Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Mi ex me dejo, su hermano me reclamo

Mi ex me dejo, su hermano me reclamo

Isabella Donovan queda devastada cuando Diego la rechaza por su apariencia. Buscando consuelo, revela sus inseguridades a Gabriel Blackwood, el estricto hermano de su ex y allegado de su padre. Ambos inician un acuerdo clandestino para que ella explore su sensualidad, naciendo así un romance prohibido. La estabilidad de este lazo se verá amenazada cuando Diego intente recuperarla y una mujer del pasado de Gabriel regrese, desatando un conflicto de lealtades.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

El trayecto en el coche de Gabriel fue un silencio sepulcral, cargado de una electricidad estática que hacía que el aire vibrara entre ellos. Isabella miraba por la ventana, viendo las luces de la ciudad borrosas por la lluvia, pero su mente seguía atrapada en aquel pasillo oscuro del bar, sintiendo aún el eco del orgasmo que él le había arrancado. Gabriel, con las manos apretando el volante de cuero, mantenía la vista fija en la carretera, aunque su respiración era pesada, la de un hombre que lucha contra sus propios demonios y está perdiendo la batalla.

Cuando entraron en su departamento —un ático de techos altos, paredes cubiertas de libros y un minimalismo frío que gritaba control—, la puerta apenas se cerró detrás de ellos antes de que el control de Gabriel se hiciera añicos.

No hubo preámbulos. Él la atrapó contra la madera noble de la entrada y la besó con una desesperación que Isabella no creía posible en un hombre tan comedido. No era un beso de profesor; era el beso de un hombre que llevaba años guardando un hambre que ella acababa de despertar. Isabella gimió, enredando sus dedos en el cabello oscuro de Gabriel, tirando de él para pegarlo más a su cuerpo, buscando que ese calor la convenciera de que no estaba soñando.

—Gabriel... —susurró ella entre jadeos, mientras él bajaba sus besos por su cuello, mordiendo la piel sensible justo donde el pulso le latía con fuerza.

—Cállate, Isabella —gruñó él, su voz ronca, despojada de toda elegancia académica—. Llevo toda la noche pensando en cómo se sentiría tu piel sin esa ropa estorbando.

Con manos hábiles y urgentes, Gabriel comenzó a despojarla de sus prendas. El abrigo cayó al suelo, seguido de su blusa. Isabella, en un arrebato de audacia, comenzó a desabrochar la camisa de él, arrancando un botón en el proceso. Cuando la tela se abrió, revelando el pecho firme y marcado de Gabriel, ella dejó escapar un suspiro. Era perfecto, una escultura de carne y hueso que ahora temblaba bajo sus dedos.

La ropa quedó esparcida por el pasillo como restos de un naufragio. Isabella se quedó solo en su lencería, sintiéndose expuesta, pero por primera vez, no sintió vergüenza. La mirada de Gabriel recorría sus curvas, sus caderas anchas, la suavidad de su vientre, con una devoción que la hacía sentir sagrada.

—Eres magnífica —dijo él, y no había rastro de mentira en su voz—. Diego es un ciego, un necio que no supo apreciar la arquitectura de una mujer de verdad.

La llevó hacia el sofá de cuero negro, pero no la poseyó. Se detuvo, arrodillándose entre sus piernas mientras ella se recostaba, con el corazón martilleando contra sus costillas.

—Dijiste que no sabías cómo tener un orgasmo —recordó él, acariciando la parte interna de sus muslos—. La lección de hoy no es sobre mí, es sobre ti. Quiero que aprendas que tu placer no depende de la validación de un idiota, sino de la capacidad de tu propio cuerpo para arder.

Gabriel se inclinó y, con una lentitud tortuosa, comenzó a usar su lengua. Isabella arqueó la espalda, sus manos enterrándose en el cuero del sofá. Era diferente a lo del bar; esto era íntimo, enfocado, casi clínico en su precisión pero salvaje en su entrega. Él la saboreaba como si fuera el conocimiento más profundo que jamás hubiera estudiado, deteniéndose en cada rincón, escuchando sus gemidos para entender su lenguaje corporal.

—¡Gabriel, por favor! —exclamó ella, sintiendo que la tensión volvía a acumularse, más fuerte que antes.

Él levantó la vista un segundo, sus ojos azules encendidos por la lujuria. —Mírame, Isabella. Aprende esto: este es el sonido de tu poder. No te escondas de él.

Cuando ella finalmente llegó al clímax, gritando su nombre en la quietud del departamento, Gabriel no se detuvo hasta que el último espasmo la abandonó. Agotada y vibrante, Isabella lo atrajo hacia arriba. Lo quería cerca. Quería devolverle ese fuego.

—Ahora tú —pidió ella, su voz apenas un hilo—. No quiero ser la única que pierda la cabeza.

Gabriel dudó un segundo, el peso de su lealtad a Berto volviendo a su mente, pero Isabella no le dio tiempo a pensar. Deslizó su mano por el abdomen de él hasta llegar a su erección, que latía con fuerza. Lo guió hacia ella y, con una timidez que pronto se convirtió en curiosidad, comenzó a usar su boca y sus manos, siguiendo las instrucciones susurradas que él le daba entre dientes.

—Así... —instruía él, con los ojos cerrados y la cabeza echada hacia atrás—. Más lento... siente la textura, Isabella. El sexo no es una carrera, es una conversación.

