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Portada de la novela Relatos perversos de Prince

Relatos perversos de Prince

Eric Prince es un joven francés cuya arrogancia y rebeldía lo llevan a ignorar cualquier límite con tal de satisfacer sus impulsos. Mientras sus amigos ocultan una doble vida de vicios, Eric arriesga su legado familiar entregándose a la violencia de las peleas nocturnas. En su intento por huir de una realidad que desprecia, se sumerge en un mundo de adrenalina y peligro, donde pronto entenderá que existen adversarios mucho más retorcidos que él.
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Capítulo 3

Capítulo 3 “Sexy”

Prince POV.

—Ok vamos la fiesta te espera —me levanto y extiendo la mano.

—Gracias me salvaste —se levanta y me abraza —la aprieto y noto otro tatuaje en su espalda baja, sin duda este será un delicioso festín.

Luego de unas horas de comprensión y consuelo, entre lágrimas y anécdotas, me quito la camisa en señal de tener demasiado calor, me recargo en la mecedora de anciana que está en la esquina. Busco un pañuelo y ella lo tiene en la mano, sus ojos inyectantes sobre mi torso marcado me hacen imaginar lo sucia que puede llegar a ser, toca lentamente acariciándome con su mirada y labios jugosos. Se quita la camisa para quedar en una blusa algo escotada y con dos dedos toco su brasier blanco, una señal de niña puritana y virginal. Le sonrió y sabe lo que busco, su tatuaje en la muñeca es de un conejo y poso mis labios en él, su respiración es agitada y voy jalando el tirante de su brasier hacia mi boca.

Ella sabe lo que ambos queremos y abre sus labios para poder respirar mejor, su mirada sucumbe ante la mía entonces se recarga en el sillón para dejarme pasar a su espacio personal, estoy frente a ella detallando cada movimiento de su rostro y sonríe en señal de nerviosismos. Muerdo mi labio inferior y ella toca con dulzura mi pecho.

—No acostumbro a hacerlo con desconocidos —dice con timidez y le sonrió.

—Ven conmigo —le extiendo la mano y vamos hacia una ventana que para ver solo árboles del patio, me pongo detrás de ella y apoyo mi mentón en su hombro al tocar su estómago.

—Yo no soy tan —pongo dos dedos en sus labios húmedos y le susurro al oído.

—Observa entre los árboles, no se oyen, no se sienten solo están allí tocándose y divirtiéndose —ella mira más detalladamente y se da cuenta de dos chicas que se besan desenfrenadamente.

Sus ojos ya están diestros para captar todo lo que ocurre allí mientras todos en la fiesta fingen divertirse, en otro arbusto sobre una banca de piedra dos chicas cogiéndose a la misma chica, uno por detrás y el otro por la boca. Subo mi mano a su pecho y siento su pezón endurecerse, de nuevo su respiración es profunda, bajo mi mano y presionó su torso hacia mí.

—No son extraños solo se divierten y mañana lo olvidaran, imagina si esas pequeñas escenas de placer te excitan como será cuando dejes que yo lo haga —cierra los ojos y se voltea para arrebatar mis labios fuertemente.

Paso mi mano por su espalda y lentamente bajo mi boca por su cuello, sigo por el medio de sus senos, beso su abdomen y me arrodillo ante ella. La veo y está caliente me desea, subo mis manos acariciando sus piernas para desabotonar su pantalón.

— ¿Puedo? —le pregunto suavemente y ella asiente.

Bajo el cierre y meto mis helados dedos en la delicada tela bajándola sin quitarle la mirada, ella respira temblorosa cuando bajo el pantalón, se lo quito y pongo mi boca encima de su sexy panti color blanca. Masajeo con mis labios encima de su clítoris y me doy cuenta de que está muy lubricada para mí, meto dos dedos debajo y se deslizan a través de sus pliegues calientes y húmedos.

