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Portada de la novela MI DESLIZ CON EL MILLONARIO

MI DESLIZ CON EL MILLONARIO

Con treinta años y un matrimonio en declive, la vida de Aineth se centra en su hijo hasta que conoce a Ricardo Larrea. Su jefe, un influyente millonario de cincuenta y cuatro años, despierta en ella una atracción inmediata. Tras un encuentro en una gala de la empresa, ambos inician un romance secreto marcado por el deseo. Para mantener esta aventura pasional, ambos pactan una regla innegociable que no deben romper: está estrictamente prohibido enamorarse.
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Capítulo 1

Aineth 

Copas, risas, baile, la fiesta estaba divertida, me sacaba  de la rutina,  pero  recibir  una llamada cada hora, arruinaba ese momento, yo debía responder, para evitar  problemas con el padre de mi hijo, era la 1:00 am cuando mi celular sono, lo tome entre mis manos, me aleje un poco de la gente, respondí. 

-       Es tarde, ya debes estar en casa, Alex pregunta por ti- mi tono serio y molesto. 

-       Felipe, estoy en una reunión con mis compañeros y mi jefe no puedo irme así , como así- digo mientras mi rostro denota molestia, mi voz, seria y firme. 

-       Te quiero aquí antes de las 2:00 am yo no soy niñero de tu hijo- sin decir mas cuelgo la llamada. 

Ricardo

Mis ojos posados en la chica mas guapa, agradable, hoy se veía hermosa con ese vestido negro entallado, su piel blanca resaltaba y sus ojos, sus ojos llenos de vida, suspire, al verla sola en la terraza, no lo pensé dos veces,  me acerco, acomodo el saco y quito la corbata que estaba ahogándome, al abrir la puerta la vi de espaldas, en tono amigable y con mi español no tan bueno digo. 

-       Buena noche Señorita Mendez- sonrió, ella seca su mejilla , voltea la mirada hacia mi.

-       Hola, buena noche- me pongo algo nerviosa estando a solas con él.

-       Hace calor adentro- la forma mas tonta de iniciar una conversación, me sonrojo. 

-       Si, bueno yo estaba por irme- no sabia que decir ni que hacer y mi celular no dejaba de sonar, lo cual me ponia de mal humor, él me miro, algo confundido. 

-       ¿Todo bien?- pregunte mirandola. 

-       Si- intente sonreír, una sonrisa nerviosa, mis manos temblaban, al igual que mis piernas, nuestros ojos se encontraron, sus ojos verdes, su sonrisa tan sexy. 

-       Permíteme acompañarte es algo tarde y yo también debo irme- sonreí , me sentía tan tonto, nos miramos sin decir nada, caminamos hacia la salida, al llegar al estacionamiento otra vez su teléfono sonó , ella me miro algo nerviosa- responde, espero a que subas a tu taxi para irme – perdido en su mirada, en su perfil, suspire.

-       No, es necesario- tono apenado, agache la mirada, intento no ver sus ojos, quito su saco y lo posó sobre mis hombros, su aroma, sentirlo tan cerca, me hizo sonrojar, me puso a temblar, el tipo me gusta y me siento atraida, lo acepte, el me sonrió , nuestros ojos se encontraron. 

-       Te invito a sentarte conmigo- me sonroje- mientras llega tu taxi- sonreí , ella se acerco, se sentó junto  a mi , su perfil, su sonrisa , el café de sus ojos, con mi mano, retire su cabello, me acerque lentamente, bese sus labios, sus labios suaves y tersos, nos soltamos cuando el aire nos falto, me puse de pie. 

-       Disculpa- dije apenada, me levante de la banca, él me tomo de la mano. 

-       Es algo que quisimos los dos- ella me miro, sus ojos grandes, la sonrisa, las mejillas blancas sonrojadas, mi saco sobre sus hombros, una ligera sonrisa en mis labios, en señal de aprobación..

-       Debo irme- le dije sin pedirle que me soltara, me miro. 

-       Quédate- no lo pensé , es algo que deseaba, desde que la conocí- te invito a tomar una copa de vino a conversar, como hasta ahora- sonreí, ella dirigió la mirada hacia mi chofer- permite, no te vayas, ahora vuelvo- camine hacia mi chofer- Fernando, vete en taxi por favor, ire solo a casa. 

-       Pero señor- le dije mirandolo. 

-       Estaré bien- el se fue, yo volví hacia donde estaba esa chica de cabello negro, ojos grandes color marron, de sonrisa hermosa, suspire, le dedique una sonrisa, camine hacia ella- estamos solos- sonreí - ¿ahora aceptas mi invitación?- la mire esperando su respuesta, deseando escuchar un si. 

-       Si, digo que no, ¿vas a despedirme?- levante una ceja. 

