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Portada de la novela Mi único jefe

Mi único jefe

Lisa destaca como fotógrafa en la prestigiosa agencia Siluetas, impulsada por la ambición de igualar el éxito empresarial de su propio jefe. Sin embargo, su trayectoria profesional da un vuelco drástico cuando las circunstancias la obligan a suscribir un contrato legal imprevisto. Este vínculo formal no solo altera sus metas originales, sino que redefine su destino de forma permanente, marcando un antes y un después en su vida y su carrera.
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Capítulo 3

Cuando llegué a casa, me sentí rodeada de la soledad y

angustia, lo que había sucedido me generó una confusión más grande, sin embargo

de cierto modo sentía alegría pues la conversación con Thiago me había

aliviado, y su beso me confirmó que en verdad estaba perdidamente enamorada de

él, pero sus palabras fueron como un aguijón, porque la verdad es así, dolorosa

y cruel.

Me recosté en la cama y lo único que pasó por mi mente fue

el recuerdo de su beso, algo que no olvidaría nunca, que quedaría perpetuado en

mi vida como único símbolo o premio, puesto que estaba consiente que pertenecer

a la vida de Thiago era solo una ilusión y aunque él había confesado que yo le

atraía, mi mente me gritaba una y otra vez que eso solo era parte de su juego, y

aunque yo deseara caer en él, ya no podía pues un embarazo me lo impedía, todo

había sido tan mágico que ni siquiera pensé en denunciar a la Clínica, llegué

más bien a ese estado de resignación y me sumergí en él, pues no tenía

escapatoria, debía llevarlo a cabo y mirar desde lejos al hombre que amaba. El

timbre de mi celular me volvió en sí, quise creer que era Thiago, pero en

realidad era solo Laura que estaba preocupada por mí.

- ¿Ya lo asimilaste? -Preguntó casi convencida que mi

respuesta sería negativa

- Besé a Thiago - Le solté de golpe evadiendo su pregunta

-!Maldición! No empieces con bromas -Se mofó

-Que no es broma, Laura, me he dado una encerrona con él en

su oficina y no sabes cuánto odio, ahora más que nunca, estar embarazada - Dije

con dolor

-!Te has vuelto loca! olvidaste  que él está casado - Advirtió mi amiga sin

creerme

-Yo le atraigo, ha dicho, pero eso ya de nada sirve, le dije

también que estoy embarazada - Conté

- !Boba, boba! -Gritó Laura - No debiste hacer eso, pues ni

siquiera se te nota y no sabes si puedes perderlo o simplemente al fin decides

no tenerlo

- !No me jodas, Laura! Prefiero morirme anhelando a Thiago

antes que deshacerme de esta criatura, tal vez sea ella la única capaz de

salvarme de mi terrible soledad - Expliqué como si hace un momento no había

maldecido la existencia del embarazo

- Pues qué lástima que suceda justo ahora y que por eso

tengas que renunciar a lo que has soñado - Comentó mi amiga, quien sabía que

desde el primer momento que conocí a Thiago no pensaba en otra cosa más que en

él

- Ahora tengo una responsabilidad, y ya estoy convencida que

con Thiago no lograré nada, fíjate qué contradicciones tiene el mundo, él

anhela un hijo en cambio yo lo deseo a él y lo perderé, aunque no lo tengo, por

un hijo que no pedí

- La decisión solo la posees tú, Lisa - Dijo mi amiga y

cortó la llamada, supongo que lo hizo porque en realidad mi fatalismo cansaba.

Después de la llamada solo tuve valentía para acurrucarme en

la cama, disfrutando el sabor de los labios de Thiago, aun en los míos,

sensación que me la provocaba la terrible atracción que sentía por él.

***

A la mañana siguiente me desperté odiando la maldita alarma,

el embarazo empezaba a hacer su efecto en mi estado físico, tenía pesadez en la

cabeza, un sueño insolente que me dominaba, medio abrí los ojos y vi un mensaje

en mi celular, cuando leí el nombre de Thiago en la barra de notificaciones, el

sueño huyó a lo inmediato.

- Ven a la agencia - Ordenaba el mensaje - Sonreí como una

tonta, eso me alteró los nervios y sentí en el estómago una oscilación entre

hambre y aborrecer la comida, corrí al baño, solo eran nauseas, aquello parecía

fastidioso.

- ¿Me darás otro beso? - Pregunté curiosa

- Lo que quieras, pero ven ahora - Respondió

En el baño me lavé la cara para despertarme completamente.

-Lo veré - Mascullé súper contenta - Me tiene en sus manos

!Maldita sea!- Gruñí odiándome - Y esta criatura pronto empezará a crecer

entonces me impedirá besarlo - Dije tocándome el vientre y me reí imaginando a

Thiago al otro lado de mi embarazo.

Me arreglé con la mejor ropa que tenía, aunque sabía bien

que para el millonario era la más insignificante, mi maquillaje sencillo

tampoco lo impresionaría, mi cara se veía pálida y mis ojos cansados, el

corrector de ojeras no ayudó mucho, por un momento me creí derrotada, pero

su  último mensaje  me mantenía firme. Tomé mi bolso gris,

acomodé mis cámaras y salí en busca de mi moto.

- No te puedes subir en moto, Lisa, estás embarazada - Me

dije completamente frustrada, hasta que un taxi pasó y me llevó a la agencia.

- Buenos días, Licenciado Thiago - Saludé con una sonrisa

coqueta tras entrar a la oficina, sentí sus ojos clavados en mi silueta poco

atractiva, me vio de pies a cabeza, mis zapatos converse blancos que estaban

muy sucios y mi chaqueta de cuero deteriorada.

