Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Mi Romance Censurado con un Stripper Sensual.

Mi Romance Censurado con un Stripper Sensual.

Acostumbrada a una existencia apacible y libre de controversias, el destino de una mujer cambia drásticamente al conocer al stripper más deseado de la ciudad. Lo que inició como una coincidencia deriva en un romance prohibido que desafía cualquier norma social. Inmersa en una relación secreta y cargada de censura, ella deberá lidiar con un vínculo intenso que pone a prueba sus propios límites y convicciones frente a una tentación irresistible.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Lily bajó la cara y volvió a cerrar los ojos.

Recargada contra el pecho de Gustavo, la joven trató de hacer ejercicios de respiración para tranquilizarse.

Gustavo comenzó a acariciar delicadamente con sus manos la espalda y cabello de la joven.

Estas caricias poco a poco fueron relajando a Lily, a tal grado que se hubiera quedado dormida...

De no haber sido por todo los gritos enloquecidos de las mujeres, la música que cambiaba constantemente de ritmo e incluso se escuchaban gemidos muy cerca de Lily.

Gustavo conoce a la perfección el efecto que causa Mario en las mujeres cuando Él hace su bien ensayada rutina en estas despedidas de soltera.

El joven Escort ya tiene algun tiempo trabajando con el Gran Mario y es su modelo a seguir.

Gustavo anhela llegar a ser tan solicitado, famoso, cotizado y adinerado como el Gran Mario lo es, algun día.

Lily en sus brazos parece una niña pequeña a la que esta reconfortando después de ella hubiera llorado durante un buen tiempo.

Al joven le parecía que la chica buscaba sentirse cómoda y segura abrazandolo de forma tierna.

Pero, lo que Gustavo no entendía es porque ella se acurrucaba contra su pecho con los ojos cerrados.

Lily, a diferencia de la gran mayoría de mujeres a las que Gustavo había sido su acompañante en las despedidas de soltera previas, no mostraba ese interés sexual desenfrenado por Mario.

Gustavo había presenciado miles de veces como esas mujeres en los shows privados se desvivían por ver, tocar, besar y de ser posible llevar a la cama al Gran Mario.

De hecho varias veces Gustavo mismo había "aliviado" los deseos sexuales reprimidos de varias de sus clientas.

Claro está, siempre y cuando fueran de su tipo y pagaran el precio acordado.

Negocios son negocios.

Todo se limita a eso, estrictamente dinero y negocios.

Por lo que después de haber tenido relaciones sexuales con sus clientas, una sola noche, Gustavo jamás las volvía a ver.

Mucho menos les daba su número privado.

Y menos comenzaban un noviazgo.

Sus clientas lo sabían y aceptaban el trato gustosas.

A esas mujeres les parecía bien probar un pedacito de dulce si no podían probar el suculento pastel que es Mario.

Gustavo es joven, guapo, fuerte y un amante muy complaciente y dedicado que siempre dejaba satisfecha a su compañera de cama.

Sabía esto de boca de las chicas y señoras con las que se había acostado.

Con los ojos cerrados Lily escucha el latido del corazón de su Escort y aspira el delicioso aroma de su loción mientras que no puede evitar seguir pensando en los ojos penetrantes de Mario...

Esos ojos que la habían visto como si la desnudaran lentamente y comenzarán a hacerle el amor a la distancia.

"Todavía falta mucho para que termine el show, Gustavo?"

Volvió a preguntar Lily al joven acercandose a su oído.

Lily hizo esto debido a que la candente y sexi música aunada con los gritos eufóricos y las risas eran ahora mucho más altos...

Considerablemente más altos.

"Porque preciosa?"

"Acaso no estás disfrutando del show que está ofreciendo el Gran Mario?"

Gustavo desvío la mirada de Mario, su ídolo, para poder responder a la chica que lo cuestionaba.

"Mario es el mejor Escort que hay en este "Mercado."

"Es muy varonil y guapo no lo crees?"

Gustavo cuestionó a Lily.

"Si es muy guapo y apuesto pero..."

"En verdad todavía falta demasiado para que termine su show?"

Inquirió Lily ansiosamente.

"Wow!"

"Eres la primera mujer en muchos años que quiere que el show de Mario termine!"

Exclamó totalmente desconcertado y asombrado Gustavo mientras que abría mucho los ojos.

"Regularmente las mujeres piden que el show y el servicio de Mario se alargue todo lo posible..."

"De preferencia toda la noche."

Declaró Gustavo.

Él mismo había visto como las mujeres se negaban a que el Gran Mario atendiera a la novia, o no le permitían vestirse después del show, acosándolo de mil formas para poder tener sexo con Él.

