Portada de la novela Mi otro yo

Mi otro yo

8.9 / 10.0
En Mi otro yo, una abogada enfrenta un juicio imposible y un enigma que la une al «Tiburón de California». Este billionaire romance mezcla misterio y poder en una historia donde la verdad amenaza el prestigio de un magnate. Lee esta mystery story y descubre más en nuestra web novel.
Resumen de Mi otro yo
Una abogada de perfil bajo debe preparar un juicio decisivo en tiempo récord tras ser desafiada por su superior. En medio de esta presión, un evento trágico altera su vida por completo. Pronto se enfrenta al «Tiburón de California», un magnate de las leyes invicto que esconde un secreto sobre quién es realmente. Ella le atribuye acciones que él jura no recordar, iniciando una guerra donde el millonario usará su influencia para callarla y salvar su estatus.
Leer más

Mi otro yo Capítulo 1

Estaba terminando las últimas cláusulas de un contrato, cuando el teléfono de mi pequeña oficina comenzó a sonar incesantemente, me chocaba cuando estaba concentrada en algo y me interrumpían, no había para mi peor ofensa.

Cuando atendí se trataba de una llamada de la oficina del gran jefe... y saber que estuve a punto de no levantarme a responder. La llamada era de su secretaria, quien me dio instrucciones claras de presentarme en diez minutos en su despacho, ni un minuto más.

Guardé el archivo con el cual estaba trabajando, para luego tomar un espejo de mi bolso y retocar la pintura de labios y el polvo compacto en mis mejillas, quería dar buena impresión sobre todo porque Adams Brooke era un papacito de primera. Era el hombre por quienes todas las abogadas del bufete y los hombres que se sentían atraído por su mismo género babeábamos y rogábamos por su atención, pero él ni siquiera se inmutaba ante las muestras de interés de los otros.

Un hombre apuesto, piel dorada, ojos grises, cabello castaño oscuro, de un metro ochenta de estatura, con una incipiente barba que le confería un aire de mayor masculinidad, con un fuerte carácter, no le gustaba que le llevaran la contraria y ante cuya presencia, yo Kadece Keshia Keen, perdía mis facultades mentales, alcanzando a susurrar apenas monosílabas.

Subí en el ascensor con un atisbo de nerviosismo, me miré en el espejo para observar una vez más mi aspecto, no estaba mal, pero había visto mejores. En mi rostro resaltaban mis hermosos ojos castaños entre mi piel dorada producto de un día de playa, pero del resto era una chica común y corriente, de estatura media con unas amplias caderas producto de la gracita que se acumulaba en mis revolveras por la falta de ejercicio, porque ese no era precisamente mi fuerte. 

Debo confesar que soy una sedentaria, solo camino para subir hasta mi oficina o para ir de compras a los centros comerciales, pero odio cualquier actividad que exija mucho rendimiento físico de mi parte. Y mi cabello mi otro defecto, era mi maldición así me lo peinara, fuese a la peluquería, me realizara todos los tratamientos de hidratación habidos y por haber en el mercado, siempre terminaba luciendo como le daba la gana.

Me di cuenta de que había llegado a mi destino y me bajé con inmediatez, me recibió la secretaria, una mujer tan hermosa que daba la impresión de trabajar de modelo en vez de un bufete de abogados.

-Buen día, abogada Keen, ya la anuncio con el señor Brooke, aunque la está esperando -manifestó la mujer esbozando una sonrisa.

-Buen día, señorita Mariah. No se preocupe, espero -respondí, mientras me sentaba en uno de los sofás disponibles frente a ella, porque no tenía confianza de que mis piernas me sostuvieran por más tiempo, pues, me comenzaron a temblar imperceptiblemente. "Contrólate Kadece" me llamo la atención, pero es que el impacto de ser invitado a la oficina del gran jefe y de verlo a solas, me tenía los nervios de punta.

-Pase señorita -me indica la secretaria, pero yo me quedé allí sentada, sin reaccionar, estaba como boba, como si no fuese conmigo. Esas eran las cosas que odiaba de mí, que cuando estaba muy nerviosa rayaba en el extremo de la estupidez. Fue necesario que ella me repitiera un par de veces la orden, para que mi puto cerebro le diera por funcionar.

-¡Ah, sí, disculpe! Fue que me distraje un poco -le respondí mientras me levantaba de donde hasta hacía unos minutos estaba arrellanada. Caminé al despacho y toqué la puerta de la oficina que estaba entreabierta.

-¡Adelante! -escuché la voz que me respondió del otro lado.

Abrí la puerta y entré, pero me quedé parada frente a él, tomándome una mano con la otra de manera nerviosa, como si de una infanta a quien van a regañar por su última travesura se tratara.

Adams, había comenzado a hablar, pero yo estaba tan sumergida en mis pensamientos que no entendí ni un ápice lo que me decía y para no pasar por tonta, moví afirmativamente la cabeza en señal de conformidad, lo que resultó ser peor, pues él frunció el ceño sorprendido mientras indagaba.

