Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Seducida por el mafioso

Seducida por el mafioso

La vida de Catherine Shay se desmorona mientras intenta financiar la costosa salud de su madre con tres trabajos agotadores. Ante la falta de opciones, recurre a Jessica, una poderosa figura neoyorquina, para trabajar como dama de compañía. Su primer cliente es el temido Marcus D'monte, un capo de la mafia que la recibe como un obsequio de cumpleaños. Tras esa noche, el peligroso narcotraficante desarrolla una obsesión incontrolable por la joven.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Son pasadas las doce de la mañana cuando estoy en frente de su casa, ocupa casi todo la cuadra, es grande y bonita de dos pisos, color crema con acabados de madera y un portón de acero. Llamo varias veces hasta que la voz de Jessica suena por el parlante a mi lado.

—¡Carajo! ¡¿A caso no sabes que hora es?! —Jessica dice molesta.

Me siento indecisa, nerviosa por lo que pudiera pasar, que no tomo en cuenta el tono con el que me responde. ¿Y si regreso a casa y pienso en otra manera de solucionar mis problemas? Tiene que haber otra cosa que pueda ser. Joder. A quien engaño, no había más.

—Soy yo... Catherine —digo al fin.

¿Y si Jessica solo estaba jugando al proponerme ser prepago y ahora sale y se ríe en mi cara por la gran broma que me jugó? No soy tan bonita como dijo, ni tampoco tengo buen cuerpo. Jessica sale de su casa, cubierta solo por una bata de seda fina color rosa, y no se si me mira alegre o sorprendida.

—Vaya, no pensé que vendrías tan rápido —dice engreída.

¿Estaba tan segura de que vendría?

Me muerdo el labio, mis manos me sudan y estoy un poco temblorosa, me doy cuenta en ese instante que hace frío, por los nervios y las prisas no he traído suéter.

—Anda, entra —me dice abriendo el portón. No digo nada mientras camino detrás de ella.

Jamás he estado ahí antes, pero me sorprendo al ver lo bonita, grande y lujosa que es su casa, por un momento me pregunto si tendré algo así algún día.

—No preguntaré a lo que has venido por que es demasiado obvio, solo te diré que es la mejor decisión que has tomado en tu vida. —Me giro para verla y está sonriendo. Yo no pienso lo mismo, es la peor y más demente decisión que he tomado, pero no veo otra salida.

—Solo lo haré una vez. —Lo he estado pensado desde que salí de casa, no quiero esta vida para mí.

—¿Cómo? —Su sonrisa se borra y ahora me mira con el ceño fruncido. Confusión es todo lo que veo en su rostro.

—Eso... Que solo me rentare una vez y no lo haré más. —Poco a poco se van estirando la comisura de sus labios, hasta que suelta una carcajada escandalosa y se sienta sobre uno de los sofás de cuero, mientras se toma el estomago.

—Pequeña, eres tan ridículamente incrédula, no me hagas reír. —Cambia su expresión a una sería—. Una vez que entres a este tipo de vida será muy difícil que salgas así por que si, pero esta bien, lo respeto. Solo una vez... Si puedes. —Me mira desde abajo, de nuevo con su sonrisa burlesca.

Ruedo los ojos, yo seré la excepción ya lo verá.

—Bueno ya esta. ¿Cuanto me pagarás? —lo he dicho, el dinero es lo único que me importa.

—Vamos con calma, primero tienes que tomarte unas fotos subidas de tono, luego las promocionare por mi círculo de clientes y llegará el que quiera rentarte. —Suelto un mohín nada convencida. Jessica mira su celular, no pensé que tendría que esperar tanto.

—¿Y eso cuanto tardará? —Me mira, esta vez escudriñándome.

—No lo sé, dos, tres semanas.

Cierro mis ojos desanimada, es demasiado tiempo.

—¡Oh!... Debí imaginar que no vendrías a mi si no fuera un asunto de vida o muerte. ¿No es así? —Ha captado mi urgencia y para que le digo que no si, si. La salud de mi mamá es un claro ejemplo de vida o muerte.

