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Portada de la novela Una esposa para mi hermano

Una esposa para mi hermano

Daniel es un CEO viudo de 40 años que vive para sus hijos y su empresa, tras haber cerrado su corazón al amor. Su vida cambia cuando Harry, su hermano, convence a Deanna, una joven soprano de 25 años, para fingir un compromiso y evadir una norma familiar. Aunque el trato es una farsa temporal, la química entre ambos surge de forma inevitable. Pese a la diferencia de edad y los secretos que los rodean, este engaño inicial se transforma en una pasión real que los obligará a luchar contra sus miedos y enemigos.
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Capítulo 9

Lo veía y no lo podía creer, lo juro por Dios, no lo podía creer, mi espalda estaba pegada al respaldo del sofá, mi boca y mis ojos estaban tan abiertos que dolía, en realidad aun dolía la mayor parte de mi rostro por los golpes que Asher me había dado, pero por más que quisiera cerrar aunque sea mi boca, no podía, si aún estaba procesando el hecho de ver a un hombre convertirse en lobo frente a mis ojos, ahora estaba… no sé yo cómo estaba, esto no era un lobo, o un hombre lobo, esto era aún más grande que un caballo, más grueso que un oso, pero era un lobo, un gigante lobo gris, casi blanco.

— Dios mío, ustedes también son hombres lobos, o ¡por Dios, debo irme de aquí! cuando Asher me encuentre no solo me matara a mí también a ustedes, Dios, Dios, ¿por qué a mí? —y eso fue todo, colapse como una loca desquiciada, por más que cubrí mi rostro el estúpido gimoteo de mi llanto se filtraba entre mis manos, y los temblores de mi cuerpo se hacían cada vez más violentos.

— ¿No le temes al Alpha que esta frente a ti? —pregunto alguien y podría jurar que era Vito, su voz sonaba incrédula.

— ¿Por qué le tendría miedo si no me ha hecho nada? — pregunte en medio del llanto y no, no estaba loca, desde que era una niña siempre había soñado o mejor dicho creído con que existían las hadas, las sirenas, digo, si alguien escribió de ellas, es porque existían ¿verdad? A demás aun recordaba aquel suceso de años atrás… De acuerdo, quizás si estaba loca.

— Tranquila humana, deja de llorar. — la voz de Dante sonaba profunda.

— No puedo y no me digas humana. —respondí en medio del ataque de llanto que tenía.

— Pero eres humana. —la forma tan despectiva con que hablo, ese tono de voz como si ser humano fuera un crimen, fue lo que provocó que dejara de llorar.

— Pero tú lo haces sonar como si fuera algo horrible, soy humana, nací así, mi nombre es Chloe, ¡CHLOE! ¡llámame por mi nombre y yo te llamara Dante, no hombre lobo! — siempre era mejor estar enojada a estar llorando, esa era mi mejor arma, si me enojaba, no lloraría como una loca desquiciada, ahora estaba de pie, en medio de un gigante lobo y dos hombres que me veían incrédulos, de Dilan no había ni rastro.

— No soy un lobo, ni hombre lobo, ese es mi primo Kek. — dijo sonriendo el peliblanco.

— Oh, bueno, en ese caso tú también eres huma… — mis palabras murieron en mi boca, en el momento que vi como el cabello de Dante se tornaba, rojo y no solo porque su color cambiará, aunque eso sería igual de raro, era el hecho de que se convirtió en fuego.

— Dios, dime que no estás haciendo combustión o que no termine por enloquecer. — Dante dejo salir una carcajada, este hombre se reía de mí.

— No humana, ninguna de las dos cosas, soy un brujo. — mi mente quedo en blanco, esto no era real, Dios, ¿cuándo todo se puso de esta manera?, vi a Dilan convertirse en lobo… pero bien puede ser que mi mente lo imaginara, puede ser que mi mente este imaginando todo esto, quizás la verdad era que Asher me descubrió ese día que envié el correo a la policía y me golpeo, debo estar en coma, o muerta.

— No vere más a mis padres. — dije en un susurro al tiempo que caía una vez más en el sofá, bajo la atenta mirada de dos brujos y un lobo que poco me atreví a mirar.

— ¿Qué? — pregunto Vito, y por un momento pensé si su cabello no era real, nunca había visto un negro tan sólido como ese.

