Portada de la novela Mi Diavolo

Mi Diavolo

9.6 / 10.0
En Mi Diavolo, el hombre más temido enfrenta el desafío de una mujer que ignora su destino sellado. Esta historia de mafia y pasión redefine el romance novel moderno, donde el poder y la fuerza bruta chocan. Lee esta web novel de acción donde él no aceptará un no por respuesta.
Resumen de Mi Diavolo
Bajo la sombra del poder absoluto, el hombre más peligroso del mundo criminal enfrenta un desafío inesperado cuando una mujer se atreve a cuestionar su autoridad. Aunque ella confía en que podrá resistirse a sus intentos de seducción, desconoce que su futuro ya ha sido decidido por él. En esta atmósfera de mafia y deseo, el protagonista no tolera el rechazo: está dispuesto a reclamarla como suya, ya sea ganando su corazón o utilizando la fuerza más implacable.
Leer más

Mi Diavolo Capítulo 1

Hoy la casa estaba completamente llena, la familia de mi padre estaba de visita, tenían algún tipo de reunión, de la cual yo no podía participar, y posiblemente nunca lo pueda hacer, mi padre en realidad no era mi padre, yo solo era un huérfano del cual él tuvo piedad.

Mi padre adoptivo es la cabeza de una de las familias más importantes entre la mafia, y yo solo soy la vergüenza de la familia de mi madre; mis abuelos me odiaban, siempre me recuerdan que yo no debería estar vivo. Mi madre se suicidó cuando yo nací, según lo que me han contado y he escuchado. Ella fue raptada meses después de casarse con mi padre. Nadie sabe realmente qué vivió allí, pero está claro que abusaron de ella, y de esos abusos, nací yo. No era de extrañar que nadie me quisiera, ¡yo era el hijo de nadie! Un mal chiste, el hijo bastardo.

Mi hermano, el verdadero hijo de mi padre, se acercó a mí, me miro y sonrió de oreja a oreja, el tan solo era un año menor que yo, pero siempre vivía atormentándome.

— ¿Qué haces Fabien? — me pregunto

Yo puse los ojos en blanco.

— Estoy leyendo, ¿acaso no sabes lo que es un libro? — le pregunte con molestia.

Él me arrancó el libro de las manos y lo tiró al suelo, yo respire profundamente, a Mariano le encantaba sacarme de quicio, pero lo hacia para que yo fuera castigado, así que he optado por no hacer nada.

Uno de mis primos también se acercó, todos ellos me odiaban.

— ¿No te da vergüenza estar viviendo aquí? ¡Tío solo te conserva porque le das lástima! Ni siquiera tus abuelos te quieren, ¡eres un bastardo! ¡Por tu culpa mi tía se suicidó! — me grito.

Yo respiré profundamente, ¡este imbécil quería una paliza!

— vete de aquí — le pedí.

Mi “hermano” empezó a reír.

— el ya no quiere jugar con nosotros, así que mejor vámonos — le dijo mi hermano a Silvio, mi primo.

— Largo — ladre ya un poco molesto.

Me incliné a recoger el libro, pero Silvio me dio una patada en la cara, sentí un dolor terrible en la nariz, y mi vista se volvió completamente roja.

— ¡Bastardo! ¡Eso te lo merecías! ¡Tú no perteneces aquí! — me dijo Silvio.

Miré arriba, los dos se estaban riendo de mí y después corrieron lejos, malditos cobardes.

Entré a la casa, Piero mi padre estaba allí con sus hermanos, él me miró y frunció el ceño.

— ¿Qué pasó? — Me preguntó despreocupadamente.

Mis otros tíos empezaron a reír.

— ¿Ahora te caes solo? — Me preguntó mi padre.

Yo sonreí y subí a mi habitación, busque entre mis pertenecías hasta que encontré un bate, si iba a ser castigado, al menos me llevaría la satisfacción de golpear a ese par.

Baje con cautela las escaleras y Sali al jardín, camine con el bate en la mano. este fue mi límite, no iba a permitir que nadie me pisoteara nunca más. Si no iba a tener su aceptación a las buenas, ¡haría que me temieran! Yo... Fabien De Santi sería un diablo, temido por todos.

— ¡ey! — Gritó mi hermano.

Pero ya era demasiado tarde. ¡Le di con el bate con todas mis fuerzas al infeliz que se atrevió a golpearme! Nadie tenía derecho a tocarme, nadie iba a volver a tocarme.

El imbécil estaba en el suelo llorando, tiré el bate a un lado y lo agarré del cabello haciéndolo mirarme.

