Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Perfume Barato, Amor Caro

Perfume Barato, Amor Caro

La lealtad de una mujer se quiebra al descubrir rastros de infidelidad en las prendas de Ricardo, su esposo millonario. Entre la insolencia de su asistente, Daniela, y las confesiones de su hija sobre visitas ocultas, la traición queda expuesta. Pese a un nuevo embarazo y las coacciones de él, ella canaliza su desprecio en un ascenso profesional imparable. Tras notar que su rival intenta usurpar su lugar en el hogar, inicia un frío y calculado plan de venganza.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Ricardo llegó a casa tarde, como de costumbre.

El olor a perfume de mujer que no era el mío se aferraba a su saco, un aroma dulce y barato que chocaba con la elegancia de su traje hecho a medida.

Lo olí en el momento en que me abrazó brevemente en la entrada.

"Hola, mi amor" , dijo, su voz cansada pero con un toque de satisfacción.

"Hola, cariño. ¿Mucho trabajo?"

Mi voz salió tranquila, una actuación que había perfeccionado durante años.

Él asintió, aflojándose la corbata mientras caminaba hacia la sala.

"Un día larguísimo. Pero cerramos el trato" .

Nuestra hija, Luna, de cinco años, corrió hacia él y le abrazó las piernas.

"¡Papi!"

La cara de Ricardo se suavizó al verla. La levantó en brazos y la llenó de besos, y por un momento, parecíamos la familia perfecta que mostrábamos al mundo.

Me quedé observándolos, el olor de ese otro perfume todavía en mi nariz, una presencia invisible y sucia en nuestro hogar.

Justo cuando empezaba a relajarme, a convencerme de que tal vez solo era mi imaginación, sonó el timbre.

Ricardo frunció el ceño.

"¿Esperas a alguien?"

Negué con la cabeza.

Fui a abrir la puerta y me encontré con una joven sonriente. Era bonita, con una energía vibrante y una mirada que parecía demasiado inocente.

Era Daniela, la nueva asistente de Ricardo.

"¡Buenas noches, señora Sofía! Disculpe la molestia a estas horas" .

Su voz era melosa, casi infantil.

"Señor Ricardo, se le olvidó esto en la oficina y pensé que podría necesitarlo mañana" .

Sostenía una pequeña caja de una joyería de lujo.

Antes de que pudiera responder, Ricardo se acercó, todavía con Luna en brazos. Su expresión se relajó visiblemente al ver a Daniela.

"Daniela, qué atenta. No tenías que molestarte" .

"No es ninguna molestia, señor. Además, no quería que perdiera sus mancuernillas favoritas" .

Me entregó la caja. La abrí mecánicamente. Dentro había un par de mancuernillas de platino, idénticas a las que yo le había regalado a Ricardo en nuestro aniversario, de las cuales él había perdido una la semana pasada.

Levanté la vista y la miré. La sonrisa de Daniela no flaqueó. Había un brillo de desafío en sus ojos.

"Gracias, Daniela. Muy amable de tu parte" , dije, mi voz más fría de lo que pretendía.

"De nada, señora. Bueno, me voy. Que pasen buena noche" .

Se dio la vuelta y se fue, con un caminar ligero y juvenil.

Cerré la puerta y me volví hacia Ricardo.

"¿Desde cuándo tu asistente te compra regalos tan personales?"

Él suspiró, dejando a Luna en el suelo.

"Por favor, Sofía. No empieces. Vio que me faltaba una y simplemente la reemplazó. Se lo pagaré mañana. Es una chica eficiente, eso es todo" .

Su tono era despectivo, como si yo fuera una tonta celosa.

"Esas mancuernillas son especiales, Ricardo. Te las regalé yo" .

"Y lo aprecio, pero perdí una. ¿Qué querías que hiciera? Ella solo resolvió un problema. Deberías agradecérselo" .

La injusticia de sus palabras me quemó por dentro.

En ese momento, Luna, que había estado jugando con su muñeca, levantó la vista.

"Papi, ¿Daniela nos va a leer otro cuento mañana en tu oficina? Me gustó el que leyó hoy" .

El aire en la habitación se congeló.

Miré a Ricardo, esperando una explicación, una negación, cualquier cosa.

Pero él desvió la mirada, su mandíbula tensa.

El silencio se estiró, lleno de todo lo que no se decía.

Finalmente, su irritación superó su culpa.

Me miró con frialdad.

"¿Ves lo que provocas? Creas un ambiente tan tenso que la niña se da cuenta. Si pasaras más tiempo con ella en lugar de estar encerrada en tu taller de diseño, quizás no buscaría atención en otras personas" .

La acusación me golpeó con la fuerza de una bofetada.

