Portada de la novela Mis gemelos alfa posesivos

Mis gemelos alfa posesivos

8.8 / 10.0
En Mis gemelos alfa posesivos, Sophia Drake busca libertad, pero su destino se une a los gemelos Ashford. Esta novela de romance y werewolf explora secretos oscuros y traumas en una historia de identidad ideal para quienes buscan leer fiction fantasy romance books y young adult fiction romance books.
Resumen de Mis gemelos alfa posesivos
Sophia Drake se traslada de ciudad para terminar el bachillerato, con la esperanza de cumplir dieciocho años y escapar de su hogar roto. Su plan se complica al conocer a los hermanos Ashford, unos gemelos con un magnetismo irresistible del que no logra huir. En este nuevo escenario, Sophia enfrenta traumas del pasado que ponen a prueba su esencia. Rodeada de enigmas y dolor, debe decidir si escapar de nuevo o luchar por tomar las riendas de su vida.
Leer más

Mis gemelos alfa posesivos Capítulo 1

Llegamos a la casa antigua y destartalada, y a pesar del mar de tristeza que me había ahogado últimamente, sentí un destello de emoción. El lugar no era nuevo ni lujoso, pero sí más de lo que esperaba.

Nos habíamos mudado de California, donde vivíamos en un apartamento de dos habitaciones en la peor parte de la ciudad, por lo que caminar al trabajo cada día se había convertido en una pesadilla constante. Aunque estaba agradecida por el cambio, no podía evitar esperar lo peor.

Llevaba tres años viviendo con mi madre y su esposo, y odiaba cada segundo. Mi maravillosa abuela me crio durante la mayor parte de mi vida, hasta que falleció hace unos años. Mi madre, quien insistía en que la llamara Lauren, como si yo fuera una extraña que se había encontrado en la calle, fue la única familiar que quedaba para acogerme.

Ella y yo no teníamos ningún tipo de relación: fingía que yo no existía y yo me mantenía fuera de su camino. El verdadero problema era su esposo, Darren, quien bebía demasiado y se convertía en un completo imbécil cuando lo hacía. Por eso mantenía mi distancia con él cuando se pasaba con el trago.

Nos mudamos a Georgia porque Lauren recibió una oferta de trabajo. Su esposo apenas podía mantener un empleo, así que ella pagaba la mayoría de los recibos. Normalmente, yo trabajaba medio tiempo y usaba mis ganancias para comprar las cosas básicas que mi madre se negaba a darme.

La nueva casa era mucho más grande de lo que esperaba, con la pintura blanca descascarada y un porche torcido que sobresalía al frente. Lo único que me emocionaba de esa mudanza era tener por fin mi propia habitación. En California, mi "habitación" era el comedor que no usábamos bloqueado por una cortina, ya que Darren insistía en que necesitaba el segundo dormitorio como oficina.

Salí del auto, me estiré y me colgué la mochila al hombro mientras caminaba hacia el porche. Ya escuchaba a mi madre y a su esposo discutiendo, pero había aprendido a ignorarlos. El porche de madera crujió bajo mis pies, pero no me importó. Darren solo salía de la casa para ir a la licorería, así que tendría mucho tiempo para mí en esa entrada.

Lauren abrió la puerta principal y la seguí al interior, con Darren adelante. Sin perder tiempo, subí a mi habitación.

"El cuarto más pequeño, Sophia. No lo olvides", me recordó mi madre, como si pudiera hacerlo.

Al instante me sentí agradecida de encontrar un baño cerca de mi habitación. Sonreí cuando vi la habitación de ellos y noté que tenían su propio baño conectado, lo que significaba que Darren me dejaría en paz por una vez. Tenía la costumbre de manosearme cuando estaba borracho, pero era fácil escapar de él cuando estaba en ese estado.

Entré a mi cuarto y observé la pintura descascarada de las paredes. En cuanto encontrara trabajo, podría hacer que ese lugar fuera más habitable. De hecho, había ahorrado un pequeño fondo desde que tuve edad para trabajar. Aunque era una estudiante con excelentes calificaciones, necesitaba un plan de respaldo por si no conseguía una beca. La idea de escapar de ese lugar en cuanto cumpliera dieciocho años siempre estaba presente en mi mente.

Entonces dejé caer la mochila al suelo y miré a mi alrededor. La habitación era pequeña, pero tenía una puerta que funcionaba y cuatro paredes. Una destartalada cama matrimonial se alzaba contra la pared del fondo, junto con una polvorienta cómoda de roble. Después bajé corriendo y saqué mi maleta grande del maletero del auto de Lauren, la cual me costaba cargar. Ellos seguían discutiendo, lo que me dio tiempo de sobra para subir la maleta por las escaleras.

Todo lo que necesitaba cabía cómodamente en mi maleta. No tenía mucha ropa, pero me había acostumbrado a ese triste hecho.