El diálogo entre ellos se volvió una mezcla de gemidos y confesiones susurradas. Gabriel se derramó en ella con un rugido ahogado, entregándose a una vulnerabilidad que nunca permitía a nadie ver.

Más tarde, tendidos en el suelo sobre las mantas que habían arrastrado, el silencio regresó, pero esta vez era diferente. Isabella apoyó la cabeza en el pecho de Gabriel, escuchando su corazón volver a su ritmo normal.

—¿Por qué yo, Gabriel? —preguntó ella de repente—. Podrías tener a cualquier mujer. Alguien más... "ligera", como dice Diego. Alguien que no sea la hija de tu mejor amigo.

Gabriel suspiró, rodeándola con sus brazos, su piel todavía caliente por el esfuerzo. —La ligereza está sobrevalorada, Isabella. La filosofía me enseñó a buscar la sustancia, lo que tiene peso, lo que perdura. mi hermano vio superficie; yo veo un incendio que nadie se atrevió a alimentar. Y respecto a tu padre... —se tensó visiblemente—. Berto me mataría si supiera que puse mis manos sobre ti. Pero esta noche, el deseo fue más fuerte que la moral.

—¿Es solo por el trato? —insistió ella, buscando algo más en sus ojos.

Gabriel guardó silencio un momento, acariciando su hombro. —Es por la lección, Isabella. Pero ten cuidado... a veces el profesor termina aprendiendo más que la alumna, y eso es lo más peligroso de todo.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Cada Vez Más Enamorado
8.9
Bella conoció a Charles siendo una joven inocente que, sin poseer nada, le entregó su corazón. Sin embargo, su valiente declaración de amor terminó en una amarga separación debido a un grave malentendido. Aunque ella soportó el dolor por mantenerse cerca, la decepción acabó agotando sus fuerzas. Ahora, mientras Bella intenta recuperar su libertad y alejarse de ese pasado, Charles se resiste con firmeza y se niega a permitir que ella se marche de su vida.
Portada de la novela CITA
9.5
CITA
Con veintiún años y un título de ingeniera, Luisa Jones siente que la madurez aún le queda grande. Su habitual falta de destreza se manifiesta cuando debe correr frenéticamente por el aeropuerto de Río de Janeiro para no extraviar el vuelo hacia el hogar de su padre. Entre el caos y el recuerdo de un salto en paracaídas que la marcó, la joven lucha contra el reloj. Tras una tensa carrera, logra embarcar, marcando así el accidentado inicio de su vida adulta.
Portada de la novela El Precio de La Muerte Fingida
8.9
La tragedia golpea a una joven el día de su boda tras la supuesta muerte de Javier, su prometido. Mientras espera un hijo y busca consuelo en Marcos, el gemelo del difunto, una verdad cruel sale a la luz: Javier simuló su deceso para huir con su amante y el apoyo de su madre. Destrozada por la traición, ella decide endurecerse. Con el respaldo de su hermano Mateo, orquestará su propia desaparición para ejecutar una fría venganza contra quienes la engañaron.
Portada de la novela Kill or Die
8.3
La famosa escritora Alessia decide dar un giro drástico a su carrera tras romper con León, su pareja de una década. Al revelar su identidad y escribir una oscura novela de fantasía donde su exnovio es el villano, la ficción se vuelve realidad de forma inexplicable. Atrapada dentro de su propio libro, ahora ocupa el rol de una simple extra. En un entorno hostil donde el destino de cada personaje es perecer, ella debe luchar por sobrevivir a su propia creación.
Portada de la novela La huida de la chica de la jaula dorada
9.5
Ayla, tratada como un capricho por el poderoso Andrés Montero, anhela libertad tras descubrir su amor por Esperanza. Aunque sus metas eran ser científica y casarse con el noble Carlos, Andrés arruina su futuro. Tras sabotear a su pareja y usar a su madre para degradarla, el magnate la obliga a un matrimonio bajo coacción. Entre humillaciones públicas y el sufrimiento de Carlos, Ayla vive una posesión agobiante. Ya no solo busca huir; ahora planea un final definitivo.
Portada de la novela Las Coldwell (Entrenando amantes, cazando infieles)
8.0
Vanessa es la más pequeña de las Coldwell, se verá obligada a seguir el camino para el que fue educada, su familia no es una familia cualquiera, en su mayoría son mujeres, solo pertenece a ella un hombre, el hermano de Vanessa, Darius. Las mujeres de la familia Coldwell son entrenadas para ser excelentes amantes, y poder así enloquecer a los hombres, hombres que son elegidos cuidadosamente debido a diferentes razones, a las chicas les son entregadas diferentes misiones, pronto será el debut de Vane, su primer objetivo es alguien muy importante, un poderoso empresario, Dante Damasco, un atractivo hombre que pertenece a una familia de mafiosos italianos, radicados en Estados Unidos, ella tendrá que conquistarlo, enloquecerlo de amor y luego botarlo, así él pagará por todo lo que ha hecho en el pasado, ¿Podrá Vane lograrlo? Su prueba más fuerte será no enamorarse, y menos debe hacerlo en su primer trabajo, en está historia se tejerán una serie de intrigas en torno a ellos, nuestros protagonistas se verán inmersos en romanticismo, amor, odio, y mucha pasión, que no solo los involucraran a ellos, también a los otros integrantes de las familias Coldwell, y Damasco.