Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Que quede entre nosotros

Que quede entre nosotros

Tras siete años de tranquilidad, la vida de Elizabeth se tambalea con el inesperado retorno de su primo Alex. Aunque ella asegura despreciarlo por el daño causado, los oscuros secretos que comparten y una serie de visiones inquietantes reavivan una tensión peligrosa. Él intenta justificar su pasado mientras ella lucha por no ceder ante una atracción prohibida. En este juego de sombras, ambos deben decidir si revelan la verdad o mantienen su vínculo oculto.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Pov: Elizabeth

Mi teléfono suena en una video llamada de mi hermana Helen.

— Hola Hel — atiendo tirándome en la cama boca abajo mientras apoyo el teléfono en la cabecera de la cama.

— Mamá me dijo que Alex volverá — lanza sin siquiera decir hola.

— Sí, ¿Eso en que me involucraría? — pregunto relajada.

— Es cierto, en nada, por un momento quería saber del chisme, pero me gusta tu actitud ¿Cómo estas hermana? — Sonrío porque se la ve bien.

— Bien, estoy muy bien, me mude a la casa de Mel y nada hoy haré guardia hasta mañana — me observa dudosa.

— Conste que pienso es tonto, pero si crees que a ti te hace bien evitar al individuo, está perfecto, pero ya sabes que pienso de esos sentimientos — lanzo una risa divertida.

— Lia y tu son extremistas, una cree a los hombres inservibles y la otra que piensa que el amor es solo una fantasía..

— Corrección, el amor es solo una combinación de actitudes que tiene un individuo para con otro activando ciertos estímulos psicológicos haciéndole creer que está enamorado, pero no es real cualquiera puede hacerlo — me carcajeo con ganas.

— Veo que tanta universidad te volvió una enciclopedia, ¿Ahora me explicaras de las cinco hormonas del amor? — rueda los ojos y se ríe.

— No hace falta, sos doctora, ya lo sabes, es lo que pienso Eli, pero respeto que pienses diferente, solo que no quiero que estes mal, no estoy ahí para que te desahoges — suspiro porque es cierto, hace 7 años estaba ella y fue mi hombro para llorar.

— No te preocupes que no lo necesitaré, no soy la misma de antes, ya nada me afecta, soy feliz con mi vida, mi trabajo, tranquila Helen, que no estoy preocupada — rueda los ojos.

— Por eso estás huyendo del encuentro, tiene lógica — dice con ironía — No comprendo porque no volvieron a hablar — la miro molesta por su pregunta tonta.

— Porque no había nada que hablar, ¿No fue obvio? Además sabíamos que estaba mal, eso no tenía futuro, fue lo mejor y yo no era tan madura para entenderlo, ahora lo sé — Clavo mis ojos en el floreado de la colcha en la cama para no mirar la pantalla del teléfono.

— Hum, yo solo... quiero que estés bien y como sé que sos muy sentimental...

— Tu también — rueda los ojos y bufa.

— No lo soy, quizás lo era, pero crecí — la miro achicando los ojos.

— Yo también crecí Hel, no temas por mí, no me romperé, no soy de cristal, puedo con esto, lo estoy manejando a la perfección — me mira analizándome.

— Supongo que soy algo sobrepotectora, pero tienes razón Eli, lo estás manejando bien, se te ve tranquila, no necesitas nada más que tu trabajo, así que con todo y que nada te detenga — sonrío porque Helen es especial, ella es muy madura para su edad, muy responsable y en extremo abocada a su estudio.

Ella tiene alma de empresaria, de esas mujeres que antes de los 30 tendrían un imperio.

— ¿Cómo estás vos? ¿Los estudios? — pregunto porque hace bastante no hablamos.

— Muy bien, en una semana termino y tengo que empezar a armar la tesis, muy cerca de la meta, me tomaré seis meses para la tesis, en ese tiempo viviré con mi trabajo de medio tiempo en las oficinas de Gabin y luego una vez que termine volveré a casa, buscaré trabajo y... tendré el trabajo de mis sueños — la mira pensando que tiene todo demasiado planeado, demasiado esquematizado.

