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Portada de la novela Only You

Only You

Después de cuatro años compartidos, Alex y Rosalie eligen separarse al notar que su vínculo se volvió pura inercia. El desgaste cotidiano y la divergencia en sus proyectos de vida los alejaron, llevándolos a terminar su noviazgo definitivamente. No obstante, el azar interviene para cruzar sus caminos una vez más, brindándoles una última posibilidad de reencuentro. Ahora deben decidir si su romance terminó o si lo mejor de su vida aún está por suceder.
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Capítulo 2

Rosalie POV

Los días de mudanza apestaban, tenía demasiadas cajas a mi alrededor y la ayuda era realmente poca, bueno en realidad la ayuda aún no llegaba...mi hermana era pésima en eso de ser puntual.

Una vez que cerré la puerta de mi nuevo departamento me fui directamente a la que sería mi habitación, había unas cuantas cajas que rodeaban mi cama, sí que había servido rotular las cajas que iba empacando. Me senté en un espacio que había entre dos cajas y comencé a sacar el contenido que había en la caja que tenía en la derecha.

Tenía un par de carpetas con papeles importantes sobre mi futuro nuevo empleo y debajo de estos estaban los álbumes que papá me había regalado antes de venirme. Había sido difícil el tener que alejarme de papá pero no podía desaprovechar la oportunidad de un gran trabajo que me había conseguido mi hermana, además que estaría viviendo cerca de ella, papá decía que él prefería que le hiciera compañía a mi hermana la alocada para poder tenerla vigilada y no cometiera una babosada...palabras de mi padre.

En el primer álbum encontré fotos de mi infancia, mis fiestas de cumpleaños, mis logros en la escuela, mis amigos, los columpios que estaban en el patio trasero de nuestra antigua casa...amaba esos columpios, cuando nos mudamos lloré un montón por no poder llevarlos conmigo, papá los había armado con mucho esfuerzo para mi hermana y para mí.

Tomé el siguiente álbum ya con algunas lágrimas en los ojos a punto de desbordarse, al abrirlo pensé que estaba viendo mal así que tuve que limpiar mis ojos con el borde de mi playera, no...no veía mal.

Era el álbum de fotos que había creado con Alex, mi exnovio, con el cual duré 4 años y medio de noviazgo, mamá llegó a creer que terminaría por casarme con él pero no fue así, cada quien tomó un camino diferente, supongo que no estábamos destinados a estar juntos, debo admitir que hacíamos linda pareja pero todas las cosas ya las realizábamos por costumbre.

La chispa se perdió...

-Deberías cerrar con llave esa puerta, cualquiera puede entrar- dice una voz aguda desde la puerta, mi hermana sonríe enormemente y eleva un paquete de cervezas.- ¿Te apuntas a la fiesta?

-¡¡Idiota has sacado la mierda fuera de mí!!- refunfuño entre risas, dejo el álbum en la cama y me levanto para abrazar a mi hermana.- ¡¡Te extrañé demasiado, changa!!

-Y yo a ti, simio- replica riendo, puedo asegurar que ya tiene lágrimas en los ojos, al separarnos veo que es así, la conozco tan bien.

-Es muy temprano para beber- la reprendo como cuando estábamos chicas y ella quería salir a escondidas al patio del vecino para jugar con él.

-No seas aguafiestas, Rose.

-No puedes ir manejando ebria, Nat.

-¿Y quién dijo que iba a manejar? Si pienso quedarme a hacer pijamada, ¿o no me quieres aquí? ¿Acaso traerás a un chico sexy para tener un poco de diversión para ti?

-Oh vamos, cállate- murmuro riendo.

-Rose, te hace falta tener más sexo, apuesto a que desde que terminaste con Alex no tienes nada de noches de pasión- mueve sus cejas de manera graciosa y mis mejillas se colorean color carmesí.

-Claro que he tenido relaciones con otros chicos, Nat.

-Vaya- dice sorprendida.- A mi hermanita ya se le está quitando lo mustia...¡¡Auch!!- chilla cuando recibe un golpe en la nuca.- Bien, bien, empecemos a desempacar tus cosas...y a abrir las latas de cerveza.

*****

Dios, no debí de haberle hecho caso a mi hermana y tomar ayer, mi cabeza duele un poco y se supone que hoy tengo que ir a presentarme a la entrevista de trabajo, maldición, sólo a mí se me podía olvidar que tenía que hacer eso.

-¡¡Natalie, despierta!!- susurro mientras la sacudo.

-Déjame dormir.

-Oh vamos, también tienes que ir a trabajar.

