Portada de la novela PROSTITUYENDO A MI ESPOSO

PROSTITUYENDO A MI ESPOSO

8.2 / 10.0
En la novela PROSTITUYENDO A MI ESPOSO, Alexander enfrenta la ruina y la enfermedad de su hija. Belén propone un plan arriesgado en este romance lleno de misterio y acción. Al leer esta fiction fantasy romance books, verás cómo el lujo y el peligro desafían su integridad en esta web novel.
Resumen de PROSTITUYENDO A MI ESPOSO
Alexander, un arquitecto ejemplar, termina en la indigencia tras un siniestro laboral y la dolencia de su hija. Desesperada por las deudas, su mujer Belén le propone seducir a damas influyentes por dinero. Este sacrificio lo arrastra a un entorno de opulencia y traiciones donde la seguridad de su familia peligra. Dividido entre el remordimiento y el deseo, el protagonista entenderá que comerciar con su cuerpo amenaza con destruir su alma y su futuro.
Leer más

PROSTITUYENDO A MI ESPOSO Capítulo 1

El despertador sonó a las cinco y media. Alexander apagó el ruido de un golpe, como si aplastara no solo la alarma, sino también el cansancio que lo perseguía desde hacía semanas. Cerró los ojos un instante, deseando cinco minutos más de paz, pero la imagen de las facturas sobre la mesa de la cocina no lo dejó. La deuda nunca dormía.

Se levantó. El piso helado lo despertó de golpe. En el baño, frente al espejo empañado, se mojó la cara. El reflejo le devolvió a un hombre de cuarenta años con hombros anchos y brazos fuertes, pero con la mirada hundida. Parecía más viejo de lo que en realidad era.

Abrió el clóset. Camisas arrugadas, pantalones gastados, las botas que llevaban años con él. Suspiró. El uniforme de siempre.

-¿Ya te vas? -la voz de Belén llegó desde la cama, entre sueño y reproche.

-Sí, hoy viene el cliente.

Ella apenas levantó la cabeza. El cabello enredado le cubría la mitad del rostro. Lo observó unos segundos y volvió a girarse. No dijo nada más. Esa indiferencia pesaba más que un grito.

La casa cobró vida minutos después. Samuel, con doce años y audífonos colgando, buscaba sus tenis a gritos. Mariana arrastraba la falda del uniforme que le quedaba chica. Lucía, con ocho años, pedía materiales para una tarea olvidada. Sofía, de cinco, jugaba con una tostada como si fuera un juguete.

El desayuno era un campo de batalla. Voces cruzadas, quejas, prisas. Alexander se abotonaba la camisa en medio de todo, aspirando el olor a café recién hecho como si fuera el único consuelo.

Sobre la mesa, el mantel manchado y un frasco de mermelada vacío completaban la escena. Desde afuera podían parecer una familia común. Desde adentro, Alexander sentía las grietas abrirse bajo sus pies.

-Papá, ¿me das dinero para la excursión? -preguntó Samuel.

Alexander abrió la billetera. Dos billetes de cien. Le entregó uno sin decir palabra.

Belén lo observó de reojo.

-No empieces con que no alcanza. Es una salida escolar, no un capricho.

Él calló. Estaba cansado de explicar lo obvio: que el dinero desaparecía más rápido que el agua en las manos.

El auto viejo los esperaba en la puerta. Samuel y Mariana discutían por la música, Lucía bostezaba, Sofía pedía galletas. Belén, en cambio, se quedó mirando el sedán como quien observa una herida abierta.

-Ese carro da vergüenza, Alexander.

-Todavía funciona.

-Funciona, pero se ve como si fuera a desarmarse en la esquina. Marta dice que su esposo ya cambió el suyo por una camioneta nueva. A plazos, claro, pero se puede.

-No estamos para plazos. Apenas salimos con lo justo.

El silencio se estiró. Belén cruzó los brazos.

-Pues yo no quiero seguir siendo la pobretona.

La frase cayó como un golpe en el estómago. Alexander encendió el motor sin responder. El rugido del carro viejo llenó el hueco que dejaban las palabras que nunca decía.

Por la tarde, Belén entró en una cafetería nueva con su bolso gastado colgando del brazo. Desde el primer paso supo que no encajaba: luces cálidas, vitrinas con postres caros, aroma a café importado. El contraste con la cocina de su casa era humillante.

Marta y Sandra ya la esperaban. Impecables, con bolsos brillantes y uñas recién pintadas.

-¡Belén! Pensamos que no venías -dijo Marta, abrazándola.

-Sí, tuve que dejar todo listo en casa. -Sonrió con un esfuerzo que se le rompía por dentro.

El mesero apareció.

-¿Qué va a ordenar, señora?

Belén leyó los precios. El estómago se le encogió.

-Un café americano.

-¿No pruebas el frappé de caramelo? -insistió Sandra.

-No, gracias.

Las risas llenaron la mesa. Marta hablaba de su viajes a Cancún y el hotel de cinco estrellas. Sandra presumía la camioneta nueva y el spa de moda. Belén asentía, como si las palabras no le cortaran por dentro. Cada historia era un recordatorio de lo que no tenía.