Saco mis dedos y me los chupo para poder saborearla, ese simple gesto hace que su pierna tiemble un poco entonces me pongo de pie y paso mis dedos delante de sus labios tentándola a chuparlos, abre sus labios y comienza a succionar, mis ojos se encienden haciéndole una perversa invitación, no pierde detalle en mí y al sacar los dedos arrebata mi boca y Nuestros labios se funden rítmicamente, quito el broche de su brasier y lo dejo caer para recibir sus manos detrás de la nuca, mis manos se deslizan hasta sus nalgas así que aprieto con fuerza, lo hago para describir si le gusta que la traten rudo. Sus uñas se hunden en mí y en ese instante que jugamos con nuestras lenguas la hago girar para lanzarla en la cama.

—Tu boca es deliciosa —le digo observando su esbelto cuerpo.

Se voltea para deleitarme con un tatuaje en forma de dragón que pasa por toda su columna mientras me quito el pantalón. Estoy encima de ella y muerdo sus nalgas, subo mis manos apretando sus muslos con la yema de mis dedos y estoy caliente quiero mi pene metido en su boca.

—Olvídate quien eres, solo diviértete conmigo —susurro a su oído y muerdo su lóbulo, ella jadea para hacerme saber que le gusta.

Me arrodilló dejando su cuerpo entre mis piernas, la volteo y pongo mi pene encima de su cara, coloco un condón con sabor a chocolate y ella observa con deleite con sus ojos brillantes y abre la boca para meterse mi pene sintiendo la sensación suave y áspera por el látex, me endurece aún más cuando se la mete más profundo, su mano derecha toma mis bolas y la izquierda masajea la base dura.

Cada vez que succiona con su boca la corriente pasa por el interior de mi pene, lo hace más fuerte entonces quito el condón para terminar en su cara, ella sonríe y se sale de mi agarre quedando de frente, poniendo otro condón enrolla sus piernas en mi torso para luego penetrarla con fuerza haciéndola gritar. Arquea la columna y la tomo de las caderas, la aprieto y jala mi cabello con fuerza, jadea y siento como se contrae por dentro al apretar mi fuerte miembro que también llega a su éxtasis junto a sus electrizantes contracciones.

Después de un rato salgo de la habitación mordiéndome el labio inferior, el reloj en la pared de junto me hace saber que es media noche y busco a mis compañeros para corroborar que estén bien. La fiesta en la cocina es más alocada y Marck está acostado con el pecho desnudo bebiendo piña colada bastante excitada, sonrió y ni siquiera me nota, Gabriel está en una esquina manoseando a una pelirroja de mascada verde y tacones altos, Juan está recibiendo una reprimenda de unas dos chicas por tocarles el trasero.

Veo a mí alrededor para darme cuenta de lo loco que puede ser un grupo de personas jóvenes y alcalizadas, no soy un alma vieja, pero odio perderme a mí mismo en público. Camino hacia la otra habitación y lo que veo al final es lo mejor después de una buena sesión de sexo, un enorme sillón disponible para reflexionar mientras espero a mis tontos amigos jugando al juego del placer.

Manejo durante un rato y me siento bastante relajado, mi rostro no ha perdido su simetría pese a los golpes propinados en mi frente, aparte de eso me percato y mis dos amigos más idiotas están en el asiento trasero, Juan está apoyado en el hombro de Marck y sonrió por verlos en ese estado. Ambos esperaban mucho de esta fiesta solo para irse a casa con una gran resaca, Gabriel está sentado en el asiento de junto observando por la ventana y mascando chicle, se la da de gran cosa aunque no es más que un hijo de papa exhibiendo todos sus juguetes y trofeos, ciertamente me es irritante.

— ¿Buena cacería? —me dice Gabriel.

—Así fue y allá se quedó —menciono nuestro pequeño lema cuando salimos victoriosos de una fiesta, él se arregla el cuello de su chaqueta de cuero y señala mi herida en la barbilla.

— ¿Y eso? —y sonrió, la verdad mi forma de ganarme la vida no la comparto con ninguno.

—Mi hermana me lanzo una guía telefónica —me rio porque sé que no se tragara mis mentiras como mi dulce amiga que cura mis heridas.

