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Portada de la novela Una esposa para mi hermano

Una esposa para mi hermano

Daniel es un CEO viudo de 40 años que vive para sus hijos y su empresa, tras haber cerrado su corazón al amor. Su vida cambia cuando Harry, su hermano, convence a Deanna, una joven soprano de 25 años, para fingir un compromiso y evadir una norma familiar. Aunque el trato es una farsa temporal, la química entre ambos surge de forma inevitable. Pese a la diferencia de edad y los secretos que los rodean, este engaño inicial se transforma en una pasión real que los obligará a luchar contra sus miedos y enemigos.
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Capítulo 4

Aisha se sentía agotada y sin fuerzas para nada más, hizo lo que Basima le pedía, mientras Ahmed parecía perdido en sus pensamientos, Lyna tomó a Ahmed de la mano y lo llevó hacia el interior del avión, seguida por sus hijos y Zafir.

Dentro del avión, el ambiente se volvió tenso, Lyna exigió que Ahmed se sentara a su lado, hizo esto mientras posaba su mirada con total despreció sobre Aisha, Ahmed se vio obligado a aceptar, pues Lyna sostenía su mano con fuerza.

—Amor, te sentarás a nuestro lado —dijo Lyna con voz firme.

Ahmed volteó a ver a Aisha, quien fingió estar concentrada en una revista para evitar cualquier confrontación.

—Está bien, me quedaré con ustedes —respondió Ahmed con resignación.

Aisha se sentía cada vez más alejada de Ahmed, sabía que su matrimonio estaba en peligro, y que Lyna era una amenaza constante, pero no sabía cómo enfrentar la situación, se sentía cada vez más sola y vulnerable.

Mientras el avión despegaba, el silencio se hizo presente en el ambiente, Ahmed se sentía atrapado en una situación cada vez más complicada, mientras que Aisha se aferraba a la revista como si fuera su única tabla de salvación.

Basima decidió quedarse junto a Aisha durante el vuelo, evitando cualquier acercamiento con Lyna y sus nietos, sabía que las próximas catorce horas serían incómodas e interminables, y no quería hacer la situación aún más difícil.

Mientras tanto, la nana esperaba que Lyna se acercara a saludarla, pero eso nunca ocurrió, en cambio, Lyna le lanzó miradas de desprecio, incapaz de confiar en una mujer que ahora era cercana a la otra esposa de Ahmed.

Un par de horas más tarde, Aisha decidió llevar a sus hijos a la recámara para que pudieran dormir cómodamente, Lyna, al darse cuenta de esto, decidió seguirlos.

—Hijos, vamos a la habitación, allí estarán más cómodos —dijo Lyna con voz suave.

Basima no perdía de vista a Lyna, y en cuanto Aisha y sus hijos entraron en la recámara, la obesa mujer se plantó frente a la puerta, lista para defender a su nuera.

—¿A dónde van? —preguntó Basima con voz desafiante.

—Con permiso, señora, llevaré a mis hijos a descansar dentro —respondió Lyna con voz firme.

Pero Basima no estaba dispuesta a permitirlo.

—No, regresen a sus asientos —ordenó con autoridad.

—No puede prohibirme entrar, esa mujer saldrá de ahí ahora mismo, y con ella sus hijos —dijo Lyna con determinación.

Basima soltó una risa burlona.

—Ja, ja, ja, en tus sueños, querida Lyna —respondió Basima con una sonrisa desafiante.

Ahmed había mantenido su mirada fija en la ventana durante todo el tiempo, pero al escuchar la voz de su madre, se dio cuenta de que algo estaba sucediendo, suspiró profundamente antes de levantarse y acercarse a la habitación.

—¿Qué está ocurriendo aquí?

Lyna no perdió tiempo en explicarle la situación.

—Tu madre no me permite entrar a la habitación para permitir que nuestros hijos descansen dentro —respondió con frustración.

Basima intervino de inmediato.

—Esta mujer decidió hacerlo justo cuando vio que Aisha entraba junto a los pequeños, Pretende sacarla para entrar ella, y te lo advierto, Ahmed, no voy a permitirlo —dijo con determinación.

Ahmed se dio cuenta de que la situación era tensa, y decidió intervenir para calmar los ánimos.

—Lyna, será mejor que regresemos a nuestros lugares, los asientos en los que estamos son cómodos, y mis hijos son pequeños, necesitan un lugar tranquilo para descansar —dijo Ahmed con voz suave.

—Ahmed, ¿Pondrás a esa mujer sobre mí que soy tu primera esposa?

—Lyna, no vamos a discutir ahora por esto.

Ahmed se dió la vuelta para regresar al lugar en el que estaba, Lyna lo siguió mientras ordenaba a sus hijos que fueran al área de televisión a ver alguna película.

Antara y Abdel aún no se sentían cómodos en compañía de su padre, cuando él les dirigía la palabra, le contestaban con monosílabos, a él más bien le parecía que le contestaban por educación, no por estar interesados en hablar con él, en cuanto a Basima, su madre se había encargado en envenenarlos contra ella, y la mujer prefería ignorarlos.

Los padres de Lyna habían decidido regresar a Suiza, sabían perfectamente lo que había hecho su hija, y no tenían cara para estar ante el árabe, y él creía que era porque no lo soportaban.

