Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Mole de Olla y Traición

Mole de Olla y Traición

Sofía creía vivir un matrimonio sólido hasta que el aroma del mole de olla se volvió el presagio de su ruina. Tras una década juntos, descubre que Mateo, su esposo, ha tejido una red de engaños con su colega Carla y una joven becaria. El plan es cruel: hacerla pasar por inestable para justificar su abandono. Ante esta humillante traición, la talentosa chef decide dejar atrás el dolor y diseña una fría estrategia para vengarse de quien intentó destruir su vida.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

El aroma especiado del mole de olla llenaba cada rincón de nuestro pequeño departamento, un olor que antes era sinónimo de hogar, de celebración, pero que últimamente parecía irritar a Mateo. Llevábamos diez años juntos, desde la universidad, y yo, Sofía, una chef que amaba la cocina tradicional mexicana más que nada, había aprendido a medir su estado de ánimo por cómo reaccionaba a mis platillos.

"¿Otra vez con esos olores tan fuertes, Sofía? Llego muerto de la chamba y la casa huele a fonda," dijo Mateo al entrar, arrojando su maletín de ingeniero de software al pie del sofá. Ni siquiera me miró.

Su voz tenía un filo que no era nuevo, una impaciencia que se había vuelto constante en los últimos meses.

"Es tu favorito," respondí desde la cocina, intentando que mi voz sonara alegre, ignorando la punzada en mi pecho. "Pensé que te gustaría una cena especial."

"Estoy cansado, Sofía. Solo quiero algo rápido, no un banquete."

Me quedé quieta, con la cuchara de madera en la mano. El vapor del mole me empañó las gafas. Ya no importaba cuánto me esforzara, nada parecía suficiente.

Mientras él se duchaba, el sonido del agua corriendo era un ruido sordo que no lograba acallar mis pensamientos. Su teléfono, olvidado en la mesita de centro, vibró y se iluminó. Siempre lo dejaba por ahí, pero algo era diferente esta vez. Cuando me acerqué para ponerlo a cargar, noté que la pantalla pedía una contraseña. Mateo nunca usaba contraseña.

Sentí un frío recorrer mi espalda. ¿Desde cuándo tenía secretos para mí?

Justo en ese momento, la pantalla se iluminó de nuevo con una notificación. Un mensaje de una tal "Carla" . No necesité desbloquearlo para leer el avance en la pantalla de bloqueo.

"Extrañándote. ¿Cuándo nos vemos?"

Mi corazón se detuvo. Carla. Su compañera de trabajo. La joven y ambiciosa de la que a veces hablaba, siempre con un tono que yo no sabía descifrar.

Me quedé paralizada, mirando esas palabras que destrozaban diez años de mi vida en una sola frase. El teléfono se oscureció, pero las palabras seguían grabadas en mi mente.

Escuché el agua de la ducha detenerse. Con manos temblorosas, dejé el teléfono exactamente donde estaba y volví a la cocina, mi cuerpo moviéndose en piloto automático. Mi mente era un torbellino. Tenía que fingir que no había visto nada.

Cuando Mateo salió del baño, envuelto en una toalla, yo estaba sirviendo el mole en los platos, como si nada hubiera pasado.

"Huele bien," dijo, su tono un poco más suave, quizás por la ducha.

Asentí, sin poder mirarlo a los ojos.

Nos sentamos a la mesa en silencio. Él comía con apetito, ajeno a la tormenta que se desataba dentro de mí. Recordé las primeras veces que le cociné este platillo. Sus ojos brillaban, me decía que mis manos hacían magia, que era la mejor chef del mundo. Me besaba con sabor a chile y especias, y me prometía que siempre estaríamos juntos, construyendo una vida.

¿Dónde había quedado ese hombre? ¿En qué momento se convirtió en este extraño que compartía mi cama pero guardaba su corazón, y su teléfono, bajo llave?

La rabia empezó a burbujear debajo del dolor. No podía quedarme así. Necesitaba saber.

Mientras él estaba distraído viendo las noticias en su tablet, tomé su teléfono con una excusa tonta.

"Voy a pedir el súper, ¿me prestas tu cel? El mío no tiene pila."

Él asintió sin levantar la vista. Me fui a la habitación, con el corazón latiéndome en los oídos. No sabía la contraseña, pero podía responder desde la pantalla de bloqueo. Con dedos que apenas me obedecían, escribí una respuesta corta y provocadora al mensaje de Carla.

"¿Quién eres?"

Lo envié. Esperé, conteniendo la respiración. La respuesta fue casi instantánea.

"Jaja, qué gracioso. Soy yo, Carla. Oye, mi coche no arranca y estoy cerca de tu casa. ¿Puedo subir un momento a esperar la grúa? Me estoy congelando."

Mi sangre se heló. ¿Estaba cerca? ¿Qué tan cerca? Esto no podía ser una coincidencia.

Antes de que pudiera procesarlo, el timbre sonó. Un sonido agudo y estridente que pareció perforar el silencio de la noche.

Mateo gritó desde el comedor: "¡Sofía, abre la puerta! Debe ser el repartidor de la paquetería."

Caminé hacia la puerta como una autómata. Miré por la mirilla. Era ella. Carla. Joven, bonita, con una sonrisa triunfante en los labios, como si supiera perfectamente que yo estaría al otro lado.

Abrí la puerta.

Ella me miró de arriba abajo, su sonrisa flaqueó un poco al verme.

"Hola, busco a Mateo," dijo, con una voz falsamente dulce.

"Está ocupado," respondí, mi voz más firme de lo que esperaba. "Pero yo te estaba esperando."

Su confusión fue evidente. Le mostré la pantalla del teléfono de Mateo, con su conversación.

