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Portada de la novela Propuesta escandalosa para una boda

Propuesta escandalosa para una boda

Tras la traición de su pareja, una joven despechada busca consuelo en un viaje de lujo donde conoce a un seductor desconocido. La sorpresa es mayúscula al descubrir que su amante es el hermano de su ex y un influyente millonario. Él le sugiere un falso compromiso para vengarse durante el enlace matrimonial, pero el plan da un giro drástico: ella está esperando gemelos de su cómplice. Ahora, el engaño y la pasión se entrelazan en un destino incierto.
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Capítulo 1

SELENA

- ¡Maldita sea !

-¿Que significa esto ?

Al abrir la puerta del departamento de Aron encuentro a mi mejor amiga encima de el , su cara de satisfaccion era irreconocible .

-Sel no es lo que estas pensando dejame explicartelo , esto ... no es...

La voz de Aron entrecortada , y su cara petrificada al verme entrar no se podian ocultar . Se puso en pie de inmediato e hizo maromas para cubrirse con una sabana .

-Selena esto fue una confusion , aqui no hay nada mas que sexo , lo prometo .

-¡Solo sexo , sexo con mi mejor amiga! . ¿ Aron que domonios estas pensando?

No vi venir la mano alzada de Hana cuando exploto en la mejilla de Aron .

- Asi que solo sexo.¿ Eso es lo que soy para ti? . Me dijiste que la dejarias y que ibamos a empesar a vivir juntos .

Las palabras de Hana fueron como una bala que exploto mis entrañas .

-Creo que ustedes tienen muchas cosas que arreglar , lo mejor es que me largue .

Me di la vuelta , y cerrando la puerta del departamento baje apresuramente por las escaleras , cuando escuche que unos pasos me seguian apresuramente .

-Selena , lo siento mucho . Amor , ella se lo imagino todo . No debi hacerte esto , perdoname .

Me di la vuelta y lance la botella de champaña que traia en mi bolso para celebrar nuestro compromiso .

-Estas loca.. Pudiste haberme matado .

-Lastima que tengo tan mala punteria ..

Admito que estaba algo loca de rabia , y de verdad deseaba matarlo en ese momento , pero afortunadamente no pude herirlo como el lo hizo .

DIAS DESPUES ......

No pagué ni una gota de champán en mi copa, pero iba a disfrutarlo muchísimo.

La sala de primera clase olía a dinero. No al aroma fresco y a papel de un billete de cien dólares recién impreso con la palabra "Word Art" en el reverso, sino a dinero de verdad. Dinero antiguo. Como a un bourbon embriagador o a cuero pulido, como a bergamota de alguna colonia. Me hundí aún más en el sillón ridículamente mullido, intentando no pensar en que solo el asiento probablemente costaba más que mi alquiler mensual.

No pertenecía aquí. Lo sabía. Pero claro, este viaje ya no se suponía que fuera mío, y lo hice de todos modos.

Las burbujas me hicieron cosquillas en la nariz al tomar otro sorbo; mi mano temblaba apenas un poquito. Había estado bien hasta ahora, hasta que la realidad me golpeó en la cara en el momento en que me senté sola en lugar de junto a Aron . Su nombre, todo lo suyo, seguía zumbando en mi mente como una mosca que no tenía forma de aplastar. Aron . Aron y su boca burlona y mentirosa. Aron y Hanna . Dios mío, Hanna .

Bajé el vaso con más fuerza de la necesaria. El camarero me miró desde el otro lado de la sala.

Se suponía que estaríamos aquí juntos. Se suponía que iríamos a la costa Amalfitana, a tomar cócteles al atardecer, masajes en pareja y albornoces para él y para ella en Positano, algo que jamás me habría podido permitir sin los contactos y la cartera de Hanna . Pero en cambio, estaba sentada sola en la terminal internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta, fingiendo un estatus falso y fingiendo que no lo había encontrado metido hasta las pelotas en mi mejor amiga hacía cuatro semanas. Un mes. Un puñetero mes.

Pero las vacaciones ya estaban pagadas. Y si pensaba que me iba a quedar en casa llorando con un litro de helado de menta y chispas de chocolate mientras él se acostaba con alguien en un yate privado frente a la costa italiana, que se fuera a la mierda. Así que lo convencí de que me dejara quedarme con el viaje.

