
OBLIGADA A CASARSE CON EL CEO
Capítulo 3
Estuvimos los cinco hasta altas horas de la noche disfrutando de la música, las bebidas y hablando de los años que hacía que no nos habíamos visto, pero las miradas que me hacía Mark me ponían muy nerviosa, aunque trataba de que mis amigos no se dieran cuenta pues no quería luego dar cuenta ni contestar preguntas que sabía que mi amiga me iba a incomodar. Ya que a pesar de los años no dije nada de lo que en aquella habitación paso, aunque preguntas hubo nadie sabe quien me violo y gracias que no hubo embarazo. La semana siguiente no fue como todas, más nervios, más clientes, más papeleo, más juicios, tuvimos que contratar más personal hasta que por fin llegó el viernes. Mis padres me llamaron para invitarme a cenar y lo agradecí porque por lo menos podía distraerme y reirme, mi padre era fantástico en cuestión de chistes y sobre todo en animar a la gente para que se olvidaran de sus problemas y mi madre muy niña todavía, era más mi hermana que mi madre podía contarle todo o casi todo y lo arreglaba todo con un buen chocolate caliente al final. Cuando les dije a mis padres que me encantaría cenar con ellos, mi madre se puso eufórica de alegría, pero les dije que tenía que recogerme en la oficina ya que debía de terminar un informe, cosa que por supuesto no les importo. Al terminar apague el ordenador, cogí mi bolso, me asegure que todos los despachos estuvieran cerrados y me marché hacia el ascensor, salí a la calle viendo el coche de mis padres aparcado en la entrada del edifico, ya me estaban esperando, subí al coche dándoles las buenas noches y un beso a cada uno, preguntandome ellos que tal nos iba en la oficina, pero de pronto me di cuenta que iban por otra zona de la ciudad.
— ¿Adónde vamos papá? -- pregunte
— Ahora lo verás princesa, vamos a cenar con los Harper que están preparando una barbacoa -- me dijo mi padre
— Ya puedes parar el coche o me bajo en marcha – contesté
— Vamos cariño no seas asi, ellos tienen muchas ganas de verte y sabes cuanto te quieren – dijo mi madre
Los Harper eran los padres de Mark, desde que éramos pequeños pasábamos mucho tiempo en su casa jugando y luego cuando íbamos al instituto yo iba a su casa para estudiar o él venía a mi casa, sus padres siempre han sido para mi como mi segunda familia pues los dos somos hijos únicos. Yo tambien los queria mucho pero ahora no podía soportar estar al lado de mi violador, nadie sabía lo que él me hizo y por supuesto yo no estaba dispuesta a recordar otra vez aquello, no deseaba enfrentar a las dos familias porque también eran socios en una Empres que había montado hace años y esa historia podía perjudicar esa amistad y sus negocios. Cuando llegamos a casa de los Harper nos esperaba la madre de Mark como siempre sonriendo, nada más verme vino hacia mí corriendo para abrazarme, no cesó en besarme como si fuera todavía una niña pequeña.
— Aún eres más preciosa cariño que cuando eras una niña, tenía muchas ganas de volver a verte – me dijo
Entramos todos en la casa y salimos al jardín donde estaba James el padre de Mark y junto a él su hijo y Travis.
— Si ya ha llegado mi niña preferida, está toda hecha una preciosa mujercita – dijo James
— James si quieres me pongo un vestidito y me pinto los labios de rojo pasión, así tienes dos niñas – dijo Travis haciendonos reir a todos
La cena fué muy amena a pesar de lo incómoda que estaba por las miradas de Mark y sus acercamientos hacia mi, pero con Travis todo lo malo se convierte en risas.
— Bueno cariño tenemos que hablar contigo y pedirte algo que a lo mejor tu lo veras como un sacrificio, pero ayudaras a un gran hombre como sabes que es James – dijo mi padre
— James, sabes que en lo que esté en mi mano puedes contar con ello, Helen ya sabéis los dos cuánto os quiero – les dije
— Lo sabemos cariño, pero ....... necesitamos que te cases con Mark – dijo Helen
Me levanté del sillón como si cien agujas me pincharan en mi lindo trasero.