"¿Así que tu coche no arranca?" pregunté, arqueando una ceja. "Qué conveniente."

Justo en ese momento, Mateo apareció detrás de mí.

"¿Carla? ¿Qué haces aquí?" Su rostro palideció al ver su teléfono en mi mano y a su compañera en nuestra puerta. El rompecabezas se armó frente a sus ojos, y el pánico se apoderó de su expresión.

"Tu… amiga," dije, girándome para enfrentarlo, mi voz goteando sarcasmo, "vino a esperar la grúa."

El aire se llenó de una tensión insoportable. Los tres nos quedamos en silencio, un triángulo de traición y mentiras expuesto bajo la luz fría del pasillo.

"Sofía, no es lo que parece," balbuceó Mateo, intentando tomar mi brazo.

"Ah, ¿no?" Me reí, un sonido seco y amargo. "¿Entonces qué es, Mateo? ¿Una junta de trabajo a las diez de la noche en nuestra casa?"

Carla, recuperando la compostura, intervino. "Mateo solo estaba siendo amable. Mi coche de verdad se descompuso."

"Claro," dije, mirándola fijamente. "Y por eso le escribes 'extrañándote' . Debe ser el nuevo código de la oficina."

Mateo nos miraba a las dos, atrapado. "Carla, creo que es mejor que te vayas," dijo, su voz temblorosa.

"No tan rápido," lo detuve. "Quiero que me expliques. Aquí, ahora."

La discusión que siguió fue un torbellino de acusaciones, negaciones débiles y mentiras patéticas. Mateo intentaba minimizarlo todo, diciendo que era un malentendido, que Carla solo era una compañera necesitada. Pero sus ojos no podían ocultar la culpa. La relación, que yo había cuidado con tanto esmero durante una década, se estaba desmoronando frente a mí, y yo era la única que parecía dispuesta a gritarlo. El mole se enfriaba en la mesa, un triste recordatorio de un amor que ya no existía.

También te puede gustar

Portada de la novela Contrato matrimonial con CEO
8.1
Tras un largo exilio en Los Ángeles, regreso a Brasil marcado por el fallecimiento de mi gemelo, Fernando. Él siempre fue el preferido, arrebatándome incluso a Lara, la mujer que amé. Ahora enfrento una empresa familiar en ruinas y descubro que su triunfo fue una farsa de corrupción. Al reencontrarme con Lara en el funeral, el pasado resurge. Debo rescatar el legado de mi padre y desentrañar el misterio tras el accidente de mi mayor rival.
Portada de la novela Destino Escrito de Nuevo
8.0
Tras perecer en la indigencia por el engaño de Ricardo y Carmen, Sofía regresa inexplicablemente al pasado en la Hacienda Rojas. Situada en el día de su compromiso y con la memoria de su tragedia previa, decide no repetir su ruina. Frente a su abuelo y sus detractores, rompe con lo establecido y elige vincularse a Mateo Garza, el tosco adversario de su linaje. Bajo el sol de Jalisco, ella buscará venganza y un nuevo amor para alterar su fatalidad.
Portada de la novela El Veneno de Su Amor
8.0
La vida de la artista Sofía Montoya se desmorona cuando su romance con el magnate Mateo Vidal resulta ser una cruel trampa. Tras la difusión de un vídeo íntimo orquestado por Isabella, la prometida de Mateo, Sofía enfrenta el repudio de su padre y atroces torturas bajo la mirada de su amante. Después de sobrevivir a duras penas a un intento de asesinato en el hospital, la joven decide huir de la traición y el desprecio para forjar un nuevo destino desde cero.
Portada de la novela Enamorada del hijo del jefe
9.3
Mi futuro profesional está en manos de Fernando Crawl, el rebelde heredero de mi superior. Como mujer decidida, acepto el reto de guiar a este arrogante playboy por el bien de mi carrera, pero su magnetismo termina venciéndome. Tras una noche de pasión prohibida en el trabajo, mi vida se desmorona. No solo he arriesgado mi puesto por un romance con mi aprendiz, sino que ahora enfrento el mayor caos posible: estoy embarazada de un hombre inalcanzable.
Portada de la novela Encuentro Extraño
9.1
Carmen Esmeralda ha pasado su vida encerrada por una madre codiciosa que planeaba venderla en matrimonio. A los 24 años, huye a Hamburgo para estudiar y comenzar de cero. Allí descubre el amor con Zack Duarte y busca ayuda profesional para superar sus profundos traumas. Tras enfrentar a su familia y buscar la independencia junto a Zack, la pareja deberá superar peligrosos obstáculos antes de poder disfrutar de la libertad y la paz que tanto anhelan.
Portada de la novela Entre el amor y la venganza
9.3
Es la historia de una chica que a los 16 años conoce un hombre guapo diferente, ella tiene dos hermanas idénticas a ella, son trillizas, pero la vida que llevan no les permite mostrarse a las tres juntas en público, son hijas de uno de los mayores capos de mafia, el lidera carteles en Rusia y estados unidos, por una tragedia del pasado tiene un enemigo a muerte que tiene un solo heredero. Mariana la hermana mayor de las trillizas, se enamora de Dante, hijo heredero del otro cartel, juntos pasaran por muchas pruebas pues el padre de Dante al descubrir su relación hace mil cosas malas para destruirlos. Ellos en su primera noche juntos Mariana queda embarazada, y Dante nunca se da cuenta de eso, pues su padre le hace creer que ella jugaba con él y solo quería matarlo para quedarse con su territorio, a ella el padre de Dante le roba su hijo y lo mata, le manda evidencia de que él que lo hizo fue Dante, ella jura vengarse de él a toda costa.