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Portada de la novela Rugido  de Pasión

Rugido de Pasión

En el místico reino de Mystralón, la guerra entre clanes de hombres lobo estalla bajo la luna. Valentino, un influyente magnate y alfa dominante, busca con urgencia a su alma gemela. Su destino se entrelaza con el de Maya, una humana que ignora poseer un poder extraordinario. Ambos se sumergen en un romance prohibido que desafía normas ancestrales, enfrentándose al caos y la ambición de quienes buscan el control total en medio del conflicto.
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Capítulo 1

Soy Valentino, un hombre de poder y riqueza incalculable, forjado en el crisol del éxito. Desde muy joven, me propuse en conocer el mundo con mi astucia y mi determinación, durante años he construido un imperio que rivaliza con los más grandes de este mundo. Mi nombre es sinónimo de poder, mi riqueza es inigualable, pero lo más importante de todo, soy un hombre lobo, un líder de mi clan destinado a gobernar con mano firme y corazón feroz. 

Mi clan, los Lobos de la Luna, es uno de los más antiguos y respetados en Mystralón, la tierra mítica que llamamos hogar. Desde hace generaciones, hemos protegido nuestras tierras y luchado por mantener nuestro lugar en la jerarquía de los clanes. Mi padre, el anterior líder, me enseñó todo lo que sé sobre el honor, el coraje y la lealtad hacia los nuestros. Hace algunos años que  partio, por lo tanto he tomado las riendas hace años y demostre que soy digno de llevar el título de Alfa en mi mundo y aquí un magnate con muchas empresas.

Pero antes de sumergirme por completo en los asuntos de mi clan, había decidido organizar una fiesta para celebrar mi ascenso al liderazgo de una de las más grandes empresas en Roma, Invité a personas de alta sociedad, magnates de negocios, celebridades del mundo del espectáculo y políticos influyentes, todos reunidos bajo el techo de mi mansión para celebrar mi éxito y brindar por el futuro que me espera. 

—Valentino Voskova, que le ha hecho de con llevar esta velada de millones.—Mire con arrogancia al periodista que graba todo el espectáculo de mi mansión. 

—Soy unos de los más grandes inversionistas, en el país, por lo tanto quiero demostrar mi lealtad ante mí ciudad, no soy el gobernante de este país pero si soy uno de los más grandes. 

—Usted es magnífico Don Valentino. Gracias por sus palabras. 

Asentí alejándome del periodista. Las noticias serán grandes en periódico Romano. 

Observo la mansión el cual brillaba con una luz propia, decorada con lujo y elegancia para la ocasión. Las mesas estaban adornadas con arreglos florales exquisitos, la música flotaba en el aire con un ritmo embriagador y el champagne fluía libremente, como si cada burbuja fuera un recordatorio de mi ascenso al poder gracias a todo estos años de dedicación. 

Miraba a todas las bellas damas, lucir hermosas con sus atuendos caros, joyería de calidad, e incluso su peinado con los mejores diseñadores de la belleza culta. 

Entre los invitados, había muchas mujeres hermosas y deslumbrantes, pero ninguna de ellas lograba capturar mi atención. Detengo mis pensamientos al ver al Señor Victorino acercarse a mi con una sonrisa arrogante, junto a él una bella mujer, creo que es su hija. 

—Señor Valentino, buenas noches—Nos saludamos cortes—quiero presentarle a mi querida Hija Alanís. —Asiento sin quitar la mirada de la chica, sus ojos eran marrón, cabello castaño, su cuerpo una buena escultura para la ocasión. 

—Hola Señor Valentino, me da gusto conocerlo, mis padres no dejan de hablar de usted. 

Claro que no dejarían de hablar, soy el soltero más codiciado. 

—El gusto es Mío señorita— Sostuve su mano en saludo, dejo un beso de cortesía en la palma de su mano. Ella se sonrojo. 

—Usted es un Don muy elegante y de buen porte—Comento fresca, a lo que le sonrió de lado, sus labios están pintados en un rojo sangre. 

—El porte y aspecto son lo mío, bella dama. 

Luego de conversar unos minutos con la Hija de Victorino me aburrí alejándome, sin más salgo al jardín en la oscura noche, observe la luna en el cielo la cual se veía hermosa. Pero me detuve al ver a una joven de belleza extraordinaria, con ojos grises que parecían contener el reflejo de la luna misma y cabello oscuro como la noche, la mire ahí mientras ella daba vueltas nerviosa, me acerque un poco y su presencia tenía un aura de misterio y dulzura que me intrigaba, de repente me encontraba irresistiblemente atraído hacia ella, no tenía ni la menor idea del porqué me sentía aturdido. 