— A la próxima te desapareceré de este mundo — le advertí con una sonrisa en mi rostro.

Mi querido primo tenía la mandíbula dislocada, y eso de alguna manera me hizo sentir muy bien.

— ¡Bastardo! — Me gritó mi hermano y me empujó.

Yo caí al suelo de culo y lo miré.

— ¡Papá va a matarte! ¡Le contaré todo! — Me gritó ayudando a nuestro primo a levantarse.

Yo limpié mi nariz con el dorso de la mano, había mucha sangre, y sabía que pronto habría mucha más, mi padre iba a castigarme, el… tal vez me mate.

— Deberías estar agradecido que encontré el bate, me hubiera encantado marcarlo por toda la cara, así me recordaría para siempre — le dije sonriendo.

Mariano me miró con rabia y se fue con Silvio. Yo me quede allí tumbado en el césped, con el corazón acelerado, iba a morir, de eso estaba seguro.

El grito de mi padre me espanto, pero yo levante la barbilla y me levante del suelo, respire profundamente y camine a la casa, mi destino ya estaba hecho.

Apenas me acerque el me arrastro dentro, donde estaban los demás adultos, allí me dio una bofetada que me hizo doler hasta el alma, yo no agaché la cabeza, no me arrepentía de lo que había hecho.

— ¿Quieres que te regrese con tus abuelos? — Me pregunto y me dio otro golpe.

Yo respiraba rápidamente, quería gritarle, defenderme, pero si lo hacia, esta situación se iba a poner mucho peor.

— ¿Te crees malvado? ¡Te voy a mostrar lo que es serlo! — me dijo.

Papá me agarró del cabello y me llevó a la cocina, he hizo que abriera la mano en el mesón.

— ¿Te vas a disculpar? — Me preguntó.

Yo negué con la cabeza, iba a asumir las consecuencias con gusto.

— No muevas la mano, si lo haces voy a cortarla y haré que veas cómo se la comen los perros. — me advirtió.

Yo contuve el aliento. Vi como saco del cajón de la cocina un enorme y filoso cuchillo.

— aun estas a tiempo de disculparte — me dijo.

Yo negué con la cabeza, y entonces el lo hizo, atravesó la palma con la filosa hoja. Contuve un gemido de dolor, lo miré de reojo y él me sonrió.

— Tienes huevos, niño. — me dijo.

Sacó el cuchillo y lo sostuvo en el aire, este, tenia liquido rojo en la punta.

— Tómalo. — Yo iba a agarrarlo con la otra mano, pero él negó.

— La otra. — Yo levanté la mano herida y él me puso el cuchillo en la palma.

— Tienes suerte de que no te corte un dedo. — me dijo.

Yo lo miré directamente a los ojos, él estaba sonriendo, y de alguna manera pude ver en sus gélidos ojos, un atisbo de orgullo, y eso, hizo que el dolor en mi mano se mitigara, era la primera vez que sentía algo de afecto de parte de él.

— Ve a que te atiendan la herida, no quiero que se te infecte. — me dijo.

Apreté el cuchillo y salí de la cocina. Todos allí reunidos me miraron, yo les sonreí y me fui.

*****

Hoy estaba lloviendo a cántaros, y lo más jodido era que no me habían permitido ir con Mariano en el coche a la escuela. Tenía mucho frío y por cómo estaban las cosas, iba a llegar tarde.

Empecé a correr para llegar más rápido, pero terminé en un charco.

— ¡Maldición! — Grité con frustración.

Un pequeño gato salió de la nada, estaba llorando, tal vez tenía frío igual que yo. Lo cargué y lo miré, estaba en los huesos.

— ¿Quieres ir conmigo a casa? — Le pregunté y él empezó a maullar.

Lo metí dentro del bolso y me devolví a casa. Escondí al gato en mi habitación, le había llamado Onix, ya que era muy negro.

— Me voy a la escuela, no hagas ruido. — Lo metí en una caja y lo escondí en el armario. Salí de la habitación y corrí hasta la puerta de salida.

***

Cuando regresé de la escuela fui directo a la habitación, Onix seguramente tenía hambre. Abrí el armario, pero la caja no estaba, yo bajé las escaleras y me topé con mi padre, que sostenía a Onix en sus manos.

— ¿Buscabas esto? — me pregunto.

Yo asentí y él me sonrió, tenia miedo de lo que podría pasar, mi padre había dicho una vez que no quería animales en casa.

— ¿Sabes lo que pasa cuando te apegas emocionalmente a algo? — Yo asentí con la cabeza.