—Necesito dinero —le explico avergonzada.

—¿Cuanto necesitas? —Se para yendo hasta su cartera, la cual se encuentra en la mesita junto a la puerta—. Mira, ten... Si necesitas más solo dime.

Me extiende un fajo grueso de dinero y no puedo aguantar el alivio que derrocha mi alma, estoy a punto de tomarlo, pero Jessica lo retira y me advierte.

—Tenemos un trato, que no se te olvide, si lo haces sabrás que no soy tan buena persona como parezco. —Asiento, trago grueso y tomo el dinero, no quisiera conocer su lado oscuro. Lo cuento y es más de lo que necesito. Mierda. Es demasiado. ¿No estará dándome de más? Con este dinero podría pagar el tratamiento de mamá, y la renta a la vez.

—¿Esto es lo que me pagarás por una vez? —pregunto incrédula, tal vez se ha equivocado.

—Corazón, eso solo es la mitad de lo que te pagaré por una vez. —Me abraza por los hombros y yo no puedo evitar estar boquiabierta, suelta una risita ante mi asombro.

—Gracias —le digo cuando me suelta.

—Nada de gracias, es solo un buen intercambio, tu cuerpo por dinero. —Por un instante la idea de venderme desapareció, pero es verdad tenía que pagar este dinero, nada es de a gratis —. Mañana tendremos un evento, es el cumpleaños del jefe de la mafia más importante en la ciudad y pidieron variedad. Puedo llevarte. Si tienes suerte tal vez te renten esa noche. —Saca un cigarrillo de su cartera y se lo lleva a la boca, prendiéndolo con el encendedor.

¿La mafia dice? Trago grueso, es uno de esos contravandistas de drogas y matones a sangre fría, me muerdo el labio preocupada.

—No pasa nada, ante todo siempre está la seguridad de mis chicas, jamás te obligaran hacer algo que no quieras. ¿Entiendes? —dice mientras inhala del cigarrillo sosteniéndolo entre sus dedos índice y corazón.

Asiento, pero aun así no me confío. ¿Que podría hacer ella contra un arma o incluso yo que podría hacer si me apuntaran con una? Ya no pienso en eso, no hay marcha atrás, ya acepté y no puedo regresar el dinero.

—Esta bien, lo haré. —Sonríe y me abraza de nuevo, entusiasta.

—Ya verás que se pelearán por ti. Tienes cintura pequeña y caderas anchas, pero lo que realmente va a llamar la atención de todos es el gran trasero que tienes, a los hombres los vuelve locos unas buenas nalgas, sin contar que eres muy hermosa. Una inocente rubia. —Me sonrojo, nunca nadie me había dicho algo así—. Te veré aquí a las ocho de la noche, te alistare para que vallas presentable al evento. ¿Entendiste? —Asiento de nuevo, un poco asustada por todo.

Ya estoy caminando de regreso al edificio después de ir por el medicamento de mi mamá a la farmacia 24/7, llego al apartamento donde verifico que ella se encuentre bien. Me alegra ver que se encuentra durmiendo tranquilamente, le pongo su medicamento en la cómoda, donde podrá tomarlo sin problema alguno.

Regresó al sillón mirando el reloj que cuelga de la pared, dormiré poco menos de cuatro horas, apenas tendré tiempo de alistarme para llegar al café. Me dispongo a descansar sin pensar demasiado en lo que estoy a punto de hacer, pienso en mi mamá pidiendo por su perdón, seguramente si supiera lo que voy a hacer la mataría del disgusto, pero prometí que solo sería una vez, solo una, después buscaré un trabajo extra y sacaré a delante mis problemas.

Me pongo el uniforme del café después de darme una despertadora ducha de agua fría, he salido muy temprano al súper, compré algunas cosas para la comida. Preparo el desayuno, unos huevos a la benedictina con salmón y un café con leche para mamá y yo, tenía que comer bien cuando la ocasión lo permitiera. Ella aún está durmiendo, así que le guardo la comida dentro del horno antes de salir.

