos hemos preocupado más por nuestra casa no solo por el valor sentimental sino también porque la cantidad adeudada es menor.

- Señor, de verdad no sé qué decirle

- Grace, lo que le digo aplica para todo, para que usted pueda también recuperar la granja de su abuela; es un proyecto que está en discusión pero que será bueno para ambas partes, abriremos otro punto de Brown Wine y las ganancias serían muy buenas, estoy dispuesto a dar lo mejor de mí y aceptar a este amigo como socio únicamente si accede a esa petición que hice.

- Señor, no sé qué decirle, estoy sorprendida y a la vez demasiado feliz.

- Por ahora no mencione nada, prontamente mi abogado se encargara de todo para que sea un hecho

El hombre me sonríe y no puedo evitar el impulso de acercame y darle un abrazo, el me da unos golpecitos en la espalda y sonríe, creo que he recibido más de mi jefe que de mi propio padre.

- Solo no vaya a llorar, los demás pensarán que la he regañado – el ríe y yo hago lo mismo

Un rato más tarde, ya nos encontramos en la sala de conferencias, la reunión es acerca de la nueva imagen que usaran de la compañía, ya que han creado un vino que hasta ahora lo catalogan como el mejor del país, por lo que también necesita una imagen que llegue a su altura.

- Bien, estos colores son la propuesta inicial de nuestro equipo de diseño, teniendo en cuenta el concepto que nos han dado de este nuevo vino que viene a posicionarse en los primeros lugares – menciona la chica que dirige la ponencia en frente de los demás

- Me gusta – es lo que dice el jefe y ellos parecen satisfechos – Solo quiero que para la próxima no me muestren bocetos, hagan de cuenta que mañana es el lanzamiento del vino, quiero algo más imponente – dice para terminar con su respuesta

- Bueno, creo que eso es todo – le digo al grupo de personas que ya están felices por terminar pues el hambre es más fuerte que cualquier cosa ahora, juro haber escuchado más de un estómago rugir como león

Anoto en mi agenda la fecha de la próxima reunión y me pongo de pie para desconectar los equipos, muchos van de inmediato a la cafetería para comer algo, el señor Nicholas regresa a la oficina y Susan se queda conmigo a esperarme para comer.

- Vaya que fue larga esa ponencia, no sé porque se dan mala vida en escoger unos dibujitos, lo que interesa es un excelente nombre, que llame la atención y mucha publicidad – dice Susan algo estresada

- Me causa curiosidad en probar ese nuevo vino, algunos han dicho que es casi como la sangre cristo – digo exagerando un poco

- Lo vamos a probar, por ahora solo mueve esas manitos que tengo hambre – sigue mi amiga desesperada

- Si quieres ve pidiendo mientras dejo esto la oficina, te alcanzo en un rato

Susan se va a la cafetería y yo subo a la oficina para dejar mis cosas en el escritorio, al llegar veo la puerta abierta y a mi jefe en su silla de reyes sentado.

- Pensé que estaba almorzando señor – digo colocando en la mesa mi agenda y la tableta

- No tengo hambre – dice con voz baja – Creo que mejor voy a casa a descansar, cancela por favor las reuniones que tenga.

Me asombra un poco lo que pide porque no es costumbre de él hacer ese tipo de cosas, debes estar muy agotado entonces. El señor Brown se pone de pie, toma su móvil y lo guarda en su bolsillo, toma su maletín y se dispone para salir, dejo de mirar lo que hace para continuar organizando mi mesa, pero un fuerte estruendo me hace girar nuevamente hacia él, estaba tendido en el piso, estaba desplomado en el medio de la oficina.

- ¡Dios! ¡Señor Nicholas! – grito corriendo hasta el, me desespero por un instante al verlo inconsciente – ¡Ayuda! – grito también tirada en el piso mirando alguna señal de que estuviera vivo

- ¿Qué sucede? – dice Rigo, el jefe de seguridad que pasaba en el momento

- No lo sé, solo pide una ambulancia – digo con la voz temblosa

Los nervios siempre me han jugado una mala pasada, me ha costado mucho aprender a cómo reaccionar ante las situaciones de caos. He pensado mucho en las razones del por qué puedo ser así y siempre llego a la misma conclusión, creo que mis traumas parten a raíz de la enfermedad de mi madre, tuve que ver de cerca muchas cosas, casi que palpé su muerte.

El desmayo del señor Nicholas me provocó una crisis de nerviosismo, gracias a Dios pude reaccionar dentro de mi estado y la ambulancia llegó a tiempo. Todos los empleados de Brown Wine no podían creer lo que había pasado, siempre vimos a un hombre saludable que por alguna razón se ha desplomado.

Ahora me ha tocado la parte más difícil, llamar a su esposa y decirle lo que ha pasado.

- Hola, ¿señora Dilaila? – digo controlando mi voz temblosa

- ¡Oh! mi querida Grace, ¿Cómo estás? – dice con un saludo carismático

- Yo estoy bien, pero ahora no lo estoy tanto; lamento ser portadora de malas noticias para usted, lo que sucede es que su esposo el señor Nicholas, ha sufrido un desmayo y... ¿hola?

Espero un segundo y no escucho nada del otro lado del teléfono.

- ¿Hola? ¿Señora Dilaila? ¿Me ha escuchado?

