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Portada de la novela QUIERO EL DIVORCIO AMADO ESPOSO

QUIERO EL DIVORCIO AMADO ESPOSO

Lo que inició como un matrimonio de ensueño se desmoronó al descubrir que mi esposo me engañaba con mi propia prima. A pesar del dolor y de los sentimientos que aún me atan a él, he decidido que mi dignidad es más importante que este amor traicionado. Sin embargo, mi marido se niega rotundamente a firmar el divorcio, atrapándome en una relación rota. Ahora, mi camino hacia la libertad se vuelve una lucha llena de obstáculos inesperados.
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Capítulo 3

Daniel estaba realmente molesto, se despidió de sus padres y se dirigió al departamento de Nicolle, debía de buscar a su esposa, ella le debía una explicación. 

Abandonar la mansión y no responder sus llamadas era demasiado, no iba a tolerar ese comportamiento tan infantil. 

—¿Estás molesto con Valeria? —Pregunto Nicolle fingiendo preocupación. 

—No pasa nada amor, no te preocupes, solo está molesta, sabe de lo nuestro. 

Tomo la mano de su novia con cariño y deposito un beso. 

Roger miró de reojo a la pareja, su jefe veía a la joven con adoración, como si fuera lo único que existía en su vida, continuó conduciendo. 

Pero nunca miraba a Valeria de esa manera, siempre parecía estar fastidiado con su presencia. 

No entendía, ¿por qué seguía casado?, si a fin de cuentas tenía prácticamente un año de mantener un romance con Nicolle.

Detuvo el coche, en el complejo de apartamentos, Nicolle le dio un beso en los labios a su novio y se despidió de él. 

Regresaron a la oficina, Daniel debía de retirar unos documentos, caminaron por los pasillos en silencio. 

La secretaria al verlos se levantó rápidamente de su asiento.

—Jefe, llego esto para usted. 

La mujer le mostró un pequeño sobre, Daniel se acercó y lo tomo, al abrirlo descubrió que se trataba del anillo de su esposa, eso realmente lo estaba haciendo enojar. 

Guardo el anillo en su bolsillo, y camino hasta su oficina, debía de hablar con ella. 

🌼🌼🌼🌼🌼🌼

Valeria caminaba por los pasillos del aeropuerto, estaba de regreso, las vacaciones le habían sentado demasiado bien, eso era lo que ella necesitaba. 

Llevaba un vestido corto en color rojo, hacía demasiado calor para su gusto, sus labios rosados llamaban la atención. 

Se colocó unas gafas de sol, en su rostro había una sonrisa.

Su amigo sabía que estaba de buen humor, al menos, observo un auto pasar a toda velocidad, por un momento pensó que se trataba de su esposo. 

Pero él pocas veces conducía a esa velocidad, quizás estaba empezando a imaginar cosas. 

Gonzalo la estaba esperando en la entrada del aeropuerto, al ver a su amiga una sonrisa se dibujó en la comisura de sus labios. 

Se acercó y la abrazo con fuerza, estaba feliz de verla tan radiante y hermosa, además de vestir de manera juvenil y alegre.

Cuando estaba casada solo vestía ropa negra o gris, sin vida, ni color, pero en ese momento, su amiga se veía realmente hermosa, radiante, irreconocible. 

—Vámonos, quiero descansar un poco. 

Gonzalo tomó la maleta y la guardo rápidamente, subió al coche y empezó a conducir lentamente por la carretera. 

—Compraste muchas cosas en este viaje, eso me parece bien, espero que sea ropa tan bonita como la que traes en este momento. 

—Tenía que renovar mi guardarropa —la joven soltó un suspiro pesado. 

🌼🌼🌼🌼

Daniel seguía conduciendo como un desquiciado, al pasar por la entrada del aeropuerto observo a una mujer idéntica a Valeria, ¿acaso fue solo su ilusión?

La mujer que acababa de ver le recordaba a su esposa, pero ella nunca usaría un vestido de tirantes, mucho menos corto y en un color tan llamativo.

Su ropa siempre eran en colores apagados, faldas largas, blusas de tres cuartos, quizás solo estaba alucinando, se volvió hacia su asistente. 

—¿Aún no has descubierto dónde está mi esposa?

Roger ni siquiera se atrevió a mirar a los ojos a su jefe, desde que salieron de la oficina, ese hombre se parecía al diablo. 

—Aún no, pero le prometo que hoy mismo descubriré la ubicación exacta de la señorita Evans. 

Daniel no dijo nada más, continuó conduciendo, sus nudillos estaban blancos, no podía ocultar su molestia. 

Esta vez su esposa había ido muy lejos, le había enviado su sortija de matrimonio en un sobre, ¿a qué estaba jugando, acaso lo hacía para llamar su atención?

Cuando llegó a la mansión estaba oscureciendo, obviamente, Valeria no estaba en casa, ya que

todo estaba a oscuras.

Bajo del coche y tan pronto como abrió la puerta, una nube de polvo lo recibió, frunció el señor con molestia. 

En el pasado, cada vez que regresaba a casa, lo primero que veía era la sonrisa de su esposa, feliz de verlo, pero en ese momento no era así, las cosas habían cambiado, todo lo que encontró era oscuridad.

Al encender las luces de la sala de estar, se dio cuenta de que la casa tenía una acumulación de polvo considerable.

Estaba claro que, tal y como decía el personal de la mansión, ella no había regresado, soltó un suspiro pesado. 

En el pasado, ella le había hecho uno que otro berrinche, pero nunca se había marchado por tanto tiempo. 

Empezó a tener un mal presentimiento, esa mujer en realidad estaba logrando su cometido, de seguro quería que él la extrañara y corriera a buscarla. 

Su celular empezó a timbrar, miro la pantalla y se dio cuenta de que se trataba de su abogado, decidió responder. 

—Buenas tardes, señor, tengo que entregarle un documento, ¡su esposa quiere el divorcio! Ella firmó el documento, solo falta su firma y estarán legalmente divorciados. 

—No pienso firmar ese maldito papel, puede decírselo si gusta. 

Daniel corto la llamada furioso, definitivamente necesitaba encontrar a Valeria, como había sido capaz de firmar, acaso no era feliz con él. 

En ese instante, una ola de ira estalló en su interior, su expresión se volvió extremadamente sombría.

¡Valeria de verdad se atrevía a divorciarse de él! Eso no podía ser posible, estaba seguro de que solo era una rabieta. 

—Señor, ya tengo la ubicación de su esposa, está al este de la ciudad… —murmuro su asistente algo preocupado. 

—Habla de una vez, ¿dónde está? 

—Está en la mansión de Gonzalo King, el abogado famoso del que todos hablan en este momento. 

Daniel subió a su auto furioso, ni siquiera se preocupó por su asistente, empezó a conducir como loco, Valeria le debía muchas explicaciones.

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