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Portada de la novela Sensaciones Que No Mueren Con El Tiempo

Sensaciones Que No Mueren Con El Tiempo

Tras ser traicionada por su pareja y vendida a un extraño, una mujer enfrenta el dolor de perder a su hijo recién nacido bajo engaños. Años después, la vida le da un giro sorprendente al cruzar su camino con un misterioso niño. El pequeño, sintiendo una conexión inexplicable, decide llevarla a su hogar con un plan inusual: contratarla para que sea su madre. Entre secretos y riqueza, ella descubrirá que los vínculos del pasado aún no han muerto.
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Capítulo 3

Cinco años después

Se encontraba una exhausta Elise sacando su llave. Pero antes de siquiera hace algo, la puerta frente a ella se abrió, y una figura roja saltó directo a su bolso.

"¡Elise, ya regresaste! ¿Te pagaron hoy?". Y sin prestarle verdadera atención, Elaina Ye comenzó a buscar algo en el bolso de la otra, hasta que se topó con un sobre. "Ah, ¿por qué es tan poco dinero?".

Elise ya se había acostumbrado a las quejas de Elaina. Por lo que, con indiferencia, respondió: "Eso es lo único que me quedó después de pagar las deudas médicas".

"¿Los honorarios médicos?", preguntó una voz aguda. "¿Quién te dijo que lo pagaras? ¡Te dejé claro que me tenías que dar tu salario!".

La voz provenía de Harley Yu, la madrasta de Elise. Ella dio unos pasos al frente, colocando las manos en su cintura y un ceño fruncido, dando a demostrar su molestia. "He trabajado duro para mantener a esta familia. ¡Y tú simplemente regalas tu dinero!".

"Tía, debíamos dinero al hospital. Lo tenía que pagar". De verdad, se encontraba muy cansada, y con muy pocas ganas de discutir con su madrastra. Así que se fue a la habitación.

Harley resopló molesta detrás de ella. "¿Qué le debemos al hospital? ¿Ellos pidieron que les pagaras?".

"Mi madre tiene razón. Aparte, mi cuñado pagará esas facturas. ¿Por qué lo hiciste tú? Estamos tan escasas de dinero, que ya ni siquiera puedo comprar los materiales de estudio", dijo Eliana, con un puchero. Y justo cuando estaba guardando el dinero en su bolsillo, Harley se lo arrebató.

"¡Madre! ¿Qué estás haciendo?", gritaba furiosa. La mujer simplemente soltó un bufido. "Ve y pídele dinero a tu cuñado".

"¡Ya paren, las dos!". Elise se masajeó las sienes con una mano, sintiendo cómo un terrible dolor de cabeza se avecinaba. "Victor y yo terminamos hace ya un tiempo. No tengo nada más que ver con él. Lo que quiere decir que ya no podemos pedirle dinero".

Cinco años atrás, ella había perdido a su bebé, creando una escena en el hospital. Luego de eso, sufrió una hemorragia masiva, por lo que ahora era complicado volver a quedar embarazada. Y Marion había utilizado eso como una excusa para obligarla a terminar su relación con Victor y cancelar su compromiso.

Además, la mayor también le había dicho que la familia Chi se encontraba al borde de la bancarrota, y que la única manera que tenía de salvarlos era que Victor se casara con una mujer perteneciente a una familia prestigiosa. Marion le había rogado que no lo detuviera.

No obstante, esa no fue la razón por la que había terminado con él, pues, ella no quería arruinar su vida, pero tampoco iba a renunciar a su amor.

Los recuerdos del pasado hicieron que sintiera un profundo dolor en su corazón. Y sin siquiera darse cuenta, clavó sus uñas en las palmas de su mano, casi llegando a herirse. Entonces, volvió a sus cinco sentidos cuando la voz aguda de Harley llegó a sus oídos.

"¡La familia Chi nos debe! De no haber terminado tu relación con Victor, ¿ellos hubiesen podido cambiar las cosas? En mi opinión, todo es tu culpa". Mientras más pensaba en ello, más crecía el enfado que sentía la madrastra, puesto que, era el hijo de Victor el que Elise esperaba en ese momento, por ello, ella había pensado que tenía el futuro asegurado si la chica se casaba con un miembro de la familia Chi. Pero no había contado con que la mujer fuera una completa inútil. Que no solo perdió al bebé, sino que también la abandonaron. Y para colmo, no habían obtenido ningún beneficio.

Es más, de no haber hecho una escena, ni siquiera tendrían en ese momento los obsequios que les habían dado por el compromiso.

"¡Oye! ¡Tú! ¡Eres realmente una inútil!".

Elise ya estaba al tanto de cómo la veía su madrastra. Si hubiera tenido la oportunidad, no habría vuelto a esa casa.

Pero, en ese entonces, pensó en que su padre estaba enfermo en cama completamente solo, necesitando que alguien lo cuidara, así que tenía que soportarlo por él.

"Tía, basta. ¡Conseguiré dinero!".

De inmediato, los ojos de Elaina se iluminaron al escuchar aquella declaración. Se inclinó un poco y comenzó a tratar de sacarle algo de dinero. "Elise, ¿todavía te quedó algo? Quiero ir a una clase de entrenamiento estrella. Solamente son cinco mil. ¿Me ayudarás? ¿Por favor?".

"¿Clase de entrenamiento estrella?", preguntó la chica, frunciendo el ceño, ella sabía que los amigos de Elaina no eran personas agradables. "No es tan fácil ser una estrella. Debes de estudiar mucho. ¿Y me estás diciendo que la clase completa cuesta solo cinco mil? ¡No, no me estás diciendo algo!".

"Tu hermana piensa que ella es lo mejor del mundo, y que solo ella podría ser una estrella. Elaina, ¡olvídalo! Ella no te va a dar nada", exclamó Harley, contando el dinero, y resoplando. "Esto no será suficiente para cubrir el mes. ¡Si no obtienes más mañana, iré yo misma a pedirle a Victor que nos ayude!".

"¡Buff! ¡Una mísera! ¡Y una hermana inútil!", dijo poniendo los ojos en blanco para retirarse, no sin antes dar una mirada a Harley y otra a Elise. Luego, recogió su bolso y, con paso rápido, abandonó la casa.

Su madre tenía razón. Si no tenía dinero, fácilmente se lo podía pedir a su cuñado.

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