Metí las prendas en la polvorienta cómoda y saqué un atuendo para ir a la escuela al día siguiente. Lauren no perdió tiempo en inscribirme en la escuela pública local. Haría cualquier cosa con tal de sacarme de la casa y mantenerme alejada de su esposo. Después me metí mi tarjeta de débito en el bolsillo trasero y bajé corriendo. Mi madre estaba de espaldas, discutiendo con Darren mientras él instalaba el pequeño televisor en la sala.

"¿A dónde crees que vas?", espetó Lauren, volviéndose hacia mí cuando abrí la puerta principal. Resistí la tentación de poner los ojos en blanco. Antes nunca le importaba a dónde iba. ¿Por qué ahora sí?

"Voy a buscar algo para cenar", le respondí, encogiéndome de hombros. Hacía mucho tiempo que dejé de cenar con ellos. Desde que el tribunal la nombró mi tutora legal hasta que cumpliera dieciocho años, me negué a darle ni un centavo del dinero que ganaba con mi trabajo, y me mantenía como podía.

"Tráeme un six-pack", soltó Darren, entrecerrando sus ojos pequeños y brillantes hacia el televisor. Apreté los dientes.

"Tengo diecisiete años", repliqué, dando media vuelta y saliendo por la puerta principal, ignorando los murmullos de ese hombre.

Salí a la calle principal y suspiré. No tenía ni idea de a dónde iba. Al cabo de un momento, decidí ir a la derecha, con la esperanza de encontrar una gasolinera para comprar una bolsa de papas fritas y una botella de agua.

Después de caminar unos quince minutos, suspiré aliviada cuando vi aparecer una pequeña tienda. Esa era una de las cosas que extrañaría de California. Ahí podías caminar en cualquier dirección y encontrar una gasolinera o un supermercado.

Dentro de la tienda mal iluminada, saludé a la cajera, una chica no mucho mayor que yo. Tomé una bolsa de papas fritas, un par de botellas de agua y una barrita de granola, y me dirigí a la caja.

"Hola, ¿sabes dónde está la Escuela Secundaria Waltzlake?", le pregunté mientras pasaba mi tarjeta. La chica, con el pelo negro azabache veteado de verde, asintió.

"Solo tienes que seguir esta calle hasta llegar al semáforo y girar a la izquierda. No tiene pierde".

"Gracias", sonreí, tomando mi recibo.

"¿Eres nueva por aquí?", me preguntó con una sonrisita.

"¿Se me nota tanto?", inquirí, soltando una risa.

Ella asintió. "El pueblo es bastante pequeño. La mayoría de la gente vive más lejos, en el bosque".

"¿Por qué no vivir en el pueblo?", le pregunté, frunciendo el ceño.

"A la gente de aquí le gusta su privacidad". Se encogió de hombros.

Salí de la tienda, confundida y recelosa. Sus palabras no me daban muchas esperanzas para mi primer día de clases al día siguiente. Si ese pueblo era tan pequeño como ella insinuaba, yo no pasaría desapercibida. Pero como solo me quedaba un año más de escuela, mi plan era aguantarme y escapar de Lauren y Darren en cuanto cumpliera dieciocho.

El sonido de mi viejo despertador me levantó. Eran las seis de la mañana, lo que me dejaba tiempo de sobra para prepararme y caminar hasta la escuela. Mi madre ya estaría en el trabajo y su esposo solía dormir hasta las once de la mañana o más tarde. Salí a hurtadillas de mi habitación y entré al baño, haciendo el menor ruido posible. Darren era una auténtica pesadilla si lo despertabas.

Me peiné mi largo pelo café chocolate, notando lo diferente que era del cabello rubio claro de la familia de Lauren. Mi heterocromía me hacía destacar aún más, con un ojo de un azul increíblemente claro y el otro de un intenso café chocolate. Mi abuela rara vez hablaba de mi padre, pero cuando lo hacía mencionaba que él tenía la misma condición. Tenía la sospecha de que por eso Lauren, mi propia madre, no me quería. Algo malo había ocurrido entre ella y mi padre, lo que provocó que él nos abandonara.

Cada mes, la abuela recibía un misterioso cheque a mi nombre, pero desde que me mudé con Lauren, ella los usaba para sí misma y para su esposo. Me miré al espejo y fruncí el ceño, sintiéndome como un bicho raro. En mi antigua escuela tenía amigos, pero siempre había acosadores que se burlaban de mi condición. Me llevó mucho tiempo aceptar y encontrar la belleza en mi singularidad.

Me puse un atuendo sencillo: jeans ajustados, una camiseta blanca de tirantes y una chaqueta negra, para pasar desapercibida. Tomé una barrita de granola, salí de casa y caminé hasta la escuela, siguiendo las instrucciones de la chica. Cuando llegué, encontré el estacionamiento casi lleno. Los estudiantes bajaban de sus autos y se dirigían a las puertas principales. Las conversaciones llenaban el aire.