—¡Catherine! —escuchó la voz austera de la señora Saltzman cuando sale de su apartamento.

—Aquí tiene. —Saco el sobre de la bolsa de mi chaqueta antes de que diga algo más y se lo entrego, a diferencia de lo que pensé, ella se queda boquiabierta y no dice nada. Bajo las escaleras alegremente y a pesar de que no he dormido me siento de ánimo, aún que todo ese ánimo desaparece al recordar como tengo que pagar el dinero que me dio Jessica.

Cada vez que lo recuerdo me obligo a reprimir el sentimiento de culpa, asco y decepción que siento por dentro. Sé que tarde o temprano o mejor dicho, hoy en la noche, tendre que afrontar mi realidad.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela CEO extraordinário
8.0
Siempre me sentí como un extraño en los Untamed Sons. Soy hermana de Nox, viuda de un hermano, pero no soy una de ellos. Cuando soy secuestrado por nuestros enemigos, no espero ser rescatado por un extraño alto, moreno, guapo y extremadamente peligroso. Zeke Fraser es el diablo con traje y se niega a devolverme con mi familia. Peor aún, me estoy enamorando de mi captor. Hay algo cautivador en ese hombre, y aunque sé que será mi perdición, no puedo dejar de sentirme atraída por él. Me enviaron a rescatar a Bailey, pero en lugar de eso me encontré incapaz de separarme de ella. Mantenerla cautiva en mi penthouse no es el mejor plan, pero no estoy dispuesto a entregarla a los Hijos hasta que sepa que cumplirán su parte del trato. No debería enamorarme de la mujer que robé, pero hay algo en el fuego de Bailey que me hace querer más. Pero para tenerla, tengo que sobrevivir a su familia, y el club está sediento de sangre. Mi. Capítulo uno Irse de Bailey fue una mala idea. Pensé que sería una oportunidad para relajarme un poco y tener compañía de otros adultos además de motociclistas y ancianas, pero me di cuenta de mi error una hora después de la noche. Mis compañeros de trabajo no me quieren aquí. Soy su jefe y ellos están muy conscientes de mi presencia. Puedo verlos conteniendo chistes e historias divertidas que quieren contar porque están preocupados por lo que yo pueda pensar. Considerando que soy hijo de motero, esto me parece ridículo. Probablemente tengo historias peores que las que ellos podrían inventar. Crecí en el Untamed Sons Motorcycle Club con mi hermano menor, Lennox, o Nox, como lo conocen. Si estos civiles supieran la mierda que he visto, la mierda que he hecho a lo largo de los años, no serían tan rápidos en ignorarme. Estoy seguro de que me pedirían historias, pero lo único que me conocen es como Bailey Huckle, el director ejecutivo. Jefe. No estoy seguro de si alguno de mis empleados sabe que la empresa de telemarketing para la que trabajan es propiedad de los Sons. Asumí el cargo de CEO hace unos años y he dirigido la empresa sin ayuda externa, algo de lo que estoy muy orgulloso. El club simplemente recauda ingresos, pero no tiene nada que ver con el funcionamiento diario del club, aunque técnicamente Ravage, el presidente del club, está en la junta directiva. No puedo imaginarme a Rav convocando una reunión del consejo. El pensamiento me hace reír mientras tomo un sorbo de vino. Beber es lo único que me mantiene en este bar de mierda ahora. Eso, y es la primera noche que paso sin mis hijas en mucho tiempo. Pasarán la noche con Sasha, Ravage y sus dos hijos. Kara y Mollie adoran a Lily-May y Jasper. Al menos debería fingir que me estoy divirtiendo, incluso si preferiría estar en casa con mis hijas. -¿Qué hace una cosa tan bonita como tú bebiendo sola? Me giro hacia la fuente de la voz que grita en mi oído y me doy cuenta de que el hombre que se me acercó está demasiado cerca para mi comodidad. Debería dar un paso atrás y poner algo de espacio entre nosotros, pero él está invadiendo mi espacio y no me muevo por nadie. -No me interesa-lo despido. Es un hombre