Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Renací: Intercambio de Boda

Renací: Intercambio de Boda

En Renací: Intercambio de Boda, la protagonista y su prima Ofelia regresan en el tiempo al día de su boda tras vivir matrimonios infelices. En su vida pasada, Ofelia sufrió la indiferencia de Ignacio, un frío comandante naval, mientras que la protagonista soportó constantes peleas y un rápido divorcio con Fernando, un estricto contador. Con una segunda oportunidad y los recuerdos intactos, ambas deciden tomar una decisión radical: intercambiar parejas para reescribir su destino amoroso.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

Cuando renací, con los recuerdos de mi vida pasada bien presentes, lo primero que hice con mi prima Ofelia Pérez fue cambiarnos de novio.

En mi vida pasada, Ofelia y yo nos casamos el mismo día.

Ella, tan dulce y tranquilita, acabó casada con el comandante naval Ignacio Ramírez, frío y distante.

Pero un día, Ignacio, por irse a celebrar el cumple de su amiga de la infancia, Liliana Flores, se le pasó su aniversario de bodas.

Ofelia solo quería una explicación. Él, en cambio, soltó:

—No tengo por qué sentirme culpable.

Y desde ese día, se quedaron en la ley del hielo… por cincuenta años seguidos.

Yo, con mi carácter explosivo, me casé con un contador de una fábrica de maquinaria, Fernando Aguilar.

Él era calladito. Y aun así, todo el día me reclamaba que yo hablaba demasiado fuerte, que no sabía arreglarme, que no sabía "comportarme".

Lo nuestro era pelear sin parar. No pasaban ni tres días sin un pleito… y a veces ni tres horas.

Hasta que terminamos peleando tan feo que él mejor ni regresaba a casa.

No llegamos ni al año de casados y ya estábamos divorciados.

Y cuando volví a abrir los ojos, Ofelia y yo habíamos regresado al mismo día: el día de la boda…

—¡Chamaca desgraciada! ¡Bájate ya! Con un contador con trabajo fijo ahí esperándote y tú saliéndome con que te quieres ir a esa isla perdida. ¿De dónde saqué yo a semejante dolor de cabeza?

Ver a mi mamá corriendo al lado del tren, siguiéndome y gritándome de todo, me dejó el pecho apretado. Pero en cuanto recordé cómo terminamos Ofelia y yo en la vida pasada, me repetí una y otra vez: no me estoy equivocando.

Isla Salas es un desierto, y Ignacio no es precisamente alguien fácil.

¿Y qué? Si se puede, bien. Y si no… pues ni modo: se rompe el compromiso y cada quien por su lado.

En la vida pasada, Ofelia se casó con Ignacio y, por un tercero metiche, por malentendidos, se arruinaron la vida entera. Ella, siendo lo más dulce del mundo, terminó marchitada por él.

Por eso esta vez, cuando la vi con el ceño fruncido, con esa cara de tristeza que me partía, no lo pensé: me puse a hacer la maleta.

—Ofelia, a Ignacio me lo encargo yo. Tú cásate con Fernando. No parece la gran cosa a simple vista, pero tiene buen carácter. Ustedes dos, por lo menos se van a poder llevar bien.

Ella se levantó de golpe, con los ojos brillando de alegría. Pero luego se mordió el labio y dijo, firme:

—Bea, Ignacio no es alguien fácil y ya ni hablemos de Liliana. No puedo dejar que tú cargues con mi mala suerte.

—Si esto es un compromiso del que no te puedes zafar, ¿qué más da quién se case? El abuelo nunca dijo qué nieta tenía que ir. Y además, si Ignacio no es fácil, yo tampoco soy ninguna santa. Cuando llegue a Isla Salas, si se puede vivir allá, vivo. Si no se puede, le doy pelea. No te compliques. Lo importante es estar bien.

Y ahí mismo, solté unos golpes al aire, como si estuviera en exhibición.

Ofelia terminó por soltar una risita entre lágrimas y me dio un golpecito en la frente.

—Tú… de verdad…

Ella era bien tiernita. Yo, en cambio, crecí entrenando artes marciales. Yo soy de las que piensan: si se puede arreglar con los puños, ¿para qué tanto cuento?

Por eso con Fernando, tan calladito y metido en los libros, nunca encajé. Yo lo odiaba porque vivía pegado a los libros. Él me odiaba porque decía que yo no tenía "nada de mujer".

Nuestra vida tampoco fue mejor que la de ellos. No pasó ni un año y ya cada quien agarró por su lado.

Así que esta vez, mejor que Ofelia se case con él. Aunque sea, Fernando vive cerca. Hay familia, hay casa, hay gente.

No como en la vida pasada: Ofelia, sola en Isla Salas, tragándose todas las injusticias sin poder contárselo a nadie, hasta enfermarse de tristeza.