Al menos me llevé algo a cambio.

Tiré del dobladillo de mi vestido de verano: amarillo, bonito, demasiado corto para primera clase. Definitivamente no encajaba con el código de vestimenta que parecía seguir el resto de la sala, pero me había dicho que no me importaría. Aunque fuera mentira. Aunque la mujer con una cara tan afilada como para cortar cristal me mirara fijamente por encima del borde de su martini espresso como si hubiera dejado huellas de barro. Le dediqué una dulce sonrisa y volví a coger el champán, tragando el nudo que tenía en la garganta.

El mullido asiento pareció absorberme un poquito más a medida que me hundía más. Solo tenía que apartar mis pensamientos de él. Eso era todo.

Se escuchó una voz por el intercomunicador anunciando el embarque de un vuelo que no era el mío. Recliné la cabeza sobre el cojín, cerrando los ojos e intentando no imaginar la cara de Hanna al abrir la puerta. Estaba casi relajado, casi convencido de que podría aguantar los siguientes cinco días fingiendo que nada importaba, cuando una voz grave a mis espaldas rompió el silencio.

-¿Te importa si me siento aquí?

No me di cuenta de que había dejado caer la copa de champán hasta que oí el ruido al romperse.

Fragmentos de cristal brillaban como hielo en la mesita a mi lado. Los miré durante medio segundo de más, con el cuerpo inmóvil, el calor subiendo por mis mejillas y el corazón latiendo como un tambor en mis oídos.

-Mierda -murmuré, intentando instintivamente limpiarlo yo mismo, sin importar los pedazos, pero una mano grande y cálida me rodeó la muñeca antes de que pudiera hacer contacto.

-No creo que quieran limpiar champán y sangre -interrumpió la voz, riendo entre dientes mientras retiraba lentamente mi mano del desastre. La soltó en cuanto mi brazo volvió a estar en el espacio entre los reposabrazos a ambos lados-. Para que conste, no intentaba asustarte.

Giré la cabeza hacia el sonido, tragándome la creciente humillación, y pude ver por primera vez al hombre detrás de la voz.

Y de inmediato olvidé cómo respirar por medio segundo.

Alto. Joven , quizá de unos treinta y tantos. Su cabello, casi oscuro , parecía sacado de un anuncio de colonia, peinado hacia atrás, dejando una estructura ósea completamente injusta. Un poco de barba a lo largo de la mandíbula, con mechones negros que se arremolinaban con unos leves destellos de luz de alguna que otra cana que comenzaba a relucir , justo lo suficiente como para saber que la notarías al acariciarla. Y sus ojos, ¡Dios mío!, color avellana y penetrantes. Era impactante, casi imponente, como si esperara que el mundo se moviera al entrar en una habitación, porque así sería.

Pero, sobre todo, parecía divertido.

-¿Vas a hablar o supongo que puedo sentarme?, preguntó, arqueándome una ceja casi negra.

Parpadeé para disipar la niebla que me nublaba la cabeza y conseguir que mi boca cooperara. -Eh... sí, sí, lo siento , tragué saliva, agarrando el asa de mi equipaje de mano y apartándolo un poco para él. Puedo, digamos, moverme si quieres esta sección... .

-No te pido que te muevas -dijo riendo entre dientes, agarrándose a los lados de los reposabrazos mientras se acomodaba en el cómodo asiento a mi derecha, inclinado noventa grados-. Te vi cuando estaba en el bar. Te temblaba la mano. Pensé que podrías estar nerviosa por volar.

Solté una risa seca. -Sí. Eso es. Aviones.

-¿ Sabes que me ayuda cuando estoy nervioso en un vuelo? .

Se acerco lentamente ha mi rostro , tanto que pude oler su colonia y sentir el aliento fresco de su boca .

-Un suave masaje en la parte mas tensa de la nuca .

Sus manos se movieron alrededor de mi cuello , y un escalofrio recorrió todo mi cuerpo tenso . Tanto que comence a excitarme . Sus ojos se clavaron en los mios y podia sentir que mis venas comenzaban a hervir .

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