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Portada de la novela No Soy Tu Luna

No Soy Tu Luna

Amethyst, una huérfana de origen humilde, anhelaba que Mason, su compañero de infancia, resultara ser su pareja predestinada. Sin embargo, él la rechaza cruelmente por una mujer de estatus superior. Tras la humillación, ella se refugia en el bosque, donde un misterioso encuentro le revela que es heredera de una de las cinco familias más poderosas del mundo. Aunque el dolor la marcó, a Amethyst le espera un destino glorioso y lleno de esperanza.
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Capítulo 1

Amethyst

¿Alguna vez has deseado algo totalmente inalcanzable?

Yo sí.

Pero en aquel momento no me parecía inalcanzable. Estaba al alcance de mis manos pero con el paso de los años, me fui dando cuenta de que los deseos no se hacen realidad. Existen para darnos sensación de consuelo para seguir adelante, una falsa esperanza.

Desde el comienzo de esta miserable vida, solo he experimentado dolor. Físico o emocional, duelen por igual. Mi patética vida empezó tras ser abandonada en la puerta del orfanato de la manada Stone Hearts. La casa no era enorme, pero llegó a albergar a más de veinte cachorros a lo largo de los años.

Solo quedaban diez.

Siempre ha habido cierto estigma asociado a ser huérfano en esta manada. Tus padres no te querían y te habían abandonado como si fueras basura. Aquí se ha tratado siempre a los huérfanos como esclavos, ya sean adultos o niños. Me ridiculizaron y maltrataron desde los cinco años. No todo el mundo es capaz de sobrevivir a esto, de ahí que el número haya bajado de veinte a diez. Es un milagro que yo haya sobrevivido hasta los dieciséis.

Ha llegado el día en el que voy a encontrar a mi pareja.

Y quiero que sea Mason Price, el hijo del Alfa.

No, no estoy delirando.

Mason y yo éramos mejores amigos cuando éramos más jóvenes, él era el único que me protegía del maltrato. Golpeaba a cualquiera que me lastimara y decía que deseaba que fuésemos pareja para poder estar juntos para siempre.

Sin embargo, cuando comenzó su entrenamiento Alfa a los ocho años, todo cambió. Se volvió como todos los demás o incluso peor. Todavía me aferraba al deseo de que fuese mi pareja y de que estábamos destinados a serlo.

No fui a la escuela ese día porque la ceremonia de emparejamiento era esa noche. Mi única fuente de felicidad era Mason: todo en él era embriagador, su encanto era contagioso, nunca podrías decirle que no. Siempre era atento y amable, pero no sé por qué conmigo había dejado de serlo: había pasado a estar en su lista negra.

Mi mejor amiga Esmory no ha querido venir. No sé qué es peor, enfrentarnos a los futuros líderes de la manada o quedarnos en ese manicomio embrujado al que llamamos hogar. Esmory prefiere los fantasmas y demonios más que Mason y su pandilla.

Son unos pendejos que se meten con los huérfanos. No bromean: una vez la golpearon tanto que no pudo moverse en un mes, incluso teniendo las habilidades para curar que tiene. Desde ese momento mantiene un perfil bajo, evita cualquier contacto y apenas viene a la escuela.

El resplandor de la luna destacaba sobre el cielo oscuro, iluminándonos. El aroma de las hojas frescas y la lluvia llegaba a mi nariz, y podía sentir a Jade ronronear en mi mente.

"Jade, tengo la sensación de que a partir de ahora nuestras vidas van a cambiar", le dije sonriendo.

Jade me contestó mientras se acurrucaba más conmigo. 'Lo mismo digo, morado'

Me hace gracia el apodo que me ha puesto. Es por el color de mis ojos: hay quien cree que es fruto de la magia negra, ya que nadie los tiene del mismo color. Era una de las razones por las que más se habían metido conmigo: la chica de ojos raros.

De pronto percibí un olor como a pino y bayas. Un olor desconocido para mí, adictivo y que desorientaba mi mente. Me sentí atraída hacia él, Jade en alerta máxima mientras su lengua se anticipaba.

Siguiendo el olor adictivo, que se hace más potente a cada paso, me encontré cara a cara con mi deseo.

'Tu pareja' dijo Jade.

Su cabello rubio arena despeinado ocultaba su frente. Una simple camisa blanca marcaba cada músculo, sus bíceps salpicados de venas verdes. Pantalones de chándal grises y pies descalzos, listo para la noche en busca de su pareja.