— ¿Qué? Esto será una broma de mal gusto, verdad – contesté
— Tranquila cariño deja que te expliquemos – dijo mi madre
— No cariño, esto no es una broma, me quieren jubilar como socio de la compañía y quedarse con mi parte, pero para que mi hijo pueda quedarse con mis acciones tiene que estar casado si no los lobos que hay dentro de la compañía se comerán a tu padre también, piensatelo cariño, no conoces a esa gente y sobre todo al padre de Claire – dijo James
— No lo siento, ni en sueños que se case con una puta, lo siento – contesté
— !! ELIZABETH ¡¡ -- gritó mi padre
Con el pulso yéndome a mil por hora salí de la casa corriendo en dirección al coche de mi padre llorando como si fuera una niña pequeña, me pare cuando escuché a Helen llamarme mientras corría detrás de mí, me abrazó tal cual lo haría mi propia madre consolandome.
— ¿Qué pasa mi niña, qué te ha hecho mi hijo para que te pongas de esa manera? Ven vamos a sentarnos – me dijo
— Nada Helen perdóname, me he pasado con mi genio lo siento, tú me conoces y sabes que yo no soy así de verdad lo siento — le dije
— Mira Eli, sé que no sueles mentir y sé que mi hijo es buena persona, pero algo ha tenido que pasar entre vosotros para que actues asi, confia en mi, sabes lo mucho que te quiero — me dijo
— Helen no pasa nada de verdad, siento mucho lo que he echo, me casaré con él pero con una condición, por favor nada de sexo, podrás ayudarme con eso, no soporto tenerlo cerca mio – le rogue llorando
Cuando mi asistente se fué de mi despacho me levanté del sillón acercandome enfadada a Mark
— ¿Qué cojones quieres? Aún no he decidido nada – dije
— Tú y yo sabemos cuánto nos amamos y la historia tan bonita que podriamos tener Elizabeth — me dijo Mark
— ¿Qué historia Mark? Tú me violaste y yo no puedo más que odiarte, nadie mejor que tú sabe el daño que me hiciste o qué es lo que no entiendes capullo – dije
Me acerqué a la puerta para abrirla pero acarició con sus dedos mi mejilla cruzando nuestras miradas.
— Siento mucho lo que te hice y como me porte contigo, pero nunca he dejado de amarte – dijo
Mark me rodeó la cintura con sus brazos, nos quedamos mirándonos fijamente a los ojos, viendo como acercaba su boca a la mia, cuando juntamos nuestros labios, el pasado desapareció solo existíamos él y yo en ese momento nada más. El deseo desesperado por sentirnos era muy fuerte, seguimos besándonos pero suavemente sin prisas sujetándome él mi nuca enredando yo mis dedos su pelo, presionó su boca con la mía haciéndome gemir de pasión.
— No voy a parar ahora Elizabeth, te deseo ahora – dijo
— No te detengas Mark, te necesito
Cerró con el cerrojo la puerta empotrandome en ella, me cogió de las nalgas haciéndome poner las piernas alrededor de sus caderas, arrancandome el tanga y haciéndome sentir que por mucho que lo odiara, que era suya y siempre había sido suya, se bajó la cremallera haciéndome notar lo duro que tenía la entrepierna. De una estocada me sentí plena de sus veintidós centímetros haciéndome gritar en su hombro teniéndole que dar un bocado pues sabía que detrás de la puerta estaba mi secretaria. Seguimos besandonos mientras me daba fuertes impulsos diciendome que me amaba y que lo perdonara que habia sido un idiota, pero yo pensaba que lo decia por el calenton del momento, con una mano la metió entre los dos cuerpo y movio sus dedos en mi sexo volviendome loca de placer, llegando a mi climax meti mi cabeza en su cuello y con un mordisco pude gritar mi orgasmo mientras el llegaba al climax pocos segundos despues. Nos dimos un lujurioso y apasionado beso, nuestros labios no podían separarse, lo amé pero quería que sufriera como él me hizo sufrir a mi, no se lo iba a poner tan fácil todo. Me dejo en el suelo con toda dulzura, recogí mi tanga del suelo mientras él se recomponia la ropa, rodeo mi cintura con sus manos sonriendo y mirándome con esos ojazos azules que hipnotizaban.
