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Portada de la novela Mi Niña Sumisa

Mi Niña Sumisa

La mala influencia de la mejor amiga de Mina Manson la lleva a cometer muchos errores una noche donde su vida cambia totalmente ya que debido a una escapada nocturna con su amiga termina drogada y ebria y lo peor de todo en brazos de un extraño. Paolo Scarton, un CEO arrogante de carácter fuerte y dominante quien no se deja impresionar por cualquier mujer y menos si la conoce en un club nocturno, pero extrañamente esa noche sucede algo que él no se esperaba. Conoce a Mina en un club nocturno y esta joven castaña lo impresiona desde el primer momento que la ve. Por desgracia su primera impresión fue todo lo que él imaginaba, Mina estaba drogada esa noche por culpa de su supuesta mejor amiga. Para mala suerte de la joven se mete en problemas con un sujeto, pero afortunadamente Paolo logra salvarla y sacarla de aquel embrollo. Pero ambos terminan teniendo sexo oral en el coche de Paolo y es cuando el CEO se queda impregnado de esa joven a quien la catalogaba como una cualquiera. Pero Mina era diferente y Paolo lo descubre cuando él termina follando con ella una tarde que la secuestra luego de salir de la universidad, ese día se da cuenta de que era virgen, desde entonces, su obsesión por ella se intensifica. Pero se le dificulta poder estar con ella cuando se da cuenta de los padres de la misma son complicados, cuando la mejor amiga de Mina es una envidiosa y cuando su mano derecha se encapricha de su chica.
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Capítulo 3

-¿A dónde me lleva?

-Lejos de ese lugar.

-Yo no lo conozco, ¿Por qué debería irme con usted? -lo mira con el ceño fruncido.

Paolo no estaba para aguantarse berrinches de niñas malcriadas, así que opta por acercarse a ella para cargarla en sus brazos y subirla a su hombro como costal de papas.

-Pero ¿Qué está haciendo?

-¿Prefieres quedarte allí con ese sujeto que pretendía coger contigo?

La castaña se queda callada mientras que es llevada a quien sabe dónde, la verdad es que su mente no le daba para nada más.

Paolo lleva a la castaña hacia su coche, abre la puerta y la mete en el mismo, rodea el auto e ingresa en el mismo para luego mirar a aquella chica detenidamente.

Para ese entonces, Mina ya no razonaba, miro el interior del coche y solo logra ver luces de colores. Niega al mismo tiempo que cierra los ojos, su cuerpo se sentía muy caliente. La joven coloca las manos en sus muslos haciendo amago de levantar un poco su falda.

-¿Cómo te llamas?

-Mina -ella gira el rostro para ver al hombre a su lado, le sonríe con dulzura al ver esa penetrante mirada.

-Parece que te gusta frecuentar estos lugares.

-No-niega con el dedo mientras que sonríe con burla.

Paolo niega mientras que nota que ella actuaba bastante extraña, parecía como si estuviera drogada.

Mina muerde levemente sus labios mientras que observa a ese hombre tan atractivo y ardiente ante ella, la joven castaña poco a poco se va acercando a él hasta que queda a muy poca distancia de su cuerpo.

-¿Quién eres tú? ¿mi salvador? -musita muy cerca de los labios de Paolo entre tanto lo mira a los ojos.

-¡Estás ebria! -exclama seriamente al tiempo que mantiene su postura.

-¿Yo? -ella frunce el ceño -. Por supuesto que no lo estoy-sonríe con morbo.

El CEO solo podía ver el comportamiento de Mina, definitivamente estaba drogada o ebria. Pero alguno de esos dos efectos se encontraba en su cuerpo en esos momentos, se pregunto como era posible que una joven como ella llegara a esos extremos.

La verdad es que cuando llamo su atención no pensó que ella fuese de ese tipo de mujeres, pero ahora que la estaba conociendo mejor se daba cuenta de que había sido un grave error haberla salvado de aquel imbécil.

Ella era una cualquiera más que se la pasaba en ese club, las jóvenes que asistían a ese lugar para divertirse terminaban en el baño teniendo sexo con un completo extraño. Era una pena, ya que esa chica había captado su atención.

-Creo que será mejor que te bajes de mi coche y regreses a tu fiesta.

-¿Sí? ¿Eso quieres?

La joven desliza las manos por el pecho de aquel extraño para luego aproximar sus labios a los de él. En cuanto unió su boca contra la de él sintió como todo su cuerpo se electrizo, sin embargo, no se separo de él a pesar de que no lo conocía de nada.