Su mirada de ojos marrón chocolate hacía que me derritiese, pero no de amor, sino de odio e ira. Lava fundida acumulándose en esos ojos mientras gruñía y gritaba en ese tono alfa: "¡J*ER NO!".

El terror trepaba por mi espina dorsal, inundando mis huesos y acelerando mi corazón. La ira tomando el control hasta que su piel bronceada se volvió roja. "Mason..."

"CÁLLATE" rugió.

Su pecho subía y bajaba, casi podía ver humo salir de sus oídos. Jade me arañaba, visiblemente triste y molesta por el tono de su voz. Era extraño, ella nunca se acobardaba de miedo, pero en ese momento estaba a punto de que la tierra me tragase.

Mason se acercaba, su olor me producía placer y miedo a partes iguales. "De todas las personas que hay en el mundo, tenías que aparecer tú"

Las palabras se atascaban en mi garganta. "Somos compañeros, podemos estar juntos ahora", susurré, sabiendo que la multitud nos rodeaba.

Su risa parecía la de un demonio. "Tú. Mi pareja. NUNCA. No quiero que una pequeña huérfana patética sea la luna de esta manada. No eres digna de ese puesto; ni siquiera eres digna de mi presencia"

Me dolía el pecho, de mis labios escapó un sollozo. Jade gemía en mi mente, y su figura se distorsionaba por las lágrimas. Lo que quería decir se acumulaba en la punta de mi lengua pero no era capaz de hablar.

Britney, al lado de Mason, con su melena rubia que le llegaba hasta la cintura, clavó su mirada de penetrantes ojos azules en mí. Él rodeaba su cintura con su brazo, atrayéndola hacia él. Jade gruñía en posesión de su pareja, pero a Mason no le importábamos ni yo, ni Jade, ni el dolor que causaba.

"Britney es apta para ser luna, ella es mi pareja y tú, Amethyst, no eres nada".

El fuego inundaba mis venas y mi visión se nubló cuando le escuché decir: "Yo, Mason Price, futuro alfa de la manada Stone Heart, te rechazo, Amethyst".

El dolor era insoportable, como si mi corazón estallara en pedazos. Se intensificaba, se disparaba a través de mi cojera y hacía que cada parte de mi cuerpo doliera.

"Recházame ahora, para que podamos terminar con esto", sentenció Mason.

"No", respondí.

Esto alimentó su ira y antes de que pudiera reaccionar, el puño de Mason golpeó mi mejilla. Sentía mis huesos romperse, todo mi cuerpo acabó en el suelo. Me dolía todo, era insoportable, pero él no dejaba de patearme en el estómago. Las costillas se iban rompiendo una a una, impidiéndome respirar. Todo se volvía borroso, el tiempo interminable y la t*rtura no cesó hasta que agarró mi cabello y tiró de mí para mirarme. Su figura se veía borrosa mientras luchaba contra la oscuridad.

"Recházame ahora o te mato", dijo furioso.

Tosiendo, con sangre inundando mi boca respondo: "Yo, Amethyst, te rechazo, Mason Price"

Si sentía un poco de dolor, lo ocultaba muy bien. Aunque en realidad, nunca le había importado.

Jade aullaba y yo no luchaba contra el dolor, la t*rtura era agonizante. No sentía nada más que dolor, era abrumador y asfixiante.

Mason se reía desde la altura, encima de mí. "Será mejor que te mantengas fuera de mi vista, si no lo haces, no pararé hasta matarte"

Al toser, la cabeza me dolía como si me golpeasen con ladrillos. Todos se iban dispersando como hormigas mientras mi cuerpo maltrecho yacía contra el suelo. Todo destruido en una noche, Mason ansiaba matarme y que yo siguiera con vida... era solo una cuestión de tiempo.

'Tenemos que irnos, morado' Jade gruñió con fuerza, pero me trataba con delicadeza.

Me prestó un poco de su fuerza para intentar levantarme. Tras el quinto intento, miré el bosque, oscuro y aterrador. Encerraba lo desconocido y eso me aterrorizaba, aunque prefería enfrentarme a lo desconocido que quedarme en aquel lugar.

'Lo siento, Jade'

Ella sabía lo que estaba a punto de hacer. La estaba haciendo convertirse en vagabunda, lo peor de lo peor.

'No te preocupes, morado, nos tenemos la una a la otra', me consoló.

Le sonreí con mi rostro roto, dejando que Jade tomara las riendas y se transformara en mi lobo.

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