Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Mi dulce y suertudo millonario

Mi dulce y suertudo millonario

Danilo es un hombre sin ambiciones que, tras ser despedido, depende totalmente de los cuidados de su amiga Mary. Mientras se consume en un amor no correspondido por Lara, su realidad da un giro sobrenatural tras soñar con un agente llamado Avery. Inexplicablemente, la fantasía se materializa: Danilo hereda una gran fortuna y una mansión de un tío lejano. Ahora, este joven conformista deberá aprender a gestionar su nueva identidad como un influyente millonario.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Las caras sorprendidas de Danilo y Mary eran de película. Para Mary, aquel hombre desconocido era de aspecto extraño y la vibra que emanaba de él no le gustaba para nada; algo turbio tenía su presencia.

Para Danilo, el hecho de que el mismo hombre del sueño se le presentara en la realidad era más que extraño y a la vez emocionante; su mente no daba cabida a tal hecho extraordinario y posiblemente maravilloso.

—Por favor, joven Danilo. No se quede callado, necesitamos arreglar un asunto que puede interesarle —dijo el hombre con insistencia ante la nula reacción del joven.

—Sí, sí, por supuesto... cómo no. —Danilo despabiló y asintió con las secuelas de la sorpresa que se había llevado.

—¿Podría ser en privado, si no es mucha molestia? —inquirió el hombre trajeado viendo a Mary de forma directa.

—Mary... —susurró Danilo con suavidad—. Hablaré un momento a solas con este señor. Creo que es algo importante. Luego te cuento todo, lo prometo.

Ella hizo una mueca de desaprobación e intervino un momento, dirigiéndose al señor:

—¿Nos permite un segundo, por favor? Gracias —pidió Mary con respeto. El hombre asintió, dio media vuelta para dar la espalda a los muchachos y ella entrecerró la puerta para ver a la cara a Danilo.

—Perdona que me entrometa, Dani pero, ¿quién es este señor? No me da buena espina. —Mary frunció el ceño.

—Es un hombre que conozco... de vista. Algo me dice que me trae buenas noticias. Sabes que creo en el destino y la buena racha, como cuando sueñas con ganar la lotería o con llevarte el premio gordo en algún juego de azar; algo me dice que esta es mi oportunidad para salir de mis problemas. Claro, si resulta cierto lo que yo intuyo.

—Bueno, Dani, no intervengo más, pensé que no lo conocías. Ahora que lo sé me he aliviado un poco y los dejo hablar a solas ¡No tengo más tiempo, que llego tarde al trabajo, caray! Nos vemos a la tarde-noche —finalizó Mary, dejándole las llaves del apartamento para salir disparada hacia su motocicleta y desaparecer como rayo.

Él rió ante las acciones apresuradas de su amiga y se dispuso a hablar con el hombre misterioso. Pero antes, se sacudió la playera para desarrugarla, se acomodó el cabello con los dedos y por último pero no menos importante, sacó una mentita tic tac de su bolsillo y comenzó a degustarla.

Danilo estaba decidido a causar la mejor impresión posible. Sin más preámbulo abrió la puerta y el hombre ya se encontraba de frente, viéndolo con una sonrisa de oreja a oreja. Danilo no pudo evitar sentir un escalofrío, pero se negó a creer que fuera de miedo; era obvio que la emoción lo tenía eufórico hasta la médula de los huesos.

El joven carraspeó y comenzó a hablar con un tono más grave para parecer más intelectual:

—Y bien... Estoy dispuesto a escucharlo y a hablar de negocios —dijo él y se cruzó de brazos.

—Por supuesto —el hombre hizo una reverencia rápida —. Déjeme presentarme con más formalismo. Mi nombre es Avery y soy el abogado de confianza de su tío Alberto Buena Fe, además de ser agente de bienes raíces. —Danilo levantó una ceja, pero no interrumpió—. Déjeme darle mis más sinceras condolencias de antemano. Le informo que su querido tío ha fallecido el día de ayer por la tarde y en vista de que el señor, que en paz descanse —Avery se persingó—, no tuvo descendencia sanguínea en vida. Así que dejó esta serie de documentos que constan, le ha dejado a usted todo lo que en vida poseía.

