Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Problemas con el champán

Problemas con el champán

Kaylee, bajo la presión de los Hadley, debe suplantar a su hermana y casarse con Elijah Stephen, un heredero famoso por su vida disoluta. Aunque el compromiso es una imposición familiar, la belleza y bondad de Kaylee cautivan a Elijah, quien descubre en ella a su verdadero amor de la infancia. Mientras el romance surge, Kaylee percibe que algo no encaja: ¿cuál es el motivo oculto por el que su esposo finge ser un hombre incompetente ante su propia familia?
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

Las noches de invierno en Atheton eran extremadamente frías, pero una pobre chica, Kaylee Hadley, había sido expulsada de su casa en una de esas noches sin nada más que ropa ligera.

Ella solo tenía trece años y era muy delgada para su edad. El frío penetró a través de su delgada ropa y la hizo estremecerse. Era imposible que una chica como ella sobreviviera a una noche tan cruda sin un refugio.

Kaylee estaba temblando de frío.

Su madre, Josie Hadley, estaba parada junto a la puerta y, mirándola enojada, le gritó: "¡Vete de aquí! ¡Me niego a albergar a una chica tan malagradecida como tú! ¿Cómo te atreviste a intimidar a tu hermana?".

Kaylee se puso a llorar de impotencia y le explicó entre sollozos: "¡Gemma tomó mi collar sin permiso! Ese collar es como mi tesoro...".

Mientras Kaylee hablaba, miró a su hermana menor, Gemma Hadley, quien estaba de pie junto a Josie, con las manos en la cintura.

Gemma miró a su hermana con desdén, se guardó el hermoso collar de zafiros en el bolsillo y le dijo: "Me gusta este collar también. ¿Por qué no puedo usarlo por unos días?".

Josie se puso del lado de Gemma y le gritó a Kaylee: "¡Ella tiene razón! ¿Por qué eres tan egoísta? Gemma es tu hermana y, si quería tu collar, deberías habérselo dado. ¿Por qué la acusaste de robar tu tesoro? ¡Además, esta es la casa de los Hadley y todo lo que hay aquí le pertenece a cada miembro de la familia! ¡Por lo tanto, ese collar también es de Gemma!".

Los ojos de Kaylee estaban rojos de tanto llorar y contrastaban con su rostro pálido. "Pero mamá... ¿acaso yo no soy también tu hija? ¿No soy parte de la familia?", le preguntó la muchacha.

Al escuchar eso, Gemma la miró y le gritó enojada: "¡No, no lo eres! ¡Eres una huérfana! ¡Mis padres solo te adoptaron para reemplazarme! ¡Pero ya regresé, así que no tienes nada más que hacer aquí!".

Gemma era la hija biológica de los Hadley, pero había desaparecido poco después de su nacimiento.

En un esfuerzo por sobrellevar su dolor, el matrimonio había decidido adoptar a Kaylee, una niña del orfanato.

Los primeros doce años de Kaylee con los Hadley fueron maravillosos. Ellos la trataban muy bien y la muchacha era muy popular en la escuela. Sin embargo, todo cambió cuando encontraron a Gemma hacía un año.

Los Hadley dejaron de tratar bien a su hija adoptiva. De hecho, ellos comenzaron a golpearla y a regañarla. Cuando Gemma llegó a estudiar a la misma escuela, reunió a un grupo de alumnos para intimidar a su hermana.

Al principio, Kaylee no entendía por qué sus padres la trataban a ella y a Gemma de manera tan diferente. No obstante, en ese momento, ella obtuvo la respuesta.

Asombrada, la chica negó con la cabeza y balbuceó: "No... No es cierto".

Gemma resopló con complacencia y exclamó: "¡Mamá, dile! ¿Estoy diciendo la verdad?".

Josie asintió sin dudarlo, como si todo lo que estaba pasando fuera culpa de Kaylee, y le gritó: "¡Kaylee, no eres mi hija!".

Gemma sonrió satisfecha y le gritó a la muchacha: "¿Escuchaste eso? ¡No perteneces a esta familia! ¡Largo de aquí!".

Gemma siempre había odiado a Kaylee porque esta última había recibido todo el amor y el cuidado que le pertenecían a ella, disfrutando las ventajas de ser la hija de una familia acomodada. Ella también la odiaba porque era una excelente alumna, tenía muchos amigos y era hermosa.

Kaylee tenía solo trece años y, mientras todas las otras chicas de su edad subían de peso y tenían acné, ella era cada día más linda. Cada vez que Gemma veía su rostro delicado y su figura perfecta, hervía de rabia.

Por eso, ella estaba decidida a arruinar la vida de su hermana, hablando mal de esta última frente a sus padres todos los días para que comenzaran a odiarla y finalmente la echaran de la casa.

Después de mirar por última vez a Kaylee, Gemma hizo que su madre volviera a entrar a la casa y cerró la puerta con un fuerte golpe.

Kaylee se quedó afuera, sola en el frío y llorando sin parar. El viento gélido la hacía temblar sin control.

Ella se acercó a la puerta y gritó para que le abrieran: "¡Mamá, por favor!".

Sin embargo, antes de que la muchacha alcanzara a decir algo más, alguien arrojó un vaso desde la ventana del segundo piso, el cual cayó en uno de sus pies.

Kaylee retrocedió de inmediato sobresaltada. Como ella se dio cuenta de que ya no era bienvenida en su casa, no tuvo más remedio que vagar por las calles.

Los Hadley la habían estado matando de hambre gradualmente durante los últimos días, por eso la muchacha estaba tan delgada. Kaylee siguió caminando con mucho esfuerzo, a pesar de que tenía mucho frío y se sentía débil y mareada.

