Portada de la novela Mil identidades ocultan la ira de la heredera talentosa

Mil identidades ocultan la ira de la heredera talentosa

7.9 / 10.0
Tras años de desprecio, Denise vuelve con su familia biológica anhelando afecto, pero solo halla humillaciones. Al ser obligada a entregar sus éxitos académicos a su hermana adoptiva, comprende que jamás será aceptada y rompe todo vínculo. Ahora, como experta en artes marciales, políglota, médica de renombre y diseñadora de élite, resurge con un poder implacable. Nadie en su antiguo hogar volverá a pisotear su dignidad ni a ignorar su enorme talento.

Mil identidades ocultan la ira de la heredera talentosa Capítulo 1

"¡Denise, qué cruel eres! ¿Te das cuenta de lo que le has hecho a tu hermana? ¡Hoy vas a aprender la lección! ". Laura Edwards espetó, hirviendo de rabia mientras el látigo golpeaba a la joven con un brutal chasquido que resonó con fuerza.

El agudo chasquido del látigo reverberó por la vasta mansión, silenciando a los criados que permanecían tan quietos como estatuas, sin atreverse a pronunciar ni una palabra.

A pesar de esto, Denise Blanco permaneció firme; su menudo cuerpo temblaba mientras apretaba los dientes, soportando el dolor atroz que parecía desgarrarle la piel.

"Te traje de vuelta, te di todo lo que necesitabas y te ofrecí un lugar al que pertenecer. ¿Así es como me lo agradeces? ".

Con cada palabra, el brazo de Laura se balanceaba, dejando en la espalda de la joven profundos verdugones carmesí, mientras el rostro de la joven palidecía. Sin embargo, su mirada permanecía firme, iluminada por una chispa de determinación. Tal vez se había vuelto insensible a castigos tan brutales.

"Ahora, pídele disculpas a Delilah". Jadeando por el esfuerzo, Laura se quedó de pie con una mano apoyada en la cadera, los ojos encendidos mientras miraba fijamente a Denise.

"¿Por qué debería disculparme si no hice nada malo? ". Denise le sostuvo la mirada a Laura, con voz firme, y cada una de sus palabras era un desafío.

La furia de Laura alcanzó su punto álgido al ver la postura inflexible de Denise. Agarrando el látigo con fuerza, declaró: "Entonces no pararé hasta que te disculpes hoy".

En ese momento crucial, Delilah Edwards, la hija adoptiva de Laura, agarró el brazo de su madre, con los ojos llenos de lágrimas mientras imploraba: "¡Mamá, por favor, no le pegues más a Denise! En realidad es culpa mía, nunca le hablé de mi alergia al mango. ".

"Delilah, tienes un corazón demasiado grande. Casi te mata y, sin embargo, aquí estás, defendiéndola". Laura suspiró, acariciando con suavidad la mano de Delilah, y su voz se llenó de calidez. "Solo es maliciosa. En su desesperado intento de llamar la atención, te dio pudín de mango, sabiendo bien lo de tu alergia. Qué cruel, ¿no crees? ".

"¡Pero te juro que no lo sabía!", protestó Denise, con lágrimas en los ojos mientras se enfrentaba a madre e hija. "¡De verdad que no sabía lo de su alergia! ".

"¿Sigues poniendo excusas?", espetó Laura mientras le asestaba otro golpe. Sus palabras, gélidas y mordaces, hicieron que el escozor se extendiera por la piel de la muchacha, provocándole un escalofrío.

Desde que Denise había regresado a su familia, cualquier disputa en la que estuviera implicada Delilah invariablemente acababa siendo ella quien asumía la culpa. No importaban sus argumentos ni las pruebas que presentara, siempre se descartaban como engañosas.

Cuando Delilah se cayó por las escaleras, acusó a Denise de empujarla, y sus padres se pusieron de su lado sin pensárselo dos veces.

Aunque Denise era de su carne y sangre, parecía ocupar un lugar inferior en sus corazones que Delilah, la adoptada.

A sus ojos, quizá no era más que una intrigante, siempre dispuesta a hacer daño a Delilah para ganarse su afecto.

Delilah lanzó una mirada compasiva hacia Denise. "Mamá, entiendo a Denise. Después de todo, he ocupado su lugar como tu hija durante más de una década. Si estuviera en su lugar, probablemente también me sentiría amargada. Tal vez si me voy, por fin se sentirá en paz y la familia podrá reconciliarse".