La verdad es que ni sabia porque diablos lo estaba besando, pero algo en ella la obligo a hacerlo. Era toda esa calentura que sentía que la estaba quemando viva y ese ardiente deseo la enloquecía, la parte baja de su vientre era una completa locura.

Su vagina palpitaba enloquecidamente y no entendía porque...

Paolo al sentir que esa chica posa sus tiernos labios contra los suyos no lo logra resistir y termina por envolver el cuello de Mina con sus manos para devolverle el beso de manera mucho más apasionada e intensa.

Mete su lengua hasta lo más profundo de la boca de ella hasta que la oye gemir de placer, el castaño se inclina un poco hacia Mina para poder profundizar el beso, el nivel de calentura dentro del coche subió rápidamente al mismo tiempo que las manos de Paolo comenzaron a deslizarse hacia la cintura de ella.

-¡Ahhh! -Mina jadea cuando siente las manos de ese hombre sobre su desnudo muslo.

El CEO besa los labios de Mina con pasión y ganas al mismo tiempo que empieza a subir la falda de su vestido de lentejuelas hasta cierto punto que logra sentir la suavidad de las nalgas de ella. refuerza el beso volviéndolo mucho más lujurioso.

Los besos de esa chica eran un poco torpes, pero se los atribuyo a su estado de ebriedad... lo que si lo estaba enloqueciendo era su forma tan sensual de gemir, su pene se encontraba tan duro que pensó que le podría romper la cremallera.

Hacia tanto tiempo que una mujer no lo podía tan caliente, no entendía porque esa chica si, era la clase de mujer que no llamaba su atención, las mujeres del club no eran de su tipo, pero ella... ella era diferente o eso era lo creía.

Mina sentía que estaba flotando en una nube, los besos y las caricias de ese hombre eran suaves y delicadas que ella se encontraba derretida por completo. Besaba de una forma tan delicada que su vagina se hallaba totalmente húmeda.

-Creo que esto es una locura -Mina musita contra los labios de él.

-Si, lo es.

-Alguien puede vernos aquí.

-Nadie nos vera -él vuelve a besarla con intensidad callando sus quejas

Y de la nada Paolo pasa su cuerpo para el lado de Mina, se acomoda fácilmente delante de ella quedando arrodillado a sus pies al mismo tiempo que abre los muslos de ella.

-Eleva un poco el trasero.

-¿Qué? ¡No! ¿Qué pretendes hacer?

-Quiero subir tu vestido.

-No, ¿Cómo que subirlo? -pregunta extraña, pero excitada.

Pero a pesar de sus quejas, el CEO logra subir su vestido a la altura de sus senos, desliza las manos por sus costados al mismo tiempo que admira la belleza de aquel voluptuoso cuerpo, se inclina un poco hacia abajo y besa la cadera de Mina.

Aquel gesto provoca que los vellos del cuerpo de ella se ericen y gima suavemente, la joven se acomoda un poco de lado en el asiento, unos pies los coloca sobre el volante y él otro contra la puerta.

Se encontraba expuesta para ese desconocido...

Paolo baja la mirada hacia las tetas de Mina, se acerca a una de ellas para dejar un beso sobre una y seguido de eso baja un poco el sujetador para dejar al descubierto una la cual se llevo a la boca de inmediato.

Saborea aquel pezón rosado y empieza a chuparlo con suavidad, con su lengua hace movimientos circulares en la punta del pezón mientras que lo sujeta con su mano.

Mina baja la mirada para ver como ese sujeto lame su pezón, para ella era una experiencia nueva, tanto así que muerde sus labios e inclina la cabeza hacia atrás al mismo tiempo que suelta un suspiro.

Paolo desliza una de sus manos hacia la vagina de Mina para hacer a un lado las pantaletas de ella, cuando lo hace acerca uno de sus dedos hacia el centro carnoso de sus labios y empieza a frotar aquella tibia y húmeda carne.

-Estás muy húmeda-musita mientras que la observa con ojos pervertidos, muerde sus labios con ganas y continúa masturbando su vagina.

-¡Ahhh! ¡Ahhh!

Mina retuerce su cuerpo como puede dentro de ese coche, abre un poco más sus muslos para él entre tanto ese hombre no paraba de tocarla, muerde sus labios y jadea sin parar. La joven mantiene sus manos sobre los hombros de aquel extraño quien no para de masturbarla.

-¡Ahh! Espera...