Ahmed se sentó, fingió seguir mirando por la ventana, sobre todo cuando Lyna se sentó a su lado, ella tomó su mano de nuevo, sabía ocultar muy bien la furia que sentía, fingiría ser una mujer comprensiva, eso ya lo tenía decidido, iba a actuar tal y como lo había hecho en el pasado, ya que le había funcionado.

—Perdón, mi amor, sé que para ti debe de ser difícil estar en esta situación, pero estoy segura de que aun me amas, y podemos recuperar el tiempo que hemos perdido junto a nuestros hijos, ellos pronto se adaptaran a su nueva vida, sé que te amaran mucho.

La mujer tomó su mano, la alzó para colocarla sobre su pecho, Ahmed volteó a verla, Lyna era una mujer realmente hermosa, pero su corazón ya no latía por ella.

Aisha salió de la habitación en ese momento, pudo ver que Lyna no estaba dispuesta a alejarse de Ahmed , estaba pegada a él como una sombra, Ahmed y Lyna estaban sentados de frente a donde estaba Aisha, él bajó su mano rápidamente, sintió el impulso de ir a su lado, pero Lyna se lo impidió en cuanto se dio cuenta.

—Mi amor, no pretenderás dejarme sola, sabes que los vuelos me aterran, además de que quiero estar junto a ti, ya estuviste junto a ella todos estos años.

Basima que estaba en todo, se levantó rápidamente.

—Hijo, puedes ir junto a tu esposa, sí Lyna tiene alguna clase de miedo, yo la acompañaré hasta que se calmé, es más, llamaré a nana para que también venga, le dará mucho gusto, yo no sé por qué está mujer se ha dedicado a ignorarla.

Ahmed se levantó rápidamente, y sin decir una sola palabra a Lyna, se alejó para acercarse a Aisha.

—Hola, amor, ¿Se han dormido nuestros pequeños?

—Lo han hecho. —Contestó, con disgusto, sin poder evitar hacerlo.

—Sé que estás molesta, y lo entiendo, solo dame un poco de tiempo, Lyna no es culpable de lo que sucedió, Arkham fue el culpable, él la secuestró, la amenazó, si escapaba, mataría a nuestros hijos.

—Pero Arkham murió hace algunos años, ¿No es extraño que vuelva hasta ahora?

—Ella no lo sabía, Aisha, Lyna y mis hijos son tan solo unas víctimas más de mi hermano.

—En verdad lo siento, pero creo que ya es hora de hablar referente a lo nuestro.

—Aisha, por favor, necesito que me des tiempo, pondré cada cosa en su lugar, tal como debe ser, pero no ahora, me siento perdido en esto, lo único que me interesa es recuperar el amor de mis hijos, que como puedes ver rehuyen de mí, no sabes lo que me duele verlo.

Lyna no perdía detalle de lo que sucedía entre Aisha y Ahmed, desde donde estaba no podía escuchar de qué hablaban, frente a ella Basima sonreía triunfante.

—Tendrás que acostumbrarte querida, mi hijo la ama, está vez no saldrás triunfante.

—No me moleste, es usted una mujer muy desagradable, ya lo alejé de ustedes una vez, esta vez no será diferente.

—Suerte con eso, yo me sentaré pacientemente a observar como eres repudiada, porque estoy segura de que mi hijo lo hará tarde o temprano, sobre todo si te atreves a tocar a la mujer que ama, por que eso es Aisha, la mujer que mi hijo ama más que a su propia vida.

—Ja, ja, ja, eso está por verse, pronto lo tendré de nuevo rendido en mis brazos, sí he regresado es para recuperarlo.

—Después de tantos años, él ya te había olvidado, dudo que sienta por ti algo más que lástima.

La nana que estaba sentada junto a ellas, decidió intervenir para suavizar las cosas, hasta ese momento no se había atrevido a hablar, sobre todo porque había notado que Lyna estaba molesta con ella, la conocía perfectamente, estaba acostumbrada a tolerar sus continuos berrinches y desplantes, situación que Ahmed desconocía completamente.

—Mi niñ*, que bueno que han regresado, los extrañe tanto.

—No te atrevas a hablarme, aceptaste a otra mujer al lado de mi esposo, ahora eres mi enemiga, tanto como lo es ella.

La nana hizo un gran esfuerzo por contener las lágrimas que amenazaban con salir, se levantó de inmediato para sentarse en otro lado.

—Vaya, sigues siendo tan despreciable como siempre, solo que está vez mi hijo no está cegado.

Lyna se levantó mientras fulminaba a Basima con la mirada, se dirigió hacia donde se encontraba el Jeque, Aisha estaba sentada a su lado, con la cabeza recostada sobre su hombro.

—Mi amor, te necesito a mi lado, tu madre no ha hecho más que incomodarme, me cuesta un poco respirar, creo es porque ha logrado alterarme.

Ahmed depositó un tierno beso en la frente de Aisha, ella no dijo nada cuando él se levantó para dirigirse junto a Lyna a otra área del avión.

Mientras se alejaban, Lyna volteó a ver a Aisha con un gesto de burla en su rostro, Aisha se dio cuenta de que tendría en ella a una férrea enemiga, pero no estaba dispuesta a darse por vencida, estaba claro que era el inicio de una guerra entre ellas.

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