—Mi señor los socios preguntan por usted, desean convocar una reunión —Dice un Raymond detrás de mi. 

—Diles que esta noche disfruten de la fiesta, las reuniones empresariales pueden esperar.- Raymond asiente alejándose. 

Soy Valentino, un hombre forjado en la cuna del lujo y la opulencia, pero también en el corazón de la oscuridad y el misterio. Nací en el seno de una familia de prestigio y poder, heredero de un legado que se remonta generaciones atrás. Por otro lado mis padres, líderes respetados de nuestro clan de hombres lobos, me enseñaron desde muy joven los secretos de nuestra raza y la responsabilidad que conllevaba llevar el nombre de los Lobos de la Luna. 

Sin embargo, mi camino hacia el éxito y la riqueza no fue fácil ni directo. A diferencia de muchos otros hombres lobos que dependen únicamente de su fuerza y destreza en la caza, yo decidí aprovechar las oportunidades que el mundo moderno ofrecía para expandir nuestro poder y nuestra influencia. Heredé varias empresas de mis padres, desde empresas de tecnología hasta compañías financieras, y las transformé en imperios rentables que generaron enormes ganancias para nuestro clan. 

Pero mi verdadera pasión siempre ha sido la búsqueda de los secretos ocultos de nuestro clan, los misterios que nos rodean y los enigmas que aún no hemos descifrado. Durante años, he dedicado mi vida a desenterrar estas verdades enterradas en el pasado, utilizando los recursos de nuestras empresas para financiar expediciones y estudios que nos acercaran más a la verdad sobre quiénes somos y de dónde venimos. 

Nuestra misión en el mundo moderno es doble: por un lado, debemos proteger nuestro territorio y nuestros intereses como hombres lobos en un mundo cada vez más hostil y peligroso; por otro lado, debemos descubrir los secretos que nos han sido negados durante tanto tiempo, los conocimientos que podrían cambiar el curso de nuestra historia para siempre, sobre todo el misterio de la Flor Lunar.

Es por eso que decidí organizar esta fiesta, no solo como una celebración de mi ascenso al liderazgo de nuestro clan, sino también como una oportunidad para reunir a las mentes más brillantes y los recursos más poderosos del mundo en un solo lugar. Se que aquí hay mucho hombres lobos algunos tiene un bloque de su esencia pero mis poderes los delata. Aquí, entre los magnates de negocios y las celebridades del mundo del espectáculo, entre los políticos influyentes y los científicos brillantes, muchos son los que lograron venir por medio de varios portales, debo descubrir si buscan lo mismo que yo y para que fin.

Deje de lado mis pensamientos para seguir observado a la chica la observé desde la distancia, no estaba vestida como los demás, su ropa era de empleada contrata, no me entendia del porque aun estaba ahí admirando su gracia y su encanto con una mezcla de fascinación y deseo. Había algo en ella que despertaba un instinto primitivo dentro de mí, una necesidad de saber más de ella. Había pasado muchos años en el que no me interesaba una mujer. 

Cuando finalmente tuve la oportunidad le hablé. 

—Buenas noches quien es usted— quise saber pero ella se asusto al verme. 

—Disculpa señor Me llamo Maya, estaba esperando que acabe la fiesta para dejar limpio todo, me contrato Lucrecia esta noche, usted es Don Valentino, lo siento pensé que no iba ver nadie aquí, me quedaré quieta esperando que acabe la fiesta. 

En serio que es habladora; su boquita estilo corazón se ven apetecible, sus ojos eran perfectos, ella lo era. Quería saber más de ella, sin embargo no podía estar aquí con una empleada ya que está noche era mía y no tenia que llamar la atención al público con algo que ensuciara mi nombre. Le dije a la chica que me acompañara a ver algo en la cocina y me acompaño nerviosa, mientras le decía que organizará las copas le hice que hablara un poco más, estaba necesitado de saber más de ella, hablamos de todo y de nada, supe que había algo especial en nuestra conexión, algo que trascendía el mero deseo físico, pero la deje ahí para estar presente en la fiesta como afrition. Mientras los hombres de negocios hablan, varias mujeres se me acercaron sin ni siquiera agradarme como lo fue aquella chica.

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