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Portada de la novela Pobre pero multimillonaria

Pobre pero multimillonaria

La noticia de que Rupert Benton se casará con una humilde campesina causa un gran revuelo en la alta sociedad. No obstante, tras su presentación oficial, se descubre que la joven es una poderosa heredera multimillonaria. A medida que sus capacidades y su linaje se revelan, el entorno cuestiona la veracidad de la relación. Rupert defiende con firmeza su amor, mientras el enigmático pasado de su prometida sigue generando grandes interrogantes e intriga.
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Capítulo 2

Annabel no se dio cuenta de que esa habitación le pertenecía a otra persona; cuando vio que en el baño únicamente había productos para hombres, supuso que los Benton solo estaban tratando de ponerla nerviosa.

"¡Jamás creí que realmente existiera una familia así!", murmuró sarcásticamente mientras caminaba hacia la ducha.

Solo tenía que soportar esto durante tres meses; ella hizo una apuesta con su abuelo, y si aún no sentía nada por Rupert después de permanecer en esa residencia durante tres meses, su matrimonio sería cancelado.

Una sirvienta le llevó la cena una vez que Annabel salió del baño; ella comió los alimentos y se quedó dormida casi de inmediato.

Ya era medianoche cuando Rupert finalmente regresó a casa después de tener una cena de negocios.

Él sabía que Annabel llegaría ese día; Bruce le pidió que fuera a recogerla, pero se negó con el pretexto de que tenía muchas cosas que hacer en el trabajo.

A decir verdad, no tenía ningún interés en su prometida; para Rupert, el compromiso tarde o temprano sería cancelado.

El hombre estaba agotado, pero de alguna manera se las arregló para tomar una ducha e irse directo a la cama.

Como estaba muy borracho, no se dio cuenta de que había alguien más en su habitación, o así fue hasta que se acostó en la cama; el gran bulto debajo de las sábanas lo sobresaltó tanto que no pudo evitar alejarse abruptamente. La habitación estaba tenuemente iluminada, por lo que él no podía ver con claridad el rostro de la mujer. Antes de que pudiera ordenar la tormenta de ideas en su mente, ella se dio la vuelta y murmuró mientras lo abrazaba: "Teddy, no seas travieso. Ya deberías dormirte".

Estas palabras dejaron a Rupert completamente paralizado.

Esta mujer tenía un aroma muy familiar, igual al de la chica de aquella vez... Era un olor tan hipnotizante, que él sintió la necesidad de presionar la nariz contra su cuello. Por alguna razón, el hombre le devolvió el gesto y se quedó dormido entre los brazos de Annabel.

Extrañamente, a pesar de sufrir de insomnio, el hombre no se despertó en ningún momento durante toda la noche; durmió como un bebé bien alimentado.

Esa noche tuvo un sueño relacionado con las cosas que le sucedieron diez años atrás. En medio de una habitación oscura, una chica lo abrazó con fuerza y le dijo con voz dulce: "No tengas miedo. Nada ni nadie te lastimará. Yo te protegeré".

Más adelante, dentro del mismo sueño, volvió a encontrarse con esa chica; se sintió demasiado real.

Al día siguiente, Cathy se despertó a primera hora de la mañana. Ella esperaba ansiosa la noticia de que Annabel había sido expulsada de la habitación después de que Rupert regresara a casa, pero la criada le dijo que nada de eso sucedió.

¿Por qué las cosas no se desarrollaron de la manera que esperaba? ¿Acaso Rupert no volvió a casa anoche? Pero su auto estaba aparcado en el garaje.

Dicho hombre odiaba que alguien invadiera su espacio personal; era imposible que estuviera dispuesto a compartir la cama con una desconocida.

Consumida por la curiosidad y la incertidumbre, Cathy fue a la alcoba de Rupert y llamó a la puerta: "¿Hola? El desayuno esta listo. ¿No tienes una reunión esta mañana? ¡Ya es hora de levantarse!".

El ruido despertó al mismo tiempo a las dos personas que dormían profundamente. Annabel de inmediato sintió el calor de otra persona; su cabeza no estaba sobre una almohada, sino sobre un pecho firme.

Cuando miró hacia arriba, se encontró con los penetrantes ojos de un hombre; esto la hizo incorporarse de inmediato y la dejó completamente despierta.

"¿Quién eres?". Los ojos de Rupert se tornaron sombríos cuando le respondió con otra pregunta: "¿Annabel Hewitt?".

Dado que el individuo sabía su nombre, la mujer supuso que se trataba de Rupert, su prometido. Pero ¿por qué él estaba en su habitación?

Estaba a punto de interrogarlo nuevamente cuando Rupert pronunció: "Viniste a mi habitación y dormiste en mi cama en tu primer día en esta casa. ¡Debo decir que eres realmente atrevida!".

"¿Qué?", Annabel se veía bastante confundida. ¿Él acababa de decir que esa era su cama? ¿Cómo era eso posible?

¿Por qué todos los miembros de esta familia estaban locos y eran problemáticos?

"¡Oh, Dios mío!", exclamó ella mientras pensaba en todos esos productos para hombre que vio ayer en el baño. Al parecer Cathy le había tendido una trampa.

Annabel se levantó a toda prisa de la cama y le respondió mientras lo miraba con frialdad: "Para que te quede claro, no tenía la intención de dormir aquí. Cathy me dijo que esta era mi habitación. No te ofendas, pero no estoy interesada en ti de ninguna manera. Ahora que lo pienso, anoche me fui a dormir sola, no había nadie más en la cama. ¿No te diste cuenta de que alguien más estaba durmiendo aquí cuando regresaste? ¿Y por qué me abrazaste toda la noche? ¿No me digas que te enamoraste de mí en cuanto me viste?".

Una pizca de vergüenza nubló el rostro de Rupert cuando escuchó estas palabras; no podía negar que la había tenido entre sus brazos toda la noche.

Por lo que había sucedido anoche, el hombre se quedó atónito cuando se encontró con los ojos de Annabel; sus hermosos ojos eran como los de esa chica de aquella vez.

Annabel lo miró con una sonrisa y espetó:

"¿Qué? ¿Por qué me miras así? ¿Ahora estás obsesionado conmigo?".

Tras lograr volver en sí, el rostro de Rupert volvió a tornarse sombrío y le ordenó con frialdad: "¡Largo de aquí! ¡Y nunca más vuelvas a entrar a esta habitación!".

Annabel solo hizo una mueca y posteriormente se marchó con sus pertenencias sin siquiera dudarlo.

A pesar de ser su primer encuentro, desde ahí ambos se enemistaron.

Cathy, quien seguía del otro lado de la puerta, se sorprendió al ver salir a la mujer.

Forzando una sonrisa, Annabel le dijo: "¡Buenos días! Tal como querías, tu primo me tuvo entre sus brazos y durmió conmigo toda la noche. De hecho, nos llevamos bastante bien. Deberías estar feliz por eso".

"¡No digas tonterías!". El rostro de Cathy se puso rojo de la rabia; ella se negaba a creerlo.

En su opinión, no había forma de que a Rupert le agradara Annabel, y ni hablar de tenerla entre sus brazos durante horas.

Sim embargo, todo apuntaba a que habían dormido juntos durante toda la noche.

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