"Toda la noche?"

Pensando esto Lily dió una rápida mirada a Karina quien estaba disfrutando sentada a horcajadas sobre Mario.

El Escort la acariciaba sensualmente, por lo que se veía que su amiga la estaba pasando más que bien.

Sin poder evitarlo, Lily observó a Mario y ella no pudo más que exhalar un gemido pues ese hombre es todo un espectáculo a la vista.

La pobre Lily nunca antes había visto un hombre tan guapo como Él.

Sin tocarla, sin hablarle, sin estar cerca de ella, Mario la excitaba demasiado.

Había logrado eso solo con su fuerte y ardiente mirada.

AH!

La había vuelto a mirar tan intensamente de nuevo!

Esta vez Lily también había hecho contacto visual directo con eso ojos de esmeraldas mientras Mario guiaba las delicadas manos de Karina por su pecho hasta bajar por su marcado estómago y un poco más abajo...

La escena excitó y molestó al mismo tiempo a Lily.

Quería ser ella la que estuviera acariciando a Mario de la misma forma lenta y deliciosa.

Quería ser ella la única que lo pudiera tener de preferencia a solas.

Sin ninguna de esas otras mujeres que lo miraban con hambre desmedidamente lujuriosa.

Pero porque de pronto, Lily se sentía tan molesta porque Karina lo estaba tocando?

Acaso serían celos?

Celos de que?

Si hasta hace aproximadamente media hora, Lily no conocía a Mario.

"Quieres sentarte en mis piernas, preciosa?"

Gustavo le susurró en el oído al ver que Lily trataba de levantarse e irse porque no soportaba la erótica escena frente a ella.

"Gustavo, me llamo Lily."

"Dime Lily, no preciosa por favor."

Pidió la joven mirando a los ojos cafes claros de su escort.

"De acuerdo Lily, ya no quieres estar más en este show?"

"Quieres ir conmigo a otro lado más privado?"

"De esa forma podria ayudarte a...desahogarte."

Lily no comprendió del todo lo que Gustavo insinuaba.

Pero ella si quería huir de ese lugar, por lo que asintió muchas veces.

Gustavo de inmediato la cargó en brazos para que ambos se dirigieran a una de las habitaciones privadas de la casa.

Ninguna de las demas mujeres y los escorts se dieron cuenta cuando Gustavo se llevaba a Lily.

Salvo Mario quién por un momento se sintió herido en su orgullo y ego al ver que esa mujer se retiraba en brazos de su escort.

Todas y cada una de las veces, cuando Él terminaba su show las mujeres se le arremolinaban para saludarlo más cerca.

Algunas mujeres, además de la festejada le preguntaban a Mario si podía "atenderlas."

Mario se negaba de forma muy cortes argumentando en esas ocasiones que solo estaba para satisfacer a la novia.

Pero siempre les ofrecía la suculenta alternativa de que llegaran a un acuerdo monetario con sus Escorts.

De esa forma, todos podrían llegar a un final muy feliz.

Orgásmico, sudoroso, jadeante y excitante.

Pero esta había sido la primera vez que una chica se iba antes de que acabará su show.

Ademas de que la joven estuvo evitando verlo durante todo el show.

"Que demonios le pasa a esa chica?"

Pensó Mario quien volvió a concentrarse nuevamente en Karina.

"Gustavo a qué te referías cuando dijiste con "desahogarme."

Cuestionó Lily al joven que la llevaba en brazos al interior de la casa.

"Preciosa, quiero decir Lily, tu sabes..."

"Si quieres que te atienda en la cama."

Gustavo sonrió de forma sugestiva.

"Que?"

"No Gustavo, muchas gracias."

"Te agradezco la oferta pero quisiera solo platicar contigo."

"Podríamos hacer eso?"

Preguntó Lily mientras Gustavo la ponía suavemente en una silla de la sala de estar.

"De verdad solo te gustaria platicar, Lily?"

"No preferirías algo más..."

"Delicioso, por ejemplo?"

"Me tienes completamente intrigado, Lily."

Y es más que la verdad.

En todos sus años de ser Escort, ninguna mujer antes le había pedido solo que charlaran siendo que tenían la oportunidad de tener sexo salvaje y muy gratificante.

"De verdad tienes sexo de una noche con todas tus clientas?"

Casi sin voz Lily cuestionó debido a que era la primera vez que le proponían eso.

"Vamos nena, es una fiesta de despedida de soltera!"

"Esto es muy normal!"

"En verdad nunca habías asistido a una fiesta como estas?"

Cuestionó un poco contrariado y divertido Gustavo quien estaba intentando descifrar la actitud de Lily.

