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Portada de la novela Mi gigolo

Mi gigolo

Ella: una exitosa, fría y calculadora mujer con aires de grandeza que desde que tiene memoria sufre lo que se conoce en psicología como Alexitimia, la incapacidad de sentir cualquier emoción, con el tiempo descubrió que lo único que logra controlar sus ilegales instintos psicópatas es tener sexo desenfrenado en cantidades astronómicas, lo cual terminó en una seria adicción al sexo. Al principio lo hacía con cualquier desconocido que se le antojara, pero no demoró en hartarse de eso, era mucho problema "ey, Dame tu numero", "quédate a desayunar" "¿Cuándo lo hacemos de nuevo?" y eso cuando no empezaban a hablar de sentimientos o mencionaban la palabra con A "que fastidio" pensaba cada vez, probablemente el único sentimiento que conocía, aunque tampoco era que fuera tan intenso. En cuanto logró un buen nivel social y, por ende, un sueldo muy elevado se alimento de "acompañantes pagados", hasta que dio con un club de gigolos donde podía follar con uno distinto cada día todo lo que siempre quiso... hasta que conoció a un gigolo muy especial. Él: Un joven desilusionado de la vida, del mundo, de la gente y sobre todo del amor, algo que nunca conoció en su vida. Empezó a "trabajar" como gigolo a los 12 años cuando su madre adoptiva quiso explotar "su potencial" para su propio beneficio. A los 16 descubrió que la mayoría de la gente se quedaba con el dinero de su trabajo, así que hoyó de casa se unió al club de gigolos más caro y exclusivo del país donde le daban alojamiento y el 40% de las ganancias, que era muchísimo más que su espantosa madre cobraba por él. Con eso pensaba que al fin tenía todo bajo control... hasta el día en que la conoció... lo que más le llamó la atención eran esos ojos fríos e inexpresivos, no importa cuanto placer le diera, era como si no sintiera nada... o al menos eso pensó...
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Capítulo 3

Camile.

Al otro día desperté y el muñequito estaba a mi lado, “cierto, me quedé con él” pensé nunca me había quedado toda la noche con alguien, no era del tipo de mujer que quería despertar al lado de alguien, era más del tipo que follaba y se iba, sin nombres, sin teléfonos y, por sobre todo, sin desayunos en pareja. “Será mejor que me vaya antes de que despierte” pensé.

Me dí un largo baño, me vestí y escribí una nota para que el muñequito supiera que hacer en mi ausencia:

“muñequito:

Tengo que trabajar, quédate en la habitación, no salgas, no hables con nadie, no hagas ni recibas llamadas, solo quédate aquí como el juguete que eres. Si tienes hambre puedes pedir servicio a la habitación, no bebas alcohol, no me sirve un acompañante ebrio.

Volveré a la hora de almuerzo y te conseguiremos un traje decente.

Camile”

-Buenos días señora -Me saludó él justo cuando terminé de escribir.

-oh… hola… yo… no esperaba que despertaras tan temprano… emmm- empecé a tartamudear ¿Qué diablos me pasaba? Yo no era así- Ten, tus indicaciones para la mañana- Dije tendiéndole la nota, tomé mis cosas y caminé rápidamente hacia la puerta.

-nos vemos… Camile- Dijo él, creo que intentaba sonar seductor pero lo único que me causo fue escalofríos.

Conduje a la oficina, como siempre fui directo a la mía, sin saludos ni perdidas de tiempo innecesarias. Estaba revisando los informes de Brasil cuando Juan Pablo entró de nuevo en mi oficina, en serio no entendía porque se empeñaba en estar cerca de mi.

-¿Qué quieres Juan Pablo? Estoy ocupada.

-quería saber si querías ir conmigo a la fiesta en vez de con tu novio imaginario.

-primero, mi novio es muy real y, segundo, no saldría contigo ni aunque mi vida dependiera de ello.

-Vamos linda… sé que debajo de esa coraza fría hay una mujer estupenda- Dijo poniendo un mechón de mi pelo detrás de mi oreja.

Tomé su mano con brusquedad.

-vuelve a tocarme y estas muerto- dije levantándome del escritorio.

-Vamos preciosa, seguro puedo derretir ese glacial.

-en serio, debes dejar de hacer eso- Dije empujándolo, él retrocedió un par de pasos hacia la ventana-pared.

-Vamos Camile, llevo invitándote desde que llegaste y siempre pones una excusa.

-¿Y tú acaso eres idiota? ¿4 años de negativas no te dicen nada?- lo volví a empujar y quedó pegado a la pared, entonces noté que la ventana a su lado estaba abierta, estábamos en un piso 20, si lograba que “se tropezara y cayera” al fin me libraría de él para siempre. Entonces lo tomé de la chaqueta y lo empuje por la ventana- Hasta nunca hijo de perra- dije antes de soltarlo.

Entonces, cuando me di vuelta mi secretaria nueva estaba en la puerta mirándome con horror.

-Él se tropezó, tu lo viste ¿cierto?- dije mirándola con intensidad.

-Sí, sí, claro -Dijo con temor.

-Bien, ¿tienes algo más que decir?

-tiene una llamada por la línea 1

-entiendo, yo me ocupo, esfúmate- dije y conteste el teléfono.

-Camile torres al habla- contesté.

-voy a ir al grano, ¿Qué hiciste con mi muchacho?- era madame.

-¿cómo conseguiste este numero? -contesté algo sorprendida.

-será mejor que me digas donde está, si no quieres que vaya y haga una escena digna de brodway en tu trabajo.

