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Portada de la novela ¿Como enamore a mi esposo millonario? (Prisionero de tus besos)

¿Como enamore a mi esposo millonario? (Prisionero de tus besos)

Dilara es una joven de origen humilde que, impulsada por la crisis financiera de su familia, acepta trabajar como empleada para el enigmático CEO Tayyar Lember. Emily, la madre del millonario, le encomienda una misión secreta: seducir a su gélido hijo para desvelar los misterios de su vida privada. En medio de un ambiente hostil y cargado de secretos, Dilara deberá lidiar con el desprecio de su jefe mientras surge una atracción que cambiará sus vidas.
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Capítulo 3

–Dilara no te puedo creer que viste a mi tayyar–dice mi amiga y compañera de clases Liria

Ella está obsesionada con los miembros de la familia lember, de hecho es fan numero 1 de tayyar, ellos son una familia bastante reconocida a nivel internacional debido a sus negocios y marcas muy reconocidas...ya sean de autos o restaurantes.

Sé que menti al actuar como si no lo conociera, bueno aquella vez en el semáforo, no quería que el notará que me muero por el, y supe manejar la situación, eso creo... bueno está guapo y sexi pero se rumorea que es el mismo diablo en carne y hueso además es gay y creo que lo último que haría en su vida es tener a una mujer a su lado...

–Si ya te dije que lo vi–repito sin ánimos.?

–¿Y qué tal?? ¿es más guapo? ¿es gruñón?–ay amiga se nota que te gusta ese biscocho.

–Pues...si es guapo y gruñón no te sabría decir.

–Amiga que envidia, sabes cuántos meses llevo siguiendo el rastro a ese tipo, necesito una foto con el pero ¡ya!

–Calma entre más te apresures menos llegará tu oportunidad.

Le hago señas a Liria ya que viene la profe, y se nota que no está de ganas, viene con una cara de troncha de toro.

–¡Saquen sus hojas que hoy hay examen!?–¿Qué? no recuerdo que hoy hubiera examen.

–Pero señora Hitman como que examen usted no nos avisó–digo? un poco asustada, ella siempre tomándonos de sorpresa.

–Tu como siempre dilara, solo saque la hoja y haga el examen, y no me busquen la lengua.

Por otro lado.

–Entonces tienes que guardar reposo, ¿es broma amigo?–dice mi mejor amigo Reni.

–Es verdad, no puedo seguir fumando sabes lo duro que será dejar el cigarrillo?

–Bueno por algo pasan las cosas, cambiando el tema por hay me enteré que saliste en la revista tres cielos.

–¡Demonios!–grito con enojó, no me gusta que me graben o fotografíen.

–Tranquilo, solo tienes que ser más precavido, recuerda que hay muchos paparazzi detrás tuyo.

–Esos malditos perros, me tienen hasta la verg...

–Shhh, no digas malas palabras estamos en un bar decente.

–¿Y ahora que publicaron?

–Lo que te voy a decir no es tan bueno–el arruga su rostro, como si lo que tratará de decir fuera una catástrofe o que sé yo.

–Habla de una maldita ves.

–Bueno...esto...?

–¡Que hables carajo!?–le doy un puño a la mesa haciendo estremecer las bebidas.

–Ya parale,? está bien, está bien...dijeron que tú y Logan se acostaron juntos–me echó a reír.

–Y si es así, a ellos que les importa, ¿no crees??

–¿Porque ríes tayyar? ¿acaso no te da rabia la noticia?

–No para nada, no me molesta en lo absoluto.

–Por cierto, ayer tus fans me llenaron el auto de regalos, ¿que hago con ellos?

–Dárselo a tus hijas.

–Muy bien–siempre que las chicas me dan detalles yo se los doy a Reni, más que todo envían osos de peluches, chocolates y cartas...

–Oye Reni, te tengo que dejar amigo, tengo una cita con un CEO de otra empresa.

–Dale nos vemos luego–chocamos puños y nos despedimos.

Le dejo en la mesa el dinero de la cuenta y salgo del bar, este día ha estado bien bravo, hoy he trabajado como un esclavo, creo que merezco unas vacaciones, quiero recorrer todo Canadá.

Pero antes de eso debo dejar todo listo en la empresa, bueno tan bien tengo que ver el nacimiento de mi sobrina.

Por cierto mi hermana quiere colocarle de nombre Lorena, es un nombre latino se escucha raro pero es acogedor...

Voy en mi auto, las calles están un poco vacías como de costumbre, colocó un poco de música en este caso melodías para relajar la mente.

Como me gustaría arrancar mi auto a toda marcha y colarme los semáforos, me gusta mucho la velocidad y adrenalina pero...esto no es autopista.