-¿Y ustedes, Belén? -preguntó Marta-. ¿Qué planes tienen tú y Alexander?

Ella bajó la mirada.

-Nada grande. Los niños, la escuela, son mucho gasto.

Marta sonrió con lástima.

-Bueno, lo importante es que estén bien.

Belén apretó la taza de café con tanta fuerza que le dolieron los dedos.

Al salir, en el estacionamiento, el golpe fue brutal: su auto viejo la esperaba como un espejo de su vida. Se subió y, por un segundo, pensó en no encenderlo. Quedarse ahí, quieta, sin avanzar. Pero lo encendió. Y con cada rugido del motor, la rabia se acumulaba en su pecho.

Esa noche, en la cocina, dejó caer la primera bomba.

-La lavadora ya no sirve. ¿Hasta cuándo con esos aparatos viejos?

-Todavía funciona.

-¿Funciona? Apenas exprime. No sirve.

Los niños guardaron silencio, como si supieran que era mejor no respirar.

Horas después, en la habitación, la discusión continuó. Belén señalaba la ropa vieja en el clóset, los uniformes apretados de los niños, las facturas acumuladas en la mesa.

Alexander escuchaba, agotado.

-Trabajo más de diez horas al día. El dinero no alcanza.

-Entonces haz que alcance. Porque yo no pienso quedarme sin nada, mientras otras tienen todo.

La frialdad en sus ojos le dolió más que las palabras.

Esa noche, mientras ella dormía de espaldas, Alexander se quedó mirando el techo. Antes, Belén se reía con él aunque cenaran frijoles. Ahora, cada día era una pelea por cada cuenta pendiente.

Y lo supo: las grietas en su familia ya no eran invisibles. Se estaban abriendo de par en par.

Continuar leyendo

Tabla de contenidos de PROSTITUYENDO A MI ESPOSO

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede gustar

Novelas de Nuevo Lanzamiento

Portada de la novela Fallé la Misión y Ellos Lloraron
8.4
Tras despertar en un juego de conquista amorosa, la protagonista de Fallé la Misión y Ellos Lloraron debe enamorar a uno de sus tres objetivos para regresar a la vida. A pesar de diseñar estrategias perfectas, cree fracasar al verlos atraídos por la heroína del mundo, recibiendo solo crueldad de su parte. Sin embargo, cuando el sistema la elimina por fallar su misión, el desprecio de estos hombres se transforma en un arrepentimiento devastador, rogando al cielo por su regreso.
Portada de la novela La Chica de mi Amigo
9.0
João Lucas Fagundes, un empresario de treinta y seis años acostumbrado al control, ve su vida perfecta tambalearse. A punto de casarse con Jasmine, su estabilidad se quiebra al reencontrarse con Georgia, la hija de su mejor amigo. Aunque los separa una diferencia de diecisiete años y el respeto a su amistad, una pasión prohibida estalla entre ambos. Mientras él intenta evitar el caos, la joven vuelve a Brasil dispuesta a todo por su amor.
Portada de la novela Pecador.
8.1
Annabelle Maxwell vive con la firme convicción de que su futuro está en el convento de la sagrada caridad, siendo una de las novicias más fieles. No obstante, su devoción religiosa se ve amenazada por la llegada de Bastián Jones. Al cruzarse con él, ella comienza a cuestionar sus votos mientras experimenta deseos desconocidos. Tras sucumbir a una noche de pasión, Annabelle decide abandonar su camino espiritual para entregarse al amor de este hombre.
Portada de la novela Quiero una secretaria fea
8.2
Harto de perder secretarias que terminan casándose con sus socios, un empresario impone una regla insólita: solo contratará mujeres feas. Pese a las críticas de su entorno, emplea a Denis, la hermana de un amigo adinerado. Lo que él ignora es que ella oculta su gran belleza bajo un disfraz absurdo. Al descubrir que es la mejor amiga de su propia hermana y una mujer hermosa, él se obsesionará con desmascarar las verdaderas intenciones de la joven.
Portada de la novela Renací y elegí a 3 machos imperfectos
9.1
Tras ser transportadas a un mundo de bestias, Mariana y su hermana reciben del Dios Bestia la opción de ser una poderosa Guerrera o una fértil Doncella Sagrada. En su primera vida, Mariana fue la codiciada Doncella, desatando la envidia de su hermana, quien terminó asesinándola. Al reencarnar, su hermana se apresura a reclamar ese rol, dejándole a Mariana el camino de la fuerza y tres parejas consideradas inútiles. Ella celebra evitar ser una herramienta de reproducción en un mundo primitivo donde el poder lo es todo.
Portada de la novela ¡Ese príncipe es una chica! La pareja esclava cautiva del rey vicioso
9.5
Disfrazada como príncipe para proteger a mi hermana de un destino atroz, termino cautiva en el inexpugnable reino de los bárbaros. En este entorno hostil donde somos tratadas como simples objetos, mi meta es la fuga; sin embargo, el implacable rey bestia ha puesto sus ojos en mí. Ahora debo sobrevivir a la obsesión de este soberano cruel mientras lucho por mantener oculta mi verdadera identidad femenina en un mundo que nos desprecia.
Capítulos
Leer ahora
Compartir