Me mezclé con la multitud, tratando de pasar inadvertida. Mi primera parada fue la oficina, fácilmente identificable por un gran cartel que colgaba del techo. Una mujer regordeta con un suéter morado me saludó con una sonrisa. "¿Eres nueva aquí?".

Asentí y le dediqué una pequeña sonrisa. "Sophia Drake".

"Hermoso nombre", me respondió mientras hojeaba unos papeles. "Aquí tienes, señorita Sophia".

"Gracias", le respondí, tomando los papeles y dándome la vuelta para irme.

Mientras miraba mi horario de clases, choqué con alguien. Fue como estrellarme contra una pared de ladrillos, pero el fuerte olor a colonia masculina indicaba lo contrario. Caí al suelo con un ruido sordo y el pasillo se quedó en silencio de repente. Al levantar la vista, vi a dos gemelos muy grandes y furiosos. Parecían sacados de la portada de una revista más que de una escuela.

Continuar leyendo

Tabla de contenidos de Mis gemelos alfa posesivos

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede gustar

Novelas de Nuevo Lanzamiento

Portada de la novela El Elegido del Mafoso
8.8
La existencia de Romano Carlucci se desmorona entre sangre y tormento. Tras presenciar el cruel exterminio de su linaje mientras permanecía cautivo, solo el anhelo de revancha le impide rendirse ante la muerte. Un estallido imprevisto interrumpe su ejecución, transformando el escenario en ruinas. En medio de la devastación, un enigmático cabecilla criminal lo descubre y, con una orden implacable, decide tomar posesión de él, forjando un destino oscuro y letal.
Portada de la novela El Jefe está Obsesionado
8.4
Isaac Alexander, líder de una prestigiosa firma de inversiones, vive cautivado por una misteriosa mujer que trabaja en el edificio contiguo. Lo que comenzó como una observación casual desde su despacho se ha tornado en una fijación profunda e inevitable. Incapaz de resistirse a la fascinación que le despierta esa desconocida, el influyente ejecutivo decide abandonar las sombras para intentar conquistarla y hacer realidad sus fantasías.
Portada de la novela El Marco del Marido, la Feroz Justicia de la Esposa
8.2
Álex Cárdenas, un fiscal de élite, traicionó a su esposa al incriminarla para salvar a su exnovia. Tras tres años de injusto encierro en Santa Martha Acatitla, ella recupera su libertad transformada en una mujer distinta. Durante una cruel fiesta, su marido la humilla hasta dejarla al borde de la muerte. Mientras Álex protege a Catalina e ignora su agonía, la protagonista jura una venganza implacable para arrebatarle su carrera y su honor profesional.
Portada de la novela ¿¡El Padre de Mi Hijo es el Hombre Más Poderoso del Mundo?!
9.1
El día de su boda, Kayla descubre la infidelidad de su prometido y, por azares del destino, acaba pasando la noche con un desconocido. Este encuentro fortuito la deja embarazada del hombre más rico y poderoso, quien es además el tío de su antiguo novio. Pese a sus intentos de huida, el influyente magnate la reclama legalmente como su mujer. Mientras su ex suplica otra oportunidad, ella deja claro que ahora está bajo la protección del único hombre al que todos temen.
Portada de la novela Entre el amor y el poder
8.1
Lucía Estrada toma las riendas del negocio familiar con la ambición de dominar el sector, pero se enfrenta al implacable Alejandro Valverde. Como CEO de la firma rival, él representa su mayor desafío profesional. Pese a la hostilidad laboral, una pasión inevitable surge entre ambos. Atrapados en una red de secretos y ambición corporativa, deberán decidir si resguardan su poder o lo arriesgan todo por un amor que desafía la lógica del mercado.
Portada de la novela Mi chica atrevida
9.0
Mi hermano fue encuadrado en la cárcel, pero él era inocente. La única forma de salvarlo era pedir ayuda de Derrick Morgan, el joven líder de la Familia Morgan. Estaba dispuesta a hacer todo lo posible, incluso si tenía que pasar mi primera noche con él en un auto. Derrick estaba satisfecho con mi desempeño, así que mi hermano estaba a salvo. Las cosas parecían ir por buen camino hasta que descubrí que estaba embarazada. Decidí decírselo al padre de mi bebé, solo para descubrir que se casaría con otra mujer en tres días. No debería perturbar su felicidad. Pero, ¿cómo podría renunciar a mi propio niño? Además, también estaba enamorado de este tipo rico y dominante. Entonces, el día de su boda, me puse el vestido de novia, esperando que él eligiera entre su prometida y yo...
Capítulos
Leer ahora
Compartir