Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Seducida por el Tío de mi Esposo

Seducida por el Tío de mi Esposo

Al descubrir la infidelidad de su esposo con su propia hermana, Selene Stone decide vengarse con un desconocido. Sin embargo, el destino revela que aquel hombre es Alaric Lancaster, el influyente tío de su marido. Pese a los intentos de Selene por olvidar el encuentro, la obsesión de Alaric surge mediante el chantaje para no dejarla escapar. En medio de traiciones y secretos, ella vivirá un romance prohibido que pondrá a prueba sus límites y su moral.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

El salón estaba silencioso, excepto por el sonido de mi respiración entrecortada y el murmullo de la tensión que flotaba en el aire. Lucían se levantó del sofá, mirándome con esa sonrisa burlona que tanto odiaba.

-¿Qué? -dijo con una expresión de impaciencia que me cortó la voz.

No lo pensaba más. Lo tenía claro.

-Lucían, divorciémonos -dije, mis palabras saliendo más frías de lo que esperaba. Estaba decidida a terminar con esta farsa.

La risa que salió de su boca me heló la sangre. Lucían se echó hacia atrás, como si hubiera escuchado la broma más absurda del mundo. Aún abrazando a Ivy, besó sus labios de forma brutal, lamiéndolos como si yo no estuviera ahí.

-¡Ni lo sueñes! -respondió con una sonrisa cruel.

Mis ojos se entrecerraron. Sabía que no estaba en un lugar donde las cosas serían fáciles, pero no esperaba esta reacción tan desafiante. A pesar de todo, seguí firme.

-¿Por qué? -pregunté, tratando de ocultar la duda que quería filtrarse en mi voz.

Lucían me miró como si fuera una idiota, un desprecio palpable en su mirada.

-¿Y me preguntas el porqué? -se burló, acercándose un poco más, mientras su odio se reflejaba en cada palabra. -Selene, es mi venganza por tu traición. No me divorciaré de ti, pero tampoco dormiré contigo. Además, tendrás que ver lo felices que seremos Ivy y yo.

El dolor de sus palabras me atravesó como un cuchillo. ¿Mi traición? ¿Qué había hecho mal? ¿Cómo había llegado todo a este punto? Siempre lo amé. Lo respeté. ¿Qué había hecho yo para merecer esto?

-¿Qué he hecho mal? -mi voz salió rota, casi un susurro, mientras mi mente luchaba por procesar todo lo que estaba pasando.

Lucían dejó escapar una risa llena de desprecio, como si lo que acababa de decir no tuviera el mínimo valor para él.

-¡No te hagas la inocente! ¡Me das asco! -se burló fríamente, sin piedad. Luego, abrazó a Ivy como si todo fuera normal, como si nada de esto fuera una traición que me estaba destrozando por dentro.

-Mi amor, esta noche lo pasaremos tú y yo a solas en casa -dijo Ivy, con una voz dulce, casi venenosa.

Esa maldita voz. Me hizo hervir la sangre. Un nudo se formó en mi garganta y un amargo sabor a hierro se instaló en mi boca. Sonreí, pero esa sonrisa fue vacía. Fría. Me sentí como una muñeca rota que no sabe cómo reaccionar a lo que está pasando.

"¿Ni siquiera puedo divorciarme? Pues no continuaré con sus tonterías." Pensé, con el odio corriendo por mis venas.

La frustración me invadió, pero no podía quedarme ahí, suplicando por lo que ya estaba muerto. No.

Con una última mirada, subí las escaleras sin decir una palabra más. Necesitaba cambiar algo. Cambiar yo. Dejar de ser la tonta, la sumisa, la que aguantaba todo sin decir nada.

Cuando regresé, ya no llevaba el vestido casual y conservador con el que había entrado. Ahora llevaba una falda roja, tan brillante como el fuego. Ardiente. Desafiante. Y con ella, una sensación extraña recorrió mi cuerpo: el deseo de venganza.

Bajé las escaleras con paso firme, sintiendo que algo dentro de mí había cambiado, aunque no sabía exactamente qué.

Lucían e Ivy estaban ahí, todavía abrazados, pero la tensión entre nosotros estaba a punto de estallar.

Sin decir palabra alguna, los miré. Sabían lo que estaba pasando. Sabían que ya no era la misma. Que, por fin, había tomado una decisión.

No iba a ser más su tonta. No iba a ser su víctima.

Estaba lista para lo que viniera.

Media hora después, estaba sentada en la barra del Bar MC, ese antro que siempre había evitado y que ahora se sentía como el único lugar donde no dolía respirar.

Ignoraba las miradas de lobos hambrientos, esos ojos que me desnudaban sin pudor. Qué irónico... mi esposo en casa desnudando a mi hermana, y yo aquí recibiendo el deseo ajeno.

Levanté la mano y hablé con voz firme, aunque me temblaban los dedos.

-Dame una Noche Eterna, por favor.

El camarero me reconoció enseguida. No por ser Selene Lancaster. No. Por ser una mujer más que venía a ahogar sus miserias en un vaso.

Preparó la copa sin preguntar. La bebida brillaba bajo las luces, como si escondiera secretos.

La bebí de un solo trago.

El frescor de la menta me rozó la lengua, pero luego vino el ardor, como un incendio que me quemaba desde la garganta hasta el pecho. Sentí mis mejillas arder, y por primera vez en mucho tiempo... me vi bonita en el reflejo de la barra.

Bonita y rota.

Las miradas aumentaron, los murmullos, los coqueteos baratos.

Un tipo se acercó. Formal. Traje caro. Mirada sucia.