Pero él no se detiene, lo que hace es tomarla por el cuello para besar sus labios mientras que sigue masturbándola sin parar. Introduce uno de sus dedos en el interior de la vagina de ella y es cuando ella abre los ojos y termina por mirar el techo del coche.

-¡AAhhh! -empieza a jadear sin parar y sin importarle quien la pueda oír.

-Vamos, quiero que te vengas para mí -Paolo le pide con tono sensual.

-Yo... -jadea al mismo tiempo que coloca ambas manos en el techo del coche-. Me vengo, me vengo, ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! -gime con fuerza -. ¡Ahhhhh!

Su cuerpo convulsionaba, los dedos de ese hombre le estaban dando tanto placer que su mente se nublo poniéndose en blanco, su garganta se quedo seca y sus piernas temblorosas.

Mantiene los labios medio abiertos, su pecho sube y baja y los latidos de su corazón eran bastante apresurados. En eso abre sus ojos y solo puede ver el techo del coche, de pronto siente unas manos que se deslizan por sus muslos que la obliga a bajar la mirada.

-¡Eso me ha gustado mucho! -musita casi que contra sus labios para volver a besarla una vez más.

Mina cae rendida a ese beso y en ese preciso instante su mente se puso en negro y ya no supo nada más de ella.

Paolo se echa un poco hacia atrás para ver a Mina y frunce el ceño.

-¿Mina? -llama su atención, luego la toma por la mejilla con el ceño fruncido-. ¿Mina?

Se da cuenta de que la castaña se había dormido o peor aún, desmayado... niega al mismo tiempo que la observa.

-¡Mierda!

Acomoda la ropa de la castaña y regresa a su asiento, luego la observa fijamente y se pregunta que demonios iba a hacer ahora. Se cruza de brazos y en ese momento alza una ceja, baja la mirada notando que su pene se encontraba más que dispuesto a todo.

-Joder, esto debe ser una jodida broma -frota su rostro con impaciencia y la vuelve a mirar a ella.

Es allí cuando nota que ella lleva un pequeño bolso monedero cruzado en el cuerpo, rápidamente lo toma para revisarlo... al sacar su identificación, cosa que era lo único que portaba aparte de unos billetes.

Paolo mira la dirección de su residencia y frunce el ceño, la vuelve a mirar ceñudo.

-Tendré que llevarte a casa.

Pone en marcha el coche y conduce hasta la dirección que marca la tarjeta de Mina, al menos si le había dicho su verdadero nombre...

Después de algunos minutos de conducción, finalmente, Paolo llega al lugar indicado de inmediato nota que era una de las zonas humildes de la ciudad. Ve a lo lejos el numero de la casa y luego mira a Mina.

-¿Cómo demonios voy a meterte en tu casa?

Mira hacia el frente al mismo tiempo que suelta el aliento, deja el coche encendido sabiendo que podía llamar la atención de algún vecino curioso o cotillero que pudiera llamar a la policía. Lo que menos deseaba era meterse en un escándalo innecesario.

Coloca las manos en el volante y en ese momento escucha un gruñido que lo hace girar el rostro, es cuando ve a Mina despertar poco a poco. Ella abre los ojos y empieza a mirar hacia todos lados.

-¿Mi casa? -frunce el ceño al mirar su hogar.

-¿Puedes caminar? -ella gira el rostro de inmediato al escuchar la voz de un hombre a su lado, cuando ve a aquel extraño se asusta.

-¿Quién eres tú?

-¿Qué? -Paolo frunce el ceño cuando la ve desconcertada.

Y seguido de eso ella se baja del coche a toda prisa corriendo hacia su casa, el CEO la ve desde el interior de su coche, pero a través de la puerta abierta.

-Pero...

El CEO frunce el ceño puesto que ve como ella en vez de entrar por la puerta, comienza a escalar unas escaleras a un lado de la casa hasta subir a la recamara.

-¿Qué diablos? -se queda un momento allí, ella no encendió la luz y eso le hizo dudar.

Sin embargo, no podía quedarse allí parado toda la noche, la chica estaba a salvo o eso creía... aunque no entendía porque se estaba preocupando tanto por una desconocida que no volvería a ver.

Niega, cierra la puerta, mira un momento la casa y luego pone en marcha el coche...

Entre tanto, el corazón de Mina no paraba de latir con fuerza, parpadea varias veces al mismo tiempo que se encontraba sentada en una esquina de su habitación intentando recordar que demonios había pasado esa noche.

-¿Qué carajos fue lo que paso con ese hombre? -pone la mano en su pecho y siente como palpita frenético -. Mierda, ¿Tuve sexo con un extraño?

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