Danilo abrió sus ojos como platos ante esas palabras. Por más que le buscara algo de lógica, su mente no se hacía a la idea de tener un tío. Su padre era hijo único y su madre era la más pequeña de siete hermanas, y jamás le había hablado de medios hermanos ni nada parecido. Si ella había sido sincera con él y su padre, aquello no podía ser verdad.

—Señor... Avery, ¿no es verdad? Creo que aquí debe haber una equivocación. Yo no tengo ningún tío, ni nada que se le parezca —rió con nerviosismo.

—Oh, no, joven Danilo. Créame que todo lo que le digo es verídico. Todo está comprobado y patentado con documentos legales. —Avery abrió su maletín y sacó una serie de hojas.

Primero le pasó a Danilo el testamento del tío Alberto. Él no cabía en su asombro con lo que estaba leyendo. Aquel escrito a puño y letra de ese hombre, que hablaba de los bienes transferidos a su persona, que incluían una mansión y de una suma de quinientos billones de dólares. Su nombre y apellidos estaban escritos allí. Todo estaba arreglado para que quedara a su nombre de inmediato. El corazón le comenzó a latir desbocado cuando terminó de leer el documento.

—Aún no me lo puedo creer —dijo Danilo en un hilo de voz —Es que... ni siquiera recuerdo haber tenido un tío.

—Pero lo tuvo y le ha dejado todo a su nombre, bueno, si usted así lo desea —Avery volvió a guardar los papeles—. Si no es así, los bienes quedarán perdidos en cuestión de nueve días. Así que su decisión debe ser lo más pronta a ese lapso de tiempo. Todo se perderá para siempre a partir de allí.

La sangre de Danilo hervía de indecisión. Una tormenta de pensamientos invadieron su mente y ocasionaban un leve temblor en su cuerpo. Era más que evidente que aquella herencia vendría a resolver todos sus problemas de una. Sus días como perdedor terminarían y nuevas puertas se abrirían ante sus ojos, además... Lara.

—¿Qué es lo que debo hacer? —preguntó Danilo con firmeza.

—¿Acepta la herencia? ¿Hacemos trato entonces? —inquirió Avery como respuesta y Danilo asintió sin más rodeos.

La sonrisa maliciosa de oreja a oreja de Avery volvió a aparecer y le extendió la mano a Danilo. Este sin titubear extendió su mano y la estrechó con euforia. Al parecer la vida le había dado una oportunidad única que no estaba dispuesto a rechazar. Los días de abstinencia y sufrimiento habían acabado. Ya no había que pensarlo más, el trato estaba más que hecho.

«¡Nueva y deslumbrante vida, aquí vamos!».

Danilo se sorprendió que el agente no lo dejara firmar de inmediato y lo citara al siguiente día por motivos de revisión del papeleo para sellar con seguridad el trato el día de mañana. Lo pensó bien y no le dio mucha importancia; podía esperar unas horas más. De todas formas, Mary no lo estaba echando del apartamento y además tenía que contarle todo, así que Danilo aceptó el trato y quedaron de juntarse en las oficinas de Avery a las once de la mañana en punto.

En cuanto el agente le dejó la dirección y se fue, Danilo respiró profundo y estiró su cuerpo para quitarse todas las preocupaciones. Desde ya comenzaba a sentirse un hombre malditamente rico. Podía saborear el éxito y la buena vida que planeaba darse con toda esa suma de dinero ¿Qué importaba quién era su tío lejano? No había ningún impedimento para no aceptar.

Estaba por encerrarse en el apartamento de su amiga, cuando de repente la misma había regresado. Dejó la moto estacionada enfrente y comenzó a caminar hacia él; tenía una expresión demandante que Danilo no podía describir con exactitud ¿Por qué había regresado a tan poco tiempo? A veces Mary lo asustaba.

—Danilo Antonio Hernández Carrillo. Ahora me contarás con pelos y señales todo lo que hablaste con ese señor —espetó con pasos fuertes.

Cuando Mary pronunciaba todo su nombre sabía que la conversación iría en serio. Esa sería una larga mañana de tertulia y Danilo no podía sentirse más eufórico como lo estaba ese día. Ella y sus padres se iban a morir cuando se enteraran.