pequeño, nada que ver con los hombres que habitualmente me atraen. Ha pasado una década desde que perdí a Laurence, Grinder, como lo conocían en el club. Parece más largo. Yo amaba a mi viejo. Yo hubiera ido a la llama por él, pero se lo llevaron antes de tiempo. Laurence no se parecía en nada a este hombre. Era enorme, un gigante gentil para mí, pero tenía un temperamento salvaje que a menudo lo metía en problemas. Estaba tatuado, era corpulento y muy sexy, con una mandíbula fuerte y una boca diseñada para besar. Luché sin él mientras criaba a nuestras hijas, con la esperanza de ser una buena madre para ellas. Esperando poder amarlos lo suficiente para ambos. -Cariño, te interesa -me asegura. Él está borracho. Puedo verlo en sus ojos. Pongo los ojos en blanco ante su aire vulgar. -¿Qué te da esa impresión? Él mueve su mano hacia mi coño y yo no pienso. Le arrojo mi vino en la cara antes de que pueda ponerme la mano encima. Me parece un crimen desperdiciarlo, pero no voy a arrojarme sobre este hombre en medio de un bar. Sé cómo pelear gracias a Nox, pero no quiero volver a casa herido. Se seca la cara y la ira estropea sus hermosos rasgos. Maldición. Le di un codazo al único bastardo que tiene pelotas en este lugar. -Maldita zorra... Mientras camina hacia mí, con el puño levantado, una mano carnosa captura su muñeca. Miro hacia arriba
Portada de la novela El Juego Perverso De Julián Cazares
8.9
Bajo su imagen de político honorable en México, Julián Cazares esconde una personalidad retorcida y arrogante. Mientras él gestiona negocios ilícitos entre lujos, la desesperación económica de su familia obliga a Camila Olivares a aceptar un trabajo arriesgado por medio de Sofía. Pronto, la joven cae en una red perversa donde seres perturbados comercian con vidas humanas, quedando atrapada y vulnerable ante la crueldad del peligroso Julián.
Portada de la novela Encadenada al Alpha
8.2
Emiliano Ivanov irrumpió en mi existencia con una violencia implacable, fragmentando mis anhelos y mi propia alma. Sin embargo, entre caricias y detalles, logró conquistar mi voluntad. Acepto el sufrimiento que sus actos provocan con tal de evitar el vacío de su ausencia; para mí, su cercanía es alcanzar el cielo. No me arrepiento de entregarme a él, pues prefiero las heridas de su amor al olvido. Mi corazón es suyo y nunca permitiré que se aleje de mí.
Portada de la novela Entre Máscaras y Tentaciones.
8.0
Dos familias poderosas sellan una alianza mediante un matrimonio forzado que vincula a dos extraños. Ella ve en su esposo una perdición segura, mientras él la percibe como una amenaza prohibida. Pese al odio inicial y la promesa mutua de destrucción, un contrato ineludible los encadena. En medio de venganzas y secretos, la hostilidad se transforma en una pasión incontrolable, obligándolos a amar aquello que juraron aniquilar bajo su propio riesgo.
Portada de la novela Esmeralda
9.3
Esmeralda Levesque proyecta la imagen de hija ideal, pero bajo esa fachada se esconde un espíritu indomable. Su vida da un vuelco cuando su padre la obliga a casarse con un influyente magnate para sellar un acuerdo. Lejos de aceptar su rol como esposa sumisa, ella se propone convertir la existencia de su marido en un calvario. Entre el peligro de la mafia y la opulencia, Esmeralda arriesgará todo para no perder su autonomía en este duelo de voluntades.
Portada de la novela Honor y Sangre
9.1
Natasha Vorobiev vive bajo una identidad falsa para escapar de un pasado letal y enemigos que buscan su muerte. En su refugio conoce a Alessio Mancini, con quien inicia un romance intenso. Mientras él lucha contra sus propios demonios, debe demostrarle su valor a su padre para liderar el imperio criminal de su familia. Juntos enfrentarán violentas guerras de poder y a una organización secreta decidida a aniquilar el legado de los Mancini.