— ¿Quedamos para cenar? -- preguntó
— Ha sido todo un placer Señor Harper, estaremos en contacto – le dije abriéndole la puerta
— Será una broma ¿no? Me has utilizado para tu beneficio Elizabethz.-- dijo
— Adios Señor Harper y por cierto, la próxima vez que venga que sea para ver a la señorita Kim o el señor Dany, buenos días.
Mark salió de mi despacho con cara de sorpresa y perplejo. Cuando cerré la puerta me doblaba de la risa por ser mi primer paso sin querer y sin esperarlo hacia mi maldita venganza contra él. A los pocos minutos de salir Mark entró sonriendo Kim.
— Has visto qué guapo está Mark, Dios como me gustaria que se fijara en mi y follarmelo aunque el que yo quiero es a Travis – dijo
Unos días después estando en mi despacho, revisando y preparando documentación para un juicio que tenía, mi asistente me avisó que tenía una visita inesperada, la madre de Mark.
– Hágala pasar Lucy, gracias – dije
— Hola cariño – dijo Helen abrazandome cuando entró
— Hola Helen, perdona pero no tengo mucho tiempo, lo siento dime que te trae por aquí — le dije
—-Lo sé mi amor solo queria saber si te has pensado lo de la boda, me preocupa que tenga que casarse mi hijo con alguna cazafortunas, no quiero que ninguna golfa entre en mi casa cariño
— Me lo he pensado y por vosotros acepto la propuesta, os espero el viernes en la tarde aqui en el bufete es el único día que os podré atender, pero Helen espero que el contrato este correcto y que os quede muy claro que si me fuerza o busca sexo conmigo lo denunciare quedando el matrimonio nulo por acoso, por que no se lo consentire – dije
— No te preocupes cariño está todo bien explicado aunque mi marido se quedó un poco extrañado no dije una sola palabra de lo que hablamos, gracias mi niña, el viernes vendremos con nuestro abogado para que se haga todo correctamente y Elizabeth, bienvenida a la familia aunque sea por estos motivos.
Cuando llegó el viernes por la tarde yo estaba muy nerviosa,sabía en el lío que me iba a meter y sabía que Mark no era de los que mantuvieran sus veintidos centimetros dentro de su bragueta, pero sonreí pensando que a lo mejor me daba la oportunidad de dejarlo eunuco y poder ver su cara de !! que me has hecho ¡¡. pensé en sus padres, también ellos no tenían culpa de nada y había trabajado mucho para tener lo que tenían ya que habían empezado desde cero y por culpa del cabrón de su hijo no había derecho que lo perdieran todo de la noche a la mañana, sobre todo yo no lo iba a consentir. Absorta en mis pensamientos entró Kim en mi despacho diciéndome que ya estaban todos en la sala de juntas donde se preparó una especie de pequeño buffet para estar más cómodos. Nos marchamos de mi despacho dirigiéndonos hacia la puerta de la sala de juntas y cogidas las dos del brazo entramos a la sala. Al entrar mi madre y Helen fueron las primeras en sonreír y abrazarme, luego saludé a todos viendo a Mark mirándome con el ceño fruncido. Me senté al lado del abogado de Helen sacando este de una carpeta de su portafolios, era el contrato matrimonial que iba con su original y su copia. Después de leerlo en voz alta y atender todas las preguntas que le hice pues Mark no dijo absolutamente nada, su madre me miró sonriendo como pidiendo mi aprobación.
— ¿Estás de acuerdo cariño? -- me preguntó la madre de Mark
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