Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Mi Dinero, Tu Desgracia

Mi Dinero, Tu Desgracia

El futuro futbolístico de Juanito peligra tras la intervención de Isabella Rojas, una enemiga familiar que le ha arrebatado su beca. Con una tarjeta de crédito sin límites, Isabella busca comprarle el éxito a su hijo Mateo mientras nos humilla. Lo que ella desconoce es que esa fortuna proviene de mi marido, Ricardo Vargas. Mientras presume un poder ajeno para pisotearnos, yo preparo mi venganza: cortaré su flujo de dinero y hundiré su soberbia para siempre.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Isabella Rojas levantó la tarjeta negra como si fuera un cetro, y la multitud la miró con una mezcla de envidia y asombro. La "tarjeta negra" era un símbolo de estatus definitivo, algo que la mayoría de la gente solo veía en las películas.

"¿Ven esto?" gritó Isabella, dirigiéndose a todos. "Esto es poder. Esto es lo que separa a la élite de la plebe."

Luego, sus ojos venenosos se posaron de nuevo en mí y en Juanito.

"Tú," me dijo, su voz goteando desprecio, "deberías enseñarle a tu hijo su lugar en el mundo. La gente como ustedes nace para servir, no para ganar. Debería estar agradecido de que mi Mateo le permita jugar en el mismo campo. Criar a un hijo con falsas esperanzas es la peor clase de crueldad."

El insulto fue tan directo, tan cargado de clasismo, que el aire se espesó. En México, donde la brecha entre ricos y pobres es una herida abierta, sus palabras eran como sal.

"¡No le hables así a mi mamá!" gritó Juanito, con el rostro rojo de ira. "¡Ganamos limpiamente! ¡Eres una tramposa!"

Isabella sonrió.

"Qué adorable. El cachorro defiende a su madre. Aprende, niño, en el mundo real, la 'justicia' la compran personas como yo."

El organizador de la liga se acercó, retorciéndose las manos.

"Señora Rojas, técnicamente... la regla de la donación existe, aunque nunca se ha usado de esta manera. Si su pago se procesa..."

No pudo terminar la frase. La implicación era clara: el dinero mandaba. Varios padres a nuestro alrededor suspiraron, resignados. Era la historia de siempre, los poderosos torciendo las reglas a su favor.

Mateo Rojas se hinchó de orgullo, pavoneándose frente a Juanito.

"Ya lo oíste. El trofeo es mío. La beca es mía. Todo es mío. Vete a llorar con tu mami, perdedor."

Me agaché y puse mis manos sobre los hombros de Juanito. Le susurré al oído, asegurándome de que solo él pudiera oírme.

"No te preocupes, mi amor. Mira atentamente. A mamá no le gusta que la subestimen."

Le guiñé un ojo. Juanito me miró, confundido pero confiando.

Isabella le entregó la tarjeta al organizador con un gesto teatral.

"Procede. Un millón de pesos."

El organizador tragó saliva y deslizó la tarjeta por el terminal portátil. Todos contuvieron la respiración. El terminal emitió un pitido, no de aprobación, sino un sonido agudo y electrónico.

BEEP.

Una voz robótica y clara resonó en el silencio del campo.

"TRANSACCIÓN RECHAZADA. FONDOS INSUFICIENTES."

Un jadeo colectivo recorrió a la multitud. Isabella se congeló, su sonrisa arrogante se desvaneció como si le hubieran dado una bofetada.

"¿Qué? ¡Eso es imposible!" gritó, arrebatándole el terminal al organizador. "¡Hay un error! ¡Inténtalo de nuevo!"

El organizador, temblando, volvió a deslizar la tarjeta.

BEEP.

"TRANSACCIÓN RECHAZADA. FONDOS INSUFICIENTES."

Esta vez, el murmullo se convirtió en risas ahogadas. La humillación de Isabella era palpable, espesa en el aire.

"¡No! ¡Esto no puede ser!" farfulló, sus manos temblaban mientras miraba la tarjeta como si la hubiera traicionado. "¡Debe ser un error del banco!"