-Me reportaré enferma- dice sin dudarlo.

-No puedes hacer eso, si yo tengo que ir al trabajo con jaqueca por tu culpa, tú también sufrirás lo mismo que yo.

-Ni loca me levanto de esta cama, estoy agotada.

-Trueno- levanto mi brazo y sonrío maquiavélicamente.

-Te odio- responde antes de decir lo que realmente me interesa escuchar.- Rayo- Nat levanta su brazo en busca de mi mano y cuando por fin la encuentra entrelaza nuestras manos.

-Me ducharé primero, ve preparando un poco de café.

-Vale.

Me baño en un santiamén, mientras me voy arreglando mi hermana comienza a bañarse, ahora ella se arregla y yo preparo el desayuno y tomo un poco de café, necesito tener algo en mi estómago antes de poder tomas unas pastillas que calmen mi dolor de cabeza.

Una vez que ambas estamos listas salimos hacia nuestros respectivos carros.

-Buen día, changa.

-Éxito en tu entrevista, simio, destrúyelos- me guiña un ojo antes de meterse a su auto para luego irse.

Bien, comencemos este día.

El GPS me ayuda a llegar al trabajo, la verdad pocas veces he estado aquí en Seattle así que tengo que utilizar el dichoso aparato para no perderme en mi primer día y por ende dar una mala impresión, nadie quiere eso cuando la entrevistarán ¿cierto?

El estacionamiento que encontré queda demasiado lejos de la entrada principal, así que tengo que dar unas grandes zancadas para llegar rápido, y los tacones no ayudan mucho en este proceso. Una vez que entro me quedo impactada con lo que veo, es un lugar muy amplio, muy bien iluminado, con unos sillones blancos y negros, entre éstos se encuentran mesas de vidrio con varias revistas encima.

Hay algunas que otras plantas decorativas en las esquinas del edificio, hay bastante gente yendo y viniendo para todos lados sin percatarse de mi presencia, la recepción se encuentra a mi derecha y ahí están dos señoritas con el cabello rubio y muy bien maquilladas...yo soy un fiasco con el maquillaje, debí ser chico. Una de las chicas rubias se me queda viendo y me sonríe con gran amabilidad, en realidad no sé si sea amable o si sonreír de esa manera forma parte de una cláusula de su contrato.

-Buen día, ¿puedo ayudarla en algo?- me acerco más a la recepción y le sonrío de vuelta a la rubia.

-Buen día, vengo a una entrevista de trabajo, soy Rosalie Rogers.

-Señorita Rogers, claro, sígame por favor.

La rubia sale detrás del mostrador y se dirige a los elevadores, cuando éstos se abren me hace pasar primero y presiona el botón del penúltimo piso.

-El director Stevens tuvo un viaje de negocios de última hora, pero el subdirector será quien la entreviste.

-De acuerdo- maldición no esperaba eso, Nat me dijo que podía convencer al director con facilidad, y más porque sabe que soy su hermana...de seguro esa changa tuvo que ver con él.

Las puertas del elevador se abren y de nuevo la rubia me hace una seña para que yo salga primero. La rubia se acerca al mostrador donde está otra chica con cabello castaño.

-¿El señor Aldrich se encuentra en su oficina?- ese apellido es...raro.

-Así es, acaba de llegar- la chica me mira de reojo y me echa una mirada de pocos amigos, bueno el ser amigable ya veo que no viene en la cláusula del contrato.

-Gracias- replica la rubia con demasiada educación y con una sonrisa fingida, tal parece que a ella tampoco le cae nada bien la castaña. Ambas nos acercamos a la puerta y la rubia toca levemente.

-Adelante- murmura una voz ronca, sí, definitivamente no era la voz que esperaba, gracias a Dios.

La rubia entra primero.- Buenos días señor Aldrich, la señorita Rogers viene a una entrevista de trabajo.

-¿Qué Stevens no se encargan de eso?

-Tuvo un viaje de negocios de último momento.

-Ese canalla no me dijo nada- susurró sin embargo lo alcancé a oír.- Hazla pasar.

-Por aquí señorita- la rubia extiende una mano hacia adentro y no me queda de otra más que avanzar. Siento un cosquilleo en mi estómago por los nervios, entro con paso decidido y al mirar al subdirector me quedo muda.

-¿Rose?- pregunta sorprendido Alex, el mismo Alex que conocí en la escuela, el mismo que fue mi novio.

Un mareo se apodera de mí, cierro mis ojos y cuando menos pienso siento que me dirijo al piso.

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