¿Soy tonta al pensar que en sus planes le falta conocer el amor, tener una familia?

Sí, es tonto, porque uno puede ser feliz sin eso ¿no? Yo lo seré y Helen igual si así lo desea.

— Tienes todo perfectamente ordenado Hel, sé que te irá muy bien, algún día te visitaré, caminaremos por las calles de Seattle, me enseñarás cosas nuevas — asiente tranquila.

— Cuando quieras Eli — sonrío.

— Debo juntar dinero para eso, pero podría ser una buena idea.

— Debo irme Eli, cuídate y ya sabes lo que necesites a la hora que sea me llamas — asiento con mi pecho lleno de emoción porque es lindo tener personas así que me aman tanto en mi vida. — Por cierto, ya sabes que tienes otra hermana que daría todo por ti, así que no temas lastimar a Lia y apoyate en ella, no siempre puedes ser tu quien apoye a ambas — suspiro y corta la llamada.

Tiene razón a veces no quiero cargar a Lia con mis cosas y termino ocultandoselas, es que si lo hubiera elegido, Helen tampoco lo hubiera sabido, si ese día ella no llegaba antes de la escuela y entraba a la habitación sin previo aviso no lo hubiera sabido.

Me pongo a desempacar algunos libros, uno piensa que se muda y todo quedará perfecto al primer día, pero una semana después aún tengo cajas que desempacar.

Abro una caja y un montón de polvo sale disparado haciéndome estornudar.

Me froto la nariz mientras mis ojos lagrimean. ¡Miêrda!

Una serie de estornudos que no puedo parar empiezan.

Maldita alergia.

.....

Termino de atender a mis pacientes de clínica.

Me quito el cubre bocas, todo el día estornudando, maldita alergia, mi jefa por decirlo así hoy llegará más tarde así que tuve una mañana agitada.

Me espera una noche larga también, pero al menos mantendré mi mente ocupada.

Podría haber decidido salir con alguno de mis ¿Compañeros? ¿Cómo se le dice a las personas con las que tienes sexo casual? ¿Amigos? En fin, Podría haber decidido salir con alguno y evitarme el trabajar, el ir a casa de mis papás además de pasarla muy bien.

Pero no tengo ganas y si no tengo ganas no puedo hacerlo, nada tiene que ver con lo que hoy acontece, solo supongo... el clima.

Sigo en mi trabajo, porque no es momento de pensar, es momento de trabajar.

— Eli ¿Qué haces aquí? – miro a mi jefa y sonrío.

— Hoy voy a hacer guardia — me mira extrañada.

— No lo creo Eli, tu mamá me dijo que hoy tenían una reunión familiar importante — aprieto los dientes porque esto es muy malo.

— Pero, me tocaba — estornudo sin poder evitarlo.

— Encima enferma Eli, valoro mucho tu entusiasmo para trabajar, pero ya hiciste muchas horas de guardia esta semana, seguro estas incubando algo, ve a casa descansa y disfruta de la familia — quiero negar pero ella literal toma mi abrigo y mi bolso poniéndolo en mi mano.

— Pero Greta... — niega.

— Ve a casa y no protestes, si tu mamá lo mencionó es porque es importante — Importante para ella porque es su sobrino, para mi no.

— Pero yo...

– Que niña caprichosa, ve a descansar, no dejaré que te quedes y no digas que es una alergia porque no podemos corroborarlo — suspiro derrotada.

Maldición, de todos modos me iré al departamento a dormir, así que todo está perfecto.

Camino a la salida y cierro los ojos maldiciendo por dentro cuando veo el auto de Lia estacionado.

– ¿Acaso creíste que no conseguiría que tengas el dia libre? — dice Lia sonriendo emocionada.

— Estás loca — digo sonriendo para que no note mi turbación.

— En realidad fue mamá, ella sabe lo unidos que siempre fuimos con Alex y le pareció lindo que lo recibieramos todos ya que Magdalena y Gema no pudieron viajar — Magdalena y Gema son las hermanas mayores de Alex, ella viven una en México y otra en Suecia, son doctoras allá.

— Genial, mi jefa dijo que vaya a casa a descansar porque mamá le dijo de la reunión — Lia arranca el motor.