-Otra copa más para la señorita, gracias -dijo, sonriendo como si creyera tener derecho a mi piel.

No respondí. Solo bebí la segunda copa de un solo trago, pero me atraganté por hacerlo demasiado rápido. Tosí, con los ojos llorosos.

-Ten cuidado -el muy cerdo aprovechó para acariciarme la espalda. Sus dedos se arrastraron con descaro.

Levanté la mano y la estampé contra la suya.

-¡Vete a la mierda! ¡No me toques!

Me levanté tambaleando, pagué la cuenta con un billete arrugado y caminé hacia la salida, ignorando el mareo.

Sentí que alguien me sujetaba de la muñeca.

-Te acompaño, que estás borracha.

Lo esquivé con torpeza, y terminé cayendo... en otros brazos.

Eran fuertes, cálidos, con un aroma limpio, varonil, que me envolvió como una manta. Sin pensarlo, me aferré a ese pecho como si fuera mi único refugio.

-¡Qué bien hueles! ¡Decidido! -musité con una sonrisa pícara, alzando la cabeza.

Entonces lo vi.

Alaric Lancaster.

Su rostro perfecto, sus ojos sorprendidos, sus labios entreabiertos.

El tío de Lucían. Estaba tan borracha para recordarlo, o al menos para que me importara.

Él me miró atónito.

Yo sonreí como una niña traviesa.

-Señor, tenga sexo conmigo esta noche y le pagaré mucho dinero.

No sé de dónde saqué el descaro. Quizá porque dolía menos.

Él arqueó una ceja, divertido.

-¿Señor? ¿Aparento ser mucho mayor? -bromeó, levantando mi barbilla.

Acerqué mis labios sin pensarlo.

Lo besé.

Dulce, lento... y por primera vez en tanto tiempo, no sentí asco. Ni vacío.

Él se quedó quieto. Supongo que ni en sus peores ideas se imaginó que la perfecta Selene haría eso.

-¿Quieres acompañarme? Tengo dinero -susurré contra su boca.

Como no respondió, me impacienté. Le pinché el pecho con el dedo una, dos, tres veces.

-Déjalo... buscaré a otro...

Me di vuelta para alejarme, pero antes de dar un paso, su brazo me rodeó la cintura con fuerza.

Su boca rozó mi oído, su aliento me erizó la piel.

-¿A quién quieres buscar... si ya me encontraste?

Y ahí supe que esa noche, no volvería a casa.

También te puede gustar

Portada de la novela El CEO y el bebe oculto
7.9
La vida de Alana, una asistente dedicada, da un giro drástico tras quedar embarazada de Arturo, su poderoso jefe. Por miedo a perder su puesto, ella opta por mantener su secreto bajo un clima de creciente tensión laboral. Sin embargo, mientras los sentimientos entre ambos florecen, el desafío de unir sus carreras con la paternidad se vuelve inevitable. Juntos descubrirán que el triunfo profesional no se compara con el valor de la familia y la lealtad.
Portada de la novela El divorcio que nunca supe que tenía
8.5
Catalina, una CEO influyente, me rescató tras el ataque de Damián Bravo que arruinó mi carrera y mi mano. Tras tres años de supuesta devoción, descubro la cruel realidad en nuestro aniversario: nos divorciamos legalmente el día de mi agresión y ella se casó con mi enemigo. Todo fue una trampa; Catalina orquestó mi invalidez para mantenerme bajo su control. Mientras finge amarme, yo, su trofeo quebrado, despierto de la farsa y preparo mi escape.
Portada de la novela LA CEO Y EL NUEVO RICO
8.9
Al finalizar su formación académica, Valentina Barker toma las riendas de la constructora de su familia. En este nuevo capítulo profesional, se reencuentra con Lucien Maslow, un antiguo amigo de la niñez que fue rechazado por los Barker debido a su pobreza. Pero el presente es distinto: Lucien ahora posee una gran fortuna y poder, convirtiéndose en el único capaz de salvar el legado de Valentina. Un relato de pasión adulta con lenguaje explícito.
Portada de la novela La falsa esposa del multimillonario
8.1
Hesheli Boli, el heredero indomable de los Malone, y Maya Hardy, una estudiante traicionada que lucha contra la enfermedad, firman un matrimonio por contrato para unir sus destinos. Aunque el abuelo de Hesheli se opone y existen secretos de identidad, él defiende su vínculo con firmeza. Lo que empezó como un fraude se convierte en una historia de amor real, donde él se dedica a ganar el corazón de Maya y a protegerla de toda la hostilidad familiar.
Portada de la novela La Heredera Oculta: Venganza De La Camarera
9.1
Blake, descendiente del Capo dei Capi, oculta su linaje bajo el uniforme de una camarera para evaluar a Connor, su prometido. El engaño termina en tragedia cuando él prefiere la ambición antes que protegerla, forzándola a humillarse frente a su amante. Ante tal deslealtad, la legítima heredera de la mafia revela su identidad y ordena el cierre total del club. Con sus sicarios al mando, Blake inicia una venganza implacable para destruir a quien la traicionó.
Portada de la novela La Venganza Fría de la Esposa Estéril
8.8
Después de ocho años de engaños y siete abortos sufridos, descubrí que mi marido Javier y mi hermana Carla causaron mis tragedias para sanar a su hijo secreto. Tras una cirugía que me dejó estéril, pensaron que mi vida había terminado, pero solo encendieron un fuego de venganza. Ya no soy la víctima de antes; regreso con el poder necesario para desmantelar su imperio y hacer que paguen por cada traición hasta que pierdan absolutamente todo.