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Portada de la novela Mi esposo millonario: Felices para siempre

Mi esposo millonario: Felices para siempre

Abandonada en su propia boda, Linsey toma una decisión impulsiva y se casa con Collin, un desconocido. Mientras el círculo social la desprecia y su exnovio busca su perdón, ella ignora las críticas sobre la supuesta mediocridad de su esposo. El desdén se transforma en conmoción absoluta cuando la verdadera identidad de Collin sale a la luz: es el magnate más poderoso del mundo, decidido a proteger a Linsey y demostrarle su devoción incondicional.
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Capítulo 2

Las palabras de Linsey hicieron que el hombre entrecerrara ligeramente los ojos. Luego habló con un tono teñido de sorpresa, ligeramente cortante: "Señorita, ¿está segura de esto? Soy discapacitado. Si se casa conmigo, tarde o temprano se arrepentirá".

Ella no respondió directamente esa pregunta. En cambio, sin quitarle los ojos de encima, sondeó: "¿Alguna vez abandonaría a su esposa por otra mujer?".

"Por supuesto que no", expresó él inmediatamente y con tono firme.

"Entonces no me arrepentiré", afirmó Linsey, con una determinación inquebrantable. "¡Si está de acuerdo, me casaré con usted!".

Al ver la sinceridad en sus ojos, el hombre no encontró motivos para negarse. "Muy bien, casémonos", declaró con un lento y deliberado asentimiento.

Y así, la boda de Linsey, que estuvo a punto de ser cancelada, siguió como estaba planeada.

Con el sacerdote como testigo, ambos intercambiaron votos con voz firme.

Al salir de la iglesia, ella sintió que estaba soñando. ¡Acababa de casarse con un hombre que, solo unas horas antes, había sido un completo desconocido!

Mientras empujaba la silla de ruedas de su esposo por las escaleras, se dio repentinamente cuenta de algo. "Oye, ni siquiera sé tu nombre", comentó.

"Collin Riley", respondió él con tranquilidad.

"Espera, ¿eres Collin Riley? ¿El primogénito de la familia Riley?", soltó Linsey, con los ojos muy abiertos por la sorpresa.

Al ver el asombro en el rostro de su esposa, él sonrió. Con una expresión burlona, preguntó: "¿Qué pasa? Ahora que sabes que te casaste con un hombre al que todos consideran un perdedor, ¿te arrepientes de tu decisión?".

La historia de Collin, el hijo mayor de la poderosa familia Riley, era bien conocida en toda la ciudad.

Su madre había muerto al dar a luz y su padre se había vuelto a casar.

Más tarde, Collin sufrió un accidente automovilístico que lo dejó paralizado, lo que lo convirtió para los demás en un perdedor.

Luego, cuando su madrastra dio a luz a otro hijo, pasó a ser un lastre más grande para la familia Riley.

De hecho, si no fuera por su abuela, Ivy Riley, quien siempre lo había defendido y protegido, él habría sido expulsado de la familia hace mucho tiempo y habría tenido que enfrentar dificultades peores que las de los indigentes.

Por eso, Collin pensaba que ninguna mujer en su sano juicio se casaría voluntariamente con un hombre como él, a menos que buscara dinero.

Pero no solo era un discapacitado, sino también el hijo abandonado de los Riley.

Por ende, esperaba que Linsey se sintiera decepcionada al enterarse de su identidad y se preparó para ver cómo el arrepentimiento y la amargura ensombrecían su rostro.

Sin embargo, para su sorpresa, ella no lo miró con lástima ni desdén, sino con una comprensión profunda y tácita, como si lo viera como lo que realmente era: otra alma abandonada por quienes deberían amarlo.

"Ya te lo dije. Una vez que tomo una decisión, no me arrepiento. Y ahora que estamos casados, me aseguraré de que tengas un verdadero hogar: uno cálido y en el que te sientas cuidado", pronunció con seriedad, mientras se ofrecía a tomar su mano entre las suyas.

"¿En serio?", replicó él con duda, visiblemente escéptico. "¡Ya lo veremos!".

Estaba claro que no lo había creído.

De hecho, sentía curiosidad por saber cuánto tiempo ella podría mantener esa fachada, una vez que se diera cuenta de que no ganaría nada estando a su lado.

Instantes después, un auto se estacionó frente a ellos, sacándolo de sus pensamientos.

"Vámonos", le dijo Collin, en un tono autoritario.

"¿A dónde me llevas?", inquirió la mujer, tras una pausa, con los ojos llenos de incertidumbre.

"A nuestro hogar, por supuesto", respondió su esposo, con tranquila seguridad. "Como estamos casados, viviremos juntos".

'¿Hogar?', repitió Linsey mentalmente, sintiendo que el corazón le daba un vuelco.

Eso le recordó la casa en la que había vivido con Felix, en la que había trabajado tan duro para construir para su futuro juntos.

Sin embargo, ahora estaba casada con Collin y sabía que tenía que cortar lazos con su pasado.

Con eso en mente, inhaló profundamente y volteó a verlo. "Primero tengo que atender unos asuntos. ¿Podrías pasarme tu número y tu dirección? Me mudaré contigo apenas termine".

"¿No quieres que te lleve?", preguntó Collin, clavando su penetrante mirada en ella y levantando una ceja.

"No, está bien", expresó su esposa, con voz firme, pero amable. "Puedo arreglármelas sola. No quiero molestarte".

Él no insistió. Después de que intercambiaron sus números, se subió al auto y se fue.

Media hora después, Linsey estaba frente al departamento que alguna vez había compartido con Felix. Giró la llave en la cerradura y la puerta se abrió con un crujido, revelando un espacio lleno de recuerdos.

Ella entró y observó cada detalle familiar: el mantel, las plantas en macetas; había seleccionado cuidadosamente cada pieza, para que la hiciera sentir como en casa.

Sin embargo, ahora el lugar le parecía una prisión.

Sin pensarlo dos veces, se dirigió hacia las decoraciones y las arrancó; acto seguido, se deshizo de las plantas y tiró todo a la basura.

¡Había elegido empezar de nuevo, y eso significaba dejar el pasado atrás, sin importar cuánto doliera!

Después de que limpió los restos de su antigua vida, comenzó a empacar sus pertenencias. Como estaba tan perdida en sus pensamientos, no escuchó unos pasos acercándose.

Felix se quedó en la puerta, con una expresión de sorpresa e incredulidad. Después de un rato, no pudo contenerse por más tiempo y la reprendió: "Linsey, ¡¿qué chingados estás haciendo?!".

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