— Estoy en coma, o Asher me mato… — en menos de un parpadeo el lobo estaba sobre mí, o casi, su gran cabeza era lo suficientemente grande como para dejarme inmóvil, sus dientes se lucían con molestia e incluso un poco de espuma salía de su boca.

— ¿Me mataras Kek? — por alguna razón eso me dolió, el pensar que él pudiera matarme, sin embargo, el lobo gimoteo, como si algo le doliera.

— No te hará daño, solo le molesta que nombres al cazador. — baje mi cabeza avergonzada, eso tenía sentido, mi esposo era un cazador, un asesino, temía preguntar a cuantos había atrapado o peor aún… matado.

— ¿En qué piensas? — no me atreví a levantar mi cabeza, saber que Dante era un brujo me inquietaba, en el peor de los casos Kek podría matarme, pero el brujo podría hacerme tantas cosas, ¿era como los brujos de las historias y cuentos de niños? ¿O sería bueno?

— Humana. — dijo aquello como una amenaza, un aviso de que estaba perdiendo la paciencia.

— Pienso que debería regresar a mi hogar, ya es muy tarde. — dije en un susurro, la verdad era que estaba impactada con todo esto, me llevo un mes procesar lo de Asher, o mejor dicho lo estaba procesando y ahora… tenía mucho más en que pensar.

— ¿No nos temes? — la pregunta de Vito al fin me saco de mi aturdimiento, y levante mi rostro.

— Creo que no. — respondí viéndolo a los ojos.

— ¿Por qué? — al parecer mi respuesta lo molesto.

— Se de lo que el humano es capaz de hacer, dos brujos y un lobo… si quisieran matarme ya lo hubieran hecho.

— Soy vampiro, no brujo. — ahora comprendía todo.

— ¡¿Me van a matar verdad?! Me están diciendo todo esto porqué me mataran. — Vito hizo un ruido demasiado extraño como un siseo de serpiente o algo por el estilo, mientras que Date dejaba ver más fuego en su cabello y el lobo volvía a mostrar sus dientes, estaba perdida, lo sabía, me matarían, entonces… si ellos existían… también ella. Lleve mi mano al escote de mi camiseta, y la adentre llevándola justo a donde estaba la cicatriz de mi hombro.

— ¡Kiyomi te necesitó, paga tu deuda! — grite acurrucándome en el sofá, mientras veía como sus rostros se distorsionaban mostrando su confusión y entonces todo brillo en un verde jade, que me segó por un minuto.

***

Los tres primos estaban aturdidos, la humana había desaparecido frente a sus ojos, lo peor era que ellos habían perdido el control ante los dichos de su compañera, ¿Cómo podía creer que la matarían? ¿Cómo podía ser que aun nombrara al cazador? Y lo peor ¿Cómo no lo había rechazado si el intento matarla?

El Alpha volvió a ser un humano, su furia se desvaneció igual que su mate.

—¿Que fue eso? ¿Dónde está? ¿Por qué no la huelo? — Kek estaba alterado, pidiendo explicaciones a Dante ya que este era el mayor de todos.

— No lo sé Kek, eso no fue magia de brujos. — respondió completamente exasperado el peliblanco.

— Ella nombro a Kiyomi. — dijo aun en shock Vito.

— Es imposible, Dante retrocede el tiempo. — Kek dio la orden y se transformó una vez más en lobo, pero su primo no hizo nada.

— Dante. — apremio Vito, también ansioso por no sabe dónde estaba su compañera.

— No puedo, sea donde sea que este, no puedo retroceder el tiempo y sacarla de allí.

— Imposible. — Dijo el vampiro.

La joven apareció frente a una cabaña de gran tamaño, hecha de madera sólida, en un bosque muy diferente al que rodeaba su nuevo hogar.

— Chloe. — giro asustada al escuchar su nombré, pero entonces la vio.

— Kiyomi. — dijo aturdida por la belleza de la mujer. — en verdad eres una ninfa. — continúo hablando maravillada.

— Claro, te lo dije aquel día, solo que no lo creíste.

— Ahora lo sé, los vi… hombres lobos, brujos y… vampiros. — la ninfa que no era otra que la tía de Kek, Vito y Dante, la vio con preocupación, la joven humana había pedido su ayuda, pero la ninfa no sabía que estaba escapando de seres sobre naturales.

— Bien querida, ven conmigo, creo que estas en shock, lo mejor es que descanses y te alimente, ya habrá tiempo para charlar.

— No creo que pueda descansar. – rebatió en un susurro, pero Kiyomi solo le sonrió.

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