Mi taller, mi pasión, mi única vía de escape, ahora era un arma que él usaba en mi contra.

No dije nada más. No había nada que decir.

Él había trazado la línea, y yo, una vez más, estaba en el lado equivocado.

También te puede gustar

Portada de la novela Amor, Mentiras y un Perro Fatal
9.1
La tragedia golpeó mi vida cuando el perro de Regina atacó a mi madre. Mientras ella luchaba por su vida, Constantino restó importancia al horror y escapó a un supuesto viaje laboral. La realidad fue devastadora: mi madre murió en soledad mientras ellos disfrutaban un romance secreto en las Maldivas. Al descubrir sus mentiras y fotos en redes sociales, mi dolor se volvió odio. Entre traiciones, entendí que mi amor y sacrificios fueron en vano.
Portada de la novela CEO de mi vida
9.4
La transición de Charlotte Miré a la gente que pasaba por la calle, la incertidumbre se apoderaba de mí. Sentí las manos frías, porque no sabía lo que me esperaba afuera y toda mi vida estaba a punto de cambiar a partir de ese momento. Todavía estaba frente al orfanato donde había pasado toda mi vida, el único hogar que había conocido, ya que me habían dejado allí desde que tenía apenas cuatro años y nunca había tenido el privilegio, o en caso contrario, de ser adoptado. No recordaba la familia que tenía antes de llegar allí, porque mi madre me había dejado allí cuando era demasiado joven para recordarlo y nunca regresó. Ella sólo había dejado una nota que decía que estaría mejor en la institución. Y pensé que ella debía tener razón. Ahora cumplí dieciocho años y había llegado el momento de seguir un nuevo camino, tomar mis propias decisiones y aceptar las consecuencias de ellas, de ahora en adelante. Me ajusté la mochila lo mejor que pude sobre mi hombro, con mucho cuidado, ya que contenía todas mis pertenencias, y comencé a caminar hasta la estación de metro más cercana, que solía usar para ir a la escuela y eso me hizo sentir un poco más de confanza. . Las monjas siempre trataban de ayudar a quienes salían del orfanato, pues sabían que se enfrentarían varias difcultades, al no tener familia a quien recurrir y mucho menos un lugar a donde ir, y me habían encontrado un trabajo como niñera. , en casa de un importante empresario. Fui a la dirección indicada con un poco de miedo, ya que no conocía la zona de Manhattan, ya que siempre me había movido por el Bronx, que era donde vivía y estudiaba, y nunca fui de salir a otros lugares. Con cierta difcultad llegué a la dirección que me dieron las monjas y toqué el timbre de la elegante casa de Park Avenue, siendo respondido por una empleada uniformada que parecía una persona muy seria, con su semblante austero. Me presenté y le entregué el papel que me habían dado. Después de recibir todas las instrucciones que me dio y ver el ala de la casa destinada a los empleados, donde me alojaría a partir de ese día, conocí a la pequeña Eloá y a la otra niñera, Nicole. - Os turnaréis, para que Eloá siempre tenga una niñera cuidándola, y cuando sea necesario apoyaréis a la pequeña. – Abigail, como se había presentado el ama de llaves, continuó con sus instrucciones. Recibí mis uniformes y me dieron permiso para instalarme, ya que sólo por la noche sería realmente responsable del cuidado de la niña de seis años. Cuando oscurecía, me llamaron para comer en la cocina, ya con el uniforme, y luego encontrarme con Nicole, que estaba a punto de irse. - Ya limpié a Eloá y solo falta que le des la cena. – Nicole me guió, amablemente. - Quiero comer ahora, Nicky. – preguntó Eloá abrazando a la niñera. - No puedes, Eloá. – dijo Nicole, acariciando el cabello del niño. – Ya casi es hora. Fruncí el ceño cuando escuché las palabras de la otra chica y me sentí como si estuviera en el orfanato, donde siempre viví con reglas estrictas en todo. - En ese tablero hay una tabla con todos los horarios de Eloá – dijo señalando uno de los rincones de la sala – ¡y debes seguir ese horario exactamente! - Entendí. Caminé hacia el tablero y vi que había un tiempo específco para todo, incluso la duración del baño del niño. Eloá parecía una niña tranquila y noté que estaba muy apegada a Nicole, quien a través de sus gestos de cariño respondía al cariño de la niña. Estaba de pie esperando que Nicole me diera algunas instrucciones más, cuando una mujer alta y muy delgada, rubia de ojos azules, igual que Eloá, entró a la habitación, mirando con desaprobación a Nicole, quien