- ¡Ah! ¡No puede ser mi pobre Nicholas! – grita de repente haciendo que salte de la impresión

- Cálmese por favor, debe estar tranquila, si quiere llamo a uno sus choferes para que la recoja, solo espere en casa, no se mueva de allí

Creo que fue mala idea llamarla, la mujer comienza a llorar desesperada, por lo visto es más nerviosa que yo. Unos minutos más tarde al dejar todo en orden en la oficina de mi jefe me desplazo a la clínica, quería ir antes pero mi deber es dejar todo organizado, eso me lo ha enseñado el señor Nicholas, él siempre me decía que debía estar empapada de todo lo referente a él, que si algún día surgía una emergencia mi deber no era dejar que el día en la compañía se convirtiera en un caos, si no mantener el orden de absolutamente todo mientras se hallara una solución pertinente.

Llegando a la clínica miro a su esposa desesperada, su hija pequeña Emilia y su otro hijo Néstor que ya es un adolecente están en la sala de espera.

- Señora Dilaila, ¿Cómo están? – saludo a los chicos que tienen ojos irritados

- Estoy demasiado nerviosa, aún no sabemos nada, las enfermeras solo pasan y no mencionan nada de mi esposo, no hemos visto aun al doctor Domínguez para que nos informe sobre el estado de Nicholas.

- No se preocupe, ya mismo pido información – menciono dejando mi bolso en una de las sillas y acercándome a la recepción del piso VIP donde tienen a mi jefe.

- Señorita, buen día, quería saber sobre el estado del señor Nicholas Brown, lo ingresaron hace varias horas a esta inclina y aun no tenemos un reporte.

La chica muy amable asiente con su cabeza y me dice que en unos minutos el doctor encargado llegara a la sala, media hora más tarde el doctor aparece, la mujer que está a mi lado salta de su silla al igual que los demás para saber lo que pasa con mi jefe.

- Sé que están alterados, la situación no ha dado para más, pero aún no sabemos con exactitud, ya están procesando la serie de exámenes para confirmar lo que estamos sospechando, no quiero aun dar algún tipo de diagnóstico hasta no tener en mis manos los resultados definitivos.

- Doctor, ¿Qué ha pasado con mi esposo? El viene a sus controles con normalidad, ¿Qué puede estar pasando?

- ¿Venir? Dilaila, tengo mucho de no ver a Nicholas en sus controles de rutina – dice el medico haciendo que todos nos asombremos

- Yo le he agendado las citas a mi jefe cada vez que usted lo indica – respondo a la esposa para defenderme

- Pero las cancela, la última vez que vino solo pidió hacer un chequeo de su vista pero no quiso hacerse los exámenes generales que le hago al resto de los miembros de su familia

La mujer cae en su silla poniendo sus manos en la cabeza, niega lo que pasa.

- Apenas tenga resultados volveré, no tardaré mucho

El medico se retira y los demás solo se miran las caras sin comprender

- Últimamente él no ha querido comer en casa, la verdad no puedo decir si mi esposo se ha estado alimentando bien

- Él tampoco come en la compañía, esta mañana me ha dicho que no tenía apetito, hasta me hizo pensar que su estómago no estaba bien, pues hacía gestos de dolor.

La mujer llora de nuevo haciendo que sus dos hijos la abracen, yo como estoy para mantener la calma, voy por un té y se lo brindo a la dama para que se tranquilice.

- Familia del señor Nicholas Brown - dice un hombre con un uniforme de color diferente que aparece junto al médico de cabecera de la familia

- Si, doctor

- Bien, ya le hemos realizado una serie de exámenes a su esposo teniendo en cuenta las fallas que ha presentado, primero; el señor ya está consciente, logramos estabilizarlo, segundo; lo que su esposo ha presentado es un desmayo ocasionado por una deshidratación por lo que pudimos charlar con el paciente ha manifestado no ingerir alimentos, es decir se ha saltado varias comidas, debido a un dolor abdominal que se irradia hacia su espalda, también anexamos a eso su falta de apetito, según los controles que el doctor Domínguez tiene de su historial, el señor ha presentado una pérdida de peso y también sumamos una serie de síntomas que son visibles y otros que el paciente ha manifestado, como la fatiga, el color de su orina y heces, el tono de su piel, etc.

- ¿Eso qué quiere decir? – pregunta la esposa del jefe

- Bien, todos estos síntomas nos llevaron a saber que había una falla en un órgano importante, luego de realizar los exámenes afirmamos nuestra sospecha inicial, su esposo tiene cáncer de páncreas

- ¡Dios! – la mujer tapa su boca como una señal de no creer lo que escucha

- Queremos que sean fuertes, su cáncer está avanzado y desde antes habría sido difícil de detectar, pues es más notable solo hasta que aparecen síntomas

- ¿Por qué? ¿Por qué a mi esposo? – sigue la mujer sin asimilar nada

- Las razones pueden ser muchas, el cáncer de páncreas ocurre cuando las células del páncreas desarrollan cambios o mutaciones en su ADN o por mutaciones genéticas heredadas.

- Esto no puedes estar pasando, doctor usted tiene que ayudar a mi esposo

La señora Dilaila se pega de la bata del médico y lo intimida de una forma que este parece incomodo, yo la tomo del brazo y la ayudo a ubicarse en su puesto

- Haremos todo lo que esté en nuestras manos, empezaremos con un tratamiento y todo es esperar cómo reacciona.

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