De repente, ella vio que un transeúnte había arrojado una hamburguesa a la calle y sus ojos se iluminaron de emoción. La muchacha corrió sin dudarlo hacia la hamburguesa, pues tenía miedo de que alguien más la agarrara. Sin embargo, antes de que ella alcanzara a tomarla, un auto de lujo dobló repentinamente en la esquina.

Sobresaltada, Kaylee se hizo rápidamente a un lado del camino y escuchó el chirrido ensordecedor de los frenos del auto.

Como ella no esperaba que eso sucediera, no logró mantener el equilibrio y se cayó al suelo, hiriéndose las manos y las rodillas. El dolor punzante la hizo estremecerse y sollozar.

Sin embargo, lo que realmente le afectó fue ver la hamburguesa aplastada debajo de las ruedas del auto.

El conductor del vehículo lujoso no esperaba que alguien cruzara corriendo la calle, pero cuando vio que se trataba de una adolescente con mal aspecto, le gritó enojado: "¡Quítate del maldito camino, mendiga!".

En realidad, el auto no había alcanzado a atropellarla, pero Kaylee estaba tan adolorida que no podía moverse. Exasperado, el conductor volvió a su auto y la esquivó.

La desgracia nunca venía sola.

Tirada en el suelo, Kaylee ni siquiera tenía fuerzas para ponerse de pie.

La nieve siguió cayendo sobre su cuerpo y pronto la dejó enterrada.

————

Nueve años después.

"Kaylee, tienes tanta suerte de casarte con un miembro de la familia Stephens. ¡No seas desagradecida!", le dijo la mujer.

Con un impecable vestido de novia, Kaylee se estaba mirando en el espejo de vestidor cuando esa voz aguda rompió el silencio.

Era Josie, quien había irrumpido en el lugar para mirarla de pies a cabeza con el ceño fruncido.

Al escuchar su regaño, Kaylee se rio entre dientes.

Los Stephens eran una de las familias más poderosas de Atheton. Ellos y los Hadley tenían un acuerdo, en el cual se suponía que Gemma debía casarse con Elijah Stephens, el segundo hijo de la familia.

Sin embargo, todos en la ciudad sabían que él era un mujeriego y nadie en su sano juicio quería casarse con alguien como él.

Gemma no era la excepción y se había negado rotundamente a contraer matrimonio con ese tipo.

Sin embargo, los Hadley no se atrevieron a romper el acuerdo con los Stephens, por lo que no tuvieron más remedio que encontrar a Kaylee, la hija adoptiva que habían expulsado de la casa hacía muchos años, para que ella reemplazara a Gemma como novia.

También te puede gustar

Portada de la novela Adictos y Perversos.
8.7
Un magnate de cuarenta años, atrapado en un divorcio y con un hijo en problemas, cruza su destino con una madre de veintisiete que escapa de un pasado violento. Ella desconoce que este hombre es el progenitor de su hijo. Al trabajar juntos, surge una atracción indomable que los sumerge en el erotismo de un club swinger. Entre placeres prohibidos y el éxtasis del deseo, ambos exploran sus sombras mientras lidian con sus complicadas vidas personales.
Portada de la novela Amor en números rojos
9.0
Daniel Busch, un influyente millonario que ya no cree en el amor, queda cautivado al conocer a Ava en su lugar de trabajo. Para satisfacer las presiones de su poderosa familia, le ofrece un trato inusual: él pagará todas sus deudas si ella acepta fingir un compromiso matrimonial. Ava accede por desesperación económica, pero la farsa pronto despierta emociones verdaderas. Ahora, Daniel intentará que su vínculo sea real mientras superan las consecuencias del acuerdo.
Portada de la novela Amor prejuicioso
8.6
Melissa Fernandes es una mujer optimista y ambiciosa que ha logrado vencer diversos prejuicios sociales. Su carrera profesional da un salto importante cuando consigue empleo en una famosa agencia de publicidad. En este lugar conoce a Heloísa Moretti, su jefa, una poderosa empresaria conocida por su frialdad y arrogancia. Este inesperado encuentro cambiará la vida de Heloísa, naciendo un romance intenso y difícil que enfrentará sus realidades.
Portada de la novela Amores Cruzados: Entre la fama y el fanatismo
8.2
La vida privilegiada de Jazmín Valastro, sucesora del imperio Éclat, da un giro drástico tras conocer a dos celebridades coreanas. Este evento altera su realidad de lujos, arrastrándola a una vorágine de exposición pública y sentimientos complejos. Entre el asedio de la prensa y las exigencias de su linaje, la joven enfrentará dilemas que desafían su entereza. ¿Podrá Jazmín tomar las riendas de su futuro y hallar el amor en medio del caos?
Portada de la novela Bajo el hechizo del príncipe
9.5
La estabilidad de Rania, una joven ingeniera, se quiebra cuando su padre la rapta para forzarla a contraer matrimonio. En su huida coincide con Karim Al Thani, un millonario que se opone a las exigencias de su linaje por estar enamorado de otra. Ambos acuerdan una unión estratégica para burlar el yugo familiar, seguros de que no habrá sentimientos. No obstante, entre acechanzas y riesgos, su pacto inicial enfrentará desafíos inesperados.
Portada de la novela Donde estás tú, estoy yo
8.4
Hace un lustro, Cassandra fue forzada por su propia familia a un matrimonio sin amor con Martin. Tras intentar escapar por un antiguo amante que terminó traicionándola con su hermana, ella queda cautiva. Sus padres, que la valoran solo como un activo comercial, la mantienen encerrada para asegurar la alianza con su esposo. Pese a la desesperación, Cassandra acepta el pacto mientras urde en secreto una gélida venganza contra todos los que la utilizaron.