estaba sentada con la niña en su regazo. en ese momento, mientras me hablaba. - ¿Qué estás haciendo? – preguntó con un tono de voz muy grosero, poniendo una cara de desaprobación que no pude entender. - Perdón señora Martina – dijo inmediatamente Nicole levantándose del sillón en el que estaba sentada y colocando a Eloá de pies en el suelo. - ¡Sabes que no te permito poner a mi hija en tu regazo! Ella ya no es una bebé y no debe ser tratada como tal – se quejó casi gritando – ¿No deberías estar haciendo alguna actividad ahora mismo? – Se cruzó de brazos frente a su pecho, luciendo bastante molesta. - Estaba repasando unas cosas con Charlotte e iba a dejar que le diera la cena a Eloá – explicó Nicole. - Bueno, ya puedes irte - dijo señalando la puerta. – Yo mismo hablaré con la chica. Nicole asintió, agachó la cabeza y salió de la habitación, sin siquiera despedirse de nosotros. - ¿Eres la chica recomendada por las monjas? – se dirigió a mí ahora, poniendo cara de disgusto. - Si señora. - La lista con todos los horarios está pegada en la pizarra y quiero que sigas todo exactamente. No hacer las cosas espontáneamente porque "piensas" que es lo correcto
Portada de la novela Después de que me dejó, me convertí en su madrastra
9.0
La tarde en que Ricardo regresó, el sol implacable bañaba los impecables jardines de la mansión Vargas, casi tan cegador como el traje de lino blanco que él vestía. Un deportivo, escandaloso y ostentoso como su dueño, derrapó sobre la grava, soltando a una mujer pálida y frágil, aferrada a él como si su vida dependiera de ello: Camila Soto, la influencer desaparecida. Los vi entrar por el ventanal, sin invitación, como si la casa aún les perteneciera, ignorando a una Lupe que intentaba detenerlos. "Vengo a verla a ella," dijo él, su sonrisa torcida, esa misma sonrisa de hace tres años cuando me dejó plantada en el altar, diciendo que buscaba su «espíritu» en un rancho. "Sofía," espetó, su voz cargada de una autoridad inexistente, "veo que sigues aquí, como una buena perra fiel esperando a su amo." Luego, Ricardo se desplomó en el sofá de cuero de Alejandro, su padre, y dijo: "Hemos vuelto para quedarnos." Mi corazón no tembló, solo una fría calma, la calma de quien espera una tormenta anunciada, porque sabía que él no era el rey, y yo ya no era la ingenua que él había abandonado. Él no sabía que, con Alejandro, había encontrado dignidad, un hogar y un amor profundo que sanó las heridas de su traición. Me di la vuelta para ir a la cocina, con sus miradas clavadas en mi espalda, pensando que yo seguía siendo la misma Sofía. Pero justo en ese momento, una pequeña figura se lanzó hacia mí, riendo a carcajadas. "¡Mami, te encontré!" Un niño de dos años, con el cabello oscuro y los ojos brillantes de Alejandro, se abrazó a mi pierna, ajeno a la gélida tensión que se cernió sobre el salón. "Mami," preguntó con su vocecita clara, "¿Quiénes son?"
Portada de la novela El CEO Alpha de la Luna Plateada
8.8
En la Dinamarca de 2020, el influyente CEO Aiden White lucha por devolver la gloria a su estirpe tras la tragedia vivida en Holanda. Mientras su corazón se rinde ante la irresistible Paris Storm, un pasado oscuro emerge para amenazarlo. Aiden, el legendario lobo blanco de nueve colas, debe proteger su amor y legado frente al resurgir de los vampiros y la sed de venganza de Rain, el lobo plateado. ¿Triunfará este alfa o caerá ante su eterno rival?
Portada de la novela Enemistad Con Mi Marido CEO
8.2
Loren Jones y Matthew Kingman son los herederos de dos familias poderosas enfrentadas por un rencor ancestral. Para salvar a los suyos de la quiebra, Loren debe casarse con Matthew, su mayor enemigo. Lo que ambos desconocen es que el padre de la joven oculta un oscuro secreto: él fue el responsable de la tragedia que dividió a sus linajes. En un matrimonio forzado y lleno de tensiones, deberán elegir entre el amor o la verdad que amenaza con aniquilarlos.
Portada de la novela Mi Venganza:No Más Ingenua
8.9
Sofía sentía una devoción ciega por Ricardo De la Vega, su tutor, hasta que este le exigió un riñón para salvar a su amante. Ante su negativa, él la arruinó, robó su fortuna y provocó un ataque que casi la mata. No obstante, ella despierta milagrosamente el mismo día en que todo comenzó. Con los recuerdos de su tragedia intactos, Sofía decide fingir sumisión mientras urde un plan implacable para destruir al hombre que alguna vez amó.