-       Hay mucha probabilidad- solté una carcajada- no, no estoy imponiendo, es una invitación, en estos momentos no soy tu jefe , ni el dueño de la empresa- sonreí , hace 3 meses la conocí, sonreí. 

-       Acepto- tenia miedo a la reacción de Felipe, pero quería estar con Ricardo, hablar con el, conocerlo más , sonreí. 

-       Entonces vamos- extendí mi mano, su mano se entrelazo en la mía caminamos hacia el auto, abrí la puerta, subimos, conduje hacia mi penthous, en el 9 piso de la torre mas cara del país, al llegar, abrí la puerta- pasa, ponte comoda, por favor, ahora vuelvo- ordene algunas cosas a la habitación, volví con ella, ella estaba parada observando por la venta, me acerque, admire su perfil. 

-       Hermosa vista- sonrisa nerviosa, una sensación extraña en el estómago, nervios.

-       Cuando gustes- sonreí-  eres bienvenida- tocaron el timbre- ahora vuelvo- camine hacia la puerta, tome un rosa, la botella de  vino y algunos bocadillos- esta es para ti- extendí la mano . 

-       Gracias- sonreí , me sentí bien al recibirla hace mucho no me regalan rosas, pensé, con una ligera sonrisa dibujada en los labios, intentando no despertar, pensando que era un sueño . 

-       ¿Vino o Champagne?- ella me miro, con esos ojos hermosos, con esa mirada expresiva. 

-       Vino- sonrisa nerviosa- por favor- di un sorbo a mi bebida, una mirada coqueta acompañada de un pensamiento claro:   sean, cual sean sus  intenciones no pienso irme, suspire, el momento era perfecto, miradas, sonrisas, un acercamiento lento, hasta que sonó mi celular, el aclaró la garganta.

-       Espero- dije mirándola, deseando que no respondiera el teléfono. 

-       No, es importante- no tengo intenciones de responder- El celular está en mi bolso- una sonrisa nerviosa, la conversación cada minuto se volvíaa mas interesante, el se veia tan atractivo con la luz del apartamento, las mangas de la camisa, desabrochadas, dobladas, a mi me parecia un sueño, mi sonrisa de boba, la mirada puesta en èl. 

-       Eres una chica muy agradable- le dije mirandola, nos acercamos a la ventana, yo movi el sofa, para disfrutar la noche, ver las luces de la ciudad, ver el amanecer , sonreí, ella me sonrío, me anime , me acerque lentamente, acaricie su mejilla, la bese, esta ves la bese durante varios minutos, nos separamos.

-       Me dio hambre- soltamos una carcajada, nos miramos. 

-       No soy muy buena cocinera- dije mirandolo- pero puedo hacerte un sandwich- el me miro. 

-       Tú eres mi invitada, asi que yo cocinare para ti- me puse de pie, extendí mi mano, caminamos hacia la cocina, saque algunas cosas del mueble de la despensa, encendi la lumbre- preparare mi especilidad- guiño de ojo. 

-       ¿Ah si?- el guiño de ojo hizo que me derritiera por el, es tan apuesto y varonil pensé.

-       Pasta- sonreí , serví dos copas mas de vino- ¿Cuentame cuantos años tiene tu hijo?- la mire. 

-       ¿Cómo sabes que tengo un hijo?- pregunte asustada. 

-       Lo comentaste en la entrevista- sonrei- te puse atenciòn, me importa saber- no dije mas me acerque, bese nuevamente sus labios, mis manos se posaron en su cintura, sus brazos en mi cuello, sus besos, su aroma, hasta que ella dijo. 

-       Se quema la comida- soltamos una carcajada. 

-       Esa comida- dije en tono serio, apague la lumbre, regrese hacia ella, pose mis manos, en su cintura, la bese nuevamente, esta vez sin intenciones de soltarla, mis manos bajaron por sus glúteos, sus piernas, levante ese vestido negro, ella no puso resistencia, sus ojos, sus labios rojos, me invitaban a seguir besandola, sus manos, desabrocharon mi camisa, la desnude en la sala, bese su cuello, su clavícula, caminamos juntos por la sala, llegamos al sofa, la bese la abrace, tuve sexo con ella, nos levantamos del sofa y nos fuimos a la cama, besos , caricias. 

Aineth 

Sentir su cuerpo, sus caricias, tener sexo en la sala, en la cocina, en la habitaciòn, es algo nuevo para mi, algo super sexy, una de mis fantasías eroticas, pense mientras mis manos estaban apoyadas en su pecho, nuestras caderas moviendose con tanta coordinaciòn.

Ricardo 

A la mañana siguiente la vi en la cama, me acerque bese su espalda, tuvimos sexo una vez mas.

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