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Portada de la novela Scarlet

Scarlet

Descubre la inquietante realidad de Scarlet Andreina Gomez Sequera, una joven cuya vida está teñida por la tragedia. Tras un suceso traumático que marcó su destino, ella deberá enfrentar aterradoras apariciones paranormales que invaden su entorno. Esta obra de misterio y horror profundiza en el origen de su tristeza, revelando cómo lo sobrenatural se entrelazó con su existencia. Una búsqueda desesperada por comprender los enigmas que la acechan en las sombras.
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Capítulo 1

Todo tiene un origen, todo origen tiene una causa, todo en esta vida tiene un inicio, incluso los finales, son solo el comienzo de algo nuevo, este pensamiento es el que me han enseñado desde que tengo uso de razón, gracias a mis padres que trabajan para una empresa que tiene incluso una escuela para los hijos de los trabajadores, puedo darme un estilo de vida lleno de constantes beneficios, yo soy Scarlet, hija de los dueños de esta empresa: “Estilos ABC”, estudio quinto grado junto a mis mejores amigas: Marta, Gina y Susana, esta última se ausentó porque ha sido atrapada en su casa por una congestión.

Estábamos en la hora del almuerzo, sin embargo no había visto aún a mis padres, quizá no los veré tampoco hasta las seis ya que usualmente trabajan hasta esa hora. Comenzamos a correr por todos lados entre risas y juegos hasta que llegamos al área de los adultos. El ambiente presente en este lugar era diferente al de la escuela, nadie sonreía, nadie se reía, todos tan serios, tan enojados, nada se salvaba de ser así de siniestro a mi parecer.

— ¡Mira, mira! Vamos al ascensor— Exclamó alegremente Marta, con una tendencia al nerviosismo que nunca vi en ella antes, negué con la cabeza en cuanto dijo eso porque no tenía muchos ánimos de montarme en un ascensor. Luego de negar con la cabeza, ambas chicas abuchearon por ello.

— ¡Vamos! Di que si— insistió Gina rogándome. También se veía nerviosa, ¿Qué se supone que les sucede?

— ¡No!— Exclamé— ¿Acaso no conocen las aterradoras leyendas de ese ascensor?— Les hice un ademán para susurrarles respecto al tema— ¡En ese ascensor, cuenta la leyenda que se mueren las personas, mis padres mandaron a quitarlo, pero, algo pasó con el sujeto que mis padres contrataron para quitar ese ascensor!

— Pues parece que al que iba a quitarlo, lo secuestraron—

¡¿Qué ha dicho Gina?!

— ¿Qué?— dije retrocediendo, no puede ser, ¿Por qué?

¿Por qué sucede eso?— ¿Pero quién? Con razón sigue ahí ese ascensor, ¿Por qué sucedió?

— No se sabe— dijo Gina preocupada— los pocos testigos afirman que...— la interrumpí de inmediato.

— Eso no importa, solo vámonos en el ascensor— no sé cuál es la insistencia de Marta en que nos montemos en ese ascensor, además la noto nerviosa, como si me escondiera algo. No puedo solo seguirle la corriente.

— ¡No! Yo no tengo razón para hacerles caso, he dicho que no iré y no lo haré— dije a la defensiva.

— ¡Cobarde, cobarde, cobarde!— Comenzó a exclamar Gina entre risas, de inmediato fruncí el ceño.

— Gina empújala, o ya sabes lo que va a pasar— dijo Marta, realmente amenazante, yo estaba tan asustada en ese momento, y Gina se quedó estática, lágrimas salieron de su rostro

¿Qué sucede con ellas? ¿Por qué han estado actuando tan extraño? Poco a poco me iba retirando de ese lugar, pero Marta me agarró con fuerza, empujándome en el ascensor, antes de poder reaccionar o salir corriendo el ascensor se cerró, el pánico me envolvió ¿Por qué no entraron conmigo? ¿Por qué de repente me están haciendo todo esto? Gritos enmarcados por el desespero salieron de mi garganta, pedí ayuda pero las chicas no respondían a esta— Marta sácame de aquí, ¡Ah!— Grité, cada vez mis gritos aumentaban de fuerza, de potencial, pero ellas no hacían nada.

— Amiga, no seas dramática, estamos jugando— dijo Marta, ¡Ese tono no es tan lúdico! Pensé enojada.

— A mí no me... —Marta gritó interrumpiéndome. Esto no puede ser bueno.

— ¡Bah!— Soltó Marta en un tono aburrido— hagamos elevar esto ¡De una vez!— Exclamó Marta, luego de decir eso el ascensor comenzó a elevarse, el movimiento del mismo me hizo sentir náuseas y mi cuerpo cayó al suelo, comencé a toser, sin embargo traté de calmarme convenciéndome de que esto es sólo un ascensor así que no moriré aquí, cuando salga haré que Marta pague, ¡Qué mala amiga! Encerrándome así en este lugar tan desagradable y subiéndome a otro piso. Antes de poder hacer algo, la pude escuchar, aún desde arriba, su voz se iba alejando poco a poco.

— ¡Auxilio, auxilio, auxilio!— Sus gritos daban miedo, algo pasaba allá afuera y yo no sabía, ¿Tiene acaso algo que ver con que yo esté encerrada en este lugar?