-¿Está segura? No se sienta presionada, aunque debo decirle que fue una decisión en consenso de los abogados que somos accionistas principales de la firma. Pero nos complace que nuestra decisión coincida con sus intereses y que le sea grato llevar el caso.

Con toda la vergüenza cubriendo mi rostro, debí pedir que me repitiera a que había accedido.

-Disculpe señor Adams -comencé a hablar aclarando mi garganta- ¿Me puede explicar mejor en qué consiste lo que voy a hacer? -ante mis palabras él sonrió burlonamente.

-Sabía que este caso sería perfecto para usted, dada su conveniente capacidad -habló en un tono que no me quedó duda que era de burla hacia mi persona y de repente mis nervios fueron sustituidos por rabia, respiré profundo para no decir nada que trajera como consecuencia mi despido, sin embargo, respondí.

-Señor Adams. Le aseguro que puedo sorprenderlo con mi capacidad, solo yo pongo mis límites y cuando me propongo algo no hay nadie que pueda detenerme. Envíeme el caso a mi despacho. Con permiso -me di la vuelta, pero su voz me detuvo.

-Entonces demuestre con el caso de la señora Michelle Jones, que su capacidad es sorprendente. Hagamos un trato usted y yo, si gana la hago accionista del bufete, si pierde al día siguiente quiero su renuncia en mi escritorio -expresó en un tono de condescendencia, que a mí me pareció lo más hipócrita del mundo.

-Vaya preparando los documentos donde transferirá las acciones a mi nombre señor Brooke -pronuncié con tono seguro saliendo de su oficina sin despedirme de nadie, solo pensando en el gran problema que nos habíamos metido, mi bocaza, mi orgullo y yo.

"Las palabras que no van seguidas de los hechos no valen para nada."

Demóstenes

Continuar leyendo

Tabla de contenidos de Mi otro yo

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede gustar

Novelas de Nuevo Lanzamiento

Portada de la novela Amores En Torneios
9.3
Lo que comenzó siendo un simple trabajo de niñera dio un vuelco drástico al estallar la pandemia. Quedé confinada en una casa del lago junto a tres hombres magnéticos. Bryce, el artista millonario, busca en mí su musa perdida; Liam, un seductor británico, me desafía constantemente, y Pax, el ingenioso contador, me conquista con su humor. Entre el cuidado del bebé y noches de pasión, formamos un refugio pasional mientras el mundo exterior colapsa.
Portada de la novela Cenicienta Empresaria
9.6
Tras ser despedida por no ceder ante la arrogancia de Camila Salazar, una joven recibe una oferta inesperada del poderoso Alejandro Vargas. Él le propone un año de opulencia a cambio de una recompensa, ocultando un plan para hundirla. Ella acepta el desafío, pero bajo su aparente obediencia esconde una estrategia audaz. Usará la fortuna de su rival para forjar su propio camino empresarial y convertir la humillación en un éxito rotundo e imparable.
Portada de la novela De Ahogada a Amada: Una Segunda Oportunidad
9.4
Tras ser empujada a un lago helado por Kenia, despierto en el hospital descubriendo la traición de mi prometido. Alejandro no solo ignoró mi sufrimiento para rescatar a mi agresora, sino que ahora me exige disculparme con ella mientras me desplaza en mi propia casa. Cansada de que mi lealtad sea menospreciada y de vivir bajo sus crueles mentiras, decido romper mi solicitud de matrimonio. Es momento de abandonar a quien no valoró mi vida.
Portada de la novela Diosa de la Muerte
8.2
Hela Lombardi proyecta la imagen de una empresaria intachable y esposa dócil, ocultando que en realidad es la implacable líder de la mafia italiana. Bajo el alias de la Diosa de la Muerte, domina el crimen organizado con mano de hierro. Su posición se ve amenazada cuando Stefano Rinaldi, un antiguo amante que ella daba por fallecido, reaparece con sed de venganza. Ambos se enfrentarán en un juego de traición que pondrá a prueba su oscuro pasado.
Portada de la novela Donde duermen las mariposas
9.2
Tras la muerte de sus padres, Adele es acogida por su padrino Francis. Aunque crece junto a los hijos de este, la armonía familiar se desvanece cuando Lucas, el primogénito, desarrolla una peligrosa obsesión sentimental por ella. En su intento por huir de este asedio, Adele encuentra a Gregory, un abogado de éxito conectado con su pasado. Entre ambos surge una atracción profunda: ella busca seguridad y él anhela llenar su vacío emocional con la valentía de la joven.
Portada de la novela La Leona Renacida
9.3
Tras la traición de Sofía, Isabela Montoya renace con el deseo de cambiar su trágico final. Al volver a su fiesta de presentación, encara a Ricardo, Mateo y Alejandro, quienes intentan doblegarla. Sometida a una tortura atroz y acusada de haber perdido la razón, Isabela está a punto de ser desfigurada para siempre. Justo cuando el peligro es inminente, su madre despierta milagrosamente del coma para rescatarla y vengar la deslealtad de su propia familia.
Capítulos
Leer ahora
Compartir