De momento detengo mi auto ya que veo a la chica de las galletas,

creo que es ella, ¿pero que hace en medio de la calle? ¿y a esta hora? lleva puesto un buzo negro con un Jean blanco, su largo cabello rubio pero tan rubio como el oro rodea su cintura, manejo más despacio para ver a dónde va, ¿y si es alguna bandida?

Ella parece darse cuenta ya que voltea varias veces, y aumenta sus pasos.

Sus pasos me obligan a acelerar el auto hasta alcanzarla, la verdad no es que me interese la chica es solo que es algo misteriosa.

Dilara.

Espera... no es ese el auto de tayyar, es ese mismo el amarillo, pero qué carajos quiere? trato de correr y luego salto algunos botes de basura que están en medio de la calle, pero el me sigue siguiendo afortunadamente veo el primer callejón que está a la vuelta y me meto por allí, mi corazón está loco y trato de relajarme, mi respiración está muy acelerada.

Finalmente me perdí de su vista, no se que me pasó solo pensé en escapar pero la pregunta es, ¿de que escape? ni yo misma me entiendo sólo corrí como estúpida.

Meto mis manos en los bolsillos del buzo y me pongo la capucha, hace mucho frío en este callejón.

Sigo caminando y los maullidos de los gatos me hacen estremecer, es tan oscuro aquí, que este silencio me da miedo?

Todo por culpa de ese multimillonario, engreído pero sexi hombre...es tan guapo el maldito, pero que carajos digo ?

Camino despacito luego de escuchar la risa de alguien.

¿Será algún ladrón? la verdad apenas llevo mi cuaderno y lapicero y unos cuantos pesos.

Me detengo por completo tras escuchar su gran voz.

–¿No entiendo porque corriste? ¿acaso me temes niña?–no puedo ver con claridad el rostro de esa persona ya que la luz me alumbra solo a mi, pero luego el camina hacia mí y lo veo.

Es...es tayyar lember.

–¿Qué es lo que quieres??–carajo tengo nervios.

–Aqui quién hace las preguntas soy yo, así que respóndeme porque corriste?

–Yo...yo...

–¿Tu que? ¿Ah?

–Solo tome por el callejón me pareció que era lo más rápido para llegar a casa.

–Mmm, bueno si es asi, hay te ves–el se echa a reír a medio lado y sin más camina para subir a su auto que está enfrente al parecer se dio la vuelta para interrogarme, es bastante listo el tipejo.

–¡Espera!–le grito y el voltea de inmediato.

–Sabia que me ibas a llamar–uy que engreído es ¿no? es del tipo que piensa que todas derriten la baba por el.

–Si, te llamé para que me firmes un autógrafo–el me mira con malicia–bueno no es para mí, es para una amiga que se mueren por ti.

–La verdad no suelo darlos, la razón es obvia, no me gusta,

pero...como me caes bien, te haré el favor así que saca tu paquete–me mira los pechos y lame su labio inferior.

–¿Que paquete??–quedo helada ante lo que acaba de decir, no me digas que para un autógrafo tengo que darle algo más...no se que se ha creído este marrano.

–Niña donde te voy a firmar ?que entendiste, sabes, pienso que eres muy mal pensada, lo mismo paso en el semáforo, no se que te habrás imaginado pero por tu rostro me late que eres bien morbosa.

–Oye deja de decir esas tonterías, no soy así, es solo que no entiendo la mente del hombre.

o mejor dicho tus palabras con doble sentido.

–Pues normal, soy así...así que no pierdas tiempo y dame–le entrego el cuaderno y lapicero, el firma con tan delicadeza y profesionalismo que me deja boca abierta, es verdad lo que dice mi amiga es hermoso pero ojo no nos dejemos engañar le gustan los hombres.

Luego de que me firmara el se sube a su auto y se va, sigo mi camino por el callejón y salgo nuevamente a la calle, estoy a unas cuantas cuadras de llegar a casa, y muero de hambre.

Llegó a casa y veo a mi madre cenando.

–Hola ma, ya llegué–me quito mis zapatos y me colocó mis zapatillas, pongo el buzo en el perchero y me siento a su lado.

–¿Hija cómo estuvo tu día?

–Estuvo muy bien–con una montaña de emociones–¿y Thiago aún no llega?

–No hija de hecho te iba a preguntar, últimamente llega en un lujoso auto , que lo deja a unas cuadras antes de llegar a casa.

–Quizá sea algunos de sus amigos ya sabes el tiene muchas amistades.

–Si esperemos que sea así–dice ella soplando su sopa.

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