Mientras pensaba eso, le apreté la mano y me puse con carita de "porfa", a rogarle, a ponerme intensa.

Al final, ella suspiró, rendida, y asintió.

—Está bien, hagamos el cambio.

Y así fue. Con mi maleta en la mano, me subí al tren rumbo a Isla Salas.

Solo que no me lo esperaba… Pero mi mamá llegó rapidísimo.

¡Si hasta le dejé una carta, clarita, con punto y coma! ¿Qué más quería?

—¡Me voy a Isla Salas a casarme! ¡Y si no se puede, yo sola me regreso! —le grité a mi mamá mientras ella seguía corriendo detrás del tren.

Y bueno… Entre comer y dormir, el tren se aventó tres días y dos noches, y en un parpadeo ya estábamos en la Ciudad Bolí.

Agarré mis cosas, me abrí paso otra vez entre la gente y me subí al barco rumbo a Isla Salas.

Yo juraba que iba a ser lo mismo: dormirme y despertar ya allá. Pero no. Me mareé horrible. Bajé del barco sin fuerzas, apestando a vómito, de ese olor que ni con agua bendita se te quita.

Me senté en la entrada del cuartel, esperando a que Ignacio saliera a recibirme.

Y mientras me acordaba de cómo vomité hasta ver estrellitas… hasta me daba risa de puro alivio: menos mal que vine yo. Ofelia, toda delicadita, ¿cómo iba a aguantar esto?

—Ignacio, ¿por qué huele tan feo aquí? Me siento fatal…

La voz, dulzona y empalagosa, me cortó el hilo. Levanté la vista y ahí estaba…

También te puede gustar

Portada de la novela Buscando nuestro pasado
8.4
Tras hallar el rastro de su hermana, Emilia inicia una peligrosa travesía. Aunque pretendía actuar en solitario, sus amigos invaden su hogar para apoyarla, desatando un caos absoluto. En este entorno conoce a Melisa, una vecina aislada cuya vida se transforma al integrarse al equipo. Entre amenazas constantes y conflictos legales, Melisa confronta sus traumas personales mientras Emilia lucha por mantener la cordura frente al descontrol total.
Portada de la novela Cállate y bésame (Trilogía TQST)
7.8
Dafne y Damián han compartido una vida definida por la discordia, los ataques verbales y una competencia feroz. En su entorno, la hostilidad mutua es la única constante, hasta que un arriesgado paso rompe la dinámica de su enemistad. Al cruzar la línea que los separaba, se enfrentan a un terreno desconocido donde las reglas han cambiado. Ahora, ambos deben descifrar si ese odio profundo es, en realidad, el origen de un sentimiento mucho más intenso.
Portada de la novela CEO y la prostituta
9.3
Tras una infancia marcada por los abusos de su tutora Olga, Ava huye a San Francisco con la esperanza de empezar de cero. Sin embargo, la dureza de la metrópoli la arrastra nuevamente a la prostitución. En este oscuro escenario surge Dion, un hombre misterioso que cambia su destino por completo. Juntos inician una intensa relación cargada de peligros, mientras enfrentan amenazas sombrías que acechan en la ciudad cada vez que llega la noche.
Portada de la novela El CEO de Playboy
8.6
Alessandro Annenberg, el imponente y egocéntrico magnate de la industria del café, ha irrumpido en mi existencia para desmoronar la estabilidad que tanto me costó construir. A pesar de mi firme deseo de alejarlo, cada choque entre nosotros desata un desorden incontrolable, intensificado por un beso que marcó un antes y un después. Aunque intento luchar contra su magnetismo, mi propia voluntad flaquea ante una seducción que parece imposible de vencer.
Portada de la novela Encarcelando al infiel y su amante
8.2
Tras diez años de espera, Colton Thomas promete a su esposa el viaje de sus sueños por su cumpleaños. Sin embargo, justo antes de partir, él inventa una crisis médica de su madre para abandonarla en el aeropuerto. Ella descubre el engaño con amarga ironía: su suegra falleció hace años, por lo que la emergencia es una farsa total. En lugar de viajar sola, decide quedarse para desentrañar la traición y la descarada huida de su marido con otra mujer.
Portada de la novela Luz de luna.
9.3
Tras la misteriosa pérdida de su familia, Lydia encuentra refugio con unos enigmáticos hombres que acaban de llegar a su hogar. Sin embargo, este grupo oculta un secreto ligado a sus tragedias y a la luna. Mientras lidia con constantes amenazas, ella descubrirá un poder sobrenatural que ha habitado en su interior desde que nació. Este don es tan valioso como codiciado por fuerzas oscuras. ¿Lograrás descifrar el gran misterio de los Vadook?