-¿una escena en mi trabajo?¿esa es tu amenaza?... como se nota que no sabes con quien estás hablando… déjanos a mi muñequito y a mi en paz y no le diré nada a mi buen amigo, Martín Domínguez, jefe de la PDI, de tu pequeña red de pedofilia- era mentira, yo no tenía amigos, pero ella no tenía porque saberlo.

-Bueno… no hay que ponerse graves tampoco… solo me importa mi comisión por el tiempo extra.

-te iré a dejar un cheque después del trabajo por lo que mereces de comisión.

-eso suena bien, dijo y cortó.

Saqué mi chequera y escribí un cheque por $1000 en los datos personales escribí para: la puta vieja.

Rut 8-8-8-8-8-8-8-8-

Dirección: camino chúpamela puta 69

“vaya, si que puedo ser creativa” pensé… no sabía porque me daba tanta rabia que insistiera tanto en cobrar su comisión, después de todo era su puto trabajo, pero no sé… sentía algo raro, era como si… ¿Cuál es la palabra? Cuando haces algo y otra persona se lleva el crédito… eso es… ¡injusto! Esa era la palabra, era injusto que madame cobrara comisión por un trabajo que consiguió él solo.

Apenas terminé de trabajar fui al club, le entregue el cheque doblado y salí antes de que lo abriera.

-¡Hija de…!- escuché que gritaba antes de subir al auto. Eso me hizo muy feliz, bueno un poco feliz, en realidad… no me molestó del todo.

Max.

Después que camile se fue llamé a servicio a la habitación y pedí todo lo que se me antojó, después de todo, no todos los días una vieja rica te pagaba el desayuno. Pedí hotcakes, pan de molde, cruasanes, jamón, tocino, queso, huevo, leche, jugo, fruta, pasteles y café… algo muy distinto al pan con mantequilla y café que tomaba cada mañana en el club, me bañé y vestí mientras llegaba todo, no tardaron en tocar la puerta, entró un mesero o algo así y dejó todo en mitad de la habitación, le dije que cargara su propina a la cuenta, “bueno, quizás exageré un poco” pensé cuando llegó el carrito con mi pedido, pero “a la mierda” solo se vive una vez ¿no?. Prendí el televisor y puse una película en la cuenta de streaming de camile que estaba grabada en el televisor, supuse que llevaba unos días en el hotel como para tenerla ahí.

Como sea, después de un rato recibí un llamado de madame, no contesté, no porque fuera un chico muy obediente, simplemente no quería hablar con ella, sabía que probablemente me castigaría al volver, quizás me pondría en aislamiento o algo peor, pero por ahora todavía me quedaban dos días de vida de ricos y pensaba disfrutarlos.

Comí la mitad de mi abundante desayuno y la otra mitad la terminé de comer entre 12 y 13 hrs. Una o dos horas después llegó camile, parecía cabreada… bueno, más de lo usual.

-¿Estás bien? -le pregunté.

-¿y eso a ti que te importa? -dijo, me tomó del brazo con brusquedad y tiró de él- vamos, necesitas un maldito traje.

-ok, pero en serio, ¿qué te pasa?

-¡Nada! ¿Qué acaso no sabes cerrar el pico? -exclamó… suspiré en realidad no sé porque esperaba una actitud diferente.

La seguí en silencio y manejó hasta una tienda de la marca Armani, todo ahí era más que elegante “wow, así que esto usan los ricos” pensé.

-¿Qué talla eres? -me preguntó.

-M -respondí, la talla s también me quedaba pero prefería la ropa holgada.

Sin decir nada más escogió tres trajes y me los pasó.

-pruébatelos -Ordenó ¿iba a ser así siempre?.

Los trajes eran increíbles, pero al parecer ninguno era suficiente para camile.

-¿en serio no tienes nada decente en esta puta tienda?- empezó a regañar al vendedor, sentí pena por él.

-Señorita… le aseguro que todas nuestras prendas son únicas en su clase- se defendió él.

-me da lo mismo si es único o no, necesito algo que haga ver a ese idiota como al rey de España, ¿tienes algo así o no? -Tuve que morderme la lengua para no contestarle “solo piensa en los 10 palos, unos días y ya no tendrás que volver a verla nunca” me dije y suspiré.

-creo que tengo lo que necesita -dijo, abrió una vitrina que estaba cerrada con llave y empezó a dar toda una explicación de lo fino que era el traje, que usaba no sé que tela y que fue diseñado por el mismísimo Giorgio Armani en persona y, bla, bla, bla…

-Dale, pruébatelo -dijo.

Yo obedecí, esperaba que le gustara ese, ya llevábamos como 3 horas ahí y ya empezaba a cansarme.

-Aceptable… muy aceptable -Dijo, me pregunté si alguna vez le había dicho algo bueno a alguien, probablemente no- lo llevamos.

Me volví a poner mi ropa mientras ella pagaba, luego me llevó a una peluquería… ¿qué? Aun no me tocaba corte de pelo.

-oye, oye… esto no era parte del trato.

-te dije que necesitaba que fingieras ser mi novio, ¿en serio crees que iré a la fiesta con un hippie así?

-ok, como sea…

Después de casi dos horas ya cumplía sus estándares y, como decía ella, me veía “aceptable, muy aceptable”, “debí cobrarle más, ahora entiendo porque no tiene novio” pensé, era como si realmente no sintiera ni una pisca de empatía o como si, simplemente, le importara una mierda lo que yo podría sentir. “¿y aún te sorprende? Ni siquiera te preguntó tu nombre o tu edad, te dio un nombre falso y te vistió a su pinta… ¿Cuándo vas a entender que no le importas a nadie?, siempre has sido solo un objeto y siempre lo serás” decía una voz en mi interior… era cierto, no es como si la reina de hielo se fuera a enamorar o algo así, solo era un mero tramite y ya.

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