También te puede gustar

Portada de la novela Ámame Otra Vez
9.7
Anne se casó con Kevin bajo la exigencia de darle un heredero rápido, pero el desprecio constante la llevó al límite. Tras salvarle la vida en un accidente y huir, el destino y su hijo fuerzan un reencuentro inesperado. Ella ya no es la mujer sumisa de antes; ha vuelto con una voluntad inquebrantable, dispuesta a enfrentar cualquier obstáculo para proteger el bienestar de su pequeño frente al hombre que alguna vez la humilló sin piedad.
Portada de la novela Casada por accidente com el CEO 2
7.9
Advertencia Este libro está recomendado para mayores de 18 años. Contiene escenas de sexo explícito. En un viaje en tren hacia otra de sus exposiciones, Louis se topa con una chica que despierta algo nuevo en él, y horas después, tras muchas copas, acaba pasando la noche con ella en una isla, ambos queriendo olvidar por qué estaban borrachos. Aunque Islanne es guapa y desenvuelta, aparentemente es otra de las que le decepciona, aparentando interés propio cuando Louis se equivoca en algunas cosas sobre el negocio de su familia, pensando que la chica le ha engañado para aprovecharse. El problema es que Islanne se ha quedado embarazada y, como no es muy simpática, manda al infierno a Louis y le oculta que va a ser padre. El día del nacimiento del bebé, Louis recibe una llamada urgente en la que le informan de que acaba de tener un bebé y ni siquiera le han dicho quién es la madre. Llega al hospital desesperado, considerándola antinatural y dispuesto a luchar, pero al contemplar al bebé y a su hermosa madre inconsciente, decide que no permitirá que el niño crezca sin un padre como lo hizo él, y en cuanto despierta, encuentra la forma de atar a la niña a él, a pesar de que sigue considerándola traicionera y maliciosa. Cuando no puede, alguien le da un empujoncito y la convierte en su esposa por él. Islanne se encuentra casada por un accidente del destino, y no va a ponérselo fácil a Louis mientras pueda: "¡Nunca te quise! Si estamos casados, ¡es por tu culpa!", le repite al hombre del que sospecha que la engañó con unos papeles que, en su mente, nunca fueron de matrimonio, aunque él no tiene la culpa. "¡No tuve elección! Firmaste esto cuando tuviste a mi hijo, nunca dejaría que te fueras con él, ¡así que no obligué a nadie!" ¿Habrá un ganador en esta lucha?
Portada de la novela Diamante disfrazado: Ahora mírame brillar
9.5
Tras ser víctima de una cruel trampa, Elena pasó de heredera privilegiada a paria social, rechazada por sus padres y humillada por su novio. Sin embargo, su caída solo fue el inicio de una transformación asombrosa. Ahora, convertida en una poderosa magnate de talentos ocultos, enfrenta a sus antiguos tutores y desprecia las súplicas de su ex. En medio de su ascenso, un misterioso multimillonario le propone matrimonio. El mundo verá su brillo final.
Portada de la novela El Último Brindis por un Amor Falso
7.9
Máximo, mi marido y superior, prosperaba gracias a mi labor en su prestigiosa firma de arquitectura. Sin embargo, su traición se reveló cuando lo descubrí en el viñedo de un empleado tras haberme engañado con un viaje de negocios. En lugar de arrepentirse, exigió que me disculpara públicamente. Tras recordar cómo su desprecio casi me mata durante una emergencia médica, he decidido dejar de ser su cómplice. Se acabó fingir en este matrimonio lleno de falsedades.
Portada de la novela Enredada con su arrogante jefe
8.9
Traicionada por su prometido y su prima, Blair intenta mantenerse entera, pero una noche de copas termina en un encuentro apasionado con Román, su frío y autoritario jefe. Lo que ella pretendía olvidar como un desliz pasajero se convierte en una obsesión para el influyente empresario. Decidido a no dejarla marchar, Román inicia una implacable persecución para reclamarla, entrelazando sus destinos en un juego de poder, deseo y seducción.
Portada de la novela La huida de la chica de la jaula dorada
9.5
Ayla, tratada como un capricho por el poderoso Andrés Montero, anhela libertad tras descubrir su amor por Esperanza. Aunque sus metas eran ser científica y casarse con el noble Carlos, Andrés arruina su futuro. Tras sabotear a su pareja y usar a su madre para degradarla, el magnate la obliga a un matrimonio bajo coacción. Entre humillaciones públicas y el sufrimiento de Carlos, Ayla vive una posesión agobiante. Ya no solo busca huir; ahora planea un final definitivo.