— Exacto, así que esta noche será perfecto — asiento y por dentro solo quiero correr, huir, porque siento que no quiero esto.

Llegamos a la casa y Lia está tan feliz que no puedo decirle nada.

No pasa nada, yo puedo con esto.

Llegamos a la puerta y siento que me agarrará algo de lo rápido que late mi corazón.

— Ya entro Lia, voy a hacer una llamada y entro ¿Si? — ella asiente relajada entrando a la casa.

Me quedo parada antes de subir las escaleras de la entrada, inhalo y exhalo, es una pavada, algo que será rápido, solo tengo que estar ahí lo más normal, como si nada hubiera pasado.

Sencillo.

Tu puedes Elizabeth, soy capaz, fuerte y ya nada puede hacerme sufrir.

Nada.

Solo...

— Beth — Su voz me hace paralizarme, si es él, lo sé porque solo él me dice así, pensé que estaba adentro, pero yo sola me busque esta situación.

Trago grueso y me giro a verlo.

– Alex..

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Bajo el hechizo del príncipe
9.5
La estabilidad de Rania, una joven ingeniera, se quiebra cuando su padre la rapta para forzarla a contraer matrimonio. En su huida coincide con Karim Al Thani, un millonario que se opone a las exigencias de su linaje por estar enamorado de otra. Ambos acuerdan una unión estratégica para burlar el yugo familiar, seguros de que no habrá sentimientos. No obstante, entre acechanzas y riesgos, su pacto inicial enfrentará desafíos inesperados.
Portada de la novela Desafiando las reglas por el amor
8.5
Con tal de salvar a su padre enfermo, Helena asume la identidad de su hermana para casarse con un poderoso heredero sordo. Aunque él insiste en que el vínculo es solo un negocio y muestra un carácter inestable, ella se esfuerza por sobrevivir a su lado. Contra todo pronóstico, el frío empresario se vuelve su protector. Al expirar el contrato, Helena decide marcharse, pero él rompe en llanto y le implora desesperadamente que no se aleje de su vida.
Portada de la novela Entre telas y secretos
8.6
Victoria Ríos, la poderosa CEO de Maison Ríos, enfrenta el peso de su éxito mientras oculta un embarazo en soledad. Buscando un respiro de su estricta seguridad, termina una noche en un parque con un enigmático vagabundo que le ofrece una paz insospechada. Este encuentro fortuito con un hombre rodeado de incógnitas transformará su destino por completo. Entre el lujo y la fragilidad, ambos hallarán verdades profundas en lo más inesperado.
Portada de la novela Impredecible
9.3
Tras años oculta tras muros de frialdad y respuestas cortantes, mi existencia se basaba en el aislamiento para evitar el dolor de los vínculos. Esta soledad autoimpuesta se quiebra con la irrupción de ellos, quienes me obligan a afrontar una tradición ancestral ineludible. Al ceder ante su presencia, mi férrea resistencia comienza a desmoronarse, permitiéndome liberar mi alma de las cadenas del pasado y descubrir una libertad que jamás creí posible.
Portada de la novela La Noche Más Larga
9.7
Una mujer amanece en el cuerpo de una rica heredera tras un insólito cambio de almas. Atrapada en un matrimonio gélido con un poderoso CEO, su esperanza de una vida de lujos se desvanece ante el rechazo de su esposo. Al regresar la antigua amante de este, él solicita el divorcio y ella accede felizmente para ser libre. Sin embargo, lo que parecía el final definitivo se convierte en el origen de un inesperado y apasionado romance entre ambos.
Portada de la novela Mi esposo millonario: Felices para siempre
9.6
Abandonada en su propia boda, Linsey toma una decisión impulsiva y se casa con Collin, un desconocido. Mientras el círculo social la desprecia y su exnovio busca su perdón, ella ignora las críticas sobre la supuesta mediocridad de su esposo. El desdén se transforma en conmoción absoluta cuando la verdadera identidad de Collin sale a la luz: es el magnate más poderoso del mundo, decidido a proteger a Linsey y demostrarle su devoción incondicional.