Sus palabras, revestidas de una capa de preocupación, eran una astuta estratagema para que Denise cayera aún más en desgracia, y Laura se tragó el anzuelo por completo.

A Denise se le encogió el corazón, hundiéndose aún más en la desesperación, y una silenciosa lista de agravios contra su familia aumentaba con cada momento que pasaba.

En un instante, un fuerte latigazo la devolvió al duro presente. Se topó con la mirada de Laura, que era gélida y estaba llena de desprecio.

La voz de Laura cortó el aire, helada y aguda. "¡Mira a Delilah, siempre tan considerada y educada! Si tú fueras la mitad de considerada, estaría en la gloria. Sin embargo, aquí estás, negando tu error, como si quisieras sacarme de quicio a propósito".

Denise se mantuvo en sus trece. "Te lo diré una vez más, el pudín que le di no tenía mango. Si dudas de mí, ¡solo tienes que comprobar la lista de la compra! ".

"¿Para qué molestarse en comprobarlo? No es como si Delilah nos engañara con esas cosas". Laura, con una fe inquebrantable en Delilah, no vio necesidad de confirmar los artículos de la lista de la compra.

"Mamá... ". La voz de Delilah tembló, en una actuación delicadamente tejida de vulnerabilidad. "Si eso tranquiliza a Denise, entonces quizá me equivoqué con ella".

"Delilah, por favor, no llores. No mereces sufrir así. Me aseguraré de que esa chica ingrata rinda cuentas". La mirada de Laura se endureció, su agarre al látigo se tensó y su autoridad se hizo evidente. "Si no quieres disculparte, es cosa tuya. Dentro de tres días, Efrery celebrará su primer concurso de diseño de moda. Si le das tu borrador de diseño a Delilah, dejaré pasar esto".

¿Otra vez?

Esas palabras gélidas atravesaron a Denise, y un profundo escalofrío la recorrió por completo.

A lo largo del año, había cedido sin descanso, desesperada por una pizca de reconocimiento y elogios de su familia.

Desde el principio, el dormitorio le pertenecía por derecho. Pero convencieron a Denise para que lo cediera, diciendo que Delilah se había encariñado con sus comodidades.

Incluso su legítima identidad como hija de la familia Edwards se había ocultado, todo para salvaguardar el orgullo de Delilah.

La lista de tales sacrificios se extendía sin fin.

Para quedarse con esta familia y ganarse su favor, Denise había renunciado a más de lo que quería admitir.

Pero ahora, Laura la empujaba a renunciar a su borrador de diseño para el concurso de moda, con su futuro pendiendo de un hilo.

"Di algo", instó Laura mientras Denise permanecía en silencio. "¿Has perdido la voz? ".

"Mamá, por favor", intervino Delilah, agarrando el brazo de Laura y negando con la cabeza. "Denise también compite. ¿Qué hará si me entrega su borrador? Aunque confío en ganar, yo... ". Hizo una pausa, tosiendo débilmente, su cuerpo temblaba como si fuera a desmayarse. "No creo que mi salud me lo permita".

"Ella te hizo daño, es justo que lo enmiende". Laura clavó su mirada en Denise. "Te lo preguntaré por última vez: ¿renuncias al borrador o no? ".

A Denise se le apretó el pecho y respiró hondo y entrecortado. "Mamá, ¿no soy yo también tu hija? ", preguntó, con la voz ligeramente quebrada.

"¿Y así te haces llamar mi hija, ignorando mis deseos? ".

Esta muestra tan descarada de favoritismo le rompió el corazón a Denise por completo. Cerró los ojos y susurró: "Que se quede con el borrador".

Una sonrisa socarrona se dibujó en el rostro de Delilah. Aunque Denise solía ser demasiado complaciente, sus habilidades de diseño eran de primera categoría. Con el borrador de Denise en la mano, conseguir el primer puesto parecía casi garantizado.

"Después de todo, tienes conciencia", comentó Laura, arqueando una ceja mientras arrojaba el látigo a un lado y ofrecía a Delilah una cálida sonrisa. "Con el borrador de diseño de Denise, puedes dejar de estresarte por el concurso. Solo relájate y disfruta del premio cuando llegue".