Los susurros se hicieron más fuertes. "Fondos insuficientes... ¿La gran Señora Rojas no tiene dinero?" "¡Qué oso!"

Me acerqué lentamente, con una calma que contrastaba violentamente con su pánico.

"Parece que, después de todo, no puede pagarlo," dije, mi voz suave pero llevando el peso de la victoria. "Según las reglas que usted misma citó, si la donación no se completa, el resultado original se mantiene. El trofeo y la beca pertenecen a mi hijo, Juanito Pérez."

El rostro de Isabella pasó del rojo de la ira al blanco del pánico. Estaba atrapada en su propia trampa, humillada frente a la misma gente que intentaba impresionar. Y esto, yo lo sabía, era solo el comienzo.

---

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Adonde Vayas, Ahí Estaré
8.9
Sandra sufre la traición de su prometido con su hermanastra, lo que la empuja a una noche impulsiva junto a Levi. Aquel encuentro deriva en una inesperada propuesta de matrimonio. Ella acepta, no por sentimientos, sino para obtener un aliado atractivo que facilite su venganza. Sin embargo, mientras Sandra cree tener el control y subestima el carisma de Levi, desconoce que él ha manipulado cada detalle para seducirla y garantizar que ella permanezca siempre a su lado.
Portada de la novela Amanecer Junto a Ti
8.1
Molly Xia se sacrifica ante un poderoso magnate para cubrir las deudas de su padre. Brian Long, un hombre frío y herido por un desamor, la toma como un alivio temporal para sus penas. A pesar de la hostilidad inicial, un lazo intenso nace entre ellos tras enfrentar peligros que amenazan sus vidas. Justo cuando Brian elige entregarle su corazón a Molly, su antigua pareja regresa decidida a reclamar su sitio, desatando un conflicto emocional inesperado.
Portada de la novela Cuando apareciste
9.0
Con el fin de salvar a su hermano, Yana pactó tres meses como amante del magnate Albert. Pero la tragedia la golpeó por partida doble: su hermano murió y ella fue desechada por un antiguo amor de Albert, quedando encinta y sola. Tres años después, Yana resurge transformada en una figura influyente que domina a los hombres a su antojo. El reencuentro con su pasado es inevitable, pero ahora ella es quien dicta las reglas del juego y tiene el poder.
Portada de la novela De Incubadora a Emperatriz
7.8
Gerardo Bermúdez desprecia a su esposa, tratándola como una simple herramienta reproductiva tras dos años de casados. Aunque ella le salva la vida durante un atentado, él le otorga el crédito a su amante y desea ver muerta a su mujer. Ante tal crueldad, ella rompe sus cadenas y busca el respaldo de su abuelo, el influyente magnate Augusto Ibáñez. Bajo su amparo, la joven dejará atrás la sumisión para ejecutar una fría venganza contra el hombre que la traicionó.
Portada de la novela La Farsa Después de La Muerte de Mi Marido
8.8
Sofía anhelaba divorciarse de Alejandro de la Vega, pero su inesperada muerte en la plaza de toros altera sus planes. Convertida en viuda, hereda una inmensa riqueza que usará para vengar a su padre, víctima del difunto. En el funeral, la amante Isabella reclama bienes para un supuesto hijo, pero Sofía demuestra la infertilidad de su esposo. Ante la hostilidad de sus suegros, ella revela una verdad demoledora: el hijo secreto que su suegro engendró con su propia hermana.
Portada de la novela La millonaria Regresa A Proteger A su Hija
8.4
Tras forjar un imperio en México, una magnate vuelve a España para rescatar a su hija Sofía, quien fue forzada a casarse con el arruinado Ricardo Vargas. Al llegar a su hogar en La Rioja, descubre que los jóvenes bajo su tutela la han traicionado, aliándose con una intrusa para maltratar a Sofía y arrebatarle su bodega. Frente a tal crueldad, la poderosa madre desatará su influencia y una implacable venganza contra quienes dañaron a su familia.