"Para serte franca, Gustavo, no."

"Nunca había asistido a una fiesta como estas."

"Ademas, cuando yo me casé nadie me organizó una."

Declaró con tono herido la chica, quien apartó la mirada del joven.

"Siento mucho escuchar eso Lily."

Comentó con voz melancólica Gustavo.

"Sin embargo..."

"Ahora estamos tú y yo solos en este bello lugar..."

Gustavo se acercó de forma sensual hacia la niña.

"Podemos ir arriba y nadie nos molestará en un buen rato, pues Mario todavía no ha terminado su rutina."

Gustavo comentó con voz seductora.

"Regularmente llego a un acuerdo con mis clientas en estos casos."

"Pero francamente me está excitando mucho pensar que seré el primer Escort de tu vida."

Comentó Gustavo con una sonrisa lasciva en sus perfectos labios.

Lily observó esa sonrisa lujuriosa mientras Gustavo le ponía un mechón de pelo detrás de su oído con delicadeza.

La levanto en brazos para despues rodearla con sus bien tonificados brazos.

Lily observó al joven quien estaba demasiado cerca de ella.

"Gustavo...."

El corazón y la voz de la joven temblaban, pues Gustavo acercaba sus labios hacia los de la joven.

"Espera... podrías esperar..."

"Dios mío..."

Gustavo sonrió por esa última frase.

Lily se estaba derritiendo por completo en los fuertes brazos del joven.

O eso es lo que pensaba el guapo joven.

También te puede gustar

Portada de la novela Cuando el Amor Se Vuelve Miedo
8.1
Elena sufrió años de rechazo bajo el yugo de Carmen, su madre, quien siempre favoreció a sus hermanas. Tras filtrarse un extraño video, su familia y novio la abandonan sin piedad. No obstante, la grabación revela una realidad siniestra: Ricardo, su padre, encabeza una red de trata y ritos oscuros. El desprecio materno era una fachada para ocultarla del peligro. Decidida, Elena inicia una cruzada por la justicia contra el hombre que arruinó su destino.
Portada de la novela Después de todo
7.8
La desconfianza y el orgullo destruyeron un vínculo que ahora solo guarda rencor. Ella aceptó que él creyera una calumnia imperdonable sobre el bienestar de su hijo, mientras el amor se desvanecía. Hoy, él organiza su matrimonio con otra persona y ella se rinde, cansada de ser ignorada y de promesas incumplidas. En medio de este adiós, enfrenta una verdad abrumadora: espera un bebé de un hombre que ha dejado claro que no desea la paternidad.
Portada de la novela El Regreso de la Exesposa
9.3
Alexander Whitmore se une a Lauren Green en un matrimonio de conveniencia para salvaguardar su imperio. Aunque la relación nace marcada por el desdén, él termina enamorándose profundamente de su esposa. Sin embargo, tras quedar embarazada, Lauren huye y pide el divorcio. Años después, ella reaparece junto a su pequeño hijo, obligando a un Alexander consumido por el remordimiento a suplicar por el perdón y una nueva oportunidad para recuperar a su familia.
Portada de la novela Encontrando el amor
7.8
La vida de Rebeca y su hija cambia drásticamente cuando Damon, un atractivo multimillonario, le propone un matrimonio de conveniencia. Él necesita una esposa para tomar control de su herencia legítima, aunque su fin último no es el dinero, sino la venganza contra su propio padre. Damon planea utilizar este vínculo contractual como una herramienta estratégica para impedir que la amante de su progenitor se apropie de toda la fortuna familiar.
Portada de la novela Engaño Bajo Contrato
9.6
Keira Olavarría busca vengarse de su antiguo prometido asistiendo a su boda con Dane Bautista como acompañante contratado. Sin embargo, el plan se complica cuando Dane descubre que la novia es su propia exmujer. Unidos por el despecho y la traición, ambos deciden formalizar una relación ficticia ante la sociedad. Esta alianza estratégica busca sembrar celos y forzar un divorcio para recuperar lo que perdieron, sin imaginar las consecuencias de su engaño.
Portada de la novela Mi corazón se petrificó por él
9.6
Mi padre me entregó a Damián Montes a cambio de una medicina, convirtiéndome en su esposa. Tras un accidente, el magnate me abandonó para salvar a Brenda, su amor de siempre, revelando que mi vida no valía nada para él. Logré sobrevivir y busqué el divorcio para alejarme de su sombra, pero al saber que esperaba un hijo suyo, me persiguió hasta capturarme. Damián cree que he vuelto a su lado, sin saber que solo busco destruir su obsesión desde adentro.