—Gina ¿Qué le haces a Marta?— grité yo más asustada aún sabiendo que no me escucharían a este punto, la sangre corría cada vez con más fuerza por mis venas, deseaba gritar desesperada, pero no era como si tuviera la opción de escapar,

¡Ya es suficiente juego, salgamos de aquí y volvamos a la escuela! La maestra se preocupará si no llegamos, quería decir eso, pero, mi garganta estaba paralizada del pánico, el sudor comenzó a hacer parte de mi frente al mismo tiempo de que mi cuerpo ardía en calor, síntomas que presentaba por mi situación y que aumentaban paulatinamente, justo cuando pensaba que no podría ser peor, un sonido desgarrador para mis oídos comenzó a proyectarse a mis alrededores, no tardé mucho para dar por entendido que venía de uno de los circuitos dañados del ascensor, el sonido que se proyectaba a un volumen alto era similar al zumbido de una abeja, los circuitos comenzaron a estallar alrededor, luces blancas tan brillantes como los relámpagos estallaban y tan repentinamente como aparecían, desaparecían también.

— ¡Sáquenme de aquí, está sonando algo extraño!— y de repente se quedó congelado el ascensor, por consecuente, mis gritos aumentaron considerablemente, buscando ser escuchada por ellas, sabiendo que sería en vano, pero, no quería dejar de intentarlo, quizá me escucharían, quizá me sacarían, quizá podría salir de este ascensor, y acusaría a Marta con mis padres por hacerme esto.

— Marta, esta broma no es divertida, se quedó congelado el ascensor ¡Sácame de una vez!— Era en vano, todo era en vano. Vi los botones, comencé a presionarlos pero nada que reaccionaba, la puerta no abría ni cerraba, el ascensor no subía ni bajaba, estaba eternamente atrapada aquí, ¡Esto no puede ser peor! Pensé, segundos después toda la luz que había a mi alrededor desapareció, miré a todos los lugares posibles, estaba oscuro sin importar a dónde tendría que observar, se había ido la luz y esto empeoró las cosas de inmediato, le di golpes desesperada a alguna parte del ascensor, no sabía exactamente a cuál debido a que todo estaba oscuro.

— ¡Sáquenme!— gritaba rogando y llorando— ¡Auxilio, estoy atrapada en un ascensor que está dañado y sin luz! Soy una pequeña niña ¡Sólo tengo diez años, no quiero morir! Maestra, Marta, Gina, mamá, papá, ¡Les juro que no volveré a salir de la escuela, pero, por favor, rescáteme alguien! ¡Tengo mucho miedo!— Continuaba gritando, no había señal alguna de las chicas, no había señal alguna de ningún adulto, la desesperanza me rodeó, este era el fin, ¿No? A pesar de saberlo, no dejé de golpear, de hacer ruidos esperanzada en ser escuchada por alguien.

Llegó de nuevo la luz pero para mi desgracia explotó un circuito de los que anteriormente estaban haciendo ruido, estalló con mayor estruendo que antes, como producto de este violento estallido todo a mi alrededor tembló, algo leve pero doloroso pasó por mi cuerpo, supuse que era una parte del estallido muy tenue que me había impactado, el ascensor bajó rápidamente, salvajemente, violentamente, mi cuerpo fue sacudido con violencia hasta que choqué bruscamente contra el techo del ascensor, sentí algo doloroso prensarse en mi cabeza, mis pulsaciones se centraban específicamente ahí, fue tanto que hasta me golpeé con el techo, y empecé a sangrar en el cráneo, sentía la sangre salir de allí, sintiéndome peor que nunca grité, ya sentía que me iba a quedar sin garganta de tantos gritos y súplicas.

Nuevamente todo se oscureció, el ascensor cayó finalmente y cuando finalmente aterrizó mi cuerpo regresó al suelo, más bruscamente todavía, pude ver la sangre allá arriba, de repente, una milésima de segundo después, la única luz que había era el fuego que se dirigía con furia al ascensor hacia donde estaba yo ¡Voy a morir!, di una vuelta esquivándolo, una vuelta abrupta cayendo en el otro lado del ascensor, y dándome un brusco golpe, el fuego estaba ya del otro lado, ¡Por dios! De ahí vi que tenía conmigo un litro de agua, lo agarré y le eché al fuego, se redujo un poco, pero cayó una chispa en mis ojos, grité peor todavía, el dolor era espantoso, mi cabeza, mis ojos, mi cuerpo entero, sentía que estaba acabada, de ahí pude escuchar la alarma de bomberos que lentamente se disminuía el sonido, se estaban alejando, ¡No! No se alejen, sálvenme, estoy aquí...

— ¡No se vayan!— dije muy débil, ese fue mi último aliento, mis sentidos se adormecieron de inmediato.

Todo lo que había logrado, lo que logré levantar parecía que se estaba desmoronando, parecía que me estaba perdiendo en un profundo abismo que torturaba y que a su vez lastimaba, todo por el dolor de ser traicionada. Confié mucho, y aquí estoy. Justo en ese momento todo se oscureció, antes de perder completamente la conciencia tuve un último pensamiento que lentamente se reprodujo en mi cabeza, mientras las llamas rodeaban el lugar, cada vez acercándose más a mi inútil, frágil, roto y tirado cuerpo, las sentía, a pesar de que no las veía porque mis ojos estaban cerrados. Este, no es el final, es sólo otro comienzo, tal como pensé al principio, todo tiene un inicio, incluso los finales representan el comienzo de algo, en este caso: El comienzo de mi oscuridad.

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