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Portada de la novela Pasión y Obsesión

Pasión y Obsesión

Elizabeth logró casarse con Logan Novak por un pacto entre familias, anhelando un amor que nunca llegó. En su lugar, enfrenta el desprecio de un esposo que la humilla con constantes traiciones. Tras años de vacío y sufrimiento, ella decide romper las cadenas de su infeliz matrimonio apoyándose en su mejor amigo, Benjamin Lavigne. Esta nueva cercanía desatará una reacción inesperada en Logan, quien no tolera ver a su mujer en brazos de otro hombre.
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Capítulo 3

Las horas habían transcurrido, y finalmente, Logan había llegado a casa. En cuanto escuchó su voz, Beth se levantó y fue a su dirección, él la observó con desgano y con una evidente molestia, sin embargo, mantuvo su firme postura y con una sonrisa dijo:

—¿Cómo te fue?—Tomó su saco y notó, que este estaba impregnado de un fuerte perfume de mujer, lo cual hizo, que su sonrisa se desvaneciera al reconocer que ese perfume, no le pertenecía.

—Me fue muy bien.—Continuó su paso

—¿Has comprado un nuevo perfume?

—No. Sigo manteniendo el mismo.

—Ya veo... ¿Tu secretaria-?

—¿Vas a invadir mi vida privada de preguntas estúpidas? De ser así, solo piérdete de mi camino.

—Lo siento—Habló en voz baja—Espera aquí. Traeré té para ti

—Bien.

Beth, fue a la cocina, y sus manos temblaron a la vez que tragaba un fuerte nudo en su garganta, evitando derramar sus lágrimas: respiró y exhaló un par de veces y salió de la cocina llevando una bandeja de plata.

—¿Hiciste algo en especial en la empresa?—Preguntó colocándolo ante él

—Solo papeles—Le dice bebiendo de su té

—Ya veo... Y... ¿Cómo está Mike?

—¿Por qué me preguntas por él?—Colocó la taza de vuelta y frunciendo el ceño añadió: —Si tienes algún tipo de interés en él, fácilmente podría conseguirte su número. Pero, él es el tipo de hombre de una noche, pero, si eres ese tipo de mujer, podría darte su número.

Beth guardó silencio. Sus palabras habían sido crueles, además de que la hizo sonar como una prostituta.

Quizás... Tengo la culpa por haberle preguntado por otro hombre—Pensó y bebió de su te.

—Lo siento. Creo que me has malinterpretado, ya que yo, solo siento interés hacia mi esposo.

—¿Esposo?—Repitió y rio—Que ridículo. Por cierto, tiene mucha azúcar ¿Lo hiciste tú?—Beth asintió—Es asqueroso, deja de hacer esas cosas, y solo ve a tu habitación, has compras, ve de paseo, pero mantente lejos de la cocina, y de mí.

Él se marchó y Beth lo miró alejarse.

—Tal vez tiene razón—Susurró y secó sus lágrimas

***

Habían transcurrido un par de semanas, y Beth, había practicado arduamente para preparar para su esposo un aperitivo que le resultara de su agrado. Por ello, miró con emoción el pastel de chocolate y luego miró a Leith mientras sonreía

—¿Consideras que le guste?

—Estoy muy segura que le gustará señora. Está delicioso, y además, se ve muy apetecible.

—Sí, tienes razón.

Beth observo el reloj y notó, que las horas avanzaban y Logan aún no llegaba a casa, incluso, se había demorado por 5 horas más de lo común.

En el sofá de terciopelo, Beth cerró sus ojos mientras observaba hacia la puerta de la mansión, pero, se quedó dormida con rapidez.

La voz de Logan llamo la atención de Beth, quien al notar que se había dormido, arreglo si cabello con rapidez y corrió hacia Logan dedicándole una sonrisa, pero, nuevamente, aquel perfume llegó a su nariz.

—¿Cómo..? ¿Te fue?

—Bien.

—Ya veo... Mike informo que llegarías tarde, ya que estabas en una importante cena con una accionista.

—No es tu problema Elizabeth.

—Sí, lo siento.

Él detuvo su paso y gritó hacia ella

—Estoy agotado ¿Sabes?

—Oh entonces, toma asiento. Iré por un té relajante, además preparé algo que te gustará.

Logan frunció el celo y se cruzó de brazos; Elizabeth camino a la cocina y trajo por su propia cuenta la bandeja con el té y una rebanada del pastel que había preparado.

Logan aflojó su corbata y se relajó en el sofá

—Amas el chocolate ¿No es así?—Sonrió y colocó la bandeja ante él—Pruébalo, lo he hecho para ti.

Logan la miró fijamente, y tomó la cucharilla, pero al ver la sonrisa de Beth, arrojó la cucharilla de vuelta a la mesa y dijo:

—He dicho que estoy agotado. No perderé mi tiempo probando tonterías como estas.

—No, no, tienes que probarlo. Si gustas lo llevaré a tu habitación y-

—Ann, retira esto de aquí inmediatamente. De ser posible, arrójalo a la basura.

—Si señor—Aceptó y se marchó llevando la rebanada de pastel consigo

—Logan, he preparado eso para ti... Por lo menos debiste darle una probada... Me tomó mucho tiempo y...

—Me da igual, ya te lo dije. No me importa en absoluto lo que hagas.

—pero yo... Lo siento, tienes razón—Se disculpó—No volverá a ocurrir.

—Eres realmente molesta, Elizabeth.

—Lo siento...—Se disculpó nuevamente bajando su mirada intentando controlar sus lágrimas.

—Ya no me molestes más, ¿Acaso no entiendes que nunca existirá una buena relación entre nosotros?

—Yo... Aún creo posible que puedas amarme.

—¿Por qué debería amarte?—Rio y arqueó una ceja—¿Acaso debería hacerlo?

—Porque yo... Yo te amo desde hace mucho tiempo

Su oscura mirada se posó en los ojos de Elizabeth quien derramaba sus lágrimas ante él

—Oh, genial ¿Amor? No seas ridícula Elizabeth. ¿Cómo puedes amar a alguien con quien te has casado tan solo por petición de nuestros padres?.

—Ya te lo dije... Me gustas

—Que ridículo. Vete a descansar y no me molestes nuevamente con tus tonterías ¿Entendido? Y por cierto, limpia tu rostro, se te corrió el maquillaje y te ves como un payaso justo ahora.

—Espera, por favor hablemos—Le suplicó; sin embargo, él no se detuvo y continuó alejándose de ella

¿Acaso no sabe que verdaderamente lo amo...?—Pensó

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