-Buenas tardes, Lisa, ya es medio día - Aclaró y entonces me

di cuenta que había dormido toda la mañana - Su vestimenta no es adecuada para

estar en nuestra prestigiosa agenda y su cabello está desarreglado - Dijo

rodeándome la cintura, vi cómo fruncía el ceño y tocaba mi pelo seco por el

champo de mala calidad que usaba, odié que me estuviera hablando con formalidad

cuando la noche anterior nos habíamos besado, su respiración cerca de mi hombro

me estremeció

- Me voy entonces - Dije acercándome a mi  bolso que había colocado en su escritorio,

pese a todo tenía dignidad y me sentí humillada

- No irás a ningún lado - Contestó sujetando mi mano para

que no levantara el bolso. En ese momento alcé mi rostro hacia el de él, quien

era más alto que yo, así establecimos contacto visual, contemplé su barba y su

nariz perfecta, no supe diferenciar si me miraba con desdén, con deseo o

lástima, mis pensamientos se bloquearon aún más cuando me soltó la mano y

colocó sus manos en mi espalda, llevándome hacia él con posesión.

- Me atrapó - Gritó mi mente

Sentí que mi cuerpo se calentaba y sus labios apresando los

míos me causaron una excitación inesperada, llevé mis manos hasta su cuello con

desesperación, él me tocó mi muslo derecho y me luego tiró mi chaqueta, mi

sangre hervía y él no paraba de besarme con pasión, jadeé sin querer en su

boca.

-¿Quieres? -Preguntó apartándose un momento de mí

-¿Aquí? -Pregunté

-En donde quieras - Dijo a media voz

-En el baño - Pedí, temerosa que alguien pudiera vernos -

Solo ten cuidado, recuerda que estoy embarazada

- Y yo casado - Contestó apartándose de mí, me dio la

espalda - Vete, Lisa, entra a cualquier camerino, buscas una mejor ropa ahí y

pídele a Mary que te maquille, la modelo es Sandra Falcón, has lo mejor posible

que esas fotos van para la revista Vogue.

Suspiré con vergüenza, quise decirle que era un idiota, pero

no tuve valor, decidí salir de prisa, tiré la puerta y no pude ver si volteaba,

fui en busca de lo que me indicó, y ocupé lo más cómodo que encontré, cuando me

vi desnuda frente al inmenso espejo que había en el camerino, solo pude fijarme

en mi vientre, y aunque mi furia me obligaba a maldecir ese suceso, mi

conciencia de mujer buena me calmaba y llenaba de preocupación por el bienestar

de esa criatura desconocida que habitaba mi cuerpo, yo había escuchado

comentarios en los que explicaban que las mujeres embarazada no debían usar

ropa socada así que por eso había elegido un pantalón holgado. Fui hacia el

estudio y me dirigí a la modelo.

-¿Tú me tomarás las fotos? - Preguntó con arrogancia  antes de que terminara mi saludo

-Sí, ella te las tomará, yo la contraté exclusivamente para

ti ¿Algún problema? - Escuché la voz de Thiago atrás de mí, aquello fue como mi

escudo de defensa, y olvidé el mal rato sucedido aunque todavía tenía

vergüenza.

- Puedo irme si no le parece, jefe - Agregué

- Si te molesta que ella te tome las fotos, entonces no hay

sesión - Me interrumpió para dirigirse a Sandra, quien ante la exhortación

calmó sus arrogancia

Vi su silueta perfecta, y su cara cuidada y no pude evitar

compararme, me imaginé las muchas veces que Thiago besaba a las modelos, pues

no era capaz de creer que teniendo a su alcance a una esposa bella y estar

rodeado de tantas modelos preciosas, decidiera besarme a mí.

- Rápido, Lisa - me ordenó con voz de jefe seductor, al

darse cuenta que divagaba

Sandra posó con perfección y yo intenté tomar las mejores

fotos. Ella se fue sin despedirse y sin siquiera pedirme que le mostrara las

fotos, me quedé sola en el estudio, ya eran las cinco de la tarde y todos los

trabajadores empezaban a marcharse. Metí mis cámaras en el bolso, fui al

camerino a buscar mi ropa pero ya no estaba, me angustié y de nuevo las náuseas

me obligaron a correr al baño.

- Llévate lo que tienes puesto - Dijo Thiago desde la

puerta, cuando yo regresaba del baño - Aquí está el pago por lo de hoy, 600

dólares - Afirmó mientras los contaba

- No puedo llevarme algo que no me pertenece - Dije con

dignidad - Además por qué me pagas tú si siempre lo hace la contadora

- Porque este es un regalo de mi parte - Afirmó - Ella te

pagará otra parte la otra semana - Toma que lo necesitas, no seas boba - Dijo

sujetando mis manos y colocándome el dinero - también por favor, llévate la

ropa y lo que consideres que puedes ocupar

- No, Thiago ¿Por qué haces esto? - Gruñí preocupada

- No lo puedo explicar, Lisa, al menos no ahora. Vete

tranquila a casa, que ya es muy tarde, yo pasaré la noche aquí, no tengo ánimos

para ir a casa.

- Puedo acompañarte, yo tampoco quiero ir a casa - Comenté

-No, Lisa, no podemos estar cerca, solo vete - Dijo con su

voz dulce.

No pude responder más, él se despidió con un beso tímido en

la mejía, guardé el dinero en mi bolso y salí desconcertada.

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