—No inventes, eso no te lo crees ni tu mismo porque tu hermana es la mujer más amable de todas —menciona y enciende un cigarrillo.

—No la conoces como yo.

—Igual es tu hermana tu sangre.

—Media hermana en realidad.

—Igual son hermanos, mírame a mí soy hijo único —baja el vidrio —nunca sabré que se siente tener hermanos, golpes mutuos, celos, charlas.

—Ok, creo que estas como ebrio como esos dos de atrás —sonrió de forma falsa.

—Solo bebí dos copas, sabes que soy el atleta principal de la facultad —toma su cigarrillo y lo apaga molesto.

—Si tú lo dices viejo.

—Sí, la lucha libre es cuestión de concentración —me dice poniendo sus manos hacia adelante como dando una dirección.

Sonrió de medio lado ocultando el hecho de saber que la lucha no es solo concentración ni dietas rigurosas, pero eso no le concierne a ninguno de estos tres idiotas. Me detengo y Gabriel se baja, luego me detengo en la casa de Juan y con ayuda de su prima lo saco con cuidado y lo metemos a la casa, finalmente Marck me detengo en el estacionamiento y visualizo un pequeño taller con distintas herramientas, debe ser de su padre que regenera autos miro hacia el asiento trasero y saco a Marck sirviéndole de apoyo para caminar, está totalmente noqueado por toda esa bebida, entramos por la puerta de la cocina y con cuidado le ayudo a subir las escaleras.

Después de salir por la puerta de la cocina y ver que no despertamos a nadie me dispongo a irme caminando hacia mi casa, veo mi reloj y maldigo dentro de mí por darme cuenta de que tarde demasiado esperando a mis tres amigos en aquel sillón, lo bueno es que Marck vive cerca de mi casa a unas 6 cuadras por eso me busca, desde la acera veo como las prostitutas y borrachos hacen su fiesta a la luz de los faroles, camino más a prisa porque sé que debo estar listo en unas horas.

Pretendo hacer lo mismo que hice hace un momento, pero al entrar por la puerta de la cocina hago que se caiga un cucharón al suelo entonces salgo corriendo hasta mi habitación para no despertar a mi hermana, tomo una ducha corta camino desnudo a través de mi habitación y me meto debajo de las sabanas. Cuando estoy a punto de quedarme dormido mi alarma suena indicándome las 5 de la mañana, la apago, pero enfurezco al darme cuenta de que mi dulce hermana como la describe Gabriel entro aquí y la programo. Pongo las manos en mi cara y me levanto.

Bajo las escaleras y mi hermana está con dos bolsas de papel en ambas manos.

—Bien Eric a pesar de llegar tan tarde estás aquí para ir con Vivi, me siento tan orgullosa —dice mi hermana con su cabellera color oro cayendo por su espalda.

—Sabes que lo hago mucho placer —le sonrió y sé que mi sonrisa es falsa, quiero que se dé cuenta de que me molesta que me ordene como si fuera su títere.

Tomo mis llaves y mantengo la sonrisa congelada, tomo las dos bolsas de papel mi bolso y chaqueta. Espero el transporte público y al ver a la derecha veo a Emma mi enfermera predilecta, lleva una blusa azul, pantalón negro ajustado y un enorme bolso. La veo subir en el autobús y al sentarse me ve a través del vidrio, le sonrió y muevo mis dedos en señal de saludo entonces ella abre sus ojos indicando sorpresa, imita mi gesto y pone la mirada en frente. La observo y su cabellera oscura le da un toque sobre su piel blanca, es una chica hermosa que ha logrado sus sueños, me mira de nuevo y muevo mi mano para despedirme, cuando el autobús arranca ella me devuelve el gesto. Juego de niños…

En casa de Vivi camino por el camino de piedra que ella misma coloco, veo lo que lleva una de las bolsas y el delicioso aroma de unos ricos huevos con tocino me hace agua a la boca, entro por la puerta y los perros de Vivi me saltan encima.

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