Un nudo en el estomago empezó a formarse, sabia a donde iba a terminar.

— Te duele cuando ya no está. — Le respondí.

El asintió con la cabeza.

— Correcto. Y dime, ¿lo quieres? — me pregunto.

Yo tragué en seco y negué con la cabeza. Padre apreto al pequeño gato en sus manos, este empezó a maullar y a tratar de escapar.

— ¡Ya basta! — Grité y él se detuvo.

Sentía escocer mis ojos, pero no iba a llorar frente a él.

— ¿Te duele? — Me preguntó y yo asentí.

— Lo harás tú, o lo hare yo — Me dijo.

Le quité a Onix de las manos y entonces hice lo impensable, sentí como algo dentro de mí se quebraba, era como si algo se apagara.

— Que no vuelva a pasar, ¿entendido? — Yo asentí.

Me fui al jardín con Onix en las manos. Me senté y lo puse a un lado, empecé a cavar un agujero y lo puse allí. Miré su pequeño cuerpecito, si tan solo lo hubiera dejado en medio de la lluvia. tire arena sobre él y lo sepulté. Me quedé allí por un momento, para después levantarme y volver a casa como si nada, aunque por dentro me estuviera muriendo.

Continuar leyendo

Tabla de contenidos de Mi Diavolo

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede gustar

Novelas de Nuevo Lanzamiento

Portada de la novela Amante de un Vampiro
8.2
Tras el deceso de su madre y sin recuerdos de su pasado, Evelyn llega a Transilvania buscando una vieja canción de cuna. Su búsqueda la lleva a ser prisionera de Velkan Constantin, un príncipe vampiro que la esperaba. Al notar su amnesia, Velkan recurre a una bruja desleal para recuperar la memoria de la joven. No obstante, desenterrar la verdad sobre su identidad y su sombrío romance podría destruir a Evelyn y amenazar su futuro con el ser inmortal.
Portada de la novela Dulce Juguetito.
8.5
Bajo el control total de un hombre poderoso, me he transformado en un simple objeto a su merced. El cautiverio no me asusta, pues afuera nadie espera mi regreso ni lamenta mi desaparición. Aunque mi juventud se desvanece en este encierro, el rencor florece en mi interior. Soporto cada humillación en silencio, acumulando un odio profundo mientras aguardo la oportunidad perfecta para vengarme y devolverle todo el daño que me ha infligido.
Portada de la novela El Costo de un Renacer
8.0
Tras reencarnar, mi único objetivo es proteger a mi hermano, pero Scarlett Salazar, mi esposa, utiliza a mi padre cruelmente. Ignorando mis súplicas, me encarceló y torturó para salvar a su amante, Marcel Hewitt, convirtiéndose en mi verdugo. Una vez expuestas las mentiras y con el culpable tras las rejas, decido escapar hacia Lisboa. Huyo con un secreto aterrador, buscando desesperadamente poner fin a este calvario de dolor y traición constante.
Portada de la novela El doctor
7.8
La incorporación del Dr. Shepherd al Hospital de San José transforma el día a día de la señora Bainbridge. Este médico destaca por una energía y una educación inusuales en el frío recinto. Aunque una asistente se muestra incrédula ante su actitud, Shepherd busca un vínculo real con la paciente, quien detecta una sinceridad profunda en sus ojos. Movida por el afecto, ella decide resguardar la nobleza del joven frente a la hostilidad del hospital.
Portada de la novela El Precio de un Corazón
8.9
Al morir su padre, una joven halla una cicatriz que revela un secreto perverso: Mateo, su prometido, entregó el corazón del difunto a su amante encinta. Traicionada y en la miseria, decide buscar una justicia implacable. Su única opción es pactar con Javier, un influyente líder mafioso al que dejó atrás años antes. A cambio de su venganza, ella deberá aceptar un matrimonio obligado, vinculando su vida a un hombre peligroso y a un destino sombrío.
Portada de la novela Mi Gran Amor... La hija de mi enemigo
9.1
Robert Landon sobrevive a una tragedia en Nueva York y se oculta en California bajo el nombre de Steve Lonergan. Su vida como anticuario cambia al salvar a la joven Bridgette Reynolds, naciendo entre ellos un romance que promete redención. No obstante, la paz se quiebra cuando Robert descubre la verdad: Bridgette es la hija del líder mafioso que destruyó su pasado. Ahora, el amor y la venganza colisionan en un enfrentamiento inevitable y letal.
Capítulos
Leer ahora
Compartir