"Gracias, mamá", respondió Delilah, con el rostro iluminado por una alegre sonrisa. Sin embargo, poco después, una mirada tímida cruzó su rostro mientras miraba a Denise. "¿Pero no me guardará rencor Denise por usar su borrador? ".

"¿Se atrevería siquiera? ". La voz de Laura se volvió gélida mientras le lanzaba una mirada severa a Denise. "Si alberga algún resentimiento, se encontrará en la calle. Los Edwards no mantienen a los ingratos cerca, sean o no de la familia".

"¿Y si Denise me acusa de robarle el diseño? ". La voz de Delilah estaba teñida de preocupación.

"Entonces me aseguraré de que se borre cualquier rastro de su participación, acreditándote solo a ti".

Las duras palabras de Laura dejaron atónita a Denise, cuyo corazón se hundía cada vez más en la desesperación.

¿Había sido en vano su año de aguante y compromiso?

"¡Ja! ". Soltó una risa amarga mientras los últimos restos de sus esperanzas se desintegraban, dejándola completamente desilusionada con su familia.

Continuar leyendo

Tabla de contenidos de Mil identidades ocultan la ira de la heredera talentosa

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede gustar

Novelas de Nuevo Lanzamiento

Portada de la novela Desperté siendo la esposa de mi archienemigo
9.0
Selena Grant, la poderosa heredera del imperio Seaview, despierta en una realidad incomprensible tras perder tres años de memoria. Ahora está casada con su mayor enemigo, un hombre que la desprecia y la acusa de manipularlo con falsos intentos de suicidio. Al hallar evidencias de su propia y antigua obsesión amorosa hacia él, Selena se siente devastada. No obstante, su orgullo se impone: no tolerará más humillaciones y exigirá respeto ante este oscuro engaño.
Portada de la novela El Destino de la Luna Rechazada
8.2
Yvette Presley es la única superviviente de su manada tras una masacre devastadora. Al cumplir dieciocho años, el dolor de la pérdida se intensifica cuando su propia pareja decide rechazarla cruelmente. Lejos de rendirse, este desprecio fortalece su voluntad para buscar un propósito mayor. Enfocada en potenciar sus habilidades, Yvette se prepara para ser una Luna poderosa. Quienes la traicionaron pronto enfrentarán las consecuencias de su implacable venganza.
Portada de la novela IMPERIUS - VOL I
8.5
Bajo el yugo del Imperio Stormhaven, la galaxia sucumbe al terror y la fuerza bruta. Orión Stormhaven, un sucesor letal, surge para blindar el mandato imperial frente a cualquier amenaza. En un entorno plagado de parientes hostiles y socios con planes oscuros, deberá sobrevivir a una conspiración gestada en su propio linaje. Esta épica de ciencia ficción narra una lucha por el poder absoluto donde la corona se conquista mediante el engaño y el sacrificio.
Portada de la novela Luna, tu Alfa se enamoró de mí
9.1
El Alfa Marc Dale arruina mi cumpleaños al traer de vuelta a Lucy, su antigua pareja. Aunque finge despreciarla con severos castigos públicos, la realidad es mucho más oscura. En nuestro aniversario, los descubro en la intimidad: él la está marcando ocultamente mientras jura que solo se trata de una venganza. Sin embargo, la mirada de triunfo de Lucy y su anillo de bodas, igual al mío, confirman una traición que termina por destrozar mi alma.
Portada de la novela Mi lugar seguro
8.2
Después de romper una relación de larga duración, Sasha opta por un cambio radical al aceptar un empleo en Corea. Su intención es distanciarse por completo de su pasado para sanar sus heridas en un país lejano. No obstante, su plan da un giro cuando se cruza con un hombre misterioso que carga con sus propios demonios. Pese a lo complicado que resulta este desconocido, él se volverá, inesperadamente, en el refugio seguro que ella buscaba desesperadamente.
Portada de la novela Mi vecina es una webcam girl
8.3
Luke, un joven de diecinueve años atrapado en la monotonía de Salem, suele evadir su realidad mediante la bebida y el contenido para adultos. Su existencia cambia drásticamente al explorar el mundo de las transmisiones en vivo, donde descubre un secreto impactante. Por accidente, reconoce que la señora Prince, su vecina, es una de las modelos que operan en la red. Este hallazgo transformará por completo su percepción sobre la mujer que